Muestra "Santa Meno de Pausia": el antes y después de la menopausia
AM/DM
Parece la fórmula de una droga alucinógena, pero es lo contrario, es una fórmula para ser realistas y aceptar la realidad tal como esta es.
Nada fácil en estos momentos de entretenimiento obligatorio.
Además, la realidad nunca es algo, una cosa, una identidad. Es una tensión entre innumerables factores.
AM/DM - Antes de la Menopausia/Después de la Menopausia.
Ese es el tema de la muestra de la artista e historietista Alejandra Lunik, Santa Meno de Pausia, que se puede ver en Bolivar 663 (CABA).
Hay gente que por sanidad mental renuncia a la realidad (conozco alguno), pero hay otros, los valientes, que prefieren enfrentarla.
Pero enfrentarla no como se enfrenta a un enemigo, ya que en este tipo de enfrentamiento se lleva siempre todas las de perder: la realidad es imbatible, aviso.
Enfrentarla como se enfrenta un misterio, no buscando la solución (otro aviso: no la tiene), sino buscando una manera de lograr tranquilidad frente a eso que no termina de apresarse. Que no deja de escapársenos.
Es decir, alguna forma de reconciliación consigo mismo.
Extraño: para algo tan obvio (ser simplemente lo que se es), hay que ser valiente. Dejar atrás lo que se debe, asumir lo otro.
Reconciliarse consigo mismo/misma, ojo, no significa aceptar lo que se es así como así, menos festejarlo (salvo en esas personas que creen que lo que postean en redes son ellas mismas). Significa que vale la pena seguir interrogándose. Seguir buscando.
Es lo que sentí cuando vi los dibujos y las pinturas de Lunik.
Alejandra, tal vez sin proponérselo, tal vez adrede, me indica una respuesta a mi incapacidad de entender: hay algo biológico que nos supera, mal que nos pese a los culturalistas.
Buscar, no cambiar —otro aviso: nadie cambia, o es muy difícil cambiar: no se deja un placer sino por un placer más potente.
Reconciliarse es aceptar la realidad.
Ahora bien, no voy a decir algo tan tonto como que entiendo a los hombres, somos raros. Pero mucho menos diría que puedo entender a la mujer.
Alejandra, tal vez sin proponérselo, tal vez adrede, me indica una respuesta a mi incapacidad de entender: hay algo biológico que nos supera, mal que nos pese a los culturalistas. Hay una fuerza más fuerte que nosotros/as.
Quedar embarazada. Tener un hijo. No tenerlo ni quedar embarazada. Haber abortado, no haber abortado. Haber pasado la menopausia, no haberla pasado (todavía). Hechos que ni la voluntad más titánica ni el entendimiento mejor intencionado pueden prever ni atemperar. Aviso.
Para semejante realidad, no hay mejor salida que inventarse una fórmula para desarmarlo —desarmarse. Evadirse.
Una fórmula. Una obra. Un pensamiento.