El Lobo de las Dunas

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El Lobo de las Dunas

07 Octubre 2018

Por Franco Muñoz

 

El tratado de los lobos es una obra que alcanzó a ver la luz el año pasado, pero fue llevada a las sombras para retrabajarse y relanzarse hace unos días. Su música necesitaba más oscuridad para así mostrar más luz. El disco comienza con un sonido atípico en la banda, que es un detalle para tener en cuenta en sus futuros trabajos: los teclados. En “Bolivia”, la nostalgia por otro, por otra, se percibe en la voz de Leonardo Rubio. El bajo de Cristian siempre le ofrece raíces a las voces de su hermano: los genes y las cuerdas los unen. Desde esta primera canción se nos interroga. ¿Todos y todas queremos irnos de un lugar sin ser notados?

“Poseída” es una canción para ir caminando y bailando por las calles, con voces lejanas que nos van guiando por recovecos suburbanos. “La herida trajo la fiebre y la fiebre el rumor de que la niña esta maldita”. Los prejuicios de los pueblos chicos con sus infiernos grandes.

“El tratado”. Un hombre de traje camina entre miles de personas y quiere perderse en la multitud. Pero a la vez no. Está desesperado de amor y nadie lo entiende. “Hay hombres que son mucho más que hombres, muy dentro suyo alguien los come.” Leonardo Rubio se convierte en un trovador de la melancolía.

“Descortés”. Cuarto tema del disco compuesto por sonidos bailables gracias a la batería de Kani Molina, que hace que quien los escuche mueva la cabeza de un lado a otro, con la hermosa paradoja a lo The Smiths: una letra fatal de incomunicación, las excusas de no aceptarse y de ponerle una barrera a la otredad. El gran problema de nuestros tiempos.

“Querer y desdén”. Una pista con sonidos que recuerdan a The Handsome Family y a boleros, a bares viejos llenos de humo y a dolor de abrazos rotos entre tragos baratos. Música de no entender. “Ya no quiero que me quiera, ya no busco más su amor. Solo quiere que la quieran y yo eso no lo quiero”. ¿No es eso posesión? ¿No es un reproche personal?

“La Elegancia”. Un cuento ciudadano narrado por el cantante de Ex Dealer, se vuelve “I’m waiting for my man” de Lou Reed pero en Cuyo. “Si tú todavía estas ahí prometo compartir contigo mis sueños”.

“Cabeza de duna”. Última canción del disco. Bailes lentos en pareja, con los personajes tomados de la cintura. O prendiendo encendedores y moviéndose al compás de la música en un recital. “Y si no fuera por la luna, que solo que estaría, consiente que esta noche, volver será tan cruel.”. ¿Por qué el regreso nos duele? ¿Es volver a la monotonía cotidiana?

Las músicas que vuelven a la comunicación, a un encuentro con el otro y sus diferencias que nos transforman. Esas son las verdaderas canciones. Porque el disco es un viaje introspectivo por el dolor por alguien que se fue y nuestros propios reproches, por estados de tristeza y depresión, pero siempre entendiendo que son procesos y que hay algo hermoso en las zonas oscuras del ser humano. Las músicas que nos atraviesas: esas son las que valen la pena.

Presentación, sábado 6-10 en el Centro Cultural Kirchner:

https://www.facebook.com/events/721341571597591/ http://www.cck.gob.ar/eventos/ex-dealer-mi-nave_2990