Pilar Sanjurjo: poesía de las atmósferas de tensión
Pilar Sanjurjo (1997) es una poeta nacida en Burzaco (Bs As) que, recientemente, publicó su segundo libro de poemas, al que dio por titular Suave y Salvaje. Lo hizo a través de Ediciones Monserrat, editorial radicada en CABA que presentó el título como novedad para la Feria de Editores.
En la poesía de Pilar Sanjurjo crecen monstruos. Tal vez sea ese el mayor logro de un poeta: ser indócil, particular. Sin embargo, los lectores, buscamos un lugar para apoyar las manos y sentirnos a salvo. Rainer María Rilke sostenía que “La belleza es el comienzo de un horror que apenas seremos capaces de soportar”. También es necesario considerar lo que mencionaba Francis Bacon: “No hay belleza que no tenga alguna porción de rareza”.
Bajo este programa se mueve la poesía de nuestra autora que recorre cabal, a partir de la creación de atmósferas de tensión, aspectos poco abordados sobre la experiencia humana en el mundo actual.
La poeta crea esas atmósferas a partir de lo íntimo y lo cotidiano (entendidos como aspectos opuestos a lo previsible). La tarea es exhaustiva. Lo mínimo, las comisuras o la estela que dejan las cosas (no la anécdota o el hecho, sino la diáspora que queda entre un hecho y otro), son algunos de los elementos de esta poesía que invoca a una extrañeza sutil.
La poesía sería, pensando en Carver, “lo que se ve con el rabillo del ojo”. Sanjurjo nunca está mirando lo que está mirando completamente. Nos da a mirar las cosas para que conozcamos las cosas a partir de sus fisuras. Entre la mirada y lo mirado, extiende la conformación de un mundo que no cede ante la norma.
Torpes gotas de lluvia insolentes
empañan mi visión y me acarician.
Jennifer Grotz sostiene que la metáfora es una herramienta cognitiva para conocer el mundo. Podemos comprobar este ejercicio de descubrimiento en la obra. En el siguiente poema, el cigarrillo es lo conocido, el tenor. El reloj, en cambio, es el vehículo cognitivo. Lo que la autora descubre es la relación cronológica entre las cosas: el cigarrillo y la medida del tiempo. Una metáfora que se justifica en su esencia:
Son las diez de la mañana.
Las nubes siguen bajas.
El cigarrillo como un reloj perfecto
Cuando leo este libro, pienso en el hombre que aparece en Memorias del subsuelo de Fiodor Dostoievski. Un sujeto incapaz de reaccionar a los acontecimientos que se le presentan. El “yo” poético que propone Sanjurjo reconfigura, de alguna manera, a ese hombre y nos pone a pensar en el lugar de lo humano frente a la globalización. Las atmósferas de tensión están construidas con base en lo real, en lo próximo:
Nadie vive
pensando en las ficciones que se gestan
para soportar la forma
Además, en el mismo poema, debemos mencionar que encontramos una concepción de la mirada contundente. Una mirada que invita a explorar la parálisis frente a los acontecimientos. A la vez, nos ofrece un panorama de lo que será el “yo” de la poesía. Construir una mirada significa, en suma, no someter, ni dejarse someter.
no hay vida posible
sin un espectador atento y sutil.
Quien mira solo eso debe
grabar con sus ojos lo mirado
Jacques Masui decía que “El primer peligro viene de la palabra que sólo satisface”. En esta poesía, la belleza no es lo benigno, sino una fuerza amoral, más allá del bien y del mal. No consuela porque no pretende. Por estar anclado en el horror y en la tensión, Suave y Salvaje es un libro incómodo. No hablamos aquí del horror visible (que ostenta su condición), sino de sutilezas. Complacer no permite penetrar en el misterio, y Sanjurjo nos pone a mirar de lleno el misterio.
Devota, hipnotizada por la llama
que avanza en el silencio
observo el desenlace.
En otro de los poemas, aparece la siguiente idea: una despedida, alguien que se va, alguien que se queda, hormigas, rosas. El “yo” poético, en su fluir de la consciencia, le escapa al movimiento simple. Más bien toma impulso para destruir los lugares comunes. No hay tragedia, no hay desesperanza, pero sí extrañeza.
Vos huís y dejás flores de despedida.
Yo alimento lentas obreras alienadas.
Nadie quiere del todo dejar de lastimar.
Suave y Salvaje es un libro incómodo.
En la poesía de Sanjurjo, las formas no son residuos formales, sino ejercicios contundentes. El corte de verso, en muchas oportunidades, funciona como un elemento que mantiene latente el misterio. Denise Levertov planteaba que este recurso propiciaba significaciones, siempre y cuando, como lo hace nuestra autora, redistribuya las jerarquías semánticas:
si el clima acompaña se puede
hablar de cualquier cosa
así la probable muerte
de los padres es solo eso y no
un denso humedal
Finalmente, en este nuevo libro podremos leer no solo las fisuras de lo cotidiano, sino la esencia, la tensión y el misterio de las cosas que ocurren en el mínimo movimiento de los días. Un libro que está más allá del bien y del mal, un pequeño monstruo que no consuela. En definitiva, una obra que ubica al registro estético de Pilar Sanjurjo en la tradición de la poesía argentina.
hay un hombre viviendo en mi casa
esta tarde lo vi
la luz blanca de la cocina iluminando su rostro
los pómulos deshidratados
las orejas
su ancho cuello
esta tarde le pregunté
cómo se llamaba
pero él no dijo nada
no habló no hizo gesto alguno
ninguna pista
aunque lo miré de cerca
impávidos los dos
anochece
fumo en la ventana
lo observo sentado en la única silla de la casa
frente al escritorio
no me mira
tiene en cambio
los ojos clavados en la pared
creo que intenta atravesarla
temo que está atrapado
no sabe a dónde ir
voy a dejar la casa esta noche
espero no verlo al regresar