Julia Martín: "Cazo palabras, intento retenerlas en historias o en poemas"
AGENCIA PACO URONDO conversó con Julia Martín a propósito de su reciente libro de cuentos El arte de cazar hormigas, publicado por Trapezoide.
Julia Martín es redactora especializada en textos literarios, egresada del Instituto Superior de Letras Eduardo Mallea. Coordinó talleres literarios y brindó tutorías de obra, acompañando a diversos autores contemporáneos en el desarrollo de sus proyectos. Es coordinadora del área literaria del Municipio de Tigre y lidera el equipo literario en la Subsecretaría de Educación, donde impulsa el programa Tigres Lectores, orientado a fomentar la lectura y la escritura creativa en la comunidad.
Dicta capacitaciones de redacción y organiza clínicas y encuentros especializados, explorando las particularidades de autores, géneros y movimientos literarios. En 2022, publicó su primer poemario, Todos mis silencios (Editorial Azul Francia), un compendio que celebra su relación íntima y reflexiva con las palabras.
AGENCIA PACO URONDO: En estos cuentos aparece una voz muy particular, que mezcla lo íntimo con lo inquietante. ¿Cómo construiste ese tono y qué buscabas provocar en quien lee?
Julia Martín: En ese espacio compartido entre lo que se dice y lo que apenas se insinúa, nació la voz del libro. Ese tono fue apareciendo mientras escribía. No fue una decisión previa, sino el resultado de escuchar el ritmo de cada relato y descubrir que todos compartían una misma respiración.
Como dice Umberto Eco, escribí para un lector modelo. Lo tuve cerca todo el tiempo. No quise explicarle el misterio ni subestimarlo. Confío en que sabe leer los silencios y dejar que lo inquietante haga su trabajo.
APU: En el libro hay imágenes muy potentes —venenos, alambrados, trenes, insomnios— que funcionan casi como una “receta” narrativa. ¿Cómo trabajás esas imágenes y qué lugar ocupa lo sensorial en tu escritura?
JM: Creo que la literatura también entra por el cuerpo. Busco que quien lee habite una escena. Por eso las imágenes aparecen antes que las explicaciones. Si una imagen me provoca algo en el cuerpo mientras escribo, confío en que también podrá hacerlo en quien lee.
APU: ¿Qué te interesa de ese límite entre lo que se cuenta y lo que queda sugerido?
JM: Ese espacio silencioso lo es todo. Escribo para construirlo. Ahí el lector deja de acompañar la historia y empieza a escribir la suya. Todo lo demás le pertenece.
La literatura consiste en abrir los sentidos. Cuando un relato nombra solo una parte de la experiencia, lo que queda fuera de la página empieza a resonar con la historia personal de cada lector. Dos personas pueden leer el mismo cuento y salir con impresiones completamente distintas, y eso me parece uno de los mayores milagros de la ficción.
APU: El libro aborda recuerdos que aparecen, que se esconden o que vuelven. ¿Qué vínculo tenés con la memoria a la hora de escribir?
JM: Tengo una memoria tan mala que no me queda otra que inventar. Todo lo que olvidé encuentra otra forma de existir en la ficción. No siento que escriba para recuperar el pasado con fidelidad. Al contrario: me interesa cómo la memoria deforma, mezcla, exagera, borra y completa los hechos. En ese sentido, se parece mucho a la imaginación.
APU: El título, El arte de cazar hormigas, sugiere una práctica minuciosa, casi obsesiva. ¿Qué significa para vos esa idea de “cazar” en relación con la escritura?
JM: Como la protagonista del cuento, que caza hormigas para conservarlas en una pecera, yo cazo palabras. Intento retenerlas en historias o en poemas. A veces se me escapan. A veces las mato en el intento de domesticarlas. Otras, sobreviven. Y se publican.