fbpx “Es una buena noticia que el acuerdo con el FMI no incluya reforma laboral ni previsional” | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Economía //// 25.03.2022
“Es una buena noticia que el acuerdo con el FMI no incluya reforma laboral ni previsional”

APU RADIO (FM La Patriada, domingos de 10 a 12) dialogó con Juan Ottaviano, abogado especialista en derecho laboral y seguridad social. 

  • Entrevista a Juan Ottaviano

Por Martín Massad y Manuela Bares Peralta

APU RADIO dialogó con Juan Ottaviano, abogado especialista en derecho laboral y seguridad social. "Estamos ante una aceleración del contexto inflacionario en estos meses y naturalmente ese contexto aceleró también los acuerdos paritarios, que podrían estar rondando o arriba del 50%, para poder ganarle a la inflación al menos por unos puntos como sucedió durante el año pasado", describió. 

Agencia Paco Urondo: Queríamos hablar con usted de la situación laboral en Argentina, después del acuerdo con el FMI. Según se dice, no habrá reforma laboral ni previsional en Argentina. Si hay un cambio en el signo político qué puede suceder en el 2023 ¿cómo quedaría la cosa?

Juan Manuel Ottaviano: Es un dato objetivo que la carta de intención, el acuerdo en sí, no contiene de ninguna manera un compromiso de modificar la normativa laboral, ni siquiera de congelar salarios. Algo que contenían muchos otros acuerdos que la Argentina sostuvo con el FMI. Esto es un dato de la realidad. Después otros gobiernos podrían asumir distintos compromisos. La reforma laboral era parte del programa de gobierno de Mauricio Macri. Entonces, esto naturalmente puede cambiar. Es un dato objetivo de la realidad que no hay reforma laboral ni previsional contenida en el acuerdo con el Fondo Monetario. Y eso es una buena noticia porque le da margen de acción a la Argentina para, por ejemplo, establecer un nuevo acuerdo con empresarios y sindicatos para la evolución de los salarios aún con un contexto de altísima inflación.

APU: ¿Qué se espera para este año a nivel de aumento de salarios y su recomposición?

JMO: Estamos ante una aceleración del contexto inflacionario en estos meses y naturalmente ese contexto aceleró también los acuerdos paritarios, que podrían estar rondando o arriba del 50%, para poder ganarle a la inflación al menos por unos puntos como sucedió durante el año pasado. Me parece que la búsqueda del gobierno es lograr coordinar finamente estos aumentos nominales de salarios con los aumentos de precios. Esto es una estrategia que requiere mucha soltura, mucha fineza, a la hora de gestionar la negociación colectiva. Pero sin dudas también, es parte del compromiso del gobierno que los salarios, al menos, no pierdan en la carrera contra la inflación en el año entrante.

APU: Le quería consultar por el trabajo en plataforma. Sé que usted sabe mucho sobre este tema. Generalmente, en los contextos de crisis económica muchas personas se vuelcan al trabajo como Rappi, Uber, no sólo como fuente principal de ingresos sino para agregar un trabajo a su jornada laboral. ¿Cómo cree que se va a poder avanzar en alguna nueva legislación que contenga esta realidad?

JMO: Hay un aumento acelerado del cuentapropismo, no solamente del trabajo informal, entre los cuales está además, el crecimiento del trabajo en plataforma. El patrón de creación de empleo en Argentina va por un carril, con el crecimiento del empleado asalariado registrado, y un crecimiento del cuentrapropismo y del trabajo informal, más acelerado. Esta es la estructura de creación de empleo en Argentina desde hace ya unos años, del 2016 a esta parte. Por supuesto, que con las particularidades de la pandemia en el medio. Eso como previo. Después uno de los nuevos emergentes de formas de trabajo actuales que también hacen que esto sea así es la expansión del trabajo en plataformas. Me parece que era un compromiso de este gobierno dar una respuesta a las trabajadoras y trabajadores de plataformas en diciembre de 2019 y hubo agendas que fueron interrumpidas por el contexto de pandemia. Lo que viene es una buena oportunidad para retomar esa senda, que era parte del compromiso de Alberto Fernández que durante la campaña cuestionaba la uberización del trabajo.

APU: ¿Con ese compromiso se refiere a mejores condiciones o a una intervención dentro del sector como para que las condiciones de trabajo sean respetadas?

JMO: Me refería a resolver una situación de extrema precariedad y desregulación del trabajo en plataformas en Argentina y todo el mundo. No hay respuestas unidireccionales para esto, ni hay alternativas únicas para garantizar derechos laborales y sociales para los trabajadores de plataformas. Hay algunos antecedentes, el año pasado se sancionó una ley en España conocida como Ley Rider, que reconoce la relación de trabajo que existe entre las empresas de plataforma y los repartidores y las repartidoras. No es una ley que trata sobre movilidad, de lo que sería Uber. El mes pasado Chile sancionó una ley, algo distinta a la que mencionaba de España. Hay alternativas regulatorias que se están dando en el mundo. Es un debate que se está dando, prácticamente, de manera paralela en todos los países. Pero en pocos países existía un compromiso de gobierno de dar respuesta a ese sector. El gobierno de Boric asumió también planificando una ley que reconociera los derechos de los trabajadores de plataformas. Me parece que el contexto que se viene, es un contexto que permite retomar esos compromisos.

APU: El otro día me fui a cortar el pelo a una de estas nuevas barberías y hablaba con el chico que me cortaba el pelo, me decía que son todos trabajadores monotributistas y que también se tienen que llevar sus herramientas de trabajo. Me llamó la atención, no me sorprendió; además, el pibe decía que estaba contento, decía que estaba bien que esté en esa situación de no relación de dependencia.

JMO: Por un lado, crecieron las formas, que Michetti llamaba, autoempleo. Algo que no existe -es una manera de decir- porque la característica de un empleo es cuando otro usa la fuerza de trabajo de otra persona. No existe tal cosa como el autoempleo. Pero sin embargo, detrás del discurso emprendorista, inclusive de la cultura del trabajo que tiene acepciones diversas, fueron creciendo formas de cuentapropismo, algunas verdaderas, algunas reales. Ahí podríamos clasificar por ejemplo el proceso de organización de la economía popular o de la economía social. Y otras formas de trabajo que no son tan reales, que antes objetivamente tenían que ser clasificadas como trabajos asalariados registrados y hoy se organizan en torno a figuras tributarias como el monotributo, lo que contaba recién. Si un trabajo está hecho para otro, si hay un patrón, eso tiene que ser clasificado como un trabajo asalariado en relación de dependencia. Y si efectivamente se están organizando su propio trabajo podría ser clasificado como cuentapropista pero eso es objetivo. Se puede opinar si hay algunos casos grises.

APU: Lo voy a llevar al plano psicoanalítico: tiene que ver con esto de ser tu propio patrón, donde uno mismo se termina imponiendo las exigencias laborales. Termina siendo el propio empleado su propio patrón también y que se impone exigencias para ganar más y laburar más.

JMO: El autoempleo, este discurso emprendedorista de la cultura del esfuerzo y de la cultura del trabajo, con sus distintas acepciones, genera que las personas puedan autoimponerse su propio margen de productividad y esto tiene implicancias a nivel de la salud mental, notables. Durante la pandemia esto se vió claramente. Muchas personas en contexto de teletrabajo se pusieron su propio ritmo de productividad y lo cierto es que para la organización capitalista del trabajo se requieren algunas reglas, algunas condiciones, para lograr esa productividad. Que esos márgenes sean autoimpuestos es como una suerte de triunfo psicológico de la organización del trabajo, que desresponsabiliza a las empresas, eventualmente al capital. Y esto es problemático y puntualmente problemático para la salud mental de las personas.

APU: Y está el reverso de eso porque la productividad es la parte positiva, en el sentido que el individuo se sentiría congratulado con su productividad. Ahora el fracaso también es de él y eso es traumático.

JMO: Es la dinámica de una suerte de castigo personal porque la cultura del esfuerzo efectivamente no tiene premio, el premio nunca llega. Queda el esfuerzo pero los resultados no llegan porque la ética emprendorista está basada en casos de éxito que son perfectos, desde el muchacho que se hace famoso con una banda de garage o con un canal de YouTube desde su casa, que son casos reales pero que son uno en un millón. Nadie se va a ser rico pedaleando en una bicicleta para una aplicación.

APU: Hace poco Clarín había sacado una nota de un pibe que vendía empanadas en Estados Unidos o en Alemania pero lo mostraban como el caso del triunfo del emprendedurismo en un país extranjero, todavía agregándole más condiciones de precarización a Argentina.

JMO: Esto abona a un sentimiento también libertario o antiestatal, un sentimiento en contra de las regulaciones, en contra de los impuestos. Es un fenómeno al que hay que prestarle atención, comprender sus causas porque efectivamente existe una demanda real detrás de este discurso pero también existe una demanda real de trabajadores y trabajadoras de por ejemplo gobernar su propio tiempo. De tener mayores márgenes de gobernanza de su propio tiempo de trabajo, de conciliación de cuidados al interior del hogar o en relación a sus hogares. Ahí se abren otras discusiones: reducción de la jornada de trabajo, soberanía del tiempo de trabajo, garantía de horas, garantía de ingresos básicos. Es una agenda que finalmente queda obturada por esta ética emprendorista.