Reestreno teatral: “Olvidate del matadero”

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TEATRO

Reestreno teatral: “Olvidate del matadero”

06 Agosto 2023

Destacada en el ámbito teatral por su dramaturgia y actuación, Olvidate del Matadero se presenta los viernes de agosto y septiembre a las 20 h en el Teatro del Pueblo, Lavalle 3636, CABA.

La lucha entre cuál iba a ser el modelo de país a construir dividió ideológicamente las aguas, de un lado, el federalismo de la mano de Rosas conformando un partido que defendía la idea que cada provincia debería tener su propio gobierno, leyes y su propio latido. Mientras que en la acera opuesta los unitarios, acérrimos defensores del modelo francés e inglés, sostenían en que las provincias del sur asumirán la responsabilidad de someterse a las decisiones del gobierno central, digitado desde Buenos Aires. Los liberales rechazaban las autonomías de las provincias, abocando ideas modernistas y renovadoras. Dentro de este marco político había intelectuales que comulgaran fervorosamente, estas medidas, fueron conocidos como la generación del treinta y siete, estos bregaban por la abolición del absolutismo y el feudalismo. Según ellos proclamado por J. M. De Rosas.

Entre aquellos adherentes al liberalismo se encontraban J.B Alberdi, J. Mármol y un joven que regresaba de Francia, seducido por las corrientes políticas literarias del viejo continente, su nombre, Esteban Echeverría. El ilustre literato con su magnífica pluma escribe "El matadero", considerado como uno de los cuentos que dio el puntapié inicial a la literatura argentina. Echeverría plasmó sin ningún tipo de tabúes, ni prejuicios la idea de un país en caos, tomando de la realidad un hecho que azotó a Buenos Aires a finales de 1839 bajo el gobierno de Rosas.

Eran tiempos de cuaresma y en Buenos Aires se apegaban al ayuno y la abstinencia, sobre todo de la carne, para seguir las costumbres de la religión católica. En aquellos días, una gran tormenta desbordó el río de la plata y obstaculizó todas las vías de la ciudad, dejando sin novillos por quince días a todos sus habitantes.

Ante la gran crecida del río, las carreteras se vieron inundadas y extendidas sobre todos los campos y las bajas tierras. Ni bien descendió el agua, el restaurador ordenó llevar cincuenta novillos al matadero para repartir a la población, una cantidad mínima, que según Echeverría en la narración del cuento, despertó la ira del pueblo, provocando una revuelta. Además, como resultado del tumulto un novillo se escapa y el lazo, que se desprende del asta, decapita a un niño. Toda una tragedia tiñendo de rojo lo que no era más que una fiesta popular. Otro momento clave del cuento, es la irrupción de la figura de un unitario como un personaje inocuo, respetuoso y bien puesto desentonando con los salvajes federales que bregaban por unos trozos de vísceras, como resultado este muere a causa del acoso de los federales. Matasiete, personaje absurdo, inmortalizado como un gaucho matrero funcional a Rosas estaba dispuesto a matarlo. Sin embargo, este se desangra por la boca y nariz.

El cuento, a la vez, hace una cruel analogía entre la realidad del país y un sangriento matadero, pregonando de algún modo la opción de civilización y barbarie y proclamando el salvajismo de los federales. Su autor interpela al país obsesionado con la figura de Rosas inmortalizado como un dios griego para sus súbditos que no medirán ningún hecho a merced de sus decisiones. Hasta aquí un poco de historia.

Con la intencionalidad de no dejar el velo corrido a lo acontecido aquel día en el matadero de la convalecencia, “Olvidate del Matadero” recurre a la historia no oficial desde un lugar ocurrente y con una teatralidad que sorprende. Es de destacar la interpretación unipersonal del actor Pablo Finamore, responsable del texto, supervisada bajo la lupa de Mauricio Kartun y la dirección de Claudio Martínez Bel.

Miski pasa sus días en una vieja estancia donde vive junto a su madre que es una de las criadas de don Esteban, el joven padece de ciertas limitaciones es medio opa, no tiene muchas luces, es casi un débil mental pero aprendió a leer. Lee y lee de manera compulsiva todo aquello que pasa por sus manos pero no todo lo que lee, lo comprende. Sin embargo, tiene una estupenda memoria que le ayuda a recordar los hechos que sucedieron en el matadero, en la cuaresma de 1839 porque estuvo presente sin consentimiento de su patrón.

Una tarde Miski se topa con un manuscrito de puño y letra de don Esteban. Comienza a leerlo sin parar, de manera compulsiva, es "El matadero" considerada la primera obra narrativa de la literatura argentina, donde el autor cuenta los hechos acontecidos aquel día tomando partido a favor de los unitarios y demonizando al gobierno de Rosas. El joven entra en una controversia: los hechos no se corresponden con lo que él vio porque estuvo presente en aquel lugar y su memoria no le falla, aquello fue una fiesta con algarabía y entusiasmo, mientras lo que leyó de su patrón no es más que una catástrofe, una sangría que muy lejos estaba de los hechos acontecidos. Miski es ingenuo y desde ese lugar dispara una serie de interrogantes, recordando aquel día. Don esteban lo obliga a que se olvide, que borre de su memoria lo que leyó con la amenaza que marchará preso.

Durante los cincuenta minutos que dura la obra, este singular personaje pasa a narrar la historia contada por Echeverría y lo hace sin tomar partido, solo recordando la historia oficial y lo que recuerda de aquel día y lo lleva adelante apelando a la comicidad sin ser una comedia. Recurre a nuestra historia sin pretender hacer historia y eso es uno de los mayores logros desde la construcción del texto.

En cuanto al trabajo actoral, Finamore no desentona, es absolutamente acorde a su propio texto lo corporiza de una manera impecable, no hace de opa sino que es un opa, recurre a lo vocal, a lo gestual. Lleva adelante un estupendo trabajo corporal que lo transforma durante todo el unipersonal en un actor persuadido de su labor arriba de las tablas, generando empatía. Está convencido de lo que vio y lo que dice, el no miente, no fábula, no construye analogías es objetivo dentro de su realidad con los hechos que irá contando. Miski no posee capacidad para discernir y desde ese lugar el texto, el trabajo de Finamore es atrapante y se gana al público.

Este no solo conmueve desde el trabajo actoral, sino que también deja al espectador una interesante reflexión acerca de las posiciones tomadas por Echeverría, que no todo es tan blanco o negro, hay matices. Abre una ventana a la interpelación del eterno conflicto de las disidencias políticas, a la división de posiciones tomadas para el destino del país, sin sentenciar, sin juzgar. Es un gran acierto, desde un espacio mágico como es el teatro, donde cobra una mayor intensidad lo popular. En la misma dirección, es interesante mencionar que también hay un guiño, un homenaje al circo criollo como primera interpretación genuina de nuestra expresión artística y todo esto sin banderas políticas, apelando a los hechos con herramientas poéticas fantásticas sin alejarse de lo histórico. En síntesis, "Olvidate del matadero", abre el interrogante que no todo lo que se escribe y se publica es la única verdad, sino que hay una cierta imparcialidad y otras realidades ocultas, todo dependerá en qué lugar estamos parados y de qué pluma sale.

Ficha técnico artística

Autoría: Pablo Finamore, Claudio Martínez Bel

Actúan: Pablo Finamore

Vestuario: Adriana Estol

Escenografía: Adriana Estol

Iluminación: Agnese Lozupone

Realización escenográfica: Richard Forcada

Realización de vestuario: Adriana Estol

Fotografía: Paco Fernández, Nahuel Lamoglia

Diseño gráfico: Paco Fernández

Asistencia: Adriana Yasky

Producción ejecutiva: Adriana Yasky

Supervisión dramatúrgica: Mauricio Kartun

Dirección: Claudio Martínez Bel