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Entretenimiento //// 19.12.2020
El desorden que dejas y la pérdida de la intriga

La producción de Carlos Montero, uno de los creadores de Élite, llegó a Netflix y se ubicó entre las más vistas. Con varias similitudes entre las historias y con la participación del actor Arón Piper, la nueva ficción no logra mantener el misterio.

Por Marina Jiménez Conde

Netflix estrenó el 11 de diciembre la serie El desorden que dejas, escrita y dirigida por Carlos Montero, uno de los creadores de Élite. Ambas ficciones comparten cierta similitud en la trama, en la cual ocurre una muerte y las y los estudiantes del colegio resultan ser parte de los sospechosos. Además, el actor Arón Piper (Ander en Élite) es uno de los protagonistas de la nueva ficción, que se mantuvo por varios días como número uno en cantidad de reproducciones en la plataforma en nuestro país.

En este caso, se cuenta la historia de una profesora llamada Raquel (Inma Cuesta) que llega al pueblo de Novariz para dar clases de literatura en un colegio y descubre que la persona a la que está suplantando se suicidó. A partir de entonces, en dos líneas temporales se va descubriendo qué sucedió y Raquel, poco a poco, teme que le pase lo mismo que al personaje de Viruca (Bárbara Lennie). 

A diferencia de Élite, el mundo adolescente queda bastante de lado, salvo por tres estudiantes que tienen alguna intervención, dentro de los cuales se encuentra el de Arón Piper. En el caso del resto ni siquiera se llegan a saber sus nombres. Esto se debe a que quienes llevan la historia adelante son las dos profesoras en sus diferentes tiempos.

Parte del problema que tiene la serie es que resulta muy poco creíble la relación que establecen las docentes con sus estudiantes. Además de estar poco desarrollados los vínculos, también hay situaciones donde los diálogos resultan inverosímiles. Por lo demás, como suele suceder con varios thriller de este tipo, a medida que avanzan los capítulos van apareciendo elementos que hacen que se sospeche de algún personaje y luego de otro. Así varias veces hasta que se llega a lo que verdaderamente sucedió. 

Aquí se diferencian nuevamente las dos tiras. En El desorden que dejas la intriga se pierde desde el principio, un problema que no aparece en Élite. Puede ser que ya haya cierto acostumbramiento del público al ver el mismo recurso en repetidas ocasiones, como en 13 Reasons Why, Oscuro deseo o la última entrega de You, por nombrar algunos ejemplos. 

Para salirse del libreto hay que agregar un poco más de condimento a la historia y en eso falla El desorden que dejas. En especial cuando se muestra a Raquel, aunque con Viruca también hay pasos en falso. Sin embargo, en los capítulos del desenlace (son ocho en total) podemos apreciar la aparición de dichos elementos. De todas maneras, para una serie que promete tensión y misterio, es poco.