Lorenzo de Vedia: "Tarde o temprano, aparece el líder popular, pero hay que trabajar para eso"

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    Padre Toto de Vedia
    Padre Toto de Vedia

Lorenzo de Vedia: "Tarde o temprano, aparece el líder popular, pero hay que trabajar para eso"

02 Marzo 2026

Sábado 28 de febrero, estamos en la Parroquia Caacupé, en la villa 21-24, del barrio de Barracas, en CABA. Nos acompaña el cura villero Lorenzo De Vedia, también conocido como el Padre Toto. Toto es uno de los referentes del Equipo de Sacerdote para las villas de Ciudad y Gran Buenos Aires.   

APU: Si pensamos en una palabra que defina al Gobierno de Javier Milei se me ocurre “crueldad”. ¿Cómo combatís esa crueldad desde la periferia?

Lorenzo de Vedia : Siendo conscientes y reconociendo esa crueldad. No taparnos los oídos. No taparnos ni los ojos ni los oídos. Y segundo… a la crueldad se la combate con lo contrario, que es la sensibilidad por el otro, la empatía, el amor, o sea, ser cruel lleva a perjudicar al otro. Y, bueno, hay que buscar hacer cosas por el otro. Pero no sólo acciones individuales, sino organizarnos. Porque parte de la crueldad es deshilachar las organizaciones y un ataque es recuperar la organización.

APU : Lo escuché a Zaffaroni hace poco decir que tarde o temprano nace un líder popular. ¿Ves posible que ese líder popular nazca desde los barrios populares y no de los sectores medios o medios-altos?

LV : Es muy difícil responder eso. El Che Guevara era de una familia oligarca, Perón venía más de abajo, Maradona salió de Villa Fiorito, Bergoglio era de clase media, Mugica era de una familia oligarca, o sea, eso lo dice la historia y la realidad. No estoy a favor de una visión clasista, estoy a favor de la realidad. Lo más importante para mí es la primera parte de esa frase, lo que dijo Zaffaroni, que tarde o temprano nace un líder popular, por supuesto que sí. Un día surgió Perón, un día surgió Néstor y otros también, en distintas dimensiones. Hay que confiar en eso, pero eso sale cuando se trabaja. Te pongo un ejemplo: uno dice “hay poca vocación de cura”, ¿qué hay que hacer? ¿Hay que decirle a la gente “andá al seminario, sé cura, sé cura”? ¡No! Tenemos que trabajar como Iglesia. Y después, cuando Dios quiera, o cuando se dé, a alguien se le enciende la lamparita y dice “¡Ah! ¡Qué bueno meterse en esto!”. Yo digo, hay que trabajar organizadamente. No hay que forzar el surgimiento del líder.

APU : En la encíclica Fratelli tutti, Francisco contempla la interpelación del forastero. En una parte del Evangelio, Jesús dice: “fui forastero y me recibieron”. Y ahí Francisco completa: “Jesús podía decir esas palabras porque tenía un corazón abierto que hacía suyos los dramas de los demás”. Un poco la pregunta es: ¿cómo se hace para no ahogarse en los dramas de los demás?

LV : Mirá, vos citás a Jesús y yo te cito a la Constitución y el Preámbulo, que hacia el final dice: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. Argentina se hizo grande porque tuvo apertura a la inmigración. Si a eso le sumamos lo que dice Jesús, lo que dice Francisco, bueno, tenemos la obligación de recibir, abrirles las puertas a todos, a todas, y ayudarlos a resolver los problemas del hermano, lo que le pasa. Eso se aprende en los barrios populares. En los barrios populares, en la villa, sí o sí hay que interactuar con el otro, lo que le pasa al otro no me puede resbalar. Para ver el agua, para ver la luz, para ver la infraestructura de mi casa tengo que interactuar con el de al lado.

APU : No queda otra.

LV : Dialogando o acuchillándome, pero tengo que hacerlo. Y, obviamente, yo creo que tiene que ser con espíritu de diálogo y de sensibilidad con lo que le pasa al otro. Y eso nos enseñan los barrios populares, y eso lo podríamos hacer a escala del país. Imitar lo bueno de los barrios populares, no lo malo, que también hay.

APU : En su última encíclica, Dilexit nos, el Papa Francisco dice: “Hoy todo se compra y se paga, y parece que la propia sensación de dignidad depende de cosas que se consiguen con el poder del dinero. Sólo nos urge acumular, consumir y distraernos, presos de un sistema degradante que no permite mirar más allá de nuestras necesidades inmediatas y mezquinas. El amor de Cristo está fuera de ese engranaje perverso, y sólo él puede liberarnos de esa fiebre donde ya no hay lugar para un amor gratuito. Él es capaz de darle corazón a esta tierra y reinventar el amor allí donde pensamos que la capacidad de amar ha muerto definitivamente”. En el día a día, ¿te queda espacio para soñar con esa tierra con corazón? ¿Qué es lo similar al poniente en tanto esperanza? ¿Qué es lo ves que te hace pensar que, tal vez, el amor no ha muerto?

LV : Primero, recontra emocionantes esas palabras del Papa. Sí, yo creo que, en el día a día, uno debiera, yo debiera, estar más atento a eso. Me interpela a mí lo que dice Francisco. Porque a veces uno, sin darse cuenta, entra en esa vorágine, la desesperanza, el creer que ya está… Y hoy, parte de la estrategia de los poderosos es eso. Hacerle creer a la gente que “no hay vuelta atrás”... yo creo que hay que soñar. No con que vuelva lo que se perdió, sino que, siguiendo hacia adelante, encontremos algo superador, ¿no? Cuando se hundía el país, después del 2001, surgió un Néstor Kirchner, pero es toda una organización del pueblo, de una mirada que nos sostuvo mucho tiempo. Tal vez, después cometimos muchos errores y volvimos a caernos, no sólo culpa de los poderosos y de los errores.

APU : Muchas veces uno se pregunta para qué hace lo que hace. ¿Para qué hacés lo que hacés?

LV : Egoístamente, para ser feliz yo, porque uno es feliz dándose. Pero lo que debiera ser, y a veces me sale, es para que el otro sea feliz. La felicidad consiste en hacer feliz al hermano.