fbpx Cambio Climático: nueva reunión, la misma desidia norteamericana de siempre
Sociedad //// 13.01.2011
Cambio Climático: nueva reunión, la misma desidia norteamericana de siempre

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Leandro Fernández) Las primeras semanas de Diciembre de 2010 se realizó en Cancún, México, la COP16 (decimosexta Cumbre de la ONU para el Cambio Climático). En ella participaron delegaciones de los 194 Estados parte de la Convención Marco de Cambio Climático firmada en 1992.

La reunión tuvo por objetivo principal lograr un acuerdo sobre medidas efectivas para reducir las emisiones de gases que provocan el cambio climático. Este acuerdo se esperaba que tuviera lugar el año pasado en la cumbre celebrada en Copenhague, Dinamarca, lo cual no llegó a suceder por las grandes diferencias entre los países desarrollados, particularmente Estados Unidos y las tibias propuestas de la Administración Obama y los países emergentes grandes, como China, India y Brasil y otros países en desarrollo.

Con la asunción del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se esperaba que la política internacional en cambio climático sufriera cambios importantes y sobre todo que saliera de la nebulosa en la cual se había desarrollado durante toda la década, en el medio de complejos intereses, lobbies y disputas económicas y políticas de todo tipo, y obstaculizada debido a que  el principal país responsable de las emisiones a nivel global E.E.U.U., es el único país desarrollado que no ha ratificado el Protocolo de Kioto, rechazado enfáticamente por la Administración Bush.
Sin embargo, el cambio esperado estuvo muy lejos de producirse. La administración Obama envío una propuesta sobre Cambio Climático al Congreso de los Estados Unidos, pero los obstáculos puestos en el camino por los Republicanos y los grupos lobistas no permitieron aprobarla antes de la Cumbre Climática.  Después de la derrota en las elecciones legislativas de los demócratas en Estados Unidos, el escenario será aún más difícil para este proyecto de Ley.
Después de innumerables reuniones desde 2007, el proceso de negociación había entrado en un punto de no retorno en 2009 en la Conferencia de Copenhague, en el cual todo el proceso de negociación de la Convención Marco de Naciones Unidas, estaba siendo cuestionado por su incapacidad para el logro de consensos y acuerdos.
Uno de los países que más colaboró para arrastrar a todo el sistema a esta situación, es claramente Estados Unidos, particularmente en la Administración Bush, pero también bajo la nueva administración de Obama. De esta manera, el gobierno de los Estados Unidos, se asegura de no quedar en evidencia como el único país que no tiene intenciones de realizar esfuerzos para reducir las emisiones que provocan el cambio climático.
Por otro lado,  ya en 2007, Al Gore, había denunciado fuertes presiones de grandes empresas petroleras de EE.UU., China o Arabia Saudí para que un informe de la ONU sobre el cambio climático no se publicara. El ex vicepresidente de Estados Unidos, también denunció el gasto de las petroleras para confundir a la gente y ocultar las evidencias. The Wall Street Journal,  un diario de negocios influyente, emprendió por décadas una campaña contra la ciencia del clima, negando las evidencias del cambio climático.  Las grandes petroleras y otras corporaciones forman parte de este juego y han financiado campañas de descrédito de la ciencia del clima.
En 2010 se publicó un libro llamado los “Mercaderes de la duda”, que denuncia el funcionamiento de una central de desinformación científica financiada por lobbies cercanos a las corporaciones de hidrocarburos y otras corporaciones internacionales.  En el libro se presentan evidencias de que algunos de los científicos que hoy reniegan del cambio climático participaron antes en polémicas referidas a los efectos nocivos del tabaco, la lluvia ácida y el agujero de ozono. Lo que se desnuda es que varios científicos se oponen a la regulación gubernamental para detener el cambio climático, porque lo ven como una amenaza a las políticas fundamentalistas del libre mercado.
Otra investigación realizada por Greenpeace reveló que el segundo grupo industrial más poderoso de los Estados Unidos, las Industrias Koch, entregó entre 2005 y 2008, casi 25 millones de dólares a 40 organizaciones que trabajan para negar el cambio climático, desmintiendo las evidencias científicas.   El grupo Koch se inició en los negocios petroleros a principios de siglo, pero hoy se ha diversificado hasta convertirse en una multinacional y a financiar a organizaciones que se oponen a la regulación estatal de las industrias.
En este sentido, la falta de voluntad de los políticos estadounidenses para formular una política internacional en relación del cambio climático, dada su responsabilidad principal sobre el mismo, ya que es por lejos el país que ha sido el mayor emisor de gases de efecto invernadero, no es una novedad en el ámbito internacional, sin embargo, cuando Barack Obama fue elegido presidente, hubo algunas señales esperanzadoras. La estrategia del nuevo gobierno fue negociar con senadores y sectores clave de la industria para generar un acuerdo. Es decir, intentar convencer a los que representan los intereses que se verán afectados por una propuesta en reducción de emisiones. La administración Obama quedo enredada en compleja trama de los grupos de intereses muy poderosos y sin voluntad real de modificar lo que fueron la propuestas anteriores. Esto permite anticipar  un escenario donde la falta de compromiso de EE.UU. en la reducción de emisiones provocará respuestas similares de otros Estados, particularmente de China, otro de los grandes emisores en la actualidad.
En nuestro país, el periodista y escritor Martín Caparrós, acaba de presentar un libro que cuestiona desde un punto de vista político, las negociaciones sobre acuerdos climáticos, después de haber realizado un viaje por distintos lugares del mundo, donde se presume que los impactos del cambio climático serán lo más graves. En su libro “Contra el cambio. Un hiperviaje al apocalipsis climático”, Caparrós declara que es engañoso ver la lucha cambio climático como un "bien universal" , y sentencia que en realidad "se usa la amenaza del cambio climático para acelerar el cambio de paradigma energético", y otra serie planteamientos con dudosa rigurosidad como "la demonización de los combustibles fósiles es un medio para justificar la recuperación de la energía nuclear con la forma básica pese a los problemas ambientales, de seguridad y políticos que lleva aparejados”.
El periodista define a los que luchan contra el cambio climático y sus causas como "conservacionistas melancólicos".  Resulta llamativo que Caparrós no se llegue a preguntar en todo su línea de razonamiento: ¿por qué están haciendo tanto en contra de cualquier tipo de acuerdo climático, los lobbies de las empresas multinacionales y  las sucesivas administraciones de los Estados Unidos? (Agencia Paco Urondo)