Pilar Sanjurjo: poesía de las atmósferas de tensión

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Pilar Sanjurjo: poesía de las atmósferas de tensión

30 Agosto 2026

Pilar Sanjurjo (1997) es una poeta nacida en Burzaco (Bs As) que, recientemente, publicó su segundo libro de poemas, al que dio por titular Suave y Salvaje. Lo hizo a través de Ediciones Monserrat, editorial radicada en CABA que presentó el título como novedad para la Feria de Editores.

En la poesía de Pilar Sanjurjo crecen monstruos. Tal vez sea ese el mayor logro de un poeta: ser indócil, particular. Sin embargo, los lectores, buscamos un lugar para apoyar las manos y sentirnos a salvo. Rainer María Rilke sostenía que “La belleza es el comienzo de un horror que apenas seremos capaces de soportar”. También es necesario considerar lo que mencionaba Francis Bacon: “No hay belleza que no tenga alguna porción de rareza”.

Bajo este programa se mueve la poesía de nuestra autora que recorre cabal, a partir de la creación de atmósferas de tensión, aspectos poco abordados sobre la experiencia humana en el mundo actual.

La poeta crea esas atmósferas a partir de lo íntimo y lo cotidiano (entendidos como aspectos opuestos a lo previsible). La tarea es exhaustiva. Lo mínimo, las comisuras o la estela que dejan las cosas (no la anécdota o el hecho, sino la diáspora que queda entre un hecho y otro), son algunos de los elementos de esta poesía que invoca a una extrañeza sutil.

La poesía sería, pensando en Carver, “lo que se ve con el rabillo del ojo”. Sanjurjo nunca está mirando lo que está mirando completamente. Nos da a mirar las cosas para que conozcamos las cosas a partir de sus fisuras. Entre la mirada y lo mirado, extiende la conformación de un mundo que no cede ante la norma.

 

Torpes gotas de lluvia insolentes

empañan mi visión y me acarician.

 

Jennifer Grotz sostiene que la metáfora es una herramienta cognitiva para conocer el mundo. Podemos comprobar este ejercicio de descubrimiento en la obra. En el siguiente poema, el cigarrillo es lo conocido, el tenor. El reloj, en cambio, es el vehículo cognitivo. Lo que la autora descubre es la relación cronológica entre las cosas: el cigarrillo y la medida del tiempo. Una metáfora que se justifica en su esencia:

 

Son las diez de la mañana.

Las nubes siguen bajas.

El cigarrillo como un reloj perfecto

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Tapa de Suave y Salvaje

Cuando leo este libro, pienso en el hombre que aparece en Memorias del subsuelo de Fiodor Dostoievski. Un sujeto incapaz de reaccionar a los acontecimientos que se le presentan. El “yo” poético que propone Sanjurjo reconfigura, de alguna manera, a ese hombre y nos pone a pensar en el lugar de lo humano frente a la globalización. Las atmósferas de tensión están construidas con base en lo real, en lo próximo:
 

Nadie vive

pensando en las ficciones que se gestan

para soportar la forma

 

Además, en el mismo poema, debemos mencionar que encontramos una concepción de la mirada contundente. Una mirada que invita a explorar la parálisis frente a los acontecimientos. A la vez, nos ofrece un panorama de lo que será el “yo” de la poesía. Construir una mirada significa, en suma, no someter, ni dejarse someter.

 

no hay vida posible

sin un espectador atento y sutil.

 

Quien mira solo eso debe

grabar con sus ojos lo mirado

 

Jacques Masui decía que “El primer peligro viene de la palabra que sólo satisface”. En esta poesía, la belleza no es lo benigno, sino una fuerza amoral, más allá del bien y del mal. No consuela porque no pretende. Por estar anclado en el horror y en la tensión, Suave y Salvaje es un libro incómodo. No hablamos aquí del horror visible (que ostenta su condición), sino de sutilezas. Complacer no permite penetrar en el misterio, y Sanjurjo nos pone a mirar de lleno el misterio.

 

Devota, hipnotizada por la llama

que avanza en el silencio

observo el desenlace.

 

En otro de los poemas, aparece la siguiente idea: una despedida, alguien que se va, alguien que se queda, hormigas, rosas. El “yo” poético, en su fluir de la consciencia, le escapa al movimiento simple. Más bien toma impulso para destruir los lugares comunes. No hay tragedia, no hay desesperanza, pero sí extrañeza.

 

Vos huís y dejás flores de despedida.

Yo alimento lentas obreras alienadas.

Nadie quiere del todo dejar de lastimar.

Suave y Salvaje es un libro incómodo.

En la poesía de Sanjurjo, las formas no son residuos formales, sino ejercicios contundentes. El corte de verso, en muchas oportunidades, funciona como un elemento que mantiene latente el misterio. Denise Levertov planteaba que este recurso propiciaba significaciones, siempre y cuando, como lo hace nuestra autora, redistribuya las jerarquías semánticas:

 

si el clima acompaña se puede

hablar de cualquier cosa

así la probable muerte

de los padres es solo eso y no

un denso humedal

 

Finalmente, en este nuevo libro podremos leer no solo las fisuras de lo cotidiano, sino la esencia, la tensión y el misterio de las cosas que ocurren en el mínimo movimiento de los días. Un libro que está más allá del bien y del mal, un pequeño monstruo que no consuela. En definitiva, una obra que ubica al registro estético de Pilar Sanjurjo en la tradición de la poesía argentina.

 

 

hay un hombre viviendo en mi casa

esta tarde lo vi

la luz blanca de la cocina iluminando su rostro

los pómulos deshidratados

las orejas

su ancho cuello

esta tarde le pregunté

cómo se llamaba

pero él no dijo nada

no habló no hizo gesto alguno

ninguna pista

aunque lo miré de cerca

impávidos los dos

anochece

fumo en la ventana

lo observo sentado en la única silla de la casa

frente al escritorio

no me mira

tiene en cambio

los ojos clavados en la pared

creo que intenta atravesarla

temo que está atrapado

no sabe a dónde ir

voy a dejar la casa esta noche

espero no verlo al regresar