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Violencia Institucional //// 28.12.2015
CELS: balance de las fuerzas de seguridad en tiempos kirchneristas

Paula Litvachky y Manuel Tufró, especialistas del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), analizaron las políticas de seguridad durante el kirchnerismo. Continuidades y diferencias entre el Gobierno Nacional y el de la provincia de Buenos Aires. ¿Qué se puede esperar del macrismo?

 
Por Redacción APU
APU: Hagamos un balance sobre las fuerzas de seguridad en la década kirchnerista, teniendo en cuenta que no se trata de una etapa sencilla, han existido diferentes gestiones, momentos diversos. Empecemos por la policía Bonaerense. ¿Cuáles son los núcleos problemáticos que permanecen?
Paula Litvachky: Nunca hubo desde el gobierno político un mensaje claro, políticas concretas, que implicaran repensar la Bonaerense o por lo menos problematizarla como parte del problema de la seguridad. Por el contrario, se fue contra el proceso de reforma de (León) Arslanián de su momento. Hay un problema grave de gobernabilidad de la Bonaerense. Además, falta profesionalizar una estructura que mantiene prácticas muy violentas en su relación con el territorio. Y, por supuesto, muy ligadas con los negocios ilegales.
APU: Desde el CELS han tenido siempre una postura muy crítica con el gobierno de Daniel Scioli.
PL: Tuvimos una discusión histórica desde el CELS con el gobierno provincial en relación a lo que te describía antes. La Bonaerense tiene problemas vinculados con la agenda de los derechos humanos y también hay incapacidad para construir una policía que pueda enfrentar dinámicas propias del delito. En todo caso, hubo desde el gobierno intentos por mostrar políticas efectistas, como puede ser la saturación policial del territorio. Y un mensaje que habla de la “manzana podrida” cuando se descubre algún caso de práctica ilegal. No se puede ver que detrás de eso hay un problema institucional, estructural. Existió un claro pacto de gobernabilidad.
APU: ¿Ve una continuidad en los 8 años de gobierno de Daniel Scioli o existieron etapas diferentes?   
Manuel Tufró: Como modelo, hubo una continuidad. Se echó para atrás todo lo que se avanzó con Arslanián. Tanto Carlos Stornelli, Ricardo Casal o Alejandro Granados (referentes de Seguridad en distintos momentos) mantuvieron un mismo modelo. Hay una idea que se impuso que tiene que ver con la saturación del territorio: muchos policías, formados en muy poco tiempo para estar en la calle. No están formados para delitos complejos. Eso coincide con un discurso de lucha contra el narcotráfico.
APU: ¿Esa saturación de policías tiene algún efecto concreto?
Paula Litvachky: A veces sirve para correr geográficamente ciertos problemas. Si uno recorre las noticias, se entera de un hecho muy grave, como el descabezamiento de la Departamental de San Martín. Hay muchos policías presos, de alta jerarquía, vinculados con bandas narcos. Hay que desmitificar algo: nunca es solo narco. Es una estructura de negocios vinculada con diferentes redes de delitos. Puede ser el narco o para ser más específicos, la comercialización de estupefacientes. Hay que poder determinar si son bandas internacionales o se trata de otra cosa. Nunca queda muy claro. Lo que pasó en San Martín es tan grave como lo que pasó en Santa Fe. Y a nivel mediático no tuvo mayor repercusión. Sabemos que a nivel de las instituciones de Seguridad (provinciales y nacionales) sí existió mucha preocupación. Porque es un problema, más en tiempos electorales, que esa estructura tan complicada gane autonomía. Qué se hace con eso, es otra cosa. Lo que quiero decir es que la Bonaerense es un problema político.
APU: Vuelvo sobre la saturación territorial. ¿Cómo se llega a esa política que tiene resultados modestos?
Manuel Tufró: Es una decisión de cálculo político. No se tiene un diagnóstico sobre los efectos que eso tiene. Nadie sabe si eso baja o no el delito. Eso opera sobre el sentimiento de inseguridad. Sí se conoce que algunos delitos bajan, sobre todo en el primer momento de esa política. Por ejemplo, pasó cuando se puso en marcha el Cordón Sur con la Gendarmería. Después, se reacomodan las piezas y todo vuelve a funcionar como antes. Es un cálculo que se hace a partir de una demanda concreta.
Paula  Litvachky: Sí tiene impacto sobre algunas dinámicas, sobre algunas prácticas violentas. Los homicidios bajaron en el sur de CABA en 2011, 2012 y hoy volvieron a subir. Ahora volvieron a los niveles de 2010, y no se fue la Gendarmería.
APU: En provincia de Buenos Aires se crearon policías locales. ¿Se puede hacer un balance sobre su aplicación?
PL: Por la información que tenemos, la de Mar del Plata es un caso interesante, por el modo en que se aplicó la policía local. Se creó un Centro de Gestión de la Información (no sé si llama así exactamente), es decir, un espacio que centraliza la información sobre el delito y la violencia. El intendente trabajó además con un jefe civil, con un determinado perfil. En principio mostró algún resultado. No tiene que ver solo con la policía local, sino con cómo se la concibe.
Manuel Trufó: Incluso en Mar del Plata, donde se da esta interesante experiencia, tiene lugar una compleja red de delitos que está en relación con estructuras policiales. En general, sobre las policías locales se pueden hacer dos tipos de análisis. Uno político, donde estas policías aparecen como prenda de negociación con los intendentes. Como modelo, no vemos que se esté construyendo nada diferente a la Bonaerense. No es una policía de proximidad, eso está claro. Incluso ahora están desplegados en lugares poco conflictivos, porque hasta la Bonaerense cree que no se los puede trasladar a zonas más complejas.
APU: En relación al gobierno de María Eugenia Vidal: ¿se puede hacer alguna reflexión sobre lo que puede llegar a ser su gestión? (Nota: la entrevista se realizó a días de asumida la nueva gestión)
MT: Me baso en las declaraciones de Cristian Ritondo, nuevo ministro de Seguridad, que valoró la gestión de Granados.
PL: Está además la definición de narcotráfico como principal problema, cuando no queda en claro que se quiere decir con eso. Es una etiqueta que genera alarma y que permite plantear medidas de excepción, de urgencia, punitivas. Nunca se explica demasiado el tema. Las medidas que se proponen no son muy diferentes a otras que se dieron en el pasado y que no dieron mucho resultado. Volviendo a tu pregunta sobre el macrismo, no parece haber en los funcionarios que asumen, en los diferentes niveles, una reflexión muy profunda sobre los problemas que las policías tienen. Para nosotros la policía es parte del problema.
APU: Salto a la policía Federal. ¿Ahí sí se pueden observar diferentes etapas? Pienso en un primer momento hasta la represión del Indoamericano, luego la gestión de Nilda Garré y la creación de un ministerio específico, y por último la conducción de Sergio Berni con un perfil diferente.
PL: Si bien nuestra posición fue crítica, hay que reconocer que hubo intentos de reformas que tuvieron algún impacto. Por ejemplo, la no represión de la protesta o la no utilización de arma de fuego, aunque durante la represión del Indoamericano haya habido un retroceso. Son políticas que públicamente son defendidas. Por supuesto que había tensiones en el bloque de gobierno. El funcionamiento de las fuerzas federales es más complejo que el de la Bonaerense, y existen prácticas tendientes a su profesionalización. Más allá de que nuestro balance siga siendo problemático.
APU: ¿La gestión de Berni fue una regresión en relación a Garré?
PL: Fue una marca, fue una forma de relación de la política con la fuerza. No sé si explica solo por Berni. Hubo una decisión política de no avanzar en una serie de reformas. También existieron algunas respuestas problemáticas de Berni. Pero no sé si focalizaría en una persona. Hubo un debate político que se definió de una manera determinada. Aun así, nosotros encontramos diferencias claras entre Nación y Provincia. En relación a la posibilidad de tratar temas graves de violencia institucional, impugnar funcionarios o abordar el tema del narcotráfico de un modo más complejo. En el gobierno nacional existieron matices, tensiones y también contradicciones. Ese debate interno nos permitió a muchas organizaciones hacer política sobre una agenda determinada. La pregunta ahora será: ¿qué pasará con el nuevo gobierno?
APU: Por último, paso a la Metropolitana, que es el modelo que el actual presidente suele defender para hablar de un modelo de policía. ¿Cómo funciona?
Manuel Trufó: Es el mismo modelo de la Bonaerense y la Federal. Está compuesta en sus mandos por gente que viene de esas fuerzas. Tiene algunos cambios en relación a su diseño institucional, pero eso no influye sobre el funcionamiento real de la fuerza. No hay ahí un modelo diferente.
Paula  Litvachky: Desde el aspecto político, hay cuestiones muy problemáticas. Cuando fue la represión del Indoamericano, con responsabilidad de la Federal y la Metropolitana, hubo una reacción muy diferente del gobierno nacional en relación al porteño. El primero colaboró para esclarecer lo sucedido y se tomaron medidas institucionales. El gobierno porteño tuvo una postura de rechazo y negación a las denuncias que se hicieron. Se sostuvo institucionalmente a los policías involucrados. Incluso en la causa judicial no hubo colaboración del gobierno de la Ciudad.
APU: En un caso reciente, cuando un agente de la Metropolitana baleó gravemente a Lucas Cabello, pasó algo similar. Las autoridades porteñas, entre ellas, la gobernadora electa en la provincia de Buenos Aires, defendieron lo actuado por el policía.
MT: Siempre, en todos los casos. En el Borda pasó lo mismo. Nunca hay una reflexión crítica sobre lo actuado por la propia fuerza.
PL: En todos los casos graves, desde el gobierno político de la policía no se mostró una actitud que tenga que ver con pensar por qué pasaron esos hechos graves. Si existe algún problema de la propia institución. Eso es grave desde una agenda de los derechos humanos, pero también desde la propia profesionalización de la fuerza. Por ejemplo, lo que tiene que ver con el uso de la fuerza.