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Entretenimiento //// 12.12.2020
Big Mouth y nuestro costado incómodo

El 4 de diciembre se estrenó la cuarta temporada de la serie animada para adultos Big Mouth. Seguimos transitando la pubertad con Nick y Andrew en una historia que, a través de su tono cómico y bizarro, aborda temas como la depresión, la ansiedad y la sexualidad, de una forma informativa y novedosa.

Por Agustín Mina

Big Mouth, una de las comedias animadas originales de Netflix, volvió a la carga con su cuarta entrega, después de que la plataforma confirmara que tendremos hasta dos temporadas más. La serie sigue a un grupo de preadolescentes en su despertar sexual y su entrada a la pubertad. Similar a lo que sucede en Sex Education, la tira deja en evidencia la carencia —y necesidad— que hay de educación sexual, aun en los países del primer mundo. 

Con un grupo etario todavía más joven y un tono mucho más satírico, bizarro y cómico, la serie se propone hablar de las cosas que no se hablan: depresión, ansiedad, masturbación —tanto masculina como femenina—, presiones sociales, primeras veces y mucho más. Su abordaje informativo y responsable de estos temas, mezclado con su costado totalmente bizarro y cómico, le quitan solemnidad, la alejan de un documental informativo y la hacen perfecta para que los jóvenes que estén atravesando esta etapa y vean la tira se sientan identificados y comprendidos, a la vez que los ayuda a comprender lo que les pasa y, con suerte, les evite cometer ciertos errores y pasar por situaciones incómodas o hasta peligrosas. También es una buena opción para padres y madres, cuyos personajes juegan un rol importante en la ficción. De esta manera, así como los jóvenes pueden sentirse identificados y comprendidos, la serie también puede ayudar a que los padres entiendan mejor esa etapa tan difícil por la que están pasando sus hijos y, al menos, comprendan qué no tienen que hacer o decir. 

En particular, esta temporada estuvo enfocada en el tema de la ansiedad, como siempre, a través de un nuevo monstruo que la representa: el mosquito de la ansiedad. Viejos conocidos también hicieron su aparición, como el mago de la vergüenza, la gata de la depresión y los entrañables monstruos hormonales. La representación de la ansiedad como un mosquito, molesto, revoloteando siempre alrededor, difícil de sacarse de encima, resulta otro gran acierto de la serie, que, aun con cuatro entregas, logra innovar y mantenerse fresca.

A medida que avanza la trama, nuestros personajes van creciendo y encontrándose con nuevos desafíos, problemas y dificultades con los que deben aprender a lidiar. En definitiva, de eso se trata la vida; de aprender a lidiar con nosotros mismos, con las cosas que nos pasan, de tratar de ser un poco mejores cada día; y de eso se trata también Big Mouth, una historia que incomoda porque nos habla de nosotros mismos, nuestros errores, nuestras imperfecciones, nuestros costados más oscuros y privados, y cómo lidiamos con todo eso. La serie está basada en la historia de vida de sus creadores, que a la vez son los protagonistas, lo que la hace mucho más real y honesta, y eso se nota.