fbpx ¡La Piti se escapó! (perdón, la "Señora" Noble viajó), por Sergio Pindo
DDHH //// 17.06.2010
¡La Piti se escapó! (perdón, la "Señora" Noble viajó), por Sergio Pindo

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, desde ANADig) La señora Ernestina Herrera de Noble abandonó el país.

 
Lo patéticamente grave, según nuestras fuentes, es que no se trataría de ningún pretexto judicial. A los 85 años, la dramática actualidad de Ernestina podría inspirar al narrador menos realista. La literatura, a través de ella, está servida. Basta con transcribir, linealmente, las someras peripecias. La muchacha de Flores evocaba aquel poema de Oliverio Girondo. En 1954 se enredó con Roberto Noble. Tenía ambiciosos 29. Podía asumir el suspenso de las triangulaciones.
Noble fue el protagonista principal de la primera parte de su historia. Consiguió casarse con Noble, extrañamente, en 1967. El hombre -debe aceptarse- venía físicamente desvencijado. Se quedó viuda en 1969. La Garganta cuenta que la turbulencia del amor, con los arrebatos teatrales de absorciones y pasión, brotó, recién, en 1970. A los 45, cuando era la poderosa señora directora de Clarín (Advertencia: No ampliaremos).
 En cambio Héctor Magnetto, aún desvencijado como aquel Noble, permanece en la Argentina. Con fatal hidalguía, en la adversidad de la pelea, Magnetto afirma que va a quedarse en el país. “Pase lo que pase”. Aunque se le quiebre, aún más, a Magnetto, el fragilizado frente interno. Así Kirchner y Moreno encuentren, en la primera de cambio, acaso pronto, algún juez que se atreva a esposarlo (¿igual que a Bartolomé Mitre?). El destino dejó de ser una sospecha previsible. Sobre todo desde que fue detenido José Alfredo Martínez de Hoz. Al que el diario Clarín, paradójicamente, en nombre del desarrollismo frigerista, en “los peores años”, tanto había combatido. Con la imagen tétrica de Martínez de Hoz, detenido en la camilla, fue que le advirtieron a Magnetto, con sensatez: “Preparate, ahora Kirchner viene por vos”. ANADig,  para (Agencia Paco Urondo)