fbpx Reeditan “El hombre que llegó a un pueblo”, de Héctor Tizón | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 05.09.2021
Reeditan “El hombre que llegó a un pueblo”, de Héctor Tizón

El sello platense Mil botellas acaba de reeditar este libro clave dentro de la obra del escritor salteño que vivió gran parte de su vida en Jujuy: "Una novela humana ambientada en la puna, en una época imprecisa pero no tan remota como para reconocerla en cada huella".

Por Gito Minore |​ Foto: José Mateos

Tras escapar de la cárcel, dos hombres vagan en el desierto hasta que uno de ellos fallece. El sobreviviente sigue su marcha hasta que llega a un pueblo donde, casualmente, hacía un tiempo largo esperaban el arribo de un cura para la iglesia. Esos pocos elementos bastan para dar comienzo a una novela humana ambientada en la puna, en una época imprecisa pero no tan remota como para reconocerla en cada huella, donde el lento correr de los días, las pasiones entreveradas y la proyección del otro, construyen una amalgama perfecta. Tal como se puede leer desde el comienzo: “Todo eso sucedió como en un acto de amor: porque todos quisieron que sucediese. Y lo que vino después fue por añadidura y porque los hombres hacen y sueñan que hacen, siempre, lo que ya hicieron, y para quien cree que algo es nuevo, todo es nuevo”.

Publicada originalmente en 1988, la historia narrada con una economía de recursos incomparable, supo hacerse un lugar en la literatura argentina del siglo XX.

Héctor Tizón nació en 1929 en Salta, pero vivió gran parte de su vida en Jujuy, provincia donde transcurre gran parte de su obra. Entre sus libros se destacan Fuego en Casabindo (1969); La mujer de Strasser (1997); Extraño y pálido fulgor (1999); y La belleza del mundo (2004). Una porción sustancial de su producción fue traducida al  francés, inglés, ruso, polaco, alemán y serbocroata y ha recibido múltiples premios, tanto nacionales como internacionales.

A más de tres décadas de su lanzamiento, El hombre que llegó a un pueblo vuelve a sus lectores de la mano de la editorial platense Mil Botellas, quien hace tres años ya había editado del mismo autor Un escritor de frontera -selección de ensayos de sus libros No es posible callar (2004) y Tierras de fronteras (2000)- compilado por el escritor Ramón Tarruella.  Este mismo sello independiente también rescató perlitas descatalogadas de grandes escritores latinoamericanos del pasado reciente como Carroza y reina de Isidoro Blaisten; Encuentro con el traidor y otros cuentos de Augusto Roa Bastos; y las novelas cortas Alias Gardelito y Kid Ñandubay de Bernardo Kordon.