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Cultura //// 30.06.2019
Una partida, un cuarteto, un regreso

Agencia Paco Urondo dialogó con Fernando Pérez, director del documental “Tata Cedron, el regreso de Juancito Caminador”. Entrevista por Leonardo Olivera.

Foto: Fernando Pérez

Por Leo Olivera

 

Fernando Pérez vive en Buenos Aires. Estudió Ciencias Sociales en la UBA. Es director y productor audiovisual y en 2011 estrenó el documental Tata Cedrón, el Regreso de Juancito Caminador, que relata el regreso de Juan "Tata" Cedrón, uno de los músicos más renovadores del tango, quien debió exiliarse en París a mediados de la década del 70. El documental participó en festivales en Argentina, Chile, Canadá y Francia, además de recibir el reconocimiento tanto de directores como de la crítica especializada. Pudimos conversar con Fernando sobre el documental, pero también sobre la figura del Tata, su vida, sus influencias y su centralidad en la cultura en nuestro país.

 

Agencia Paco Urondo: ¿Cómo nace la idea de hacer la película?

Fernando Peréz: El proyecto de la película nace en el año 2007. Antes de eso yo conocía al Cuarteto Cedrón, pero solo por su música, me gustaba mucho lo que hacían, me parecía algo disonante dentro del tango. Ese año me encargaron hacerle una entrevista televisiva al Tata, que había vuelto hacía poco a la Argentina. Entonces me puse a estudiar un poco de su vida, de la que no sabía nada y me quede impactado por su recorrido. Ya me gustaba su música, pero estudiándolo me empecé a entusiasmar con él.

La entrevista la hicimos en su casa. Como dije, él acababa de llegar y en esa época vivía en Boedo, en una casa con muchas cajas, donde todavía no estaba instalado del todo. Ese día salió todo espectacular. Él se quedó entusiasmado porque yo salí de las preguntas clásicas (me había preparado) y le preguntaba sobre cosas muy específicas. Después de eso, agarró la guitarra y se puso a tocar. Todo eso salió bárbaro y quedó en la entrevista.

Cuando empecé a mirar el material que tenía me voló la cabeza. Ahí le encontré un sentido más profundo a su música y la mirada que tenía el Tata sobre el tango y la cultura, pero también sobre la historia, la política, el arte y sobre mil temas más. Mientras lo miraba empecé a sospechar que había algo integral ahí, una idea sobre el mundo. Ese mundo imaginario del Tata está en la música del Cuarteto. Esa es la hipótesis con la que empecé a laburar en el documental.

Nunca se lo dije al Tata, porque si se lo decís pierde la gracia, pero esa fue la idea con la que empecé.

 

APU: Entonces vos empezaste a pensar en la película después de entrevistarlo pero sin charlarlo con él previamente.

FP: Claro. El Tata me había pedido que cuando saliera la entrevista le lleve una copia para verla. Cuando se la llevé le dije:" la verdad que se me ocurren mil cosas para hacer un documental sobre vos y sobre el Cuarteto, si me das la autorización empezamos a desarrollarlo". El Tata se quedó sorprendido porque no me conocía, y lo que yo le proponía era un proceso de trabajo más profundo que una entrevista para la tele, un proyecto a largo plazo básicamente. Él me pidió un tiempo para pensarlo, estaba sorprendido, me preguntó qué ideas tenía y me dijo que vuelva en dos o tres semanas con una idea un poco más cerrada y si le gustaba, lo hacíamos. Así arrancó.

 

APU: ¿Ahí vos empezaste a buscar material de archivo? ¿Cómo fue eso? ¿Buscaste vos, te lo dio él?

FP: El material de archivo se lo compramos casi todo a la televisión francesa. Acá casi no había material de archivo del Tata, porque él se fue en octubre del 75. Entonces una parte del material de archivo son fotos, que sí me las dio él, otra parte son filmaciones caseras que también nos las dio él, por ejemplo todo el principio donde dice: "vamos a filmar una película", todo el comienzo del documental lo grabó el hermano del Tata, pero no por (Jorge) "el Tigre" Cedrón, que era el cineasta, sino por (Roberto) "Billy" Cedrón, otro de los hermanos (capítulo aparte para todo lo que es la familia Cedrón). Billy en un momento se fue de gira con el Cuarteto filmando y grabó unas imágenes impresionantes, como esas que están al principio. Pero BIlly también vive en Francia, entonces tuvimos que ir hasta allá, pedirle ese material, ir a la televisión francesa y revolver archivos y archivos y archivos.

Tuvimos la suerte de que en Francia hay muchísimo material del Cuarteto, porque en un momento empezó a ser parte de la gran cultura parisina, esto lo dice Paco Ibañez, ellos en París eran la primera A, tenían un reconocimiento impresionante.

Igual el material de archivo entró en la película al final. Yo no quería tener mucho archivo, porque en realidad no era por ahí por donde quería ir. Decidí que la película no se iba a contar linealmente la historia del Cuarteto Cedrón, sino que se iba a enfocar en el regreso del Tata a la Argentina. Empezar con la figura del Tata y desde ahí contar al Cuarteto. Pero para eso tenía que contar quién es el Tata y por qué era importante o destacable su vida. La película empieza con el regreso del Tata, pero hay 25 minutos antes que te cuentan que pasó para saber quién era el Tata.

APU: ¿Y para vos quién es el Tata?

FP: Primero es un artista del carajo, en el sentido integral de la palabra. Un tipo que tiene un mundo imaginario propio y en ese mundo viven todos esos a los que él les da lugar: su hermano Alberto, Juan Gelman, Homero Manzi, Gardel, González Tuñon, Marechal. Toda esa gente vive en el mundo imaginario del Tata que es infinito y todo eso está en su música. El sonido especial, el fraseo, el repertorio que tiene el Tata, es una manera de mirar el mundo hecha música. Y además de todo eso es una buena persona, un amigo. Eso es el Tata.

 

APU: ¿Qué lugar ocupó en la vida del Tata haber vivido tanto tiempo lejos de la Argentina? teniendo en cuenta que él decía que pensaba en volver todos los días pero se quedó 30 años

FP: Yo creo que a él cada día que estuvo en Francia le dolió. Pero ellos (el Cuarteto) se fueron en octubre del 75, en marzo es el golpe y en ese momento tuvieron que plantearse si había que volver o si llevarse a sus familias para allá. Teniendo en cuenta, además, que tanto él como sus hermanos eran militantes y con bastante exposición, por decirlo de algún modo.

Cuando su familia se fue para allá, ya empezó a echar raíces. Entonces tampoco es fácil ir y venir así nomás. Digo, en el 83 su familia ya había hecho una vida, iban a la escuela, tenían amigos. Entonces llega un momento en el que hagas lo que hagas vas a extrañar los dos lugares. Lo que es cierto también es que si el Tata hubiera vuelto en el 84, 85, no hubiera podido desarrollar una carrera tan importante como la que desarrolló en Europa, donde tocó en los teatros más reconocidos y para un artista me imagino que eso debe ser muy importante. Lo que sí tengo claro es que él nunca dejó de estar vinculado a lo que pasaba acá: en la denuncia de los desaparecidos durante la dictadura, en la denuncia de la política de los milicos, y tampoco en lo sentimental y artístico.

Como te dije antes, yo creo que cada día de no estar acá al Tata le dolía, yo no conocí en mi vida una persona más argentina y porteña que él. Por eso el tango también, para ellos el tango es casi el ser nacional. Lo que articula la identidad del Tata es una matriz tanguera, y no solo musicalmente, sino en su forma de ver el mundo, donde lo peor que te puede pasar es ser traidor, "batidor" como dice él, y un montón de otras concepciones del mundo que en el tango están muy arraigadas, más allá del fraseo o el ritmo.

 

APU: ¿Por qué elegiste “La vuelta de Juancito caminador” como título?

FP: “Juancito caminador” es un poema de González Tuñón, que tuvo una influencia muy importante en el Tata. Hay discos y canciones de las más importantes que hizo el Tata que son en base a los poemas de Tuñon, como "Los ladrones", "La calle del agujero en la media", que son poemas de Tuñón musicalizados básicamente. Eso es la segunda época del Cuarteto, la primera es casi Gelman puro, pero ya en el 73 están muy cercanos a Tuñón. El Tata lo llegó a conocer. Y el personaje más importante del universo Tuñón es Juancito caminador, que es como el Juanito Laguna en Berni, algo así.

Cuando empecé pensar el título lo identifiqué automáticamente con el Tata, porque había recorrido el mundo y estaba volviendo, encajaba justo. Originalmente le quise poner "el Tata Cedrón, el regreso de Juancito caminador, del tango, la poesía y otros misterios más", pero a los productores no les gustaba mucho la extensión y decidimos cortarlo, pero me parece que se mantuvo la esencia.

 

APU: ¿Sentís que el Tata tiene el reconocimiento que se merece?

FP: Yo no creo mucho en los merecimientos, pero creo que el Tata es uno de los artistas argentinos vivos más grandes, y el lugar que ocupa en la cultura actual refleja lo que es la cultura hoy. Lo que sé es que el Tata hizo toda su vida una carrera independiente y lo sigue haciendo, nunca concesionó nada. Y cuando tenés un camino así, no sé qué tan importante es el reconocimiento a nivel masividad o ingresos o ventas. Creo que para un tipo como él, más importante que eso es poder seguir diciendo las cosas que siente y componer y cantar como lo hace. Así y todo, creo que para todos nosotros, para los argentinos, sería mucho mejor tener más incorporado al Tata Cedrón en nuestras vidas, pero por el simple hecho de que es absolutamente disfrutable, porque seríamos más felices, porque el Tata es un genio.