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DDHH //// 11.02.2021
Causa "Contraofensiva Montonera": alegato completo de Pablo Llonto

Primera parte del alegato del abogado Pablo Llonto en la causa de lesa humanidad donde se juzga seis ex integrantes de los servicios de inteligencia del Ejército argentino por la privación ilegal de la libertad, tormentos y homicidios de 94 personas, entre 1979 y 1980. 

Foto: Gustavo Molfino

A continuación, se publica completa la primera parte del alegato del abogado Pablo Llonto en la causa de lesa humanidad donde se juzga seis ex integrantes de los servicios de inteligencia del Ejército argentino por la privación ilegal de la libertad, tormentos y homicidios de 94 personas, entre 1979 y 1980 (desgrabación a cargo del portal ContraEditorial). Se trata de un testimonio histórico revelador sobre lo que fue el accionar genocida durante la llamada "Contraofensiva Montonera". 

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Señores jueces, finalmente, después de muchísimos años, vinimos a presentar nuestro alegato por nuestras querellas. Representamos a sobrevivientes y a los familiares de 36 víctimas. Esta querella es la de los familiares de Hugo Vocouver, Armando Croatto, Julio Everto Suarez, Antonio Luis Tovo, Enrique Pecoraro, Jorge Osvaldo Quiroga, Ángela Salamone, Guillermo Amarilla, Marcela Esther Molfino, Miriam Antonio Frerichs, Ángel Servando Benítez, Luis Fleitas, Daniel Crosta, Norma Valentinuzzi, Rubén Amarilla, María Inés Raverta, Horacio Mendizábal, Susana Solimano, Martín Mendizábal por su propio caso, Jesús María Luján, María José Luján por su propio caso, Daniel Tolchinsky, Ana Wiesen, Federico Frías, Noemí Esther Gianetti de Molfino, Elena Kristal, Hector Rafael Fernández, Verónica Seisdedos por su propio caso, Regino Adolfo González, Jorge Oscar Adur, Juan Silva, Jorge Oscar Benitez, Daniel Cabezas por su propio caso, Alcira Machi, Raúl Milberg y Lía Mariana Guangiroli. Venimos también por la querella de Abuelas de Plaza de Mayo a presentar este alegato.

Esta primera imagen que ustedes están viendo ha sido el reflejo de este juicio, aquí están querellantes y también no querellantes de esta causa, que durante días, semanas, meses, años y décadas reclamaron justicia, y hoy están aquí para pedir justicia.

Este fue el escenario que tuvo el juicio, que va a alegar hoy este grupo de querellantes, acusando a los seis imputados que han quedado en esta causa. Después de años de trabajo para lograr más de 20 imputados, finalmente son 6 los que llevan a juicio, debido a la falta de celeridad en los juicios. 

Acusamos al ex teniente coronel Jorge Apa, quien se desempeñó como jefe de la División Inteligencia Subversiva Terrorista, Roberto Dambrosi, ex jefe de la Compañía de Actividades Psicológicas del Batallón 601 de Inteligencia, Luis Ángel Firpo, ex jefe de la Central Contrainteligencia y jefe de la División Seguridad del Batallón 601 de Inteligencia, Eduardo Eleuterio Ascheri y Jorge Bano, integrantes de la Sección Operaciones Especiales de la guarnición de Campo de Mayo, y a Marcelo Cinto Courtaux, jefe de Actividades Especiales de Inteligencia y Contrainteligencia del Destacamento de Inteligencia 201.

Este alegato podría llevar varios nombres, por ejemplo, el de Nicolasa ´Chola´ Zárate, Madre de Plaza de Mayo Córdoba, madre de Ángela y Nilda Salamone, víctimas del terrorismo de Estado. Podría llevar el nombre de Víctor Basterra, testigo en el juicio a las juntas y sobreviviente de la ESMA. También podría llevar el nombre de Elvio ´Gringo´ Alberione, militante montonero de la Contraofensiva, quien ayudó a muchas familias a reconstruir gran parte de la historia que se presentó como prueba en este juicio. El alegato también podría llevar el nombre de Noemí Tenembaum, psiquiatra y perito que llevó adelante las pericias que permitieron que muchos de los actos de estos genocidas no quedaran impunes, a través de la simulación de enfermedades. 

Desde el 9 de Abril del 2019, han pasado por esta sala testimonios de barbarie, dolor y espanto, pero en estos casi dos años, también pasaron por aquí las vidas de quienes no están y las vidas de quienes continuaron, continúan y continuarán reclamando justicia 42 años después. Esta justicia, y me refiero a ustedes, debe mirar para atrás para poder mirar hacia adelante, como pidió Basterra cuando les pidió a ustedes que ejerciten con justicia, y yo confío en que seguramente así lo harán, porque este tramo de la historia es mirado por muchos ojos aparte de los nuestros. Basterra les agradeció a ustedes por el trato que tuvieron para con él durante el juicio. En esta mirada hacia atrás que les proponemos, y con las pruebas en la mano, les pedimos que miren con los ojos de las víctimas estas pruebas, pero también les pedimos que miren con los ojos de los victimarios las mismas pruebas. 

Este alegato ha sido elaborado gracias a los años de lucha en esta causa de esas vidas que ustedes vieron acá hablando sentadas, hijas e hijos de desaparecidos, hermanas y hermanos de desaparecidos, esposas y esposos de desaparecidos, madres y padres de desaparecidos. El alegato fue posible por el trabajo del abogado Ernesto ´Coco´ Lombardi, de la abogada Luciana Milberg, y un enorme equipo de trabajo conformado por familiares, víctimas y compañeros y compañeras sobrevivientes de la contraofensiva montonera. Las compañeras y compañeros de la Comisión de Norte empujaron y ayudaron en la búsqueda de pruebas, los peritos/as, psicólogos/as, que durante años y años pusieron su alma en esta causa, y también Lucía Presta, quien permite que ustedes puedan tener las imágenes en pantalla.

Este juicio significa para esta querella y para muchos abogados de lesa humanidad, el más importante después del juicio a las juntas, y esta sentencia será seguida por todo el país, porque por primera vez se juzga a toda la estructura de inteligencia del Ejército, desde la cúpula hasta los participantes del último destacamento. ¿Por qué es de vital importancia?, porque ese fue el nervio motor que accionó el terrorismo de Estado en la Argentina, y en todo el país esperamos que todos los tribunales entiendan que juzgar al aparato de inteligencia del Ejército es central para el fin de la impunidad, hacia allí deben dirigirse las investigaciones, las pruebas y las sentencias condenatorias. Este juicio será fundamental para poder entender el mecanismo de inteligencia del Ejército.

Para empezar, ustedes tienen una prueba que ha sido escasamente valorada en los juicios por delitos de lesa humanidad, tal vez porque nadie puso los ojos ahí, o tal vez porque solo San Martín la ha tenido durante un tiempo, y se trata de la propia confesión política del genocida Jorge Rafael Videla, cuyos documentos personales fueron obtenidos en un allanamiento que se hizo aquí. Allí se encontró este libro que se llama ´Charlas en la Cárcel con Videla”, que nunca fue editado y fue hecho por ese personaje nefasto del periodismo argentino llamado José Gobello. En un párrafo de ese libro, Videla, en una de las respuestas que le da a Gobello, que oficiaba como entrevistador, dijo: 

– “La lucha contra la subversión era fundamentalmente una guerra de inteligencia”. 

En otra parte del libro, una parte que aparece como prueba en el juicio, Videla admite que para la fecha de la contraofensiva, esa hipotética guerra estaba terminada, es decir, para el mismo Videla ya no había guerra, sus palabras textuales fueron: 

– “La inteligencia era fundamental para detectarlo, ubicarlo, identificarlo, prenderlo si se podía o aniquilarlo si ofrecía resistencia, eso es todo. El hecho de que las detenciones no reunieran orden de un juez, como ocurre en épocas de paz, no significa que se trate de detenciones ilegales”

¿A quién se refería?, al que ellos llamaban delincuente subversivo. Menuda conclusión a la que llegaba Videla, las detenciones que no requerían orden de un juez para él no eran ilegales. En esta misma caja número 21 de prueba documental que tiene el tribunal, en un documento llamado ´Conferencia de Florencio Varela´, ¿Quién era Florencio Varela?, el abogado defensor del genocida Santiago Riveros, jefe de Campo de Mayo desde fines del año 1975 hasta 1978. En la segunda página de la desgrabación de una conferencia que da Florencio Varela en Septiembre del 2003, organizada por Asociación para las Naciones Unidas de la República Argentina, una de las organizaciones que nuclea militares que reivindican los golpes de estado, dice:

– “Está claro que el sistema que se adoptó era conocido por todos los militares que estaban en actividad a partir de 1975, no hay uno solo que pueda decir que ignoraba todo esto, y el que así lo afirma es un desleal, un traidor y un cobarde”.

Estas declaraciones no hacen más que reafirmar los conceptos que venimos diciendo desde muchísimas querellas y organismos de derechos humanos, todos los que participaron en este sistema, fundamentalmente en inteligencia, conocían el sistema de exterminio, tal como lo dijo Florencio Varela en esa conferencia, que fue grabada y cuyo texto fue hallado en el allanamiento que se le hizo a Jorge Rafael Videla para obtener esta prueba documental. La responsabilidad de cada uno de los integrantes del sistema de inteligencia es absoluta, y en particular de los seis imputados.

En esta introducción quisimos ser muy claros en la cuestión de a quién estamos juzgando, pero para poder entender mucho más, es necesario entender el contexto en el que se dio la contraofensiva montonera. Nosotros dijimos que esta causa debía llamarse ´Contraofensiva Montonera´, y así se llamó, como lo muestra la carátula del caso 459, y nos parece muy bien, es el nombre que hay que darle. Pero, para comprender la contraofensiva montonera, hay que entender el contexto, sobre todo los hechos sucedidos en la Argentina desde 1978. Debemos preguntarnos, por ejemplo, ¿A qué país venían los militantes montoneros que regresaban?, pero, también debemos preguntarnos ¿En qué país estaban los militantes montoneros que desde aquí resistían?, porque la contraofensiva montonera no fue llevada a cabo solo de los que vinieron, fue un accionar de quienes estaban fuera del país y de quienes estaban en el país. También debemos preguntarnos a qué continente venían los militantes montoneros. En esa época, América Latina estaba plagada de golpes de estado y dictaduras cívico-militares, y la militancia montonera no era otra cosa que la expresión de decenas de movimientos de resistencia que luchaban en cada país de Latinoamérica contra esas dictaduras por el regreso de la democracia. Ese contexto no puede ser ignorado.

Ustedes, los jueces, pueden hacer una reconstrucción externa de lo que pasaba en el exterior sobre lo que ocurría en la Argentina, y estamos convencidos de que esto ha sido comprobado a través de pruebas que se han mostrado en este debate.

Por ejemplo, ustedes han tenido aquí la voz del padre Adur en una cinta del año 1979, diciendo: 

– “Tuve la alegría de que Nicaragua fuera totalmente liberada y que el Frente Sandinista de Liberación Nacional, mostrase que es posible llevar a la práctica un proyecto de sociedad a través de la lucha, por más que los años pasen y haya muchos muertos que se han ofrecido por la liberación de nuestros pueblos.

Es imposible analizar 1979 sin tener en cuenta el triunfo del Frente Sandinista en Nicaragua. Es imposible analizar el contexto de la contraofensiva si no le prestamos atención a la prueba que Adur nos trajo en esa cinta, citando al monseñor Oscar Arnulfo Romero del Salvador, donde Romero dice, en un conocido llamamiento a la oligarquía:

– “No me consideren ni juez ni enemigo, simplemente soy el pastor, hermano y amigo de este pueblo que sabe de su sufrimiento, su hambre y su angustia. Y en nombre de esas voces, yo levanto la mía para decir que no idolatren sus riquezas, no las salven dejando morir de hambre a los demás. Hay que saber quitarse los anillos para que no les quiten los dedos. El que no quiere soltar los anillos, se expone a que le corten la mano, y al que no quiere dar por amor y por justicia social, se expone a que se lo arrebaten por la violencia”.

El pastor dijo estas palabras durante la homilía del 6 de enero de 1980, y me parece importante tener en cuenta este contexto, lo que estaba pasando en El Salvador, y el asesinato de Oscar Arnulfo Romero pocos meses después de este acontecimiento.

A este continente llegaban los compañeros/as que estaban afuera. Llegaban un país donde la dictadura había saltado al poder, y no solo los que estaban en la Casa Rosada, sino también los que ocupaban el país, el ejército de ocupación que integraban, entre otros, los seis imputados de esta causa, y que venían a imponer otro plan igual al que trataban de imponer en el resto de los países de América Latina.

Basta con ver las leyes de la dictadura, no repasaremos la enorme cantidad de leyes que sufrió el pueblo argentino desde el 24 de Marzo de 1976, pero les voy a recordar dos para que tengan una idea general. En 1979, la dictadura que integraban los seis imputados, sacó leyes como la 2251, que establecía la garantía de los depósitos bancarios, es decir, cuando quebraba un banco, el que pagaba por los depósitos que habían quedado allí era el Estado. También sacaron la ley 2268 en Septiembre de 1979, que establecía la ausencia con presunción de fallecimiento para las denuncias de desaparecidos, en otras palabras, para que a los desaparecidos ya se los pudiera considerar muertos y no se reclame mas su aparición. Ese país es el que se estaba mirando desde afuera, y ese país era el que se estaba mirando desde adentro.

En la caja 22 de prueba, hay dos documentos obtenidos en allanamiento que pertenecen al genocida Albano Harguindeguy, ministro del interior de la dictadura. Uno es del 1980 y se llama ´Orientación del Comandante en Jefe del Ejército´, y en la página cuatro del mismo dice:

– “El futuro del Proceso de Reorganización Nacional, dependerá en gran medida de la acción política que se desarrolle de aquí a 1984”.

Este documento comprueba que los militares estaban planificando quedarse, al menos, hasta 1984. En el otro documento, llamado ´Desarrollo del Plan de Acción de Gobierno”, de 1979, en el rubro llamado ´Acción Política´, se dice:

– “Se pronuncia por un mantenimiento de la suspensión de la acción política partidaria, a la vez que se realizan todas las acciones conducentes a desalentar la actividad política partidaria, sin incurrir en excesos de represión”

Es decir, imposibilitar cualquier intento de acción de política partidaria. La sociedad argentina se encontraba asfixiada. Ese era el país que teníamos y ese era el país que quería hacia adelante la dictadura, de la cual fueron partícipes los seis imputados.

Debemos comprender que aquí hubo una dictadura asesina que perseguía toda expresión política. Hubo momentos en que la defensa cuestionaba a nuestros querellantes, recuerdo a uno que le preguntó a Molfino qué hacía en el Líbano, y parecía no entender que aquí había una dictadura genocida dispuesta a quedarse muchísimos años. Si no logramos ver el país que querían los miembros de esa dictadura, y que querían los seis imputados, va a ser difícil entender la contraofensiva montonera.

El testigo Roberto Perdía acompañó una carpeta con algunos datos importantes, y esa extensa documentación que aportó Perdía, estaba basada en una recopilación llamada ´Crónica de la Resistencia Sindical Argentina´, que fue un resumen de noticias de 1978 y 1979 elaborado en base a medios de comunicación, que no eran precisamente de organizaciones de izquierda ni de montoneros, sino más bien todo lo contrario, eran los grandes medios argentinos que apoyaban la dictadura. Voy a detenerme en dos puntos centrales de aquella recopilación, la huelga del 27 de Abril de 1979 y el balance de aquella huelga en Mayo de 1979.  Allí se hablaba de 4000 trabajadores en huelga en alpargatas en una fábrica de barracas que rechazaban un aumento del 18%, trabajo a reglamento de los empleados judiciales en 1979, paros en Renault que logran la reincorporación de 148 trabajadores, y podemos seguir uno a uno con los numerosos conflictos. Pero me quiero detener en el texto del diario La Nación en su comentario político luego del paro del 27 de Abril, que dice: 

– “El paro del día 27 es digno de cómputo en la medida en que la intención de llevarlo a la práctica, ha sido un reflejo de pérdida parcial de temor frente al ejercicio del poder militar”.

Aquí el diario La Nación visualiza y admite que había un sector de los trabajadores en la Argentina que empieza a perder el miedo a la dictadura en 1979. Queremos detenernos en estos puntos para dar cuenta que la contraofensiva no se trató de un accionar de resistencia realizado por hombres y mujeres que estaban en el exterior, sino que ese movimiento de resistencia englobó a muchísimos trabajadores que se encontraban en el país. Por eso, durante la contraofensiva montonera, a los que venían del exterior se le sumaron decenas de compañeros que se encontraban en las provincias del país y no habían salido nunca. Además, esos compañeros formaban parte de aquella sociedad que refleja La Nación en la nota del 27 de Abril de 1979, sociedad que había iniciado el camino de la resistencia como se podía. La visión de este paro debe abrirnos los ojos frente a la dimensión de la resistencia, fíjense ustedes, que a foja 78 y 79 de ese legajo de prueba, se dice detienen a la conducción de las 25, que se trataba de una comisión de dirigentes sindicales que no eran precisamente montoneros, y sin embargo la dictadura detiene a toda la conducción de los 25. 

¿Qué pasaba con la dictadura frente a esos hechos de resistencia?, se ponía más desafiante, a fojas 86 aparecen las declaraciones de Harguindeguy diciendo en 1979:

– “Hemos alcanzado el 30% de los objetivos propuestos”

Osea que en 1979, Harguindeguy consideraba que faltaba todavía un 70%, y también anunciaba:

– “Que nadie crea que para 1981 habrá un presidente elegido a través del voto”

Mientras tanto, aquí en la Argentina, el movimiento de derechos humanos impulsaba el conocimiento del horror que estaba ocurriendo en el país, solo podían sacar alguna solicitada en algún que otro diario, pero en el exterior pudieron sacar decenas pidiendo por los miles de desaparecidos, y a la vez también se daban masivos reclamos de los trabajadores de las fábricas por los bajos salarios. 

El querellante y testigo Daniel Cabezas aportó documentos, y en ellos aparecía la solicitada de reclamo de los organismos de derechos humanos canadienses en Mayo del 1979, donde se hablaba de 20.000 desaparecidos, 8.000 asesinados y 10.000 presos políticos. Esta era la Argentina de 1979. 

En la carpeta del testigo Gonzalo Chávez, a fojas 392 vuelta, se lee bajo el título ´Genocidio Económico´, el panorama real de lo que sucedía en el país, y cita a un jurista francés diciendo:

– “En el caso de la Argentina, la violencia no es ejercida contra una minoría o una etnia en particular, sino contra una cierta categoría social, y esa categoría social es la clase trabajadora, víctima de una represión que no terminaba con los secuestros y los tormentos, sino que se expandía al plano económico”

Los genocidas quieren que olvidemos este contexto, quieren que no se hable de la dictadura, ¿Por qué no quieren que se hable?, porque eso justifica el derecho a la defensa, no solo de los montoneros, sino de todo ciudadano argentino con el derecho a  pelear por una democracia clausurada por años. El objetivo de la dictadura era quedarse hasta después de la década del 90. 

 Vamos a otro documento de la carpeta de Harguindeguy, donde dice:

– “Hay que dar particular preferencia a la generación intermedia como forma de ir plasmando la dirigencia política de 1990”

Estaban formando cuadros civiles para seguir hasta en los 90, eso era lo que veía un enorme sector de la militancia argentina, entre ellos, la militancia montonera.

Señores jueces, nosotros dando este panorama queremos también revalorizar la palabra clandestinidad, para comprender que con este contexto de dictadura asesina y exterminadora, como indicó el jefe máximo Videla, ¿Cómo iba a desempeñarse alguien en la resistencia si no era recurriendo a algunos de los mecanismos de la clandestinidad como tratar de utilizar otra identidad para que no te exterminen?, es elocuente el informe sindical que aportó, entre otros, Gonzalo Chávez, cuando declaró la cifra de la cantidad de conflictos y luchas obreras en el país, 200.000 obreros movilizados en 1980. También aparece el aporte del compañero Perdía que señala que el 67% de los compañeros desaparecidos eran trabajadores, y la mitad de aquel 67% eran obreros industriales. A partir del 24 de Marzo de 1976, la dictadura apuntó contra un modelo de país que se estaba construyendo, pegándoles en la columna vertebral a los constructores del modelo de país de los trabajadores. Por eso, mostrar la resistencia de los sectores de la clase trabajadora, es mostrar la resistencia completa. Montoneros asume formar parte de esa resistencia.

Entre las cifras dadas, en 1977, 514.000 trabajadores en conflicto, en 1978, 212.000, en 1979, 1.818.000 trabajadores en conflicto sin contar la huelga nacional del 27 de Abril. Este informe fue hecho en base a los números que daban los diarios en aquel momento, entre ellos La Nación. Aparece el ejemplo de la fábrica SAFRAR PEUGEOT de Berazategui, que entró en huelga el 17 de Septiembre, el mismo día que son asesinados Croatto y Mendizábal. El propio presidente de la PEUGEOT viene a la Argentina para endurecer los planteos, y muchos trabajadores que formaron parte de aquella huelga son despedidos, pero dentro de la fábrica aparecen pintadas que, según los diarios, correspondían a organizaciones ilegales, ¿Qué organización?, montoneros. El 2 de Octubre, cuando los trabajadores de PEUGEOT empiezan a hacer pública su voluntad de marchar a la Plaza de Mayo y a la Casa de Gobierno, la dictadura presiona a la fábrica para que conceda los aumentos, la fábrica concede un aumento del 22% y el personal que había sido despedido es reincorporado, retomando su actividad. Ese es el marco en el que están ocurriendo los hechos de la contraofensiva, contraofensiva que hay que reivindicar, al igual que la identidad montonera, porque es la identidad de las víctimas de este juicio y de todas y todos los compañeros que en aquella época estaban resistiendo  con su identidad montonera sin negarla, y nosotros tampoco la vamos a negar. Esa identidad montonera basada en caerse y levantarse permanentemente, esa identidad montonera que algunos testigos intentaron explicarle al tribunal, retrocediendo cuatro décadas para poder comprender qué pasaba por el corazón y la cabeza de esos jóvenes.

Gloria Canteloro, testigo en este juicio, sobreviviente del terrorismo de estado y sus manos criminales y exterminadoras, quien estuvo presa en devoto durante 1979 y pudo salir, dijo:

– “Mi vida en la cárcel de devoto me terminó de formar como militante y como persona. Aprendí, junto con mis compañeras, haber podido resistir, subsistir y mirar la vida con el vaso medio lleno. El plan de aniquilamiento no fue solo físico, también fue psicológico”

También citó una frase de aquel jefe de seguridad del servicio penitenciario, de apellido Galíndez, que decía:

– “Ustedes de acá se van locas o muertas”

Y Gloria respondió en este juicio, que no iba a ser así, que no le iba a dar el gusto, y agregó:

– “Cumplí los 21 años y salí rumbo a España, y en Febrero ya estaba la convocatoria para sumarnos a la contraofensiva. Fue una convocatoria pública, de la que participó gran parte del exilio madrileño, quien quería integrar la contraofensiva ponía su dirección en una urna, y muchos de nosotras pusimos nuestra dirección, habiendo salido de la cárcel poco tiempo atrás”

También declaró aquí otra compañera, Silvia Yulis y dijo:

– “Hacia mediados de 1978, hubo una convocatoria de la organización Montoneros para retornar a la Argentina en el marco de la contraofensiva, para participar del movimiento  de resistencia a la dictadura. El exilio fue tremendo para todos nosotros, estábamos bien, podíamos festejar los cumpleaños y teníamos casa, pero yo no tenía contacto con mi familia. Éramos chicos, teníamos 22 o 21 años, muchos de nosotros salimos a buscarnos la vida sin profesión alguna y siendo muy jóvenes. Muchos de nosotros teníamos la culpa de habernos ido mientras sabíamos que otros compañeros habían quedado en la Argentina en situaciones dramáticas, y eso nos pesaba. Al menos en mi caso, pesó muchísimo a la hora de decidir volver, me sentía responsable de lo que pudiera pasarle a los compañeros que se quedaron, porque no tuvieron la posibilidad de salir como si la tuve yo”

Es central entender este relato, porque esto que contó Silvia Yulis le pasó a centenares de jóvenes en aquel momento. La responsabilidad que toma un militante cuando sabe que muchos compañeros están cayendo en su país, no es un tema menor. También tenemos el relato de Daniel Cabezas, que dijo que existía una familia montonera. 

Paso a mostrarles algunas fotos de la llamada ´Guardería Montonera´, expresión de aquella identidad montonera. Al ver estas fotos, nuestras penas se borran un poco, por lo que significa la sonrisa de un niño, el abrazo, y lo que estamos mostrando no es otra cosa que un hogar, la familia montonera. Virginia Croatto hizo una película alrededor de esto y aparece como prueba en este juicio. Se trata de centeneras de familias montoneras.

Aparece también la carta que aportó como prueba Ana Pecoraro, a foja 430 del cuerpo 4 de documentos, llamada ´Mis amigos, Ana, Esteban y Laura´, que dice:

– “Ser montonero implica luchar por una vida digna de millones de seres postergados y consumidos por la miseria económica, cultural y humana, y la causa de quienes se oponen a estas injusticias tiene como consecuencia la muerte. La muerte sobreviene entonces no porque uno es un irresponsable, suicida o un loco incoherente, sino porque luchar por la vida de millones de hombres, significa una lucha a muerte con quienes se oponen a eso”.

También está la carta de Lía Guangiroli a su padre, a fojas 486 del cuerpo 4, que dice: 

– “Tengo adentro una felicidad desconocida que solo podría ser superada por nuestro triunfo. Soy feliz, y las fuerzas para avanzar se han multiplicado, la etapa que se abre va a ser dura y su resolución no será breve. Tenemos todo para ganar, pero eso dependerá de la certeza de los pasos que vayamos dando. De esto depende que pasen dos cosas, o nuestro país se transforme en agroexportador, desapareciendo la industria y la clase obrera, o que el pueblo tome el poder”

La carta dice que el pueblo tome el poder, no dice que la organización montoneros tome el poder. 

Hay un documento de la ex SIDE, donde se visualiza que también hacían inteligencia alrededor de los niños y las niñas que estaban en la guardería, y hacían inteligencia sobre los compañeros, los docentes, los médicos y el personal auxiliar que trabajaban en la guardería de Cuba, daban los nombres de todos y bajaban información. Esto demuestra que la inteligencia militar llegaba a todos los rincones del país y del mundo. Esta es una prueba que remitió la actual AFI, que actualmente está en la búsqueda de archivos de aquella época.

Ana Testa, testigo querellante, citó un conocido texto que encaja perfectamente en la comprensión de quienes participaron de la contraofensiva montonera. El texto es de Gabriela Seltzer, y dice:

– “Éramos tan jóvenes, con esa juventud que no necesitaba apellidos. Sobraba futuro porque estábamos llenos de vida. Había mucho para hacer y el mundo cabía en una mano”

Luego, Ana dijo: 

– “Yo leo esa frase y la primera imagen que me aparece es la de Juan Silva, Juan y sus decisiones, Juan y su convencimiento, Juan y su manera de entender la realidad, el camino es este y hay que transitarlo. Me identifico totalmente con esa descripción, porque la asocio mucho a la forma de ser de casi todos los compañeros de aquella generación”

Esta reconstrucción interna de época, de la voluntad y entrega de esos jóvenes, nos permite ver la enorme esperanza que con ellos llevaban. Miremos en el 1979 lo que escribían con ilusiones un grupo de militantes montoneros, agrupados alrededor de una historia extraordinaria que ha sido rescatada en este juicio, que es la historia de lucha de las ligas agrarias. Ese documento del 1979, decía:

– “La década del 80 se preanuncia en América Latina como el ocaso de los regímenes dictatoriales y represivos. Será la década en que reeditaremos, para gloria y felicidad de nuestros pueblos oprimidos, las históricas gestas libertadores con las que soñaron San Martín y Bolivar”

¿Había esperanza en tumbar a las dictaduras?, claro que la había, y se comprometieron a fondo con esta causa. 

Este juicio ha servido, entre otras cosas, para sacar de los silencios de la historia, esta lucha de las ligas agrarias, que fue parte de esa resistencia. 

Roberto Perdía explicaba en su análisis:

– “Un movimiento militar, por más fuerte que sea, empezaba a sentir la presión del campo popular y comenzaba a retroceder. Eso fue la contraofensiva”

Estas eran las perspectivas de lucha que habían en el campo popular, y son factores centrales que desencadenaron en los hechos que continuaron en el 1980, 1981, 1982 y 1983, donde ocurrieron multiplicados actos de resistencia a la dictadura. Y el ejemplo más claro para comprender la importancia de esa resistencia, es el de la duración de las dictaduras en América Latina, en Uruguay duró 12 años, del 1973 al 1985, en Chile 17 años, del 1973 al 1990, en Bolivia 18 años, de 1964 a 1982 con algún hueco democrático, en Brasil 21 años, de 1964 a 1985, y dijo Perdía, ni contemos Paraguay, porque las décadas que estuvo Stroessner en el poder, desnivelarían estos porcentajes. El promedio de duración de las dictaduras era de 17 años, ¿Cuánto duró la dictadura cívico militar en la Argentina?, 7 años y unos pocos meses, ¿A qué se debe esta baja en comparación al promedio regional?, a la resistencia de los trabajadores, de gran parte del pueblo y de organizaciones, ¿Para qué?, para recuperar la libertad de todos nosotros, para recuperar nuestros derechos. Esto es lo que hay que poner en la superficie para entender el significado de una acción de resistencia, como fue la contraofensiva montonera. Este es el valor superior que hay que darle a la contraofensiva. 

El costo de vida en 1978 había crecido un 169.8% anual, el consumo había caído 3,6%, el salario era un tercio en comparación al de la década del 60. Este era el plan de la dictadura, este era el plan de Martínez de Hoz, este era el plan que sufríamos los argentinos. 

Este es el contexto en el cual se desata la contraofensiva, que no es nada mas ni nada  menos que el reflejo de un pueblo cansado. Debemos evaluar qué pensaban y sentían nuestros compañeros/as de aquel momento, y que pensaban y sentían las víctimas de este juicio.

Víctor Díaz, otro testigo que declaró en el comienzo de este juicio, nos hizo reflexionar con las siguientes palabras:

– “En muchos lugares, inclusive en algunos juicios, se adjetivaba a muchos compañeros como ´militantes sociales´ para no nombrar a las organizaciones. Nosotros pertenecimos a la organización montoneros, y fuimos lo que fuimos porque esa organización hizo posible que hiciéramos lo que hicimos”

Víctor reivindicó la existencia de esa organización, ¿Por qué?, porque el poder quiere ocultarla, porque cuando se encuadran esas voluntades en organizaciones, las mismas empiezan a cuestionar al poder. Por eso Víctor aclaró:

– “Es peligroso hacer esto, porque en nuestro país existieron conglomerados de organización, que entre los 60 y los 70 formularon distintas acciones, sobre todo después del derrocamiento de Juan Domingo Perón. Hay que hablar del origen de la violencia, que no es un problema del campo popular, los productores de violencia fueron siempre las minorías oligárquicas”

Este análisis es necesario, y la justicia debe analizar esto, las sentencias no pueden solo referirse a hechos de tortura y responsables de los mismos, sino que tienen que contener también los  contextos históricos, porque de lo contrario hay un recorte mayúsculo que no refleja la verdad, y las sentencias deben reflejar la verdad.

Es muy difícil que alguien que no fue montonero pueda transmitir esa identidad montonera, por esta razón este sería un alegato tibio si yo no hiciese el intento de hablar en nombre de los sueños de aquellos mujeres y hombres que tenían el coraje y anhelaban la épica de construir con sus propias manos una nueva sociedad, un nuevo cielo y una nueva tierra. ¿De qué país venían esos jóvenes?, de una Argentina adormecida, porque la propaganda mediática era infernal, producto de la combinación de la acción psicológica lanzada por la inteligencia del ejército, y la propia de los medios de comunicación, donde se ha comprobado ese rol conjugado entre el aparato de la inteligencia y el propagandístico mediático.

Adolfo Bergerot, testigo en este juicio, señaló varios hechos de la siguiente manera:

– “Al momento de la contraofensiva, la Argentina era una patria futbolera. Se celebrara el aniversario del Mundial 1978, se jugaba el mundial juvenil de Japón con Maradona, a la vez que había conflictos sindicales, pero mi sensación fue la de un pueblo adormecido”

Esto también refleja el contexto, fue el tiempo en donde el fútbol lo tapó todo, como canta León Gieco en la canción ´La Memoria´.

Daniel Cabezas detalló este tema de la acción psicológica, cuando explicó el paralelismo entre el caso de su madre, secuestrada en la ESMA y llevada a la fuerza a realizar una operación de acción psicológica, para decirles a los lectores de la revista Para Ti que Thelma Jara de Cabezas no estaba secuestrada. Y comparó este caso con el de Noemí Gianetti de Molfino, donde hubo operaciones de prensa para intentar instalar la versión de que Molfino había muerto sola en España, cuando en realidad había sido secuestrada en Perú, traída a la Argentina y luego llevada a España donde fue asesinada.

Así estaba Argentina, adormecida, pero comenzó a despertar, porque el movimiento de derechos humanos empezaba a juntarse con los sectores sindicales, acumulando fuerzas lentamente. Los trabajadores también daban señales de resistencia, y algunos sectores empezaban a comprometerse con la defensa de los derechos humanos. 

Respecto a las crónicas sindicales, tenemos el ejemplo de los textos del Consejo Directivo de Trabajadores de Correos y Telecomunicaciones de Buenos Aires, adherido a FOECYT, que decían lo siguiente:

– “El Consejo Directivo repudia las declaraciones del dirigente sindical pro-dictadura, Baldassini, ya que esta declaración no representa el sentir de los trabajadores de Buenos Aires, quienes aspiran a la libertad de todos los detenidos por causas gremiales con o sin proceso”

Esta cita muestra cómo la dirigencia sindical comenzaba a reclamar por los desaparecidos. En esa situación, ¿A quién se le podía pedir ayuda para ponerle fin a la dictadura? La militancia montonera acudía a todos los recursos, iban a la Organización Internacional del Trabajo, nosotros tenemos las pruebas en imágenes, los dirigentes sindicales de la organización montoneros, Croatto, Chávez, Aramayo, José López y Aldo Morán, asistiendo a la conferencia de la OIT para denunciar las miles de desapariciones del movimiento obrero en la Argentina.

Daniel Cabezas apostó a foja 176 la respuesta que le da el escritor Julio Cortázar cuando él le manda una carta pidiéndole apoyo y solidaridad por lo que estaba pasando con su madre y con su familia desaparecida, y Cortázar contesta:

– “Denunciando lo que las prensas oficiales buscan ahogar bajo resonantes triunfos deportivos y artilugios de la misma calaña”

La prensa oficial estaba entregada, ¿A quién pedirle ayuda? ¿A la prensa?, esta situación se observa claramente en estos fragmentos de la prensa argentina en aquel momento, sino analicemos lo que dicen durante esta entrevista un periodista y Videla en 1980, en plena dictadura:

Periodista – “La Argentina desde hace mucho tiempo, ha sido y sigue siendo criticada por parte de entidades internacionales, debido a la situación de los derechos humanos en el país. Esa misma crítica aparece en el informe de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA. ¿Cómo responde usted, señor presidente, a estas graves acusaciones?, le pregunto muy respetuosamente, Por qué el gobierno tiene esa actitud de borrón y cuenta nueva, de no hablar de derechos humanos ni desaparecidos. ¿Por qué no aprovechar la oportunidad de un diálogo con el mundo para aclarar esta situación?

Videla – “Qué pregunta interesante. Quiero diferenciar lo que es una imagen de lo que es una realidad. Existe una imagen de nuestro país que es la que se ve desde el exterior y una realidad en Argentina. Es indudable que nuestro país ha sido víctima de una campaña de difamación, cuyo motivo fundamental era aislarla del resto del mundo y sumirla en el caos para imposibilitar su desarrollo”

Periodista – “Usted estaba en vísperas de un viaje al Perú, cuando se le sugiere la conveniencia de que no vaya a Lima, porque habían desaparecido tres terroristas argentinos que estaban viviendo en ese país. ¿Qué pasó? ¿Por qué no puede ir el presidente argentino al Perú?, además, esos tres terroristas no desaparecieron, porque acaban de aparecer en España. Es un hecho poco común en el juego de las relaciones entre países vecinos”

Videla – “El gobierno argentino fue invitado por el gobierno peruano para participar de la asunción del nuevo presidente de allí. Argentina tiene una cordialísima relación con Perú debido a la historia. Argentina no solamente accedió a concurrir, sino que además iba a ir yo en un gesto de afecto para ese pueblo, y para demostrar que la Argentina no le tiene miedo a la democracia, al contrario, adhería al júbilo de ese país, donde terminaba un ciclo militar e inauguraba un ciclo constitucional y democrático.

Debido a algunas informaciones pudimos corroborar que, terceros, habían querido montar sobre mi presencia algún tipo de hecho que pudiera poner alguna nube en la cordialísima relación bilateral entre los países. Esta situación nos preocupó, tanto a nosotros como al gobierno peruano, que tuvo la gentileza de enviarnos a un alto representante, para explicarnos cuál era el temor que ellos tenían respecto a que se produzca un hecho que no pudiera ser controlado. En consecuencia, accediendo a estas sugerencias, no concurrí a la asunción. El episodio de estos subversivos desaparecidos, fue un hecho tomado al azar, y cualquier otro similar se hubiera buscado con tal de provocar este tipo de cosas.

Este episodio no difiere mucho al de aquellos en los que algunos de los que integran estas listas de desaparecidos, aparecen luego en Europa, generalmente tomando un micrófono para hablar mal de la Argentina”

La pregunta es inevitable, si por un segundo nos imaginamos mirando la televisión en 1980 viendo este reportaje, ¿Cómo piensan que reaccionarían frente al mismo?, ¿Permitirían que todo esto ocurra o resistirían?. El periodista, que llama terroristas a los desaparecidos, se refería a Raverta, Frías, Ramírez, Molfino y Aldo Morán. ¿Qué había que hacer contra esto?

A foja 187 del legajo de prueba, dice el diario El Día de México el 20 de Septiembre de 1979:

– “A pesar de la presencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, siguen los secuestros en la Argentina. Al caso de Croatto se une el de un estudiante de electrónica”

A foja 60, Agosti, luego de pasar a retiro dice: 

– “No deben volver al poder ni los dirigentes ni los partidos que no hayan sabido renovarse mentalmente”

A foja 79, Harguindeguy amenaza:

– “Ojalá no nos dejen participar de la Organización Internacional del Trabajo, así nos desligamos de esa organización”

Estas citas son todas del año 1979. A foja 91, Viola dice:

– “Los desaparecidos son ausentes para siempre”

A foja 115 vuelta, Harguindeguy, ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dice:

– “La Argentina solo se confiesa ante dios”

La represión buscó causar efectos sobre el cuerpo, la subjetividad e inclusive sobre la memoria del pueblo. Entre esos efectos buscados, se encuentra el de desprestigiar a la contraofensiva.

Sigo con las preguntas, ¿Qué tareas venían a cumplir los/as militantes montoneros que regresaban y los que estaban aquí? Había dos centrales, una era difundir las existentes violaciones a los derechos humanos y sumarse a los organismos. Esto se ve reflejado en varios documentos, veamos el documento de la DIPPBA (Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires), al momento en el que detectan que Croatto vuelve al país, que dice lo siguiente:

– “Se ha detectado la presencia en el país del delincuente terrorista Armando Daniel Croatto. El citado se contactó desde Buenos Aires con organismos italianos de trabajadores, para poner en conocimiento la detención de dirigentes sindicales de la denominada protesta del 27 de Abril de 1979”

Es decir, la inteligencia policial da cuenta de que Croatto llevaba las denuncias de lo que pasaba en el país, en este caso a Italia, que, por otra parte, era uno de los tantos roles a cumplir por la contraofensiva. 

Daniel Cabezas señaló la existencia de un documento que había elaborado Montoneros, documento que esclarecía la situación de cómo los militares impusieron el plan económico de los grupos concentrados en la Argentina.

Este es el contexto en el que se movió corazón y el pensamiento de cada joven. La contraofensiva no era una posición tomada entre la vida y la muerte, sino la elección de una posición ética, era una defensa de la vida, lo contrario a esto era dejar que la dictadura siguiera exterminando. Hay que comprender el contexto para entender la profundidad de las heridas de cada familia de aquel entonces, y con las familias me refiero al país. Había un invasor que había atravesado todos los límites, y los 6 imputados de este juicio formaban parte de aquel invasor.

Es hora de que nuestra justicia valorice el derecho a la resistencia, y vamos a fundamentar por qué. El derecho a defenderse de esta dictadura y de cualquier otra, incluye el derecho a las acciones armadas, y sé que resulta dificultoso para muchos abogados, pero nosotros decidimos echar una mirada a aquel contexto histórico, a las leyes, a la filosofía, y hasta a la poesía.

El artículo 21 de la Constitución Nacional decía, y sigue diciendo, que tenemos el derecho a armarnos en defensa de la Constitución. Esto está basado en el pensamiento de un italiano muy conocido, Pellegrino Rossi, que hablaba de hacer amar a los pueblos a su constitución, como justificación del derecho a la resistencia. El derecho internacional de aquel momento y el de ahora, también tenía contemplado en sus normas el derecho a la resistencia, básicamente como una oposición a la injusticia. Para esta querella, la resistencia era legítima, y para el derecho internacional también. Así dice un párrafo de la Declaración Universal de Derechos Humanos:

– “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”

Lo decía y lo dice este maravilloso texto que rige para todos los habitantes de este planeta.

En el año 2004, la Asamblea General de las Naciones Unidas le pide una opinión consultiva a la Corte Internacional Penal, a raíz de lo que estaba pasando en Israel, respecto al levantamiento del muro en Cisjordania, con la excusa de defenderse de los palestinos. En aquel momento, la Corte dijo: 

– “El hecho de que la ocupación se vea a resistencia armada, no puede ser utilizado como un pretexto para ignorar derechos humanos fundamentales en el territorio ocupado”

Y les digo señores jueces, nosotros podemos elegir distintas facetas para argumentar la legitimidad de la resistencia, desde textos jurídicos hasta la poesía. Nicolás Guillén, poeta cubano, al momento del terrible asesinato de Emmett Till, un niño negro de 14 años, en 1951, escribe su poema ´Elegí a Emmett Till´, que en una de sus líneas dice:

– “Dime tu Misisipi, si podrás contemplar con ojos de agua ciega y brazos de titán indiferente este luto, este crimen, este mínimo muerto sin venganza”

¿Se puede estar indiferente ante los crímenes? ¿Se puede ser indiferente ante el crimen de este niño o el de los miles de crímenes que estaba cometiendo la dictadura en Argentina? ¿Había o no había derecho a la resistencia?

Podemos remitirnos a la filosofía. Frantz Fanon, aquel psiquiatra y militante de Martinica, quien hizo una serie de trabajos sobre las luchas de liberación nacional en Argelia, y a quien en su libro ´Los Condenados de la Tierra´, Sartre, al escribir el prólogo, invoca lo siguiente:

– “Tendrán ustedes que pelear o se pudrirán en los campos de concentración. Es el momento final de la dialéctica, ustedes condenan esa guerra, pero no se atreven todavía a declararse solidarios con los combatientes argelinos. No tengan miedo, los colonos y los mercenarios los obligarán a dar ese paso. Quizás entonces, acorralados contra la pared, liberarán ustedes por fin esa violencia nueva, suscitada por los viejos crímenes” 

Podemos también elegir la historia. En 1792, durante la naciente revolución francesa, las mujeres, lideradas por Pauline León, leían en el estrado de la asamblea francesa una petición firmada por 319 mujeres, que expresaba la necesidad de atender a la defensa de su vida y la libertad armándose. También podemos elegir a Mandela, ahora que en todo el mundo tiene avenidas, calles, plazas y reconocimiento de todos los líderes, aún de los de la derecha. Mandela peleó, fue parte de organizaciones de resistencia en aquella Sudáfrica de la vergüenza mundial, y dijo:

– “He luchado contra la dominación blanca y contra la dominación negra. He alimentado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la cual todas las personas vivan juntas, en armonía y con iguales posibilidades. Es un ideal por el cual espero vivir, pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy dispuesto a morir”

¿Hay alguna diferencia entre el pensamiento de Nelson Mandela y los jóvenes que llevaron adelante la contraofensiva montonera?

Por último, también podemos elegir a la religión para entender el derecho a la resistencia, y leo el textual:

– “Cuando un sector de la sociedad pretende disfrutar de todo lo que le ofrece el mundo, como si los pobres no existieran, debe saber que eso en algún momento tendrá sus consecuencias. Ignorar la existencia y los derechos de los otros, tarde o temprano provoca alguna forma de violencia, muchas veces inesperada”

Esto fue escrito el 3 de octubre del 2020 en la Carta Encíclica Fratelli Tutti, del santo Padre Francisco. 

Esto mismo hubiese dicho en la defensa de los compañeros/as de la contraofensiva si hubiesen sido juzgados, hubiésemos dicho que el derecho a la resistencia existía desde todos los puntos de vista, es más, hubiésemos argumentado, como en aquella Alemania de 1921, cuando intentaron condenar al joven armenio Soghomon Tehlirian, quien mató al genocida turco Talat Bajá, durante una sentencia que pasó a la historia y muchos quieren olvidar, porque allí se lo absolvió y la sala de audiencia de Berlín aplaudió al joven Tehlirian, que fue cubierto de flores y escoltado por la policía, mientras la prensa en su totalidad saludaba el veredicto como un año de justicia que honra a la nueva Alemania, ¿A quién había matado el joven armenio?, a un genocida turco que gozaba de absoluta impunidad. La reconocida filósofa Hannah Arendt también valoró aquella sentencia.

¿Qué pretendía la dictadura? ¿Qué pretendían los imputados? quienes fueron el sostén de esa dictadura, ellos querían que a los que se defendían de la dictadura se los considerara indefendibles, ese era el sentido que tenía la conferencia de prensa de Cristino Nicolaides, quien dijo que hacían lo que querían con los militantes montoneros. 6 imputados tiene esta causa, pero el aparato de inteligencia de la dictadura estaba compuesto por centenares de militares. Vamos a ir viendo a lo largo de este alegato cuántas piezas se visibilizan y cuantas faltan, porque, al finalizar el mismo, vamos a  terminar reclamando que por favor se exhorte a la continuidad de la investigación para que no sean solo estos 6 los condenados. Aquí hubo un aparato de inteligencia del ejército, y para eso hay que ser capaz de ver la finalidad delictiva de esta organización de inteligencia, con al menos 3 características. La primera es que estaban muy organizados, no podemos dedicarnos a buscar al autor individual. Segundo, organizados para cometer los delitos más graves, la acción es organizada, y hay una fenomenología de la actuación de ellos. Otra característica, el carácter nacional e internacional, iban a donde querían, rompían todas las jurisdicciones y todos los países de Latinoamérica, hasta fueron a España, demostrando tener una capacidad enorme para vulnerar leyes y provocar perjuicios a víctimas por todas partes. Todo esto hacía a un plan común criminal en bloque, donde las tareas fueron asumidas, repartidas, y como declaró Florencio Varela en aquella conferencia, ni uno de ellos desconocía el sistema. Quienes estaban involucrados en cada una de estas tareas de inteligencia, sabían que su equipo servía a otro equipo, y sus tareas eran llevarse el material robado de las casas, llevarse personas, torturarlas, obtener información y luego deshacerse de ellos. Además, construyeron uno de los archivos más gigantescos del horror de la Argentina y del mundo, archivo que luego fue ocultado y destruido, más allá de que hayan quedado algunas piezas. Se trataba de un archivo del Estado. El plan era de exterminio, y estaba basado en un concepto, que era la desaparición forzada de personas, y el plan de los imputados era desaparecer, y para llevar adelante ese concepto tenían que lograr un encadenamiento de actos, encadenamiento de este bloque de las dependencias del que fueron parte los imputados, desde arriba, la jefatura 2 de inteligencia, hasta abajo, destacamentos. Mostrar ese encadenamiento de actos será el gran logro de nuestra justicia en esta causa, por eso estamos apelando al aporte de elementos probatorios, que creemos que le van a dar a ustedes todos los fundamentos para entenderlo.

Para visualizar la particular interpretación que los imputados tienen de este contexto que venimos señalando, alcanza y sobra solo con analizar el libro de Jorge Norberto Apa, cito algunos fragmentos:

– “Estábamos en guerra, combatíamos al enemigo y defendíamos a la patria”

Ustedes habrán visto en este juicio, que cuando les tocó hablar a los imputados ninguno combatía, era un ejército fantasma y amnésico, se olvidaron todo. Aquí, según los 6 imputados, ninguno hizo nada durante la denominada, por ellos mismos, guerra, ninguno estuvo en el campo de batalla, ninguno estuvo en los escritorios, nadie escribió memorias ni ningún libro, y si algo aparece en los documentos, ellos dicen que está mal redactado o que no es así. ¿Esa es la guerra que quieren mostrarnos?.

Vamos a adelantarnos a algo que ya en las preguntas de algunos abogados defensores de los imputados, y en ellos mismos, se advertía, y me refiero a la maniobra de preguntarle a los testigos si Montoneros tenía comandancia, grados, aspirantes. Y queremos recordar, como bien dijo este tribunal oral en la sentencia a Arrillaga, consecuencia del Copamiento del Cuartel de La Tablada en 1989: 

– “Particularmente, la participación de Díaz en el Copamiento, no lo privaba de gozar de las garantías y los derechos previstos en el ordenamiento jurídico”

Concretamente, la ejecución de Díaz se encontraba prohibida, esto mismo dicen los tribunales en la Argentina desde 1985 a esta parte. En este caso, todas las desapariciones forzadas, los asesinatos, las privaciones ilegales de la libertad, los tormentos, los allanamientos, los robos y los delitos cometidos por los imputados, estaban prohibidos. 

Este plan criminal necesitaba además la tortura, por ejemplo la tortura a Fernando Ulloa, compañero que ha relatado aquella crueldad de la siguiente manera:

– “La tortura necesita de la crueldad. Es el desamparo mayor en el que quedan las víctimas. La tortura no es picana, no es el submarino ni los golpes, la tortura es la encerrona trágica donde no hay tercero para apelar, no hay ley. La víctima de la tortura, para dejar de sufrir, depende de quién lo odia, esa es la única persona de la cual depende, esa es la crueldad, y esa crueldad requiere la complicidad impune de otros, porque si no hay complicidad impune de otros, no hay tortura. Todo lo que podamos imaginar claudica frente a esa crueldad. Esa tortura es un hecho cultural”

Imagínense en quienes trabajan en inteligencia, es decir, los 6 imputados de este juicio y todos los que formaron parte de aquel sistema, el hecho cultural de su trabajo era la tortura, y precisaban un ambiente para que la crueldad de la tortura sea desarrollada. Ese ambiente lo generaron a través de la estructura de inteligencia del ejército, vos torturas, yo obtengo información, la tortura la pongo en un documento, el documento lo distribuyo, la tortura circula. Sigo citando a Ulloa:

– “La vera crueldad requiere que el ejecutor sea realmente maligno, es decir, que no tenga ningún lugar para el remordimiento. Debe haber organizado su fetichismo como un saber mentiroso que lo hace, primero, impune a sí mismo, tira, arroja todo vestigio de consciencia moral sobre lo que acaba de hacer” 

El maligno, sujeto de estas acciones de crueldad, justifica sus actos y se presenta en los tribunales, por ejemplo, con la biblia, porque ha encontrado en la crueldad la forma de justificar esos actos.

Con mucha firmeza y porque lo hemos hablado durante años con las víctimas sobrevivientes y sus familias, nuestra querella dice, los compañeros y las compañeras no cantaban, no delataban, cada vez que veamos un documento de inteligencia, veamos la crueldad, cada vez que veamos una información, veamos la crueldad, cada vez que veamos un dato, veamos la crueldad. Los genocidas quieren que veamos el dato, la información, pero lo que le importa a la humanidad no es el dato ni la información, lo que le importa a la humanidad es entender la crueldad y la barbarie, para que no se repita.

 Fritz Bauer, uno de los fiscales de los juicios de Auschwitz, dijo: 

– “Es imposible convertir la Tierra en un cielo, pero debemos evitar que la Tierra se convierta en un infierno”.

La contraofensiva montonera tuvo números, y queremos mostrar algunos para entender a esos jóvenes. 35 mujeres militantes fueron víctimas de los imputados de este juicio, 4 sobrevivieron. 46 hombres fueron víctimas de los imputados de este juicio, y uno solo sobrevivió, Daniel Cabezas. 6 niños y niñas están incorporados como víctimas en esta causa. Estamos hablando solo de las víctimas de este caso, ya que la contraofensiva contó con centenares de compañeros/as en la acción. 51 de las víctimas tenían entre 20 y 30 años, 18, entre 30 y 40, 7 entre 40 y 50. Pero quiero remarcar la situación de los pequeños y pequeñas. Durante la contraofensiva hubo embarazadas, niños apropiados, niños restituidos, pero hay un número que nos pinta un poco a la familia montonera,  las víctimas de este juicio, en el 1979, tenían en total 78 hijos. Y ahora me pregunto, ¿Este es el ejército al que se enfrentaron los 6 imputados de este juicio?, ¿Esta es la guerra de la que hablan? 

Voy a contarles un solo caso, el de la familia Uriarte Gofin. En octubre de 1979, en plena contraofensiva, los militares se llevaron a Sabina Gofin, de 18 años y estando embarazada, a su novio, Héctor Busemi, al hermano de 16 años, Omar Gofin, y a su madre, Emilia Uriarte de Gofin. Toda la familia fue desaparecida. Las y los militantes de la contraofensiva son los que podemos ver en este momento en fotos grupales, junto a hijos, amigas y amigos, y no son otra cosa que el reflejo de este extraordinario texto de Gabriela Selser:

– “Éramos tan jóvenes entonces, con esa juventud que no necesita apellidos. Sobraba futuro, porque estábamos llenos de vida, obstinados, invencibles y hasta proféticos. Había tanto por hacer y el mundo cabía en la palabra compañero”

Ésta es la prueba que queríamos inicialmente mostrarles antes de recorrer los 36 casos, que son nuestros casos, pero eso no significa olvidar los demás, nos vamos a remitir mucho a lo dicho por el extraordinario alegado público fiscal en los demás casos, reconociendo a todo este grupo como un solo bloque de hermandad y de solidaridad.