"Comidas mundanas", de Dani Mundo: placer, recetas y filosofía

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    Dani Mundo
ENTREVISTA

"Comidas mundanas", de Dani Mundo: placer, recetas y filosofía

15 Marzo 2026

Comidas mundanas. Placer, recetas y filosofía de danimundo fue publicado por Qeja (2025). "La cocina en Dani es vínculo", dice Shila Vilker en el Prólogo y agrega: "Las recetas de Dani no son caras. Están hechas para que el jubilado o profesor universitario puedan servir manjares en su mesa cotidiana". El libro abre con un delicioso ensayo: "¿Qué significa cocinar?", donde invita a un viaje por lo íntimo con un elogio a los condimentos y una recorrida por sartenes, ollas y utensilios.

Mundo manifiesta su disconformidad con el imaginario de los platos gourmet porque en ellos se "limpian" las marcas de las clases populares. Las más de 30 recetas, entre divertidas anécdotas, van desde el pastel de papa, pollo al curry, matambre a la leche, fugazzetta, hasta un Epílogo dedicado al vino. "Cocinar es una ofrenda", afirma Dani y este libro también lo es.

AGENCIA PACO URONDO:¿Cómo se gestó el libro, cuánto tiempo llevó y por qué quisiste publicarlo?

Dani Mundo: El libro se gestó estando de vacaciones con mis amigos Shila Vilker, Alejandro Grimson y Matías Repar. Estábamos charlando en un colectivo viniendo de un mercado municipal en San Pablo, donde había comprado especies raras (raras para nosotros, obviamente), y Shila me preguntó cómo era mi pollo al curry. Ahí me acordé de cuando mis hijas iban al jardín de infantes, porque las madres de sus compañeros y compañeras no sabían cocinar (y los padres tampoco), y a mí se me ocurrió dar tres o cuatro clases para enseñarles algunas recetas básicas. Nunca lo hice, pero veinte años más tarde salió este libro que escribí casi en tres días. Ya tenía editor antes de subir al avión de regreso a Buenos Aires. El mensaje que me mandó Leticia Martín, la editora de Qeja, era tan hermoso que me puse a llorar. Estaba solo en una placita en un barrio bacán de San Pablo, y escuché ese audio y empecé a llorar. Yo creo que este es mi mejor libro, quizás mi único libro.

APU: ¿Qué lugar ocupan en tu vida la comida y el cocinar?

DM: Ocuparon diferentes lugares a lo largo de mi vida. En un momento fueron exploración y prueba. Descubrimientos. Pensá que hasta mis veintis largos yo no conocía el sushi. No había sushi ni comida mexicana ni nada en Buenos Aires. Cuento en el libro cómo fue esa revolución gastronómica y vitivinícola en mi vida y en nuestro país, por lo menos en Buenos Aires. Lo que produjo la globalización y el menemismo en nuestras costumbres aún perdura. Éramos un país realmente aislado.
Ahora cumplen otras funciones. Ocupan un lugar de normalización, digamos. Cuando uno vive solo y se pasa todo el día leyendo, el atardecer es un horario terrible —por algo los pediatras lo llaman la “hora de las brujas”. La cocina te ayuda a no tomar la avenida del desastre y orienta el placer hacia lugares más… no sé como llamarlos: quizás más sanos. Un placer que no te va a llevar a chocar de frente con el cartel luminoso.
Me encanta cocinarles a las personas que amo, a mis hijas, a mis amigos. Pensar la receta, consular por la web otras recetas, cambiarla un poco y cocinar. Antes, cuando no estaba internet, y todavía hoy, voy y consulto los libros de recetas que tengo. Tengo muchos libros de cocina.

APU: Shila Vilker comenta en el Prólogo el yeite que tenés con las papas (medianas). ¿De qué se trata esta predilección en tus recetas?

DM: El yeite de la papa, como le decís vos, o como le dice Shila, mejor dicho, es irracional. Puedo improvisar alguna razón para justificarlo, por ejemplo, que las papas muy grandes suelen tener más agua en su interior, lo que no sé si es científicamente correcto, pero me parece verosímil. La papa chica me da fiaca pelarla. La papa mediana, en cambio, me parece más carnosa, si es que una papa puede ser carnosa. Pero si a vos te molesta, podés cocinar con la papa que quieras. Todas las recetas son modificables y mejorables. Apelo a un lector participante.

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APU: ¿Cómo vinculás el acto de cocinar con la filosofía y cuál es la relación con el tiempo? Hablás de "no olvidar" y de que "no vale la pena cocinar apurado".

DM: Daría vuelta la pregunta. No sería cómo vinculo el acto de cocinar con la filosofía, porque para alguien que lee filosofía y se la toma en serio, la filosofía termina impregnando todo lo que hace. Cocinar es un acto filosófico, como leer, como emborracharse, etc. Ahí está en el libro esa anécdota apócrifa de Heráclito que ilustra bastante bien lo que pienso de esa relación. Lean el libro jaja.

La consigna “no olvidar” la escribí en el pizarrón de mi cocina porque soy una persona que tiende a olvidar. La frase de Nietzsche: “Solo lo que no cesa de doler permanece en la memoria”, fue muy importante en mi juventud. Creo que fue una de los primeros enunciados que me hicieron pensar lo que somos. Es una frase de Genealogía de la moral. Toda mi filosofía apunta a pensar el olvido, que para mí es una de las formas de la memoria, porque el olvido no es nada, es algo, aunque no recordemos qué es.

Con respecto a lo otro, a que no vale la pena cocinar apurado, bueno, en nuestra sociedad hacemos todo de manera apurada, incluso cocinar o sobre todo cocinar. Lo entiendo, por supuesto, porque uno hace mil cosas, pero a mí me gusta cocinar sin apuro. Me hago tiempo para eso. Además, cocinar lleva tiempo y consumir lo que cocinás, es decir, comer, siempre se hace en pocos minutos. Hay una desproporción entre el tiempo del hacer y el tiempo del consumir.

APU: ¿Cuánto hay en tus recetas de transmisión oral o de herencia familiar?

DM: En la casa de mis papás se cocinaban comidas elementales. Existía el orégano y el laurel, pero mis papás no sabían qué era el curry o la cúrcuma. La única que cocinaba era mi mamá, mi papá no sabía hacer un bife a la plancha. Pero bueno, como lo digo en el libro, las mejores milanesas que comí en mi vida las hizo mi vieja, es así. Sé que es un lugar común, pero a veces los lugares comunes son auténticos.

APU: Contanos por qué no te gusta la comida gourmet y qué es esto del borrar los orígenes populares de un plato.

DM: Bueno, a ver. No es que no me gusta la comida gourmet, suele ser riquísima. Lo que no me gusta es el imaginario y la fantasía que vienen con ella. Prefiero a los cocineros que a los chefs. Prefiero cocinar a ojo que calcular exactamente cuántos gramos de lo que sea hay que poner. Prefiero la comida abundante, hasta un poco aceitosa si querés, cuidando siempre las formas, obvio. Yo creo que lo que hacen y lo que hicieron las elites a lo largo de la historia es apropiarse de platos populares y refinarlos. Perfeccionarlos. A mí me gusta recordar esos orígenes que la parafernalia de la cultura, y sobre todo la parafernalia mediática en estos momentos, intenta expurgar o negar.

APU: ¿Cuándo serán las próximas presentaciones del libro?

DM: Las próximas presentaciones serán en cualquier momento, no sé. En este momento estoy enfrascado en la presentación del otro libro que saqué el año pasado sobre la representación de la dictadura en la literatura argentina, un libro que la verdad no me gusta haber escrito, pero tampoco me gusta que haya ocurrido algo tan siniestro como la dictadura y la desaparición de personas. Esta presentación será el 27 de marzo. Después de esa fecha, van a venir las presentaciones placenteras del libro de recetas, en las que seguramente cocinaré en alguna. Ya hubo una presentación, que fue hermosa, en mi pizzería en Valeria del Mar. Allí hablaron mis hijas, fue algo muy emocionante. Va a ser difícil volver a conseguir la perfección de ese encuentro, pero bueno, así es la vida.