16 de septiembre de 1955: la investigación que desmonta el mito del golpe incruento contra Perón

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    1955: el antiperonismo bombardea un tanque de combustible
    1955: el antiperonismo bombardea un tanque de combustible
MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

16 de septiembre de 1955: la investigación que desmonta el mito del golpe incruento contra Perón

16 Septiembre 2026

Una investigación que realicé desde el Archivo Nacional de la Memoria reconstruyó durante años las víctimas y los enfrentamientos producidos durante el golpe de Estado de septiembre de 1955. El trabajo, que nunca llegó a publicarse como libro, reunió actas de defunción, registros civiles, documentación de cementerios y testimonios para demostrar que la caída de Juan Domingo Perón no fue un proceso incruento. La investigación identificó 158 víctimas fatales vinculadas a los nueve días de resistencia, combates y represión posteriores al levantamiento militar.

El trabajo comenzó a partir de una investigación estatal sobre el bombardeo a Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955. Aquel relevamiento permitió identificar 308 víctimas fatales y constituyó el primer abordaje sistemático realizado desde el Estado sobre los muertos provocados por el ataque de la Marina y la Aeronáutica contra la población civil.

Posteriormente, y en el marco de las políticas de reparación impulsadas durante el kirchnerismo, la Ley 26.564, sancionada en 2009, incorporó a las víctimas de hechos ocurridos desde junio de 1955 al régimen reparatorio establecido por leyes anteriores.

No fue un golpe incruento

A partir de ese trabajo sobre los bombardeos se abrió una nueva línea de investigación: reconstruir qué había ocurrido durante los días posteriores al levantamiento iniciado el 16 de septiembre de 1955 y hasta la consolidación del golpe. La hipótesis era concreta: hubo resistencia popular, enfrentamientos, combates y muertos en distintas ciudades y provincias.

Para comprobarla, pude rastrear actas de defunción y registros documentales. El fallecimiento de Eduardo Luis Duhalde en 2012 interrumpió el proceso institucional y las nuevas autoridades priorizaron otras investigaciones. Sin embargo, continué trabajando con la documentación disponible.

Así, pude relevar, por ejemplo, el caso de Silverio Cayetano Altamirano, policía asesinado a las 0.45 del 16 de septiembre en la ciudad de Buenos Aires. El registro fue localizado en el libro del Cementerio de Chacarita y posteriormente contrastado con el acta de defunción del Registro Civil. Según mi investigación, Altamirano aparece como la primera víctima de la lista de muertos producidos durante el golpe. 

La investigación siguió los rastros de las muertes en diferentes puntos del país. En Rosario, por ejemplo, figura Manuel Enrique Abella, un canillita de 37 años asesinado el 25 de septiembre, en medio de uno de los últimos episodios de resistencia al golpe en el centro de la ciudad. Su nombre aparece tanto en la prensa como en el acta de defunción. El relevamiento también registra muertes ocurridas en Córdoba, Azul, Ensenada, Villa Elisa y otros puntos del territorio nacional.

En el caso de Villa Elisa, registré la muerte de un armero anarquista el 30 de septiembre, producida por un disparo de escopeta en el abdomen. El registro aparece acompañado por el acta de defunción. Estos casos resultan significativos porque permiten extender temporalmente la investigación más allá de los primeros días del levantamiento y sostener que la violencia y los enfrentamientos no terminaron inmediatamente después de la caída de Perón.

La reconstrucción incluye además episodios de resistencia en lugares estratégicos como puentes, rutas, barrios, destilerías y guarniciones militares, así como enfrentamientos que involucraron a buques y aviones. Entre los lugares señalizados posteriormente se encuentra Barrio Campamento, en Ensenada, uno de los sitios afectados por los ataques de las fuerzas rebeldes. La señalización fue realizada en 2017, dos años después de que se cumplieran seis décadas de los acontecimientos.

El trabajo comenzó con apenas cinco actas de defunción que permitieron abrir una investigación mucho más amplia. Entre los casos iniciales se encontraban Nievas, cuyo hijo brindó testimonio en Avellaneda; los conscriptos Vitali y De Paolo, amigos y compañeros en Río Santiago; Rodolfo Ortiz, de Barrio Campamento; y Juan Luna, en Córdoba. A partir de esos primeros documentos se fue construyendo una nómina que llegó a 158 víctimas fatales.

La lista que pude conformar incluye nombre, edad, fecha y lugar de muerte, ocupación, pertenencia a uno u otro bando, observaciones y fuentes documentales. No todos los casos cuentan con el mismo nivel de comprobación: algunos fueron confirmados mediante actas de defunción, mientras que otros surgen de listados militares, registros civiles, diarios de la época o testimonios. Esa distinción forma parte de la propia documentación y permite continuar profundizando el relevamiento.

A 71 años de aquellos acontecimientos, la investigación recupera una pregunta que durante décadas quedó relegada: ¿qué ocurrió realmente durante los días que siguieron al levantamiento militar del 16 de septiembre de 1955? La documentación reunida sostiene que la caída de Perón no se produjo de manera inmediata ni sin víctimas. Hubo resistencia, enfrentamientos y represión durante varios días y en diferentes puntos del país.

El trabajo que buscaba reconstruir esa historia nunca llegó a convertirse en el libro que sus investigadores habían proyectado. Ahora, a través de nuevas publicaciones, parte de esa documentación vuelve a salir a la luz. El objetivo es recuperar los nombres de quienes murieron y aportar documentos para revisar uno de los grandes relatos instalados sobre el golpe de 1955: el de una caída del gobierno presentada durante décadas como un episodio prácticamente incruento.