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Opinión //// 17.03.2022
Medios hegemónicos: ¿y si hacemos un muñeco?, por Pablo R. García

El autor reflexiona sobre la posibilidad que tiene el peronismo de emular a personajes mediáticos que tienen una enorme influencia social.

Por Pablo R. García (*)

El título refiere a la canción de la famosísima película Frozen donde en una escena una de las hermanas, Ana, desde atrás de la puerta del dormitorio de Elsa, la invita a que esta salga de su encierro intentando llamarle la atención sin éxito.

La pregunta que a través de esta escena nos podemos hacer referida a la actualidad política comunicacional en Argentina es si hacer un muñeco seria una actividad viable para volver a reencontrarse y recrear ese tiempo donde la comunicación entre hermanes era fluida y poder retomar momentos de felicidad.

Luego en la película aparece un muñeco de nieve. Olaf, que es amigable y ocupa el lugar que en estas películas formadoras debe cumplir el rol del personaje gracioso y estereotipado que interviene para rescatar al espectador de situaciones tristes o tensas a través de  un chiste que muchas veces no solo rompe el clima sino también las lógicas logrando que el espectador pase el trago amargo sin necesidad  de que se resuelva el conflicto.

Si bien no son de nieve ni de Hollywood y muchas veces ni graciosos, hoy vemos en los medios, sobre todo en temáticas de políticas económicas y sociales, muchos personajes con actitudes similares interviniendo sobre el sentido y las tomas de decisiones de las mayorías. Personajes estereotipados que sobresalen por aspectos de su personalidad extrovertida que fuerzan situaciones tensas con intentos de comicidad aunque muchas veces esta queda al borde de la violencia simbólica.

El clásico muñeco de las películas es siempre el personaje gracioso. Los ¨muñecos¨ de la realidad, desde la agresión liviana y socarrona,  intentan fijar una idea o peor aun intentan y logran hacerle bullying a dirigentes, funcionarios o ideas, muchas veces basados en mentiras y operaciones. Ejemplo de esto son las carreras de profesionales como conductores de programas periodísticos de varios medios corporativos. Sobresalen así muñecos como, Baby Echecopar, Eduardo Feinman, o el trashumante ideológico Jorge Lanata, hoy en canal 13. También podemos mencionar a la escudería cordobesa con el señor Alfredo “Cristina Cristina” Leuco, su hijo Pablo Rossi, en la rama femenina personajes como Viviana Canosa, Cristina Pérez o la mas inteligente de ellas Ivana Nadal.

El problema hoy es que el sistema de muñecos de LN+, A24 o  TN y decenas de radios y cientos de cuentas en redes, ya esta superando la mera estrategia comunicacional para adentrarse en la implantación de una característica cultural que trajo mucha sangre en Argentina y en el mundo: el estigma o la caracterización negativa que deshumaniza al otro. Hoy estos jokers motorizados por la reducción del análisis y reflexión nos están adentrando en una situación delicada porque luego de gobernar para sus corporaciones hoy con su tamaño y cierta pasividad del campo popular están ganando la disputa del sentido y con grandes posibilidades de volver para hacer lo mismo pero mas rápido.

¿No será  hora de que el campo popular comience a hacer un muñeco o una serie grande de muñecos que puedan saltar a la arena y confrontar con este discurso? No es fácil la faena porque no es la cancha que mas conocen  y porque aun hay heridas internas para relamer, pero no hay mucho tiempo porque la consolidación de esta estrategia les esta dando resultados. El peronismo demostró que muchas veces que una vez que ve el precipicio puede llegar a reaccionar, frenar, dar la vuelta y enfrentar al  perseguidor. Pasó en la 125, pasó con la oscura noche entre  2015 y 2019.

¿No será entonces la hora de parar, mirarnos a los ojos, recordar los motivos de la reunificación y aguantar la parada? ¿Será la hora de construir barricadas contra el avance para que nuestros propios muñecos con su propia impronta se paren de manos? La comunicación en tiempos de guerra muestra sus garras más terribles pero no se puede ejercer el pacifismo mientras caen las bombas sobre los techos, tampoco sirve quedarse explicando y desmintiendo cada operación durante semanas ocupando el centro de la escena.

A esta altura de la soireé es preferible el golpe a golpe.  Es hora ya de que el Frente pase a la ofensiva y, siguiendo con terminología bélica, sumar a la guerra contra la inflación nuestros propios muñecos para la disputa del sentido en esta etapa que es fuerte y donde se juega mas que un periodo de gobierno la posibilidad de frenar  el retorno del discurso único en el debate público, algo que en el mundo ya se impuso sin siquiera sonrojarse a fuerza de censura oficial, cierre de medios incluso en la red y persecución a artistas o deportistas, solo por ciudadanos de un país.

(*) Productor y director de medios audiovisuales