fbpx Ferrocarriles: los límites de la burguesía nacional
Sociedad //// 11.08.2012
Ferrocarriles: los límites de la burguesía nacional

Por José Cornejo I La masacre de Once provocó la recisión de TBA (Grupo Cirigliano) y su reemplazo por Ferrovías y Metrovías (Grupo Roggio). Cambiar el concesionario privado, ¿mejorará el servicio del Sarmiento?

TBA - Grupo Cirigliano
El Grupo Cirigliano, al no cotizar en Bolsa, es una empresa fantasma. Las certezas sobre la compañía son de carácter especulativo. Pero el hecho que una empresa de envergadura no tenga el mínimo control financiera ya es una enorme irregularidad.
Según indica el periodista Nicolás Bondarovsky, solamente por su empresa TBA factura más de 100 millones de pesos, de los cuales 77 millones corresponden a subsidios del Estado nacional. Concientes de su precariedad legal, los Cirigliano han sabido capturar el área del Estado responsable de controlarlos. Son los propietarios del avión Cessna Citation 501, que transportaba de modo privado al ex secretario de transporte Ricardo Jaime a Florianópolis, Brasil.
Ferrovías
Pero sus remplazantes no despiertan mayor optimismo. Ferrovías administra la línea férrea que une Retiro con el partido de Moreno. Está controlada por el Grupo Emepa, que tiene además, otras siete unidades de negocios, entre ellas las empresas Hidrovía y PC (publicidad en la vía publica). Se define como “un holding integrado por capitales 100% nacionales” y “uno de los 15 principales grupos del país”. Sorprende la escasa información pública existente sobre la empresa, teniendo en cuenta el tamaño del que se jacta.Metrovías - Roggio
Su socio será el grupo Roggio, fundado como una pequeña constructora cordobesa en 1908 por Benito Roggio. A su hijo Marcelo le tocó vivir el peronismo. Perón imaginaba conducir la economía rodeado de un estado mayor de grandes capitanes de la industria, tal como había acontecido en Alemania. La empresa de Roggio consiguió sus primeros megacontratos en 1947, al construir 16 sedes del Automóvil Club Argentino.
Durante cuatro décadas Marcelo Roggio será contratado por gobiernos de cualquier signo y su imperio crecerá al calor de la obra pública. Durante el gobierno de facto de Aramburu levantará el Teatro General San Martín en Buenos Aires (1956). Entre el gobierno del radical Illia y el militar Onganía erigirá la Central Hidroeléctrica Ullum en San Juan (1969). La siguiente década le tocará la expansión regional, al terminar el aeropuerto de Asunción en el Paraguay de Stroessner y convirtiéndose en una de las primeras multilatinas argentinas (multinacionales de dimensión regional). Para no quedarse afuera de los nuevos tiempos, Marcelo Roggio fundará el Banco Suquía, que le permitirá aprovechar el vértigo financiero de la última dictadura. Los `80 encontrarán a los Roggio conduciendo la poderosa Cámara de la Construcción. 
Pero el gran salto será la década menemista. Aldo Roggio será hasta hoy la nueva cara de la empresa, participando activamente de las privatizaciones y capturando las autopistas Acceso Oeste, Rosario-Córdoba y Buenos Aires-Mar del Plata, además de los subtes (Metrovías) y el ferrocarril Urquiza. Esto será trampolín para ser concesionario de rutas en Brasil, Ecuador y Paraguay. En 1995 Benito Roggio e Hijos se convierte en CLISA (Compañía Latinoamericana de Infraestructura SA), un holding que aglutina las siguientes empresas: BRH Construcción, BRH Transporte, BRH Ambiental, Polledo (concesiones viales), CLIBA (recolección y tratamiento de basura) y Roggio Brasil.
Según los resultados que Roggio ha elevado a la Bolsa de Comercio porteña, sus ganancias EBITDA –es decir, antes de aplicar deducciones incomprobables- fueron 69 millones de pesos desde marzo de 2011 hasta marzo de 2012. Considerando que facturó $622 millones, una ganancia del 11%. 
¿Burguesía nacional o Estado?
En la Argentina devastada de 2004, el entonces presidente Néstor Kirchner creó la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia. Los tres grupos mencionados fueron socios en dicha UGOFE. Lograron sostener una tarifa muy baja depredando recursos públicos y abandonando los trenes a su suerte. Y parece harto demostrado que ninguna es muy superior a la otra. Más alentadora parece ser la gestión Cámpora en Aerolíneas Argentinas. Claro que eso implicaría expulsar a la burguesía nacional de este resorte estratégico de la economía.