fbpx Pancho Gaitán: “El Tío Cámpora quedó preso de la parcialidad” | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Dossier //// 11.03.2021
Pancho Gaitán: “El Tío Cámpora quedó preso de la parcialidad”

Carlos “Pancho” Gaitán fue miembro de la conducción del MPR (Movimiento Peronista Revolucionario). Estuvo con Perón, en más de una ocasión en Puerta de Hierro, y, hasta fue a China, en su nombre. Testigo privilegiado de la militancia en tiempos del FREJULI y la victoria de Cámpora al gobierno, Perón al poder.

Por Federico Tártara 

Carlos “Pancho” Gaitán fue miembro de la conducción del MPR (Movimiento Peronista Revolucionario). Estuvo con Perón, en más de una ocasión en Puerta de Hierro, y, hasta fue a China, en su nombre. Testigo privilegiado de la militancia en tiempos del FREJULI y la victoria de "Cámpora al gobierno, Perón al poder". "Lo que hay en Perón es una propuesta patriótica y generosa, que es lo que no entendieron los muchachos. Ellos creían que sólo con el poder del cañón del fusil se podía. No es esa la solución, la solución es resolver la cosa de conjunto. Y cuando Perón vuelve no vuelve para ser Presidente. El vuelve para ser el líder del conjunto, de la unidad nacional, y latinoamericana", describió. 

Agencia Paco Urondo: ¿Qué fue el FREJULI? ¿Por qué se lo recuerda como una herramienta de la Tendencia y del “luche y vuelve”, cuando fue un gran frente político? ¿Coincide? 

Pancho Gaitán: El FREJULI fue una fuerte progresión política, antes estuvo el FRECILINA. Todo esto se enmarca en una pulseada, y una lucha de alta inteligencia entre Perón y Lanusse. De inteligencia, en cuanto a posición, cada uno desde su lado intentando imponer su voluntad. Tuve la suerte de escucharlo a Perón -personalmente-, y él decía: “la política es la confrontación de dos voluntades” y ponía los puños cerrados, frente a frente y empujando uno al otro. Quien logre torcerle la voluntad al otro es quien gana. 

Entonces cuando Lanusse decide, junto con su equipo de inteligencia, asumir un desafío muy fuerte, el error que, a mi entender él comete, es porque cree en la versión gorila, de la cual es parte. Fue un gorila consecuente: participó en el golpe del ´51. Y esta versión gorila es que “Perón es un ladrón, un corrupto…”, y es a raíz de eso que dice que no le da el cuero. Cuando Lanusse se anima a lanzar ese desafío está diciendo “acá hay que arreglar con el peronismo”, porque la violencia venía creciendo. Los tipos se dan cuenta que están en una posición bastante complicada. Una cuestión que los militantes más comprometidos olvidan es que, por ejemplo, los primeros muertos y desaparecidos son del ´70 y ´71, en tiempos de Lanusse ya están funcionando ya los aparatos represivos clandestinos. 

Lanusse intentó negociar con los intermediarios, y ahí hay dos cuestiones. Primero que a muchos no le da el piné. Y otros no reúnen las condiciones. En el FRECILINA hay un planteo donde participa el peronismo, pero la dictadura tiene metida la mano. Cuando la CGT define el apoyo al frente, lo prohíben. En ese momento el delegado era Paladino que tenía buena relación con el yerno de Lanusse, Rimoldi Fraga. Y ahí Perón se da cuenta que lo están coptando y prende todas las alarmas. 

El FRECILINA les permite a muchos tipos con ganas de ser candidatos a cualquier cosa que podían serlo. Algo así como “armemos la cosa con el peronismo”. Y ahí se produce el fenómeno del FREJULI, donde sí ya participan todos sabiendo que el eje de la decisión es Perón, y para fortalecer una propuesta muy sólida. 

Y, por último, el peronismo siempre tuvo una posición frentista, históricamente. Siempre con hegemonía del peronismo, pero en frente. Algo que hemos perdido al día de hoy, y se nota mucho. Recuerdo que en mi casa, en tiempos del laboralismo, había un fortín laborista, que fue lo previo a las unidades básicas.  

APU: ¿Cuáles eran los objetivos de Perón en su regreso? ¿Por qué conforma el FREJULI?  

P.G: Hay una conversa primera con Balbín. El otro representante de un movimiento político serio, y grande. Con contradicciones, como las tenemos nosotros. Habiendo sido opositor, él también había hecho su experiencia y tiene un criterio democrático distinto. Entonces en la reunión Peron-Balbin sientan las bases de una alianza respetuosa, donde cada uno tiene su experiencia, pero con el compromiso de avanzar juntos en resolver los problemas del país. Lo que hay en Perón es una propuesta patriótica y generosa, que es lo que no entendieron los muchachos. Ellos creían que sólo con el poder del cañón del fusil se podía. No es esa la solución, la solución es resolver la cosa de conjunto. Y cuando Perón vuelve no vuelve para ser Presidente. El vuelve para ser el líder del conjunto, de la unidad nacional, y latinoamericana. Las circunstancias, las presiones, los intereses, lo van llevando. Yo creo que hay dos cartas que explican esto; la primera, la que hace el 15 de Noviembre en Roma y la manda a la juventud; y la segunda, el 21 de Junio después del despelote de Ezeiza. Son dos cartas muy claras. El dice: “muchachos nunca hemos tenido tanto poder como ahora, y yo no quiero que muera más un argentino”. Él viene para conducir al conjunto. Yo creo que el error de Perón -también cometió errores como todo hombre, conductor- fue creer que los muchachos iban a acatar su conducción, iban aceptarlo. Vos no podes armar con nosotros mismos, vos tenes que armar con los otros. Y sobre todo las tendencias internas, de las cuales todos hemos sido parte. 

El FREJULI expresó, en esta diversidad, una confluencia de líderes políticos, grupos, militantes, proto-candidatos...la joda es que hemos confundido la política con la cosa electoral. “Me junto con fulano y con tres más, para hacer un espacio, y no importa si somos peronistas, radicales, o socialistas”. ¿Es una joda? Los frentes son a partir de fusiones políticas, no a partir de intereses electorales que son el oportunismo, los trepadores, los tarzanes de la política. Ahí estamos metidos en una trampa porque hay una debilidad ideológica en nuestro movimiento, una falta de conducción de conjunto, seguimos en el tema de los fraccionamientos y, en cada liderazgo, ponen el nombre del líder. 

APU: Perón elige a Cámpora, y Cámpora toma partido por la juventud…¿Qué valoración hace del Tío en esa etapa?       

P.G: Héctor Cámpora fue un gran hombre. Un tipo sano. Un buen tipo. El tema es que, el mayor reconocimiento que le dio el peronismo, y Perón, es que fue un hombre leal. Al compromiso que asumió a la política. El fue un hombre ligado a Peron, y a Eva Perón. Desde el punto de vista político e ideológico era un hombre conservador. ¿Estás de acuerdo con eso? Que eso no es ni malo ni bueno, pero es una característica, una definición. Y su compañero de fórmula era un declarado conservador. Y muchos que habiendo sido antiperonistas se dieron cuenta que la famosa “libertadora” era una cosa antipopular. Y ellos recompusieron su planteamiento, y le permitió reconstruir una relación con Perón, porque él era accesible a todos los planteos y toda la gente. Con Solano compartieron una amistad, y una relación política.      

Se produjo una mutación, creo que en el caso del Tío, influyó la juventud. Dicen que el que más influyó fue su sobrino, Pedro. Para decirlo de alguna forma tomó una decisión proto montonera. En el nivel íntimo de la casa de la familia quedó preso de esa intimidad. Yo creo que estas posiciones molestaron a Perón. No quería que se le fuera de las manos el tema militar, que era uno de los ejes más conflictos. El Tío quedó preso de la parcialidad. Por ejemplo, para ser más claro, yo conocí mucho a Obregón Cano, que era peronista. Nosotros tuvimos una reunión con él y con su equipo, porque discrepamos porque ellos defendían posiciones liberales. Yo estoy con un compañero, Martín Federico. Obregon era un tipo fantástico, muy buena gente. Era un político habilidoso. Y te imaginas que los muchachos eran los que ponían la militancia, los bombos, los que hacían los actos; y el candidato quedaba inmerso en ese tipo de cosas. Y en la interna cordobesa que siempre fue bastante particular, Obregon jugó más a la política, a sumar lo que le sirviera para su realización. Me parece que el Tío terminó más arrastrado a esa posición, por las circunstancias y terminó entrando en contradicción, y terminó pagando un precio que no debería haber pagado.    

APU: En la reunión de las juventudes previo al acto, Perón discute fuerte con Montoneros, públicamente. Hay claras diferencias de concepción. ¿Qué análisis haces a la distancia de ese hecho, quizás, no tan conocido?  

P.G: Esa reunión fue el 25 de Abril. Nosotros pensábamos que nos iba a hablar de algo de la militancia en relación al 1 de Mayo. Pero en realidad él ya quería hablar con los montos, aunque no los quería jerarquizar. Ellos querían hablar uno a uno, y “la juventud somos nosotros”. Entonces mi hipótesis es que Perón para poder hablar con los montos, nos invitó a todos. Estuvimos todos los grupos: Guardia, CdO, los montos, ellos fueron 5 o 7. Haidar que era sobreviviente de Trelew, era el jefe. Estaba el Canca Gullo también. El eje de la conversación es el 1 de Mayo. Y dice “los que vayan tienen que adecuarse a las consignas del movimiento obrero, no se deben llevar otros carteles”. El único que intentó polemizar fue Haidar, que le decía a Perón que era un acto político, y Peron decía que era un acto sindical. Todo dicho de buena manera, persuasivamente. Al final Haidar pide por unos compañeros que estaban presos. Y el viejo se hacía el sota, dialogaba con el General Damasco. Y en un momento hace como que se acuerda, lo mira a Haidar, con cara de enojado, y le dice: “¿y para qué tenían explosivos, ustedes no creerán que soy Lanusse?”, una cosa muy tensa, muy pesada. Y el primero pasó lo que pasó, algo muy lamentable... Compañeros y amigos, muy queridos...algo muy lamentable.