Annemarie: el legado de una mirada fotográfica que fue de Evita a Mirtha Legrand

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Annemarie: el legado de una mirada fotográfica que fue de Evita a Mirtha Legrand

26 Septiembre 2026

Tras su paso por el BAFICI, en octubre se estrena Annemarie en el cine del MALBA, un documental que recupera la historia de Annemarie Heinrich, célebre retratista, nada más, ni nada menos, que a partir de la narrativa de su bisnieta, Mariana Sanguinetti, en su ópera prima. Fruto de seis años de investigación, el film nos propone, como punto de partida, una inmersión profunda e íntima en el vasto universo visual de Heinrich, para terminar adentrándose en reflexiones sobre el desarrollo personal y artístico de una de las figuras más influyentes de la fotografía argentina del siglo XX.

Annemarie nació en Alemania en 1912 y vivió allí hasta los 14 años, antes de emigrar a la Argentina, donde su familia se estableció inicialmente en un campo de Larroque, Entre Ríos. Gracias a su tío Karel, descubrió su oficio. Tras instalar un estudio en Villa Ballester, y luego en Avenida Callao, cerca del Teatro Colón, se transformó en el punto de encuentro de grandes celebridades de la radio, la ópera, el teatro y el cine nacional. Heinrich aparece como una figura compleja y moderna, una fotógrafa capaz de revolucionar el uso de la luz en el retrato y que construyó su independencia.

Heinrich consolidó una estética basada en el dominio del claroscuro, que moldeó la identidad visual de una época. Por su cámara pasaron personajes que van desde Eva Duarte a Mirtha Legrand, pasando por Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Astor Piazzolla, y Mercedes Sosa, entre muchos otros. Además, colaboró con distintas revistas. Sin embargo, la propuesta de Sanguinetti esquiva deliberadamente lugares comunes de las biografías y de los homenajes nostálgicos. Articula la exploración del archivo personal de manera orgánica con su indagación familiar. 

La narrativa se enriquece gracias a los aportes de personas cercanas, ya sea sus hijos, Alicia y Ricardo, que continuaron con el cuidado del acervo fotográfico, o la mencionada Mirtha y Graciela Borges, mientras Sanguinetti guía el relato y se hace distintas preguntas. La belleza femenina es retratada desde la complicidad y no desde la imposición. De esa forma, la apuesta -de la artista y de su bisnieta- capturar y revelar la esencia de los otros, y en ese recorrido muta a reflexiones sobre sobre vínculos humanos, vejez, el paso del tiempo, y memoria material.

Con anterioridad, la directora había trabajado en cortos de ficción, pero la pandemia y la avanzada edad de los testigos de la vida de su bisabuela la llevaron a gestar el proyecto. Annemarie trasciende el homenaje y se convierte en un ensayo sobre la construcción de la identidad visual argentina, a partir de una figura vanguardista. Celebra la vida de una pionera, pero al reivindicar su figura se cuestiona por la urgencia del archivo y por la herencia de una pasión. Es una invitación a recuperar y cuidar de nuestro pasado como algo vivo que todavía tiene mucho para decir sobre nosotros mismos.

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