Cinco poemas para Milagro

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Cinco poemas para Milagro

17 Febrero 2017

Flor Codagnone

XXV

Detrás del televisor hay hombres
muertos por el hombre.
Mujeres muertas por el hombre.
Niños muertos por el hambre.

Hay una mujer que decidió
ser madre sola,
otra que no quiso parir,
está la que perdió a su hija, todas
las que perdieron su vida.

Detrás del televisor hay un hilo
de sangre. Uno de vida, otro
de muerte.

Hay un detrás
en el que alguien decide:
poderes vestidos de hombres
hombres disfrazados de hombres
políticos que son hombres
políticos que son políticos
políticos que son…

Detrás del televisor hay un continente
amenazado, unos países
en el límite. Una mujer destituida.
Un pueblo torturado.

Hay plazas bancos umbrales
convertidos en casas
a la intemperie. Cada vez más mujeres
obligadas a venderse
al peor postor.

Y calles oscuras que están iluminadas.
Y almas oscuras que están iluminadas.
Y cuerpos oscuros que están iluminados.

Detrás del televisor hay balas
que no son de plomo
y cadáveres que no parecen valer
su carne ni lo que son.

Hay un lenguaje y un río
manchados de muerte.
Unas palabras que no alcanzan
para nombrar lo que es hoy.

Detrás del televisor están las rejas
y detrás de las rejas sigue Milagro.
Detrás del televisor estás las rejas
y detrás de las rejas sigue Milagro.
Detrás del televisor estás las rejas
y detrás de las rejas hay un nosotros.

Sol Giles

POEMA

Cierro los ojos, pienso
Milagro Sala sigue
encarcelada.
La imagino sin agua
en el peor frío
con su mirada firme,
la dignidad intacta,
frente a frente
los verdugos.
El horror se naturaliza
la verdad se permuta
y se extingue la noticia.
Abro los ojos, pienso
Milagro Sala sigue
encarcelada.
La imagino una mañana
libre
bajo un sol sin barrotes,
esa canción
que es de todos
y codo a codo
sus compañeros.
Cada día que pasa
pienso
la cuestión es qué hago
entre el sueño y el parpadeo.

Claudia Masin

Una canción como esa


En los pueblos anestesiados, adormecidos por un sol violento, cada vez
que llueve se levanta de las calles de tierra una nube de vapor, un humo viejo
que trae el olor picante de la pólvora vencida, disparada hace décadas
sobre cuerpos desarmados o en enfrentamientos desiguales
de cientos contra pocos, un humo que condensa el olor de todos los fuegos
encendidos a la noche, jornada tras jornada, mes tras mes, año tras año,
para asar la carne o calentar la comida que hubiera,
unos junto a otros reunidos alrededor del fogón como luciérnagas
que se han ido apagando para dejar su brillo en una caja que otros construyeron,
sin agujeros por donde respirar porque no todos, se sabe, tienen derecho a la vida
y a la belleza. Es denso ese humo y es tóxico, y se nos cierra la garganta
cuando llega, porque guarda el olor corrosivo que se adhiere a los cuerpos
de tanto andar juntando los desperdicios que otros dejan, la basura ajena,
para seguir sobreviviendo. El olor de ese humo, a pobreza
y a miedo, a veces crece y crece y llega a las ciudades ricas donde apesta
más que nunca y hay que espantarlo con las manos como a un insecto.
No tiene historia, no duele, a nadie le pertenece ese olor cuando entra a las casas
y molesta, lo único que importa es apagarlo, taparlo,
hacer que vuelva a donde pertenece,
porque no se puede invadir la propiedad de los otros con la propia
miseria. Sin embargo es más grande todavía el desprecio y el asco
cuando esos hombres y mujeres un día se atreven a salir a las calles,
a invadir el centro de ciudades que no fueron construidas para ellos:
aunque han venido de tan lejos, y están sucios y cansados, no traen
ese olor animal con ellos, no es pobreza ni miedo
eso que los circunda como un halo imposible y los protege
como una empalizada, como una fuerza torrencial y serena
que los sostiene con la delicadeza con que debe ser sostenido
algo que ha sido roto y recompuesto mil veces, algo a la vez infinitamente
poderoso y frágil, porque ha conocido la experiencia
de su propio derrumbe y ha vuelto. No es pobreza ni miedo,
no están vencidos porque vienen cantando, se los oye desde lejos, nadie puede
no oírlos, su canción tiene raíces tan hundidas en la tierra que a algunos
les toca el corazón, les hace nacer una alegría que no conocían, tan intensa
que pareciera que les rompe el pecho, pero en otros despierta
una violencia incurable y quisieran arrancar ese canto
y arrancarlos a ellos como a la mala hierba para que algo así,
capaz de transmitir una esperanza tan tremenda, no pueda propagarse
y contaminar a los demás, a los que bajan la cabeza y aceptan
porque no saben, no les han dicho, nunca han escuchado
una canción como esa. Que no existen los milagros es algo
evidente. Pero sí existen algunos –poquísimos- seres con el coraje, la terquedad,
la furia de insistir en lo que no se puede: caminan sobre el agua
o multiplican los panes y los peces
como si no estuvieran haciendo nada extraordinario, apenas lo justo,
lo que tenía que ser hecho. Una sola de estas personas
puede lograr que el mundo se ahueque como los ventrículos del corazón
enorme y violento de las fieras del monte, cuyo latido retumba adentro de la tierra
hasta que incluso los seres más mansos, más pequeños, lo escuchan
y entonces despiertan y escapan de una vez y para siempre
de su cautiverio.

Paula Gimenez España

Pachamama


Yo no toco el cielo con las manos
pero camino la tierra pedregosa
lo seco del sendero incómodo, ondulado
por el que van los collas.
Los sigo como víbora ascendiendo
llevada por el viento dulce
de sus trombones.
Como la extraña que soy, la deslumbrada
me extasío ante la fiesta de sus ropas,
sus plumas, sus coronas.
Sigo la ronda de cerveza derramada
sobre la Pachamama, la ofrenda de embriaguez
con que esta noche
todos entramos al mundo del Espíritu.
Todos, aun yo
que no bendije mi sueño en la Apacheta
ni entregué mi tesoro
a la cosecha que nadie me enseñó a adorar.
Porque soy blanca
no sé más que mirar con ojo ajeno
la fanfarria que avanza en dirección al templo
erigido en Kalassaya
y copiado en la loma, entre las tunas
en la aridez del Alto comedero
por los bloqueros negros de Milagro,
“la flaca”, emponchados de ovejas y vicuñas.
Y al asomar el Inti
por detrás de los cerros
imito el gesto abierto de sus palmas
pero sus corazones son los que crepitan
apabullantemente vivos. Porque yo
soy blanca y extranjera
no toqué al animal sagrado ni veneré a los muertos
vestidos para subir con él, tampoco he visto
sembrar a Mama Quilla las semillas prolíficas.
Todo lo que renace y lo que muere
lo reciben sus manos
reflejo de obsidiana en el rayo
del amanecer. Porque soy blanca
disipé el oro del solsticio
que calienta el corazón de mis hermanos
Ni un día fui comida por el hambre
no fui esclava
el azúcar fue dulce para mí.
Por mis poros no pasan los secretos
del Inti porque él no confía en esta piel
que ha negado su influjo
el surco por el cual
entra el misterio como entra el amor
haciendo despuntar la flor de la humildad
de los guerreros. Veo las lanzas del dolor
a punto de volar
ya detenidas. La infinita paciencia
que al grito de ¡Jalalla!
le da vida otra vez al gran Tupac, víbora brava
que inocula justicia entre los dedos
de un Supay congelado en el invierno
que en el alba soy yo.

Lulú Colombo

MUJER-YAGUAR MUJER-AVE

A un año de la detención ilegal de Milagro Sala en Jujuy.

Al otro lado de la Ley, rejas para la mujer-yaguar
¡Tuntún, tuntún! ¿Quién es?
Es la Moral
¿Qué Moral es? Moral de banco; moral del blanco
¡Tuntún, tuntún!
¿Dónde están los grandes espíritus de la montaña?
El inframundo emana oscuridad y llora el cielo
Por ti mujer-yaguar, mujer-ave, fiera de la puna
al otro lado de la Ley, en el Alto del Comedero
¡Tuntún, tuntún! ¿Qué hay allí?
Una mujer de la tierra; mujer-ave mujer-yaguar
Una mano blanca ciñe el grillete en sus carnes
¡Tuntún, tuntún! ¿Quién es?
Su perseguidor blanco y las togas de la Ley
a lacerar, roer, marchitar y abolir la Esperanza
Aplastar sus alas contra el hierro del Leviatán
Al otro lado de la Ley, en el otro margen

¡Tuntún, tuntún! ¿Quién es?
Es la Moral
¿Qué Moral es? Moral de banco; moral del blanco
¡Tuntún, tuntún!
¿Qué Moral es?
Moral del Perseguidor.

 


Autoras

Flor Codagnone. Nació en Buenos Aires en 1982. Es escritora, traductora, periodista. Coordina talleres y clínicas literarias. Participó,entre otras, de la antologías Tansfronterizas. 38 poetas latinoamericanas (UNAM, 2016), Esto pasa. Poesía en Buenos Aires (Llanto de mudo, 2015), Grito de Mujer Buenos Aires (Biblioteca de las Grandes Naciones, 2016), Poemas de la Resistencia (Clara Beter, 2016) y del libro Hablemos de angustias (Letra Viva, 2013). Co-escribió Literatura ∞ Psicoanálisis: El signo de lo irrepetible (Letra Viva, 2013). Tradujo Los Beatles y Lacan: Un réquiem para la Edad Moderna (Galerna, 2013) y Antes de decirnos adiós (Galerna, 2014). Publicó los poemarios Mudas (Pánico el Pánico, 2013) y Celo (Pánico el Pánico, 2014) y Resto (Modesto Rimba, 2016).

Sol Giles. (Libertad, 1986). Periodista, poeta, artista visual y militante política. Peronista, bostera y kirchnerista. Integra el colectivo Poetas Peronistas, con quienes recientemente publicó la antología Poemas de la Resistencia (Clara Beter, 2016). Su mejor libro es el que aún no publicó.

Claudia Masin. Nació en1972 en Resistencia, Chaco. Es poeta, psicoanalista, coordinadora de talleres de escritura y docente de la carrera de Artes de la Escritura de la UNA. Publicó los libros de poemas Bizarría, Geología, La vista, Abrigo, El verano, La siesta, La cura, El secreto (Antología 1997-2007) y La materia sensible (Antología personal). Su libro La vista ha obtenido por unanimidad el Premio Casa de América de España en 2002. Textos suyos han sido traducidos al francés, inglés, portugués, italiano y sueco. Participó en múltiples antologías.

Paula Jiménez España. Nació en Buenos Aires en 1969. En poesía publicó Ser feliz en Baltimore (Nusud, 2001), Formas, libro y cd junto con la cantante Valeria Cini (Terraza, 2002), la casa en la avenida (Terraza, 2004), la mala vida (Bajo la Luna, 2007), Ni jota (Abeja Reina, 2008), Espacios naturales (Bajo la Luna, 2009) La vuelta (Simulcoop, 2013), Paisaje alrededor (Bajo la Luna, 2014), Canciones de amor (27 Pulqui / Vox, 2015) , la antología personal El corazón de los otros (Tabaquería, 2015, México/ 2016, Buenos Aires) y las plaquetas Las cosechadoras de flores (La Mariposa y la Iguana, 2014) y Nada llora (La mariposa y la iguana, 2015). En prosa: Pollera pantalón / Cuentos de género (La Mariposa y la Iguana, 2012). En 2006 recibió el Primer Premio Nacional de Literatura Tres de Febrero, en 2008 el Primer Premio Fondo Nacional de las Artes y en 2015 un reconocimiento del Premio Nacional (Ministerio de cultura de la Nación). Fue traducida al inglés y publicada en medios literarios y antologías, nacionales y extranjeros. Dicta talleres de escritura desde el 2001. Como periodista colabora con “Soy” y “Las 12”, de Página/12.

Lulú Colombo. Escritora y traductora nacida en Rosario. Estudió Letras en la Universidad Nacional de Rosario. Realizó estudios de portugués y de Literatura Luso brasileña en San Pablo, donde residió largos años.
Premios: Poesía patria, ILCH, California, 2016. Premio “Cuentistas Rosarinos” 1998, 1999, 2000, 2007. UNR Editora, Rosario. Premio UNL, 1999. Santa Fe. Primer Premio Iniciación de Imaginación en Prosa. Presidencia de la Nación. Secretaría de Cultura de la Nación. 2004, Bs. As.
Obra: Cuentos para los niños de la Reserva. 2016. Memoria de los ocultos. Poesía, 2012. Declarado de interés municipal y provincial por la Agencia Córdoba Cultura. Sombras del destino. Novela inédita. 2009. Poetas y narradores Iberoamericanos. 2008. Bs. As. El Tallo. UBA. 2006. Gente de aire, de tierra y de agua, cuentos. 2005. Protextos. Poesía social y poesía–imagen. 2004, Rosario. A la Letra. Cuentos. 2004. UNR. Haycus, 2003. La Coreografía de los Mares, UNR, 2002.Encrucijada y otros cuentos. 1999. Una de exilio, exilio de una. Poesía, 1997. (Contacto con la autora:lecolombo@live.com.ar)