fbpx "Nos enseñó que podíamos reinventarnos”
Cultura //// 22.12.2012
"Nos enseñó que podíamos reinventarnos”

Rodrigo Espina, director de la biografía fílmica Luca, habla de su documental y recuerda los años ochenta cuando conoció a su protagonista.

Por Pablo Russo (www.agitecultural.blogspot.com)
Hace unos años conversábamos sobre tu película recién estrenada, cuando la estabas mostrando por la Patagonia. Hablábamos entonces de cómo una película sale de gira cual si fuera una banda de rock…
¿Viste? Es muy loco eso, y cómo la película sigue dando vueltas. No con el mismo ritmo del primer año, pero este año fui a Monte Hermoso con Andrea (Prodan), nos invitan ahora a Bahía Blanca… soy muy afortunado. Es increíble, por ser una película independiente y musical, fue mucha gente a verla.
La sensación es que te costó muchísimo hacerla, estuviste varios años…
14 años.
14 años, con tus registros personales, con tus problemas por los derechos de autor de los temas, etc., pero una vez que quedó terminada empezó a marchar sola, incluso con esos caset-carta que Luca le enviaba a su familia y que encontraste bastante avanzada la producción…
Uno puede decir que el tiempo es sabio. Si no hubiese tenido los escollos que tuve las cartas se quedaban afuera de la película. O sea, no puedo decir otra cosa que gracias a todos los que me pusieron escollos: gracias (Ricardo) Mollo, gracias (Diego) Arnedo. Cuando ya estaba la película aparecieron las cartas, con toda la gentileza y la confianza que finalmente se completó con la familia Prodan, con Andrea, con Cecilia, con Micaela. Las cartas fueron el signo de que estábamos. Aparecieron las cartas durante mi última etapa en Córdoba, y no lo podía creer. Estaba super excitado, escuchando a Luca que me hablaba en el parlante, contando las cosas como ser humano simple que tiene frío, que extraña, que la pasa bien, que piensa, que es hijo, amigo, novio… en Córdoba fue el descubrimiento de esas cartas, y ahí fue donde logramos ver que la película realmente se podía hacer sin Ricardo ni Diego.
Más allá de esta impresionante biografía que construiste sobre Luca ¿Qué recuerdo tenés vos sobre él, de haberlo conocido y tratado?
Lo primero que te digo es que me ayudaba a vencer el miedo. Luca continuamente te provocaba situaciones. Era como Don Juan con Castaneda, Luca te movía el punto de encaje continuamente, permanentemente estabas en situación marginal o creativa, llamala como quieras, lo que pasa es que la creatividad es marginal y revolucionaria, entonces siempre estabas medio sacado y con un poco de miedo. Yo con mis complejos, miedo a seguirlo también, porque Luca era simple pero volaba alto.
También hiciste un corto con Luca, El día que reventaron las lámparas de gas, que tenías problemas para mostrar porque Arnedo había compuesto la música…
Si, yo lo quería colocar con los bonustrack, fue mi sueño siempre. Fue lo único que no me había dado cuenta con todo el tema autoral de Diego y Ricardo que ya sabía, pero jamás había pensado que no iba a poder poner el corto en los bonustrack. Fue un dolor inmenso, inmenso. El corto está en mi página, y también en youtube.
¿Cómo fue la idea del corto y cómo lo involucraste a él como actor?
De fanático. Estaba preparando un corto y quería que Luca actuase. Estábamos en una banda en ese momento, muy relacionada al Parakultural. Ya tenía un montón de los del elenco, casi todos actores del Parakultural, y quería que estuviera Luca. Estaba con mi asistenta en un segundo piso mirando por una ventana de Montevideo y Sarmiento, y vemos que pasa Luca con una bolsita para hacer las compras. Jorgelina (mi asistenta, que después fue una de las novias de Luca) me dice “lo busco”, y fue corriendo y volvió a los 5 minutos diciendo “a la tarde viene”. Y se copó y vino, para cojerse a Jorgelina, y ahí empezó todo. Ahí empezó la historia.
Bueno, les sirvió a todos: a Jorgelina, a Luca, y a vos…
Si, y a todos los que conocieron a Luca. Más que como músico o como hombre de cultura, Luca fue alguien que nos enseñó que podíamos reinventarnos, de que éramos libres, de que podíamos hacer lo que quisiéramos, hasta morirnos jóvenes si queríamos.
Y eso, además, en una época de primavera democrática, con el underground del Parakultural y el Bar Einstein, donde surgían nuevos artistas e incluso se daban cruces, como el de Luca que tiene una banda pero actúa en tu corto, o cruces en el escenario con Los redonditos…
Y esos son los feedback de la cultura, estar con gente que te propone cosas: “che, hagamos esto”. Después está el gran paso que es hacerlo o no, el gran salto al vacío. Porque imaginarse sí, a todos se nos ocurren grandes ideas, seguramente no haya nadie que no diga “puta, esta idea que era bárbara y no se hizo”. Yo trato de tener archivo de las ideas, para no perderlas, porque las valoro…
No se si te das cuenta también que en tu documental, uno de los recursos más utilizados es el de los testimonios directos de la gente que lo conoció a Luca, y que a su vez esos testimonios se van convirtiendo en un nuevo archivo y memoria. Pienso por ejemplo en el testimonio de Alejandro Sokol, que hoy tampoco está…
¿Viste? Hay como cuatro que ya no están.
Y varios que merecerían su película también, ¿no? Como Sokol.
A Sokol lo amo y lo extraño un montón. Me gusta igual Las Pelotas, siento que es mi familia, y hoy están en un momento fantástico, pero eso no quita que a Alejandro lo extrañemos un montón. Fue uno de los grandes discípulos que tuvo Luca, sin querer ser nunca discípulo. El más visceral de todos fue Alejandro.
Arriba del escenario y en la vida, ¿no?
Si, en la vida sus últimos años fueron un sufrimiento. Él se encargaba de pasarla lo mejor que podía, pero fueron muy duros los últimos años del Bocha.