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Opinión //// 17.07.2020
Argentina es admirable

Desde Brasil nuestro corresponsal: “Sinceramente, mi mayor respeto y admiración por ustedes. En Buenos Aires me metían preso o me dejaban circular porque imprimía todos los días permiso de circulación por periodista. Quieran o no, nos consideran esenciales. Los liberales sólo hacen cagadas”.

Por Santiago Gómez
Desde Camaçari, Bahia.

¡Felicidades! ¡Vuelven a ser libres! Disculpen el chiste, pero en  serio, me alegra muchísimo. Mi admiración por ustedes. La conferencia fue genial y la agarré empezada. ¡Felizmente colocaron el foco en la tasa de recuperación! Dejen de contar contagiados y enfoquen en muertes. La probabilidad es muy baja. Enganché el anuncio con Axel colocando el foco en los niños para seguir asustando, pero hagan la cuenta: 6.000 contagiados, 20 debieron ser internados, 5 murieron. Con la tasa no asustan. Lo que asusta es niños.

Primera vez que Alberto sonrió aliviado en una de las coronaconferencias. Fue mientras Coqui hablaba. Argentina volvió a hablar de diferencias políticas. ¿Quién volvió a marcar la agenda? La dirigencia política dejará de repetir a especialistas. ¡Volverán a abrazarse!

Sinceramente, mi mayor respeto y admiración por ustedes. En Buenos Aires me metían preso o me dejaban circular porque imprimía todos los días permiso de circulación por periodista. Quieran o no, nos consideran esenciales. Los liberales sólo hacen cagadas.

Abrácense con amor. Con mucho amor. Siéntanse. Sientan en el pecho uno al otro. Piensen que las probabilidades de morir son bajísimas. ¿Hay riesgo? Hay. Pero miren quienes son el 90% de quienes mueren. Miren la tasa de recuperación. Felicitaciones a Alberto por no haber dejado duda ninguna de que cuidó a la población, que actuó para que no falte la comida en la mesa, garantizó que haya camas para que el sistema no sature. El sistema no saturó. No se vio una sola imagen de un hospital argentino saturado como las que nos mostraron de los hospitales en Italia con personas dejadas en los pasillos. Esas imágenes del sistema de salud argentino no se vieron en ningún lado.

Además de trabajar en periodismo trabajé en salud hasta septiembre del año pasado. Argentina nunca tuvo el sistema de salud al borde de la saturación. Se pasaron cuatro meses contando contagiados, el miedo lo metían con el número más alto siendo que más del 80% se contagia y no necesita ni internación. ¿Quien hace síntomas la pasa mal? La pasa, pero la mayor parte la pasa mal en casa, consulta al sistema de salud y vuelve a casa. El problema es que son muchas consultas al mismo tiempo. Tensiona el clima social, pero no es lo que más afecta ni presiona al sistema de salud.

El miedo al contagio bajó la cantidad de consultas al sistema de salud público, mutual y privado. Con la información de que el coronavírus se propaga muy rápido, tiene una tasa de mortalidad baja pero  provoca una neumonía en un período muy corto de tiempo, por lo que llena los hospitales muy rápido, lo principal fue evitar el contacto de personas, evitar la propagación, y prepararse para muchas internaciones en un período muy breve de tiempo. La gente en casa y el Estado montando y comprando infraestructura.

Por eso China hizo todo bien. Podrán discutir el tiempo con el que avisó, pero nadie puede negar que avisó, el mundo vio a China aislando a la población mientras construía diez hospitales con grúas funcionando las 24 horas. En simultáneo, un equipo de científicos se puso a estudiar el comportamiento del virus y predijeron lo que el mundo vio: 80% de los muertos mayores de 65 años, la tasa de mortalidad es baja, el problema es que te satura el sistema de salud muy rápido y muertes que podrías evitar si tenés la infraestructura, las tenés que contar como coronavirus cuando en  realidad son muertes que hay que ponerle en la cuenta al neoliberalismo. El último ministro de Bolsonaro se lo dijo en la cara a Paulo Guede: la política de recortar en salud hace que cuando tenés una crisis no tenés un resto con qué afrontarla.

Fundamental poner el foco de atención en el número de camas libres. Nutrir la idea de que en caso de contagiarse hay una cama donde seremos atendidos. Porque la realidad muestra eso. 36% de las camas libres es un montón. Ustedes imaginen que son la persona que necesita una cama, llegan a terapia intensiva y de diez camas cuatro están libres. Apuesto a que les costará creer que tener casi la mitad de camas vacías de un cuarto les hará pensar en una situación crítica.

36% de camas libres es un montón. No llenas eso de un día para el otro. Contuvieron perfecto. Cerraron, con todos adentro salieron a equiparse, garantizaron no saturar y ahora abren. Es injusto decir abren porque no toda Argentina estaba cerrada, las mayores restricciones estaban en la ciudad no Autónoma de Buenos Aires y el primer y segundo cordón.  Treinta y siete ciudades de Buenos Aires estaban prácticamente con nivel de vida normal, afirmó el gobernador, pero cada bonarense sabe cuál fue el nivel real de circulación. La porteñada también sabe cuántos se quedaron en casa y el nivel de vigilanteo que se vio.

 
Ahora a enfocar que las tasas de probabilidad de morir para la mayoría de ustedes es bajísima. Bajísima. Se mantuvo todo lo que describieron los científicos chinos. Ya van a tener tiempo para pensar, ahora aprovechen para abrazarse de nuevo. No sean caretas, dense un abrazo en serio, sosténganse unos a otros, fue heróico lo que ustedes hicieron. Les juro, yo creo que hubiera ido preso o iba a tener que publicar notas todos los días. Yo en Brasil nunca dejé de salir a la calle. Salí menos, salí. Declararon la pandemia el once el dieciocho con seis personas festejé mi cumpleaños, invité cuarenta. Volví del carnaval en Olinda creyendo que fui el asintomático, viajamos cuatro. Una empezó con dolor de garganta y fiebre. El novio hizo en tres días una neumonía. Cuando llegamos a San Pablo el padre del otro tuvo que ser internado por corona, a él lo dejaron internado en la misma pieza, pero dio negativo. Le dijeron: pudiste tenerlo.

Cuando avisé en San Pablo que me iba a Bahia porque conseguía vivir sin pagar alquiler una amiga del movimiento sin techo me organizó un asado de despedida y fui. Comimos, bebimos, fumamos. Con quienes viajé a pasar el carnaval nos seguimos juntando, no teníamos contacto con nadie más pero nos considerábamos contagiados y nos seguimos encontrando con cuidados. En el grupo yo ocupaba el papel del que no se cuidaba para nada, que las medidas de seguridad le parecían una boludez, pero lo mío era objetividad. Ahorrame todo eso si después comemos todos juntos, hablamos arriba de la comida que vamos a comer y siempre nos despedimos con un abrazo porque no aguantamos más estar sin contacto. Entonces arranquemos con el abrazo desde el principio, porque abrazo es riesgo y si nos vamos a abrazar al irme, démonos un abrazo al entrar que nos vamos con dos abrazos.

¡Disfruten! ¡Disfruten mucho se los digo con el mayor respeto y admiración! Hay riesgo, hay. Miren los números, respeten a la ciencia y van a ver que las probabilidades de morirse son bajísimas. Hoy brindo por ustedes. Mi mayor respeto. Yo no hubiera podido.