Ángel: la comedia que desafía al streaming tradicional
En un contexto de permanente competencia, la industria audiovisual rioplatense se prepara para el desembarco de Ángel, miniserie uruguaya de seis capítulos de alrededor media hora que llegará el jueves 29 de octubre a BarceMax+, nueva plataforma de la Revista Barcelona que, precisamente, nace para albergar producciones arriesgadas que los gigantes del streaming tradicional no se atreven. Tras su paso por la televisión uruguaya el año pasado, la ficción, escrita y dirigida por Manuel Soriano, busca sacudir a la audiencia con una propuesta tan inclasificable como magnética.
La historia sigue los pasos de Ángel (Gustavo Suárez), dramaturgo frustrado e idealista interpretado, quien para subsistir económicamente en Montevideo monta una especie de pyme: soluciona problemas de la vida real mediante puestas en escena. Con el lema "Ángel Fingidor, un artista a tu favor", el protagonista intenta reivindicarse artísticamente. La premisa, inevitablemente, invita a la comparación con Los simuladores, un paralelismo que el propio personaje se encarga de discutir.
Ángel opera en un terreno profundamente disfuncional y oscuro, conformando un tridente con su esposa Kika (Antonella Costa) y su padre, el "Terco" (Gustavo Garzón), exguerrillero setentista que se conserva bien físicamente, pero cuya salud mental está muy deteriorada. Viven en una casona algo anacrónica, que funciona como una casa-cárcel, y conviven en un ambiente de tensiones cotidianas y una soterrada atracción sexual, que configura un mundo familiar patológico que sostiene el relato.
La trama progresa con un caso por capítulo, abordando conflictos que rozan la pedofilia, el aborto, los desaparecidos, la homofobia y la pérdida de la fe, entre otras aristas. Soriano, argentino radicado en Uruguay hace varios años, definió a la propuesta como un cruce Cha cha cha y la filmografía de John Cassavetes, otros analistas fueron más allá y enumeran The Rehearsal, The Office y el cine de David Lynch, destacando un humor que escapa a la corrección política.
La existencia misma de Ángel es resultado de la producción alternativa. Las grandes productoras y plataformas comerciales rechazaron la idea por considerar el guion "impasable", por lo que Soriano optó por priorizar la libertad creativa sobre el presupuesto. El proyecto se consolidó mediante un esquema íntegramente cooperativo y de construcción colectiva junto a las casas productoras Cuenco Cine e Intergalactic, en sociedad con Hernando Siles TV. El elenco y los realizadores se transformaron en inversores, y los equipos fueron financiados mediante fondos estatales para el fortalecimiento industrial y el apoyo de la Incubadora de Cooperativas (Incubacoop) uruguaya.
Esa naturaleza independiente estructuró el lenguaje estético de la obra: está filmada en formato 4K en blanco y negro -con cierta referencia visual a El hombre que nunca estuvo allí de los hermanos Coen- y refuerza su vínculo con el teatro, más allá de una relación intrínseca que se evidencia desde el inicio, dado que los personajes usan siempre el mismo vestuario, la casa como casi única locación y un rol en sí mismo, y el hijo recién nacido de la pareja que es un muñeco de goma con absoluto desparpajo dramático. El trio protagonico funciona de maravillas, mientras conocemos las andanzas de Ángel, que no distingue bien entre la realidad y la ficción.
Con música original de la banda uruguaya "Catatumbo", Ángel se erige como una ópera prima madura y punzante para Soriano, autor de “¡Canten, putos! Historia incompleta de los cantitos de cancha”, entre otros libros. Ángel trae aire fresco que orbita por fuera del mainstream y puede marcar un precedente. La propuesta incomoda, provoca, interpela y divierte en dosis similares, dejando en claro que la honestidad intelectual y el humor pueden abrirse paso por fuera de los algoritmos comerciales actuales.