Argentina no cumplirá con el Tratado Antártico y puede recibir sanciones

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Argentina no cumplirá con el Tratado Antártico y puede recibir sanciones

11 Enero 2017

Por Agustín Rossi

La Argentina puede tener sanciones internacionales debido a que la Campaña Antártica de este año no podrá garantizar el regreso al país de los residuos producidos en las bases. Esta imposibilidad se debe a que la actual gestión del Ministerio de Defensa no garantizó los medios necesarios para retirar la totalidad de los residuos producidos en las bases.

Las actuales autoridades de Defensa intentan tapar con falsas denuncias las ineficiencias propias.

El Anexo III del Protocolo de Madrid (Protocolo Ambiental del Tratado Antártico) indica que es responsabilidad de los países devolver los residuos generados en Antártida al país desde donde se organizaron las actividades que los generaron. Esto busca minimizar cualquier impacto ambiental asociado a la permanencia de los residuos en Antártida.

Para ello, la logística antártica llevada adelante por la Argentina a través del Ministerio de Defensa prevé que, tras dos años de Campañas Antárticas “cortas” (55 días) se realice una “larga” (75 días). La última CAV “larga” fue la 2013-2014 y este año sí o sí había que realizar una CAV “larga” para garantizar, además de la provisión de todas las bases, la plena recolección (repliegue) de todos los residuos generados en los últimos 3 años.

Por eso, para llegar hasta la base más austral (Belgrano II) y cumplir los objetivos, esta campaña “larga” requería contar con un rompehielos y un buque polar, además de los helicópteros pertinentes para carga y descarga.

Pero la Argentina está encarando esta Campaña Antártica sin rompehielos y sin buque polar, debido al fracaso de las gestiones políticas y administrativas de Julio Martínez y su Secretario de Logística, Walter Ceballos. No es una campaña larga ni corta: es una campaña antártica de emergencia.

Primero, las actuales autoridades de Defensa hicieron fracasar la licitación internacional del rompehielos, buque polar y helicópteros; luego, Walter Ceballos (actual Secretario de Logística) también fracasó en gestiones para lograr contar con esos medios vía acuerdos país-país, primero con Rusia y luego con Sudáfrica; finalmente, ante los fracasos de las dos alternativas iniciales, se recurrió a la idea de operativizar esta Campaña con los medios propios que ya disponen las fuerzas armadas.

Realizar la Campaña Antártica con “medios propios” no fue una decisión de la actual gestión de Defensa y no formó parte de la estrategia original. Al contrario: fue la consecuencia inevitable de fracasos políticos y administrativos.

Estas ineficiencias tendrán sus consecuencias. Que la actual gestión de Defensa no haya podido garantizar el rompehielos y el buque polar obligará a reabastecer Belgrano II por sistema de aero-lanzamientos e impedirá retirar la totalidad de los residuos generados en las bases, incumpliendo con el Tratado Antártico. Esto puede ocasionar graves consecuencias jurídicas para la Argentina, por eso el especial interés de la Canciller Malcorra en seguir de cerca esta Campaña Antártica.

Hoy las actuales autoridades de Defensa se llenan la boca hablando de los medios propios con que se realizará esta CAV cuando desde que asumieron no hicieron otra cosa que denostar el nivel operativo de nuestras fuerzas armadas.
Los medios propios de las Fuerzas Armadas que hoy Martínez y Ceballos valoran son los que dejó la gestión de nuestro gobierno.

Hoy se cuenta con Hércules recientemente modernizados, con helicópteros rusos MI-17 (incorporados a la CAV 2013-2014) y, principalmente, con los buques aviso multipropósitos adquiridos a Rusia e incorporados a la Armada en 2015. Lo lamentable es que el actual ministro Martínez, cuando era diputado nacional, inconcebiblemente haya objetado la compra de estos buques.

Dicho esto, si existiese al final de la Campaña un ahorro (que habría que corroborar en fino) no será producto de conseguir mejores precios en las contrataciones sino de la imposibilidad de contar con los medios adecuados (rompehielos y buque polar). Si se gasta menos no será por eficiencia administrativa sino por consecuencia de la negligencia e irresponsabilidad de las actuales autoridades a la hora de llevar a cabo los procesos administrativos de contratación.

La gestión del Ministro Martínez, ante la falta de tiempo provocada por los fracasos administrativos, tuvo que multiplicar las contrataciones directas por urgencia y llamativamente, los montos de adjudicación de estas contrataciones no están publicados en el sitio oficial, constituyéndose en una notable falta de transparencia.

Está claro que Martínez y Ceballos buscan tapar con falsas denuncias la pésima tarea que desarrollaron a cargo de la operativización de la actual Campaña Antártica.

Ambos saben que el Ministerio de Defensa no tuvo ni tiene la menor responsabilidad en la elección de proveedores y en la fijación de precios de alimentos y víveres adquiridos a través de los convenios interadministrativos con el Mercado Central.

El circuito es simple: el Ministerio de Defensa contrata al Mercado Central y es el Mercado Central el que lleva adelante las adquisiciones, eligiendo a los proveedores y definiendo precios.

En mi gestión como Ministro de Defensa dejé firmados los convenios interadministrativos con el Mercado Central para la provisión de víveres y alimentos para la CAV 2015-2016.

Pero no fuimos nosotros los que pagamos. Los pagos los terminó realizando la actual gestión.

Si hubiera habido irregularidades administrativas en esos convenios, son ellos los que las efectivizaron a través del pago de los convenios con el Mercado Central.