fbpx 1982: Nadie es tan héroe, nadie es tan villano | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Dossier //// 02.04.2021
1982: Nadie es tan héroe, nadie es tan villano

El documental 1982, del realizador Lucas Gallo, resume la campaña mediática que la Junta Militar Argentina impulsó durante los 74 días que duró la guerra de Malvinas. La película muestra la estética y el aire de época de una televisión que reproducía la lógica del gobierno de facto.

Por Fabiana Montenegro

Dos años apenas tenía Lucas Gallo, el director de 1982, cuando la Guerra de Malvinas ocupó las tapas de los principales medios gráficos nacionales e internacionales y los programas de televisión. Dos años apenas cuando ATC –la televisión oficial- mostró el rostro de los soldados, pibes morenos, indios, pobres, en medio del paisaje inhóspito de las islas y se nos arengó golpe en pecho “argentinos, a vencer”.

Para Gallo, como para muchos de su generación, la manera de acercarse al fragor de aquellos días solo fue posible a través de archivos de youtube. Durante años, movido por su interés en la historia, realizó un arduo trabajo de archivo y de reconstrucción visual y sonora. El resultado fue 1982, un documental que, mediante el uso de fragmentos de los programas de TV 60 Minutos y 24 Horas por Malvinas resume la campaña mediática que la Junta Militar Argentina impulsó durante los 74 días que duró la guerra.

La idea de Gallo –según le contó a AGENCIA PACO URONDO- siempre fue trabajar con material pensado para la televisión. “Me interesa la TV, como formato sigue siendo muy actual, los medios de comunicación clásicos muestran la temperatura de la sociedad y son muy fuertes”, expresó. 

En este sentido, la película muestra la estética y el aire de época de una televisión que reproducía la lógica del gobierno de facto. O sea, control y censura, al que se le suma otro elemento: el triunfalismo de la propaganda que sobreactuaron los militares hasta el exceso en un  momento de deterioro de credibilidad política. 

La falta de información durante el conflicto y su rápido desenlace crearon la sensación de que habíamos sido derrotados sin combatir. Poco se dijo entonces de los 649 soldados muertos, los miles de heridos y de los más de cuatrocientos que se suicidaron durante los años de posguerra.

Por eso Malvinas no deja de dolernos: por los pibes, por la marca de la dictadura.

¿Mito o farsa?

“Cómo se construye el mito de Malvinas”, se pregunta el director de 1982. Un interrogante que subyace –como un guiño- a lo largo de toda la película que, como bien describe Gallo, su originalidad reside en la forma de contarla, “en esa manera de hacerle preguntas y darle la superficie y las capas a las cosas, siendo lo más simple posible”. 

De modo original y minimalista, la película recorre –en una primera capa- los grandes discursos, los relatos que dan cuerpo al mito: épica, heroísmo, patria, religión y género, subsumidos en una pretensión de transparencia, de unidad, donde Malvinas es el aglutinador. Como observa Gallo: “La narrativa de esas cosas que en Argentina hay como unidad respecto a Malvinas y es algo que se creó. Una narrativa de que son nuestras, un anhelo de que vuelvan a ser nuestras. Es parte de los mitos fundacionales propios de todos los estados”.

La dictadura cívico-militar argentina apeló a ese sentimiento nacional arraigado en la cultura y la política para crear la apariencia de unidad, y los medios de comunicación lo relevaron, como en la emblemática imagen de Galtieri ovacionado en la plaza, con la que abre la película, mientras la locutora resalta ese sentimiento de ”hermandad, por fin”. 

Al mismo tiempo, hay otras capas. La de la farsa se logra en esos rasgos que, casi cuarenta años después, nos resultan caricaturizados cuando vemos a Pinki, o a Mirtha Legrand o a Fortabat hablar de patria. Un relato farsesco sobre los valores patrióticos que recuerda a ciertas representaciones más desacralizadas de Malvinas, como Los pichiciegos de Fogwill, pero en este caso, al revés. No son los que se esconden quienes ostentan la ironía, sino su cara visible, “los mismos patriotas”, “los voceros del poder”. 

En este punto, Gallo advierte sobre la violencia inherente –solapada- en el discurso de “unidad” y “nacionalismo”. Una violencia que “tras el manto” de buenas intenciones se vuelve irritante, incómoda.  “En la película  -dice- se está observando la violencia no solo la de la guerra sino también la del discurso. Me gusta la incomodidad que genera porque es a partir de ahí que podemos hacernos nuevas preguntas. La película está observando la violencia colectiva, social, pero  a la vez todos tenemos lugares oscuros, todos tenemos esa pulsión y tal vez eso es lo incómodo, y me parece que está bueno, nadie es tan héroe, nadie es tan villano a niveles más globales, hay muchos grises”.

Esta película estará disponible en la plataforma Cine.Ar Play desde el 2 de abril, durante toda una semana, y en Vimeo por 72 horas, desde el sábado 3, en https://vimeo.com/442515211