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Cultura //// 27.08.2020
Guevara y Perón: el mito de aquel encuentro

AGENCIA PACO URONDO publicará en sucesivas entregas los capítulos del libro (todavía sin publicación) "Uno de los Nuestros: Guevara y Perón", de Lois Pérez Leira. En esta quinta entrega (ver todos los capítulos): Guevara quiere reunirse con el General. 

Por Lois Pérez Leira

Las necesidades de la revolución cubana de potenciar los movimientos revolucionarios en América latina, influyeron en el paulatino acercamiento del General Perón con Ernesto Guevara.

La presencia en Cuba del ex diputado peronista  John William Cooke,  junto a su compañera Alicia Eguren y el periodista  Jorge Masetti, fundador de la Agencia de Noticias  Prensa Latina, serán  imprescindibles para que Guevara conociera más en profundidad al peronismo y el pensamiento del propio Perón. Los tres más estrechos amigos argentinos en Cuba, convencen a Guevara, de que sin contar con las masas peronistas, la revolución en este país fracasaría. Para ello había que sumar a un aliado fundamental: al General Perón. Cooke que por aquellos años era el delegado del ex presidente, considera que para lograr una imagen de Perón, como un político de proyección revolucionaria, debería de dejar su residencia en la Madrid franquista, para trasladarse Argel, donde había triunfado la revolución. La idea era  que luego Perón se  radicará  en Cuba.

El Che convencido de esta táctica autoriza a Cooke para que realice las gestiones necesarias. Es así como se inicia el sondeo  a Perón, para que se instale en Argel y luego en Cuba.

Por aquel entonces el General Perón estaba rodeado de varios argentinos que también estaban exiliados y residían en Madrid. La mayoría habían sido cargos políticos, durante sus dos mandatos como presidente. El Gobierno de Franco seguía todos sus movimientos, controlando todo lo que hacía: sus contactos, las visitas que tenía, sus relaciones con el resto de exiliados etc. El control era muy discreto, pero estaba día y noche observado. A Franco nada se le escapaba de su control. Incluso tenía gente infiltrada en  su entorno, especialmente en su personal de servicio, para tener toda la información y  detalles de los planes del General. Lo mismo hacía la CIA infiltrándose argentinos, supuestamente integrantes de la resistencia peronista.  Era imposible  entrar en la casa de Perón, sin que Franco, la CIA o  los servicios de inteligencia argentinos, no lo supieran de inmediato. La embajada Argentina en Madrid tenía un equipo especial de  la inteligencia militar, que se dedicaban a controlar todos los pasos del ex presidente.

Entre los más conocidos colaboradores de Perón, por aquellos años, estaban el diplomático Valentín Luco,  Héctor Orlando Villalón, a quien  le decían “El Pájaro” y Julio Gallego Soto. Villalón sería el reemplazante de Cooke como delegado de Perón y según  algunos historiadores un agente de la CIA. Mientras que Valentín Luco y Julio Gallego Soto fueron dos auténticos servidores del General, quienes realizaron distintas gestiones para intentar el primer retorno del ex presidente y recaudar fondos para este objetivo. También era parte del entorno más inmediato el empresario Jorge Antonio, la nueva pareja de Perón, María Estela Martínez, más conocida con Isabelita y el que luego sería su biógrafo y secretario personal Enrique Pavón Pereyra. John William Cooke viaja a Europa en octubre de 1962,  para transmitirle la invitación del Primer Ministro cubano Fidel Castro para visitar Cuba o directamente instalarse en la isla.  Perón no lo recibe con la excusa  de “estoy cercado”.  John William Cooke “El Bebé” como le llamaban ante la imposibilidad de encontrarse con Perón   le  escribe  desde París:”El prisionero de la Puerta de Hierro. Esa es la manera que se me ocurre para definir su situación actual. Sin la menor vacilación le decimos que tanto nosotros como la masa peronista consideramos que su lugar de residencia debe ser Cuba.”

Otro importante dirigente político y sindical de aquel entonces Amado Olmos también le envía una carta al General Perón solicitándole que traslade su residencia a Cuba. Luco, Villalón y seguramente Julio Gallego Soto, durante los primeros años del triunfo de la revolución, viajarán a Cuba apadrinados por Cooke, con la intención de ser intermediarios de las relaciones entre Guevara y Perón. En estos encuentros con los argentinos,  participó en algunas reuniones Santiago Riera, quien era por ese entonces una de las personas de confianza del Che, en el Ministerio de Industria. Santiago Riera había sido el responsable del Movimiento 26 de de julio en el exilio en la Argentina. Era uno de los pocos cubanos que conocían la situación política argentina, inclusive estaba casado con la maestra entrerriana Carolina Aguilar, simpatizantes peronistas. Por sus conocimientos de la Argentina Santiago Riera acompañó a Fidel Castro, en su primer viaje a la Argentina, donde se entrevista con el presidente Arturo Frondizi. En las reuniones con los delegados de Perón, el Che  conversa largamente  sobre la situación política argentina.  

También intercambian opiniones  sobre el pedido del General Perón, de recursos económicos, para su proyecto de retornar a la Argentina. El Che le ofrece realizar algunos negocios, con productos cubanos, para que sus colaboradores dedicados a recaudar aportes económicos, los representen en Europa, como el tabaco. Por aquel entonces Santiago Riera era el encargado de la comercialización en el exterior, de este estimado producto. El habano cubano tenía fama internacional y se cotizaba con un gran valor de comercialización. Otro de los acuerdos fue  el envió de una cantidad importante de dinero, a través de un representante oficial del gobierno de Cuba. El Che no se fiaba totalmente de aquellos intermediarios de Perón y prefirió que el envió se lo hagan personalmente al General. Valentín Luco,  Héctor Orlando Villalón, en marzo de 1963 -seguramente por indicación del Che-  entran en contacto con el embajador de Cuba en Argelia  Jorge Serguera, con un recado del General Perón. El embajador cubano desconociendo las conversaciones previas,  de estos emisarios y el Che, quedó desconcertado con estos argentinos. Tal fue su preocupación que le comento este episodio a Jorge Masetti que estaba en Argel, sobre aquel episodio. En algún momento Serguera pensó que podían ser agentes de la CIA. Al regresar a La Habana. Serguera se dirige a entrevistarse con Guevara, para informarle de este encuentro, para él un poco extraño. En la reunión se aclara lo sucedido y es así que  Jorge Serguera, será el primer enviado de Ernesto Guevara a Madrid, para entrevistarse con Perón. La misión era  sugerirle al ex presidente su traslado a Argel y al mismo tiempo hacerle entrega del maletín de dinero prometido por Guevara. Jorge Serguera, era comandante del Ejército Rebelde, amigo personal de Guevara y  por aquel entonces embajador de Cuba en Argel. El mismo Serguera escribió en su libro, la charla que mantuvo con Ernesto Guevara, en relación a su tarea de entrevistarse con Perón: “Por la noche Che me esperaba en su oficina. Eran cerca de las once. Hice una síntesis de todas las cuestiones tratadas en Argel deteniéndome en lo relativo a mis encuentros con los enviados de Perón…el Che escuchó con mucha atención y finalmente decidió:

-Pasa por Madrid. Cuando regreses ven a recoger algo que le enviaré a Perón. Localiza y coordina con Luco y Villalón en Madrid-

Me miró largamente y sosteniendo el cabo del tabaco como una prolongación perpendicular de los dedos me pregunto:

¿Tú crees que Ben Bella estaría dispuesto a darle acogida?

Bueno Che, hay que preguntarle pero creo que sí; además, en Argel no hay ni embajada Argentina y Perón no es un problema para el islam. Esto mejoraría su imagen en América Latina, Franco no goza de prestigio del lado de acá del Atlántico.

-De todas maneras no hables con Ben Bella hasta saber si Perón está de acuerdo. Le recomendó el Che.

Volví a ver a Che para despedirme. Me dio un maletín, y una carta para Perón.

En aquel encuentro el Che me señala:

-Papito, sondea a Perón. Trata de ver qué puedes sacar de un diálogo con él. Dile que nosotros estamos dispuestos a ayudarlo-

El Che no me especificó la naturaleza de la ayuda. A continuación me habló de lo del cambio de residencia. Yo le pregunté qué podía esperarse de Perón, a lo que respondió:

-No sé. Ten presente que tú eres el primero que puede ofrecerme un punto de vista diferente acerca de Perón. Hasta el momento yo sólo he hablado con sus enviados. Me interesaría tu perspectiva sobre este asunto. Te repito: sondéalo. Ve que puedes sacar de él.

Hasta el momento desconozco cómo Che y Perón entraron en contacto. Sé que Luco y Villalón habían viajado a La Habana en varias ocasiones porque ellos me lo dijeron, y que allí vieron a Che. Esto, unido al hecho de que yo sería el primer enviado de Che a dialogar con Perón, me hace suponer que la iniciativa puede haber partido del ex presidente argentino. Tampoco sé por qué me contactaron a su vez en Argel, supongo que eso debe haber sido una indicación de Che; pero no me consta. Che era muy parco y no me explicó los detalles del asunto.” Apunta  Jorge Serguera en su libro.

Otro de los protagonistas de aquel primer encuentro fue Valentín Luco, que también en un libro de memorias recuerda aquellos acontecimientos, otorgándole todo el protagonismo de aquella reunión, entre Serguera y Perón: “Entonces yo tomé contacto con el cómo lo solicito el General Perón, y me reuní con el Comandante Serguera en París durante tres días. (Serguera señala que el encuentro fue con Leuco y Villalón en Argel)  Y acordamos en poco tiempo  después nos íbamos a volver a reunir para coordinar la entrevista en Puerta de Hierro.”

Por aquel entonces estaban dadas todas las condiciones para concretar los  vínculos directos entre la conducción de la revolución cubana y el General Perón. Por otro lado una parte importante de los dirigentes de la resistencia peronista veían con buenos ojos este acercamiento. En definitiva se trataba de compaginar los deseos de Perón de regresar a la Argentina y los de Guevara de hacer una revolución socialista, con el apoyo del peronismo.