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Cultura //// 03.05.2020
Eduardo Galeano, un mar de fueguitos

El 13 de abril pasado se cumplieron cinco años de la muerte del escritor uruguayo. En Fuego a discreción, el programa cultural de APU (miércoles 23:00h en Radio Caput) lo homenajeamos con una columna sobre sus libros y su paso por la revista Crisis. Por Analía Ávila.

Por Analía Ávila

 

El querido escritor Eduardo Galeano había nacido en Montevideo, Uruguay, el 3 de septiembre de 1940. Además de narrador fue un gran periodista y antes tuvo muchos oficios como obrero, cajero de banco, dibujante y pintor. Fue un apasionado del fútbol, militó en la izquierda y fue un intelectual influyente y respetado en Latinoamérica. Su casa era lugar de reunión de personalidades como Joan Manuel Serrat, Caetano Veloso, Noam Chomsky y Elena Poniatowska.   

Durante 30 años Eduardo paró en el histórico café Brasilero de Montevideo, allí trabajaba y también daba notas, él decía que era su oficina. Le encantaba hacer anotaciones en papelitos y era amigo de personalidades como Julio Cortázar, Roberto Fontanarrosa y Evo Morales, entre tantos otros más.

 

Los libros más recordados

Entre los libros que abrieron una puerta para los más jóvenes está Las venas abiertas de América Latina, un ensayo de 1971 que se transformó en un clásico, un material de consulta fundamental con datos, crónicas y explicaciones acerca del saqueo de recursos naturales de América latina por parte de los imperios coloniales. Este tema recorrió gran parte de su obra.

También en narrativa, El libro de los abrazos, tiene relatos breves que celebran la amistad, con sus propias ilustraciones; los tres tomos de Memoria del Fuego, una obra que cuenta la historia de América latina desde la creación del mundo, con numerosas citas de libros académicos. Eduardo escribía cuentos pero también en muchos de sus libros incursionaba en una escritura fragmentaria y por momentos una prosa poética, recordaba mitos latinoamericanos, la tradición oral, anécdotas,  miradas de lo cotidiano, del amor de pareja y de los amigos, recuerdos de su familia.

En El fútbol a sol y sombra Galeano homenajea con sus relatos a ese deporte que lo apasionaba. Siempre contaba que quiso ser jugador de fútbol pero no pudo por ser “pata dura”.

Las mujeres estuvieron siempre en sus libros, desde los relatos de los pueblos originarios hasta ahora, como cocineras, periodistas, artistas. Justo un mes antes de su muerte en 2015 se publicó su libro Mujeres donde se compilan estas historias; escribió sobre Violeta Parra, Juana Azurduy y Frida Kahlo, trazando sus perfiles y contando sobre sus vidas y sus obras.

 

El periodismo y la revista Crisis

En 1960 en Uruguay, Galeano fue jefe de redacción del semanario Marcha y también dirigió el diario de izquierda Época. Sufrió la cárcel y la censura y tuvo que exiliarse con el golpe de Estado de 1973, por la dictadura que en Uruguay se extendió hasta el 1 de marzo de 1985. Eduardo vivió como exiliado en España y también en la Argentina.

Un hito fundamental en nuestro país fue la participación de Galeano como fundador y director de la revista Crisis, su primer número fue el 3 de mayo de 1973, justo en el mes en que Héctor Cámpora había asumido la presidencia de la Nación luego de la proscripción del peronismo. La revista estaba en las mesas de los bares de avenida Corrientes, como los míticos La Paz y Ópera que todavía perduran. En la tapa del primer número, no había fotos, sólo había palabras con una tipografía similar a la de la máquina de escribir, y aparecían los nombres de Pablo Neruda, Henry Miller, Carlos Drummond de Andrade y Guadalupe Posada, entre otros. Este diseño marcó el estilo de la revista, con dibujos en su interior de Hermenegildo Sábat. Los 10 mil ejemplares de esta primera edición se agotaron en una semana.

En Crisis aparecían columnas firmadas por nombres importantes de la cultura latinoamericana y de Europa que cedían de manera gratuita sus textos, y también se transcribían textos de ficción. Este proyecto cultural tuvo como secretarios de redacción a Vicente Zito Lema, Aníbal Ford y Juan Gelman que luego fue director editorial. Otra de los emprendimientos de la revista fue una editorial que publicó La patria fusilada de Paco Urondo. 

Esta primera época de la revista tuvo 40 números, muchos de sus miembros fueron desaparecidos por la dictadura militar, otros presos y otros exiliados, como Paco Urondo, Haroldo Conti, Rodolfo Walshy Miguel Ángel Bustos. En abril de 1986 se lanzó la segunda etapa con otra estética con 13 números. En octubre de 1987 fue la tercera etapa y en 2010 la cuarta y última.

Hoy podemos acceder a los distintos números de Crisis de manera online a través del Archivo histórico de revistas argentinas, que tiene una colección de más de 120 tìtulos digitales de acceso libre y gratuito. El portal es www.ahira.com.ar  

 

En la Feria del Libro

A fines de los años ochenta circulaban muchas ediciones pirata de los libros de Galeano. En una Feria del Libro de esos años le llevé a Eduardo, que estaba firmando en un stand, un ejemplar de La canción de nosotros. Yo no sabía que el libro era trucho, lo había comprado por la avenida Corrientes. Galeano tomó el libro, lo inspeccionó detenidamente, me miró serio y dijo: "¡Pero esto está lleno de erratas!". Me puse pálida pensando que me lo iba a devolver, pero él se rió a carcajadas y me lo dedicó: "Para Analía, estas erratas y el abrazo de Eduardo Galeano". Por supuesto que atesoro este libro en mi biblioteca con mucho orgullo.

 

Lectura

 “El diagnóstico y la terapéutica” de El libro de los abrazos de Eduardo Galeano:

El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia, de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.

El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.

 

Columna de Analía Ávila en Fuego a discreción, el programa cultural de APU que se emite los miércoles a las 23:00h en Radio Caput