fbpx Poema que vuelve: Juan Sasturain | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 09.08.2020
Poema que vuelve: Juan Sasturain

Compartimos hoy, en nuestra columna semanal, un cielito de Juan Sasturain que no fue recogido en El Versero, libro que recopila 40 años de la relación particular entre el creador de Dudoso Noriega y la poesía.

Por Norman Petrich / Ilustración: Gato Nieva

No hace mucho, en el 2016, Juan Sasturain publicó El Versero, libro de poemas que recoge el trajinar de 40 años detrás de esa doble connotación, que parece hablarnos de alguien que los hace y que, picarescamente, también los mete. Allí incluyó los que ya había publicado en Cartas al Sargento Kirk y otros poemas. “Los grandes poetas son, por lo común, autores de grandes versos que valen por varios libros”, supo afirmar por aquella época.

“Este cielito no lo recogí en El versero (cien poemas 1976-2016), pero corresponde al mismo momento que la serie Carta al Sargento Kirk y otros poemas. Cabe ahí, en ese clima, justito en el filo”, nos comenta Juan en el correo que acompaña al poema. Es así cómo nos enteramos de que fue publicado en Feriado Nacional, una revista en la que participó Sasturain y que existió entre el 83 y el 84.

Reconocido por sus novelas y sus programas televisivos sobre libros y autores, pero sobretodo por su larga carrera como guionista de novelas gráficas como la mítica Perramus, el actual director de la Biblioteca Nacional afirma que a la hora de meterse con la poesía suele hacerlo “sin red”, después de todo esos versos están escritos por “alguien que de algún modo ya es otro”.

“En el número inmediatamente posterior a las elecciones, entre otras cosas, publiqué este homenaje a los cielitos patrióticos del gran Bartolomé Hidalgo. Siempre me ha gustado Hidalgo y me le animé a un diálogo a su estilo, años después, para las fiestas del Bicentenario”. Al tener esta referencia temporal, uno puede ir rastreando referencias en el poema, como en la estrofa "cielo de los compañeros:/ a veces uno se quema/ de tanto jugar con fuego" que inmediatamente lo hace pensar en la torpeza de Herminio Iglesias y la quema del cajón en el Obelisco.

Estamos ante un nuevo hallazgo para esta columna semanal. Que lo disfruten.

 

Cielito de la democracia

Hoy agarro la guitarra

para cantar el cielito

porque estoy como Tarzán:

en pelotas y a los gritos.

 

Cielito, cielo que sí,

cielo del Bartolo Hidalgo.

¡Qué bueno es cantar como él

y tener que decir algo!

 

Aunque el verso me va grande

quiero ser la voz del pueblo.

Lo sabe la oligarquía:

somos audaces los negros.

 

Cielito, cielo que no,

cielo de la dictadura.

Que no me quiebren la voz

los siete años de amargura.

 

Habló al pedo el General:

“Unidos o dominados”.

Y lo aprendimos de golpe

con Joe y los uniformados.

 

Cielito, cielo que sí,

cielo de triste memoria;

hay que cumplir con los plazos,

que es usurera la historia.

 

Desde aquel setenta y seis

hasta el diciembre que viene

siete veces nos montaron

y nos hicieron el siete.

 

Cielito, cielo con alas,

cielo de tierra y marina:

entraron por la ventana

y fueron a la cocina.

 

El menú fue una ensalada

financiero-militar.

Falcon verde, verde dólar,

toda fruta que cae mal.

 

Cielito, cielo y más cielo

cielito de la matraca.

Mientras nos daban la salsa

metían la mano en la lata.

 

De tanto hurgar el chanchito

se voló toda la mosca,

y a los que pateaban puertas

se les gastaron las botas.

 

Cielito, cielo que no

cielo de los papelones.

Faltó vergüenza en el Fondo

y en las Malvinas c...añones

 

La gente salió a la calle

cansada de los milicos

y dibujó las paredes,

la Plaza y el Obelisco.

 

Cielito, cielo y joderse...

cielo de la democracia:

tuvieron que hablar del tema

aunque no les hacía gracia.

 

“El que vota se equivoca”

dijo un gorila bocón...

¡Qué lindo es equivocarse

y hacerlo de corazón!

 

Allá va cielo y más cielo,

cielo negro del Proceso...

No sea que nos den el dulce

después de comerse el queso.

 

Sin duda nos han dejado

sin nada que repartir.

Sin fasos, sin pan, sin agua...

Es el tiempo de Alfon-sin.

 

Cielito, cielo que sí,

cielo de los radicales.

Que se vayan los milicos

y que se lleven los males.

 

El que gana lleva todo

es ley de la perinola

pero esta vez pongan todos

o nos quedamos en bolas.

 

Cielito cielo que sí,

cielo de los compañeros:

a veces uno se quema

de tanto jugar con fuego.

 

Y les dejo la guitarra

cansado de tanto verso.

Hay mucho que celebrar

y quiero ser el primero.

 

Cielito, cielo y más cielo,

cielo de los argentinos.

Que vivan los que no están

y los que sobrevivimos.

 

                                                                                   1983