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Cultura //// 20.09.2020
Olvidados del peronismo: el Mayor Bernardo Alberte

Con su particular estilo, José Luis Ponsico recuerda a Bernardo Alberte, el "soldado de Perón" que fue asesinado por el genocidio militar en 1976. 

Por José Luis Ponsico (*)

En medio de la "grieta" peronismo-antiperonismo. De las medidas del gobierno de Alberto Fernández, refinanciación de la deuda macrista, la ayuda social a los más necesitados por la pandemia. Los emergentes de la cuarentena.

Del impacto de la "ley de telecomunicaciones" para romper "lobby" del control de compañías monopólicas. El "ensayo Robin Hood" con "Impuesto a la riqueza": una parte de los "ricos" que aporten a paliar el drama de los "pobres".

Del otro lado "de las cosas", movilizaciones en favor de "estafa Grupo Vicentín", utilización de la grandeza del Gral. San Martín, 17 de agosto, para concentrar a miles "por la República y la democracia".

En nueva polémica entre "federales y unitarios". Gente de la Capital Federal, autos valiosos, llegando de zona Norte ¿del gran Buenos Aires?, territorio bonaerense, para estar del lado de "los porteños". Parte de "esquizofrenia", área de la Psicología.

Y el falso debate generacional sobre "vieja" y "nueva" política -nadie tiene toda la razón- también para muchos jóvenes que merecen conocer la historia del movimiento creado por Juan Perón, hace 75 años. Algunos han sido olvidados. El caso del Mayor Alberte.

Genocidas

Aquí, va el recuerdo de uno de los tantos que ofrendaron su vida en el "Perón Vuelve", los¨60 y 70: el Mayor Bernardo Alberte, brutalmente asesinado por la dictadura genocida que encabezó el general Jorge Rafael Videla, 24 de marzo de 1976. 

En la madrugada, arrojado al vacío desde un sexto piso. Un crimen "oculto" durante mucho tiempo. Alberte, alguien que honró al peronismo. No hace mucho falleció su hijo del mismo nombre.

Padecieron desde 1976 falta de esclarecimiento del homicidio "horroroso" de su padre, edecán del General Perón en los 50. Así, lo hizo conocer su hija Lidia, una
sobreviviente.

El Mayor Alberte, primera víctima de la dictadura genocida del general Jorge Rafael Videla, 24 de marzo del 76, mientras clamaba por el crimen de su colaborador Máximo Altieri. Ocurrido días antes. El origen del asesinato del antiguo edecán.

Una patota militar lo arrojó de un sexto piso al vacío en la madrugada del golpe de Estado. Vivía en zona de Palermo, Capital Federal. Habitaba un departamento Av. Del Libertador 1160, frente al "Ital Park", por ese entonces. 

El Mayor Alberte habitaba el lugar con su esposa e hija Lidia. Ella produjo la primera investigación. El gobierno militar calificó el brutal crimen de "suicidio". Un horror de la "justicia de rango" en plena dictadura. 

El resistente

Antes, 1960, gestaba la "Resistencia Peronista", grupo de jóvenes liderados por Gustavo Rearte, que más tarde en el monte tucumano, "Taco Ralo", fundaba el movimiento guerrillero "Fuerzas Armadas Peronistas". 

En las FAP. aparecía entre otros "milicianos" el Mayor Bernardo Alberte, antiguo edecán del General Juan Domingo Perón, años 50. El repaso quizá lo destaca.

Alberte, exonerado, condenado a prisión por llamada "Revolución Libertadora", cumplió condena en Ushuaia "cárcel del fin del mundo" hasta el 59.  

Vivió el ostracismo con John William Cooke, Jorge Antonio, Héctor Cámpora, Guillermo Patricio Kelly y José Espejo, titular de la CGT en el 55, entre otros.

El gobierno de Arturo Frondizi, acuerdo del 57 entre Rogelio Frigerio, abuelo del ex ministro del Interior de Mauricio Macri, del mismo nombre, con John William Cooke, enviado de Perón a Caracas, le otorgó la libertad.

El militar amigo de Perón, miembro de la "Resistencia Peronista", acompañó a Rearte en "Taco Ralo". Antes, el legendario John William Cooke encabezó la fuga del penal situado en Tierra del Fuego Junto a Jorge Antonio y Héctor J. Cámpora. Asimismo, Guillermo Patricio Kelly, disfrazado de mujer y el titular de la CGT, en los 50, José Espejo, escaparon a Chile; julio del 57.

Soldado de Perón

Nacido en Avellaneda, en 1918, Alberte inició la carrera militar cuando el Coronel Juan Perón, junto con otros seis oficiales lideró la corriente interna, nacionalista, en el Ejército. 

En el 45 ya se consideraba "hombre del Coronel". En el 54, Perón lo distinguió para que fuera su "Edecán". En el 55, con la caída, Alberte cayó en desgracia.

Vivió un tiempo en Brasil y en los 60 tuvo una tintorería que atendía con su hijo del mismo nombre. Nunca dejó de intercambiar correo con Perón, trajinado exilio del ex Presidente: Caracas, Panamá, República Dominicana, Madrid.

Alberte alcanzó grado de "Delegado de Perón", antes de Jorge Paladino. En el 68 se acercó a la CGT de los Argentinos con Raimundo Ongaro. Sindicalismo "combativo". 

El gobierno de facto del general Juan Carlos Onganía había devuelto "el rango" a varios militares peronistas. Alberte no quiso el suyo. Se opuso al régimen. No así, la dirigencia "vandorista".

Ocupó cargos, tiempos del "Operativo Retorno", 1970, 71 y 72. Con la vuelta del peronismo en el 73 pudo ser reivindicado, "Oficial del Ejército". 

En el 74 cayó nuevamente en desgracia: a la muerte del General Perón, huestes de José López Rega lo sumaron a la "lista negra" junto a Julio Troxler, miembro sobreviviente de los fusilamientos en José León Suárez, junio del 56.

Marcelo Larraquy periodista, investigador, años 70 "del plomo", autor de varios libros revisionistas, se ocupó del expediente iniciado por la familia de Alberte, algún tiempo después del asesinato consumado en la madrugada del golpe militar del 76.

Antes otro escritor, Eduardo Gurucharri, escribió sobre la vida de Alberte: "El militar entre obreros y guerrilleros". Libro de 400 páginas. Un rescate de la personalidad destacada, olvidada, de un "peronista de manual" como la describe.

La de Larraquy, basada en el testimonio de los hijos del Mayor Alberte, de lo visto en el expediente, resulta impactante: "Abrí Alberte, venimos a matarte", escribió el historiador como prólogo de una de las tantas notas. Recién en 2003 con Néstor Kirchner en el Poder, el gobiernoi pidió la reapertura del caso. A cargo del juez Daniel Rafecas.

Una "patota" de diez tipos fuertemente armados, redujo al portero primero. Lo obligó a inmovilizar los ascensores. Dejar apenas luz fija en las escaleras

Llegaron al 6to. piso. Las culatas de las ametralladoras rompieron la puerta. Antes, el grito de guerra: "Abrí Alberte, venimos a matarte". "El Mayor intentó llevar su mano a un revolver. Lo golpearon. La esposa e hija al piso, atadas. Lo empujaron a una ventana y lo tiraron al vacío. Cayó en un patio", recopiló Larraquy.

"El ex Juez Dr. Luis Herrera, ex cuñado del Teniente General Pedro Aramburu, vecino del edificio, escuchó la caída cerca de su departamento. 'Pareció el impacto de un cajón pesado', declaró en el expediente. Cuando quiso observar con su hijo del mismo nombre, terminó boca abajo, atado", señaló el historiador.

Curiosamente, Alberte llevaba dos días elaborando una carta al general Videla, jefe del Ejército. El caso del secuestro y asesinato de su amigo, Máximo Altieri, lo dejaba expuesto. 

Días antes, en las oficinas que ocupaba el Mayor, calle Rivadavia al 700, se había vivido un allanamiento. Alberte quiso dejar constancia del riesgo que corría su vida. Nadie quería iniciar la querella contra Videla -explicó Lidia Alberte, hija del Mayor- en el texto de Larraquy.  Su padre asesinado, cuando tenía 58 años de edad, en el 76.

El Dr. Jorge Galber, abogado de la familia, en recuperación de lo que ahora se conoce como ACV, Accidente Cerebro Vascular, tuvo el gesto de amistad y valentía de presentar demanda por el crimen de Alberte, afirmó el escritor. "La causa pasó de largo por 14 jueces. Ninguno quería hacerse cargo. Galber siguió insistiendo", comentó Lidia. En los años de (Raúl) Alfonsín se intentó sin éxito reabrir el caso. Años duros. 

Con Néstor Kirchner se llevó a cabo la investigación a cargo del Dr. Daniel Rafecas, juez en lo Criminal, Correccional Federal, número 3, Capital Federal. De resultas, condenados militares genocidas, empezando por el temido general Carlos Alberto Martínez, Jefatura de Inteligencia del Ejército. Tristemente célebre por los secuestros a cargo de represores en los autos Ford Falcon "verdes".

Martínez fue condenado a "prisión perpetua" mucho después, murió hace 6 años. Tenía 85 de edad y cumplía prisión domiciliaria. Había "zafado" durante mucho tiempo.

O Higgins, otro militar imputado, sospechado por vecinos por su tenebrosa participación durante el régimen, cometió un error grave en el edificio donde vivía -a instancias de Larraquy- cuando dejó varias carpetas en un incinerador. Una vecina que no lo quería, revisó todo.

Corría 1982, el país se debatía en torno a la Guerra de Malvinas y lo requisado por "una heroina accidental" terminó condenando a O´Higgins. Film de Alfred Hitchcock.

"Las carpetas secuestradas, en la madrugada del 24 de marzo del 76, cuando el infortunado militar resultó arrojado al vacío, se las había quedado el coronel genocida", certificó el historiador. El contenido, valor para la cultura peronista, luego develar responsabilidad en el crimen de lesa humanidad, decenas de cartas de Alberte a Perón, otras tantas del ex Presidente de la Nación en el exilio a su antiguo edecán, fiel seguidor, todo en el 82. Con todo eso Rafecas dictó prisión perpetua al militar O´Higgins, sin parentesco -por fortuna- con el prócer chileno.

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur