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Entretenimiento //// 08.08.2020
Buscando a Panzeri: al rescate de un periodista crítico olvidado

Agencia Paco Urondo dialogó con Sebastián Kohan Esquenazi, director del documental estrenado a través de la plataforma Puentes de Cine. Sin imágenes de archivo que lo muestren, la figura de Dante Panzeri se recupera a partir de periodistas y familiares que reconstruyen su personalidad y la forma en la que luchaba contra las injusticias.

Por Marina Jiménez Conde

La plataforma online Puentes de Cine estrenó el 30 de Julio Buscando a Panzeri, el documental que retoma la vida y muerte de un periodista icónico para el mundo del deporte, pero que, a su vez, resultó olvidado. En diálogo con Agencia Paco Urondo, Fernando Kohan Esquenazi, sociólogo y director del film, relata cómo a partir de su realización intenta acercar, a través del cine, la historia del periodista a un público más masivo.

Buscando a Panzeri es un proyecto que no tiene una fecha de inicio concreta. Se fue formando a partir de que, en 2009, una editorial le pide a Esquenazi que elija un título clásico del fútbol para reeditar. No es sino hasta el año 2012, luego del lanzamiento de la reedición del libro de Panzeri, Fútbol: dinámica de lo impensado, que tuvo totalmente asumida la realización del documental: “Nace una vez editado el libro, la etapa siguiente era la película. Fue como natural, yo ya lo sabía”.

La búsqueda que lleva adelante sobre Dante Panzeri requirió un trabajo de investigación, de tiempo, de recursos e insistencia, debido a que siempre algo se interponía en el camino. Le costó encontrar el libro que quería volver a editar. Para contactar a la familia, y obtener los derechos de publicación, estuvo dos años llamando a los apellidados Panzeri de las páginas amarillas hasta dar con una familiar. “Me puse una meta ya no laboral, sino personal. Era como una obsesión, no podía ser que estaba tan cerquita de editar y que no se pudiera”, recuerda el director.

Sorpresivamente, tampoco lograba encontrar material de archivo sobre el periodista, por más que éste haya sido un hombre de medios e incluso haya participado del noticiero de Teleonce durante varios años. “El misterio Panzeri nunca se terminaba, sólo crecía y crecía”, agrega el sociólogo, que reconoce como determinante este factor en la decisión de encarar el documental.

La película compensa la falta de esas imágenes con el aporte de varios periodistas del mundo del deporte que ayudan a reconstruir la figura de Panzeri. Alejandro Caravario, Ezequiel Fernández Moores, Matías Bauso –editor de otro libro que recopila varias notas de Panzeri, Dirigentes, decencia y wines–, Norberto “Ruso” Verea, Ariel Scher, Dante Zavatarelli, Daniel Guiñazú, Pablo de Biase, Carlos Ulanovsky, Tomás Sanz, Diego Bonadeo y el filósofo Tomás Abraham, forman parte del film. Para mostrar el lado íntimo de Panzeri se suma la voz de su esposa, María Luisa Maestri, y las de su hija y su hijo.

El documental iba a formar parte del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) de este año, pero tras su cancelación por la pandemia, quedó seleccionada en una convocatoria lanzada por Puentes de Cine, una plataforma de la Asociación de Directores de Cine. “Quedar en un festival es un reconocimiento y es como un cariño que te da el mundo del cine, pero en cuanto a visibilidad, es mucho mejor esto porque la idea es que la película se vea”, reflexiona el director, al que le interesa más la difusión del documental que ganar créditos como autor en un círculo cerrado.

En la película, es posible encontrar varias anécdotas y relatos sobre las distintas disputas de las que fue partícipe Panzeri, y que ayudan a que el público arme el rompecabezas sobre quién fue: la crítica que le hizo al peronismo por su intervención en la organización de los Juegos Panamericanos de 1951, las objeciones sobre el boxeo y el automovilismo, dos de los deportes más importantes de la época y su enfrentamiento con todo aquel que quisiera sobresalir por encima de los jugadores de fútbol, quienes eran los únicos protagonistas del juego, lo que lo llevó a estar en la mira de técnicos, preparadores físicos, masajistas, y hasta dirigentes.

Además, llegó a denunciar a los portavoces del “antifútbol”, encarnizados en la figura de Carlos Bilardo y el Estudiantes de los 60’, así como también fue el primero en desacreditar al fútbol espectáculo, señalando que el deporte pasaba a ser un negocio en vez de un juego.

“Panzeri es la crítica más aguda de las críticas que hay”, argumenta Esquenazi en un pasaje de su propia película. Eso que parece que el periodismo ha perdido con el paso del tiempo, volviéndose cómplice del poder en vez de cuestionarlo. Es en la revista El Gráfico —de la cual llegó a ser director— donde le dicen que tiene que publicar un recuadro con una opinión del por entonces ministro de Economía, Álvaro Alsogaray. Su respuesta fue renunciar pero, antes de irse, sacó una última edición con un futbolista de River retirado diez años atrás, Antonio Báez, con el título Justicia para un olvidado.

En el film, se destaca su oposición al Mundial 78’, por el gasto económico que le requería al Estado, postergando otras prioridades. Aunque no fuera un detractor de la dictadura militar en sí misma, esto le valió la visita en su casa de tres militares para silenciarlo. Por más que no lo lograron, como dice Tomás Sanz en el documental, su desacuerdo terminó siendo “un grito en el desierto” en una época donde el mundial causaba furor.

Si algo deja pensando la película, es la definición de la postura política de Panzeri, —conocido antiperonista— que llegó a festejar la Revolución Libertadora, con una posición más cercana al conservadurismo. Sobre esto, Esquenazi comenta: “Yo creo que lo que hacía era, como periodista y como investigador, a cada suceso cuestionarlo por sus defectos, y como era un librepensador, planteaba una solución al problema, pero no era la misma solución siempre”. Para el sociólogo, hay algo en el propio Panzeri que hace que no pueda definírselo.

Sobre el final, se retoman las palabras de Panzeri: “Me parece que es de bobos mostrar currículum en esta vida donde el currículum de todos se reduce al día que nacemos y al día en que morimos. Solamente es trascendente para los hombres vanidosos que suponen que el hombre es trascendente”. En relación a esos dichos, consultado sobre lo que él periodista pudiera llegar a pensar del film, Esquenazi opina: “Yo creo que primero hubiese estado en contra, obviamente. Es una figura ética. Diría que nadie tiene que hacer una película de alguien que solamente hizo lo que tenía que hacer”.

Además, el director considera que podría haber una objeción más por parte de Panzeri: “Ahora siento que debería haber dejado a Diego Bonadeo afuera, así como al hijo –Gonzalo Bonadeo- no lo entrevisté. A lo mejor, es lo único que me hubiera dicho Panzeri.”

Para suplir la falta de imágenes del periodista, se agregaron escenas grabadas por un actor. De por sí, mucho del material de archivo se perdió porque se descartaba cuando los canales de televisión se vendían, además de la falta de una política que preserve la memoria histórica. Sin embargo, el material que sí existe sobre Panzeri se encuentra en poder de la familia Bonadeo, que de alguna manera se hizo con el. Esquenazi pagó 2 mil dólares para incluir un minuto de grabación en el documental.

Con una carrera reconocida, y una larga proliferación de artículos, el documental, más que dar una idea acabada de Panzeri, invita a seguir conociéndolo y a interesarse por una figura que resulta casi desconocida. En el film, se muestra un autorreportaje que se hace Panzeri para la revista Satiricón, de la cual participaba. Allí, se pregunta qué le queda después de 35 años de bronca. A lo que se responde que nada, porque nunca pudo cambiar nada, porque no pudo llegar a los que deciden. Entonces se vuelve a repreguntar: “¿Si no sirve para nada por qué seguís en esa brecha? Porque me sirve para dormir tranquilo”.

Esa bronca por lo injusto y esa mirada ética y política sobre qué hacer, son la parte necesaria a rescatar de un personaje que traspasa lo deportivo, e incluso lo periodístico, para marcar un camino de desobediencia e irreverencia que resulta valioso para luchar siempre.