Fernando Cangiano: “La condición de malvinera que se atribuye Victoria Villarruel es una gran truchada”

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Fernando Cangiano: “La condición de malvinera que se atribuye Victoria Villarruel es una gran truchada”

09 Abril 2024

APU Stream, el programa de la Agencia Paco Urondo que sale los sábados de 11:30 a 14 hs por el canal de Youtube y Twitch de Gelatina, dialogó con Fernando Cangiano, ex combatiente de la guerra de Malvinas –Escuadrón de caballería blindada N°10-. Cangiano, autor del reciente libro “Malvinas: la cultura de la derrota y sus mitos”, reflexionó en un nuevo aniversario del conflicto bélico. 

Agencia Paco Urondo: ¿Cómo fue su experiencia en las Islas Malvinas?

Fernando Cangiano: Hice el servicio militar, en aquel tiempo obligatorio para todos los jóvenes de 18 años, y cuando estaba próximo a terminar se produjo la recuperación argentina de las islas. Yo pertenecía a la unidad que estaba geográficamente en La Tablada, en el cuartel que después fue arrasado en 1989 cuando se produjo aquel episodio tan extraño y trágico, el ataque del MTP –Movimiento Todos por la Patria- y la posterior recuperación que significó la destrucción total. 

A su vez, estaba dentro de la Décima Brigada de Infantería, cuya sede estaba en La Plata, y que fue afectada a Malvinas. Fuimos el 13 de abril, volamos para allá. Hicimos escala en Río Gallegos, luego fuimos a Malvinas y estuvimos durante todo el conflicto en distintas posiciones. Retornamos el 20 de junio en el buque Canberra, que era un gran buque inglés. 

APU: ¿Fue prisionero de guerra inglés?

FC: Sí, todos los que estábamos ahí fuimos prisioneros de guerra. La unidad fue la única que llevó tanques a Malvinas. Si vas hoy a Puerto Argentino vas a ver que en el centro del pequeño pueblo hay un tanque, que era nuestro, que los ingleses lo exhiben como un recuerdo. Han construido todo un atractivo turístico en torno a la guerra. Nosotros llevamos algunos tanques, que eran franceses de principios de la década del 70, que tenían la particularidad de que no tenían orugas sino ruedas de caucho, con lo cual no pudieron salir de Puerto Argentino porque el único territorio en el cual hay pavimento es ahí, pero prácticamente no entraron en combate. 

Mi unidad fue movilizada a una zona donde se libraron las batallas, quizás las más fuertes, en Monte Longdon. Fue el epicentro y los ingleses, cuando lanzaron el ataque final, atacaron todos los cerros que rodean a Malvinas y en Monte Longdon estaba la defensa del Regimiento 7 de Infantería de La Plata. Fue atacada de noche y fue superada. Mi unidad fue movilizada para cubrir el avance de los ingresos en un flanco que había quedado abierto. Estuvimos ahí 48 horas, después retrocedimos hacia otra elevación cercana y nuevamente entramos en combate. 

APU: ¿Cuál era su puesto en particular?

FC: En particular, tenía el puesto de apuntador de morteros, que es un pequeño cañón. Por el recorrido que hace es difícil poder guarecerse de los morteros del enemigo. Con una pieza de artillería, normalmente, podés llegar a zafar. En cambio, el mortero, como hace un recorrido de sube y baja, aunque estés pegado a una roca te puede caer encima. De hecho, nos pasó un poco eso porque los ingleses tenían un sistema que captaba las bocas de calor, entonces al lanzar un disparo de mortero inmediatamente te tenías que mover de la posición. 

APU: Desde la década del 90 hasta acá ha habido un proceso de desmalvinización. ¿Está mal que uno se conmueva con su relato durante la guerra?

FC: Al contrario, es lógico que sea así. Es natural, y lo bueno sería que esa emoción que despierta Malvinas se traduzca en una concepción política, ideológica e histórica del significado de la guerra de Malvinas y todo lo que pasó desde el fin del conflicto hasta el día de hoy. Es lo que se conoce como desmalvinización, término que acuñó por primera vez Alain Rouquié, sociólogo francés. En 1985 le hicieron un reportaje, en la revista Humor, y dijo que para que la democracia en Argentina sea afianzara lo primero que había que hacer era desmalvinizar a las fuerzas armadas fundamentalmente, pero también a toda la sociedad argentina.

Él podría haber que para que la democracia en Argentina sea afianzara había que desmantelar el aparato represivo de la dictadura o todo el andamiaje jurídico y económico de José Martínez de Hoz. No dijo eso sino desmalvinizar, es decir, sacar de la consciencia social, y de las fuerzas armadas, lo que ocurrió en Malvinas.

APU: ¿Qué fue lo que ocurrió?

FC: La dictadura militar, que había disparado hacia al pueblo, apuntó contra los ingleses y sus aliados norteamericanos. Eso es lo que el sociólogo decía que había que olvidar.

APU: Siempre se dijo que al regresar ustedes son maltratos y por ello la cantidad de suicidios se estima superior a las bajas en las islas. ¿Eso es así?

FC: Hubo algunos casos de maltrato, indudablemente. En particular, en mi unidad, no conozco ninguno, pero hubo casos. Ahora, creo que poner el acento cuando uno habla de Malvinas en esos episodios, que no fueron masivos sino puntuales y después de cuarenta años, es parte del proceso de desmalvinización. Fue una narrativa que fue construida, indudablemente, a través de los mecanismos de construcción ideológica que tienen la embajada norteamericana y la británica con la idea de vaciar de contenido ideológico el tema Malvinas. 

APU: Algunos dentro del kirchnerismo discutimos mucho con esa idea de víctima aportada por la película fundante que es Iluminados por el fuego, corriendo de ese lugar de héroe que, quizás, nunca se les dio. ¿Usted está arrepentido de haber ido a Malvinas?

FC: No, al contrario, me siento orgulloso de haber sido partícipe de un evento histórico de Argentina, quizás uno de los más importantes en el siglo XX. Los pensadores que han estudiado el siglo sostienen que hubo dos o tres grandes acontecimientos que lo marcaron. Uno de ellos es el 2 de abril, otro es el 17 de octubre de 1945, otros incluyen el Cordobazo, pero indudablemente el 2 de abril está en la lista. 

Ahora que Javier Milei habla de la necesidad de que se reconcilien las fuerzas armadas con el pueblo, esa reconciliación se produjo el 2 de abril. Hasta ese día habían practicado el terrorismo de Estado, perseguido y torturado, toda la barbaridad que conocemos y que, además, Milei y su compañera Victoria Villarruel se ocupan de tapar. La recuperación de Malvinas significó una impresionante energía popular desatada que apoyó no a Leopoldo Galtieri o la camarilla militar que lo acompañaba, sino a la reivindicación histórica de Malvinas. 

Además, se produjo un fenómeno muy importante en aquellos tiempos que fue latinoaméricanización del conflicto. Todos los países de América Latina, a excepción de Chile porque estaba gobernado por una dictadura, se alzaron en solidaridad. 

APU: En ese aspecto destaca, por ejemplo, Perú.

FC: Sí, con Perú, Panamá, varios países. Todos los países, en general, y los pueblos apoyaron. Esto generó también un grave problema para el imperialismo norteamericano que lo expresó, muy claramente en aquel momento, el actual presidente Joe Biden. Era senador del estado de Delaware y dijo -se puede escuchar en YouTube- que la guerra de Malvinas era un problema porque Estados Unidos apoyaba la dictadura militar. 

Apoyaba porque era “un bastión contra el avance del comunismo” pero, al mismo tiempo, primero no podían soltarle la mano a Inglaterra y no podían permitir que un país periférico como Argentina desafiara el orden mundial. Eran conscientes de que, de ese modo, se iba a generar un sentimiento antinorteamericano, que se iba a profundizar y que iba a ser un problema para después recomponer relaciones y volver a incorporar a Argentina al esquema. Creo que la desmovilización buscó ese objetivo. 

APU: En ese sentido puede decirse que, en parte, fracasó porque en la región debemos ser de los países más anti Estados Unidos.

FC: Sí, en parte porque también son economías competitivas, no complementarias. Hay una historia que explica ese fenómeno, pero indudablemente Malvinas ayudó a acentuar ese sentimiento antinorteamericano. No olvidemos que Estados Unidos bendijo a todas las dictaduras militares y que, además, otro efecto es que cambió su estrategia América Latina después de Malvinas. Hasta ese momento había apoyado y sostenido a las distintas dictaduras. En el marco de la Guerra Fría promovió dictaduras militares de ideología económica liberal y profundamente pronorteamericanas. 

A partir de Malvinas descubrieron que esas dictaduras no eran confiables, que podía aparecer algún loquito como Galtieri, que, por alguna razón personal o de lo que sea, podían romper el tablero. Prefirieron, entonces, sostener democracias controladas que no modificaran de ningún modo el orden social establecido pero que existiera un sistema institucional de pesos y contrapesos para frenar cualquier “locura” que pudiera ocurrir. 

APU: ¿Considera que eso fue lo que pasó en nuestro país?

FC: Sí. La derrota de Malvinas significó la retirada de la dictadura, es cierto, eso está bien decirlo en la medida que uno aclare que, a continuación, viene una democracia que tuvo un determinado perfil. La democracia tutelada que no se apartara de la línea que le imponían los grandes poderes internacionales. 

APU: Por otro lado, entre tantos mitos que fueron quedando en el camino, tenemos el partido contra Inglaterra en el Mundial de 1986. ¿Ese gol con la mano y el mejor gol del mundo a ustedes los interpeló?

FC: Creo que nos interpeló a nosotros y a cualquier argentino, independientemente del lugar que hubiera ocupado en aquel tiempo. Todos los argentinos tenemos un sentimiento anti británico y anti colonial, y además es un sentimiento legítimo. El colonialismo es el peor delito de lesa humanidad que hubo en los últimos 200 años en Argentina y en el mundo. Si uno analiza las grandes masacres fueron de potencias occidentales sobre territorios coloniales. 

APU: Otra cuestión que se señalaba era la posibilidad de que Inglaterra bombardeara otras ciudades del país.

FC: Sí, hay que recordar que Friedrich Hayek, el economista que admira Milei, se juntó en aquel tiempo con Margaret Thatcher y le propuso bombardear Buenos Aires en el momento de la guerra. No sólo viajaba a Chile para asesorar a Augusto Pinochet sino que además proponía, en el marco de un enfrentamiento entre Argentina y Gran Bretaña, matar a decenas de miles de argentinos y liquidar el problema. A ese personaje es al que Milei admira además de Thatcher.

APU: ¿Cómo se le podría explicar a un libertario o votante de Milei la importancia de Malvinas?

FC: En primer lugar, creo que la gente que lo votó es un conglomerado heterogéneo de sectores sociales. Tenés el joven de clase media acomodada, que considera que él en la selva de la competencia del mercado capitalista es fuerte, entonces apoya cualquier alternativa política que le proponga liberar la situación porque se siente ansioso en esa batalla. Después, sectores del campo popular que, indudablemente, expresaron una crítica a los partidos tradicionales, particularmente el peronismo, por las últimas experiencias que no resolvieron los problemas esenciales de Argentina. 

APU: ¿Considera que fue mala la política del gobierno de Alberto Fernández con respecto a Malvinas?

FC: Fue una política tibia, como todo. Es indudablemente mejor que la de este gobierno porque, al menos discursivamente, se pronunciaban contra la presencia inglesa. Ahora, viaja dos mil kilómetros para ir a rendirle homenaje a la jefa del Comando Sur, es decir, un grado de obsecuencia y servilismo verdaderamente repugnante y vergonzoso. Además, Villarruel, que utiliza la bandera de Malvinas, su supuesto patriotismo y el carácter o condición de malvinera que siempre se auto-atribuye es una gran truchada. Es un fraude. ¿Cómo puede ser malvinera una persona que está en la fórmula con alguien que admira a Thatcher, que es la sepulturera de los 323 jóvenes del Crucero General Belgrano? No tiene nada que ver.

APU: ¿Por qué ocurre esa vinculación entonces?

FC: Con Malvinas ha ocurrido un fenómeno que es una disociación entre el discurso y la realidad actual. Se habla de Malvinas como si fuera un acontecimiento histórico, como como quien habla de las guerras de la independencia nadie. A nadie se le ocurriría hoy plantear un enfrentamiento con España. Con Malvinas quieren hacer lo mismo, lo que es una manera de enterrar la causa. El problema que tienen con Malvinas, que es la espina que tiene clavada en la garganta el poder, es que es una cuestión actual, presente y latente. 

Tenemos una base militar de la OTAN en Malvinas. Eso, en el marco de una guerra mundial que es cada vez más visible y más notoria, en donde indudablemente el bloque de la OTAN quiere utilizar a Malvinas como una plataforma para controlar toda la región del Atlántico Sur, con alguna proyección hacia la Antártida, nos pone a los argentinos en el epicentro de un conflicto internacional. 

APU: Con Milei como presidente mucho peor.

FC: Peor porque nos quiere convertir en una base geopolítica de la OTAN. Argentina históricamente se jactó siempre y agradeció haber estado lejos de los epicentros de las grandes guerras del siglo XX, que en general tenían lugar en Europa. Decíamos que estamos muy lejos, en un país remoto. Eso es mejor porque nos permite independizarnos de todas las locuras de la guerra, pero eso ya pasó porque en el mundo moderno puede ser en cualquier parte del mundo. Tiene otra forma, otros mecanismos, otra visión geográfica. 

Milei nos quiere poner a la cola de del bloque de Estados Unidos e Inglaterra, y eso es muy grave. No sólo implica digamos pasarse sobre la memoria de los caídos en Malvinas sino además un compromiso para la futura generación. Es una cosa lamentable realmente. Por eso creo que los veteranos de Malvinas tenemos que organizarnos para explicar estas cosas y movilizar dentro de nuestro sector. Hace poco con otros compañeros formamos un núcleo político ideológico, que se llama La Malvinidad, y nos dedicamos a difundir ideas y a abrir debates en relación a Malvinas pero tratando de conectarlo siempre con lo que pasa hoy. 

APU: ¿Cuáles son los puntos más importantes que deberían llevar adelante un nuevo gobierno respecto de la cuestión Malvinas?

FC: Creo que hay dos grandes vectores que tienen que acompañar cualquier proceso de transformación real de la sociedad argentina. Uno es la cuestión social, sacar a la gente de la pobreza y distribuir la riqueza. El otro es lo que se denomina, en el lenguaje de la sociología de la teoría social, la cuestión nacional que es lograr que el país recupere su plena autonomía nacional y que se conecte con la Patria Grande, que son los demás países de América Latina. Una de las grandes tragedias históricas es no haber logrado una unidad, que sí obtuvieron los norteamericanos.

Nosotros no logramos consolidar esa unidad y la consecuencia es que hoy somos una veintena de repúblicas divididas, balcanizadas, enfrentadas y eso impide encarar un proyecto nacional integral latinoamericano. De esta consideración general se deduce que Argentina tiene que ser gobernada por verdaderos patriotas, tender puentes a los otros países de América Latina, reforzar y acompañar todas las instancias que se han creado en estos años de unidad, por ejemplo, el Mercosur. Es decir, hacer lo contrario de lo que hace Milei. 

APU: No hay políticas sobre Malvinas estando Argentina en soledad.

FC: Claro, además, en el plano nacional, poner fin a la bochornosa presencia de Joe Lewis en el sur del territorio y detener a un súbdito de la corona británica. Eso, indudablemente, hay que erradicarlo de plano. Por otro lado, habría que abrir un debate pendiente dentro del campo nacional y popular sobre cuáles son las mejores medidas a tomar para acercar la soberanía en Argentina. Creo que a los ingleses lo que más les duele es el bolsillo, por lo tanto habría que considerar la posibilidad de aplicar, por ejemplo, un impuesto excepcional a las empresas inglesas que operan en el país o impedirle a los barcos ingleses que pasen. 

En todo caso, ese conjunto de medidas seguramente va a surgir de un debate dentro de los sectores populares. Para que ese programa sea posible tiene que haber antes una conciencia nacional. Si considera que Argentina tiene que estar con Estados Unidos e Israel y con el mundo libre e indudablemente no vas a hacer ningún programa.

APU: Por último, ¿cómo analiza la gestión de Axel Kicillof en provincia de Buenos Aires?

FC: Bien, dentro de lo que es el peronismo hoy me parece lo más avanzado. Él en lo personal no es peronista ni tiene esa clave, pero como parte del campo nacional y popular fue la figura más avanzada en términos de plantear las banderas históricas del peronismo: soberanía política, independencia económica y justicia social. Esas banderas se convirtieron en una especie de cuasi religión. Todos hablan de ellas pero ninguno establece un nexo con la realidad.

Kicillof es el que está más cerca dentro del campo popular de vehiculizar esas ideas, pero tampoco hay que esperar que una persona ocupe sino que hay que abrir un debate, una movilización social, una discusión abierta y sacar conclusiones de los fracasos que hubo en los últimos tiempos. Argentina no puede seguir teniendo, por ejemplo, los dólares, que cada vez que se inicia un proceso de desarrollo faltan. Quienes los tienen son los grandes exportadores, que son los que fuga capitales y los depositan afuera. Mientras tengamos esa sangría de recursos y de riqueza es imposible encarar un proyecto. Para hacerlo se necesita voluntad política con conciencia nacional y, además, organizar al pueblo argentino en esa línea, que es también un déficit de este momento.

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