A 17 años del asesinato de Kiki Lezcano y Ezequiel Blanco: “No vamos a permitir que maltraten ni desaparezcan a nuestros hijos”
El 8 de julio se cumplieron diecisiete años desde que Jonathan “Kiki” Lezcano y Ezequiel Blanco, de 17 y 25 años, fueron asesinados por Daniel Santiago Veyga, oficial de la Policía Federal. El caso demuestra que la matanza de pibes de barrios populares en manos de fuerzas de seguridad sigue siendo sistemática en nuestro país y que el entramado también involucra el accionar del poder judicial.
Vivían en la villa 20 y sufrían constantes amedrentamientos por parte de las fuerzas de seguridad, sobre todo de los efectivos de las comisarías 12 y 52, incluso el día anterior. La amenaza fue clara: “Cuídelo a Kiki, le puede pasar algo malo. Si no somos nosotros, son los narcos”, le dijo el Oficial Chávez a su madre, Angélica Urquiza, en febrero del 2009. Dos semanas después lo levantaron en la calle y lo desfiguraron.
En este caso, su familia presentó una denuncia por averiguación de paradero en la Comisaría 52ª y, tras estar desaparecidos durante dos meses, recién el 14 de septiembre se les informó que estaban enterrados como NN en el Cementerio de Chacarita -donde también apareció Luciano Arruga-, a pesar de que el juez Facundo Cubas ya tenía la identificación. A ello hay que sumar la responsabilidad del personal del Hospital Piñero, el Registro Nacional de las Personas y de la morgue judicial que nunca registraron ni dieron aviso. Cubas, del Juzgado Nacional de Instrucción Nº49, en una investigación a espaldas de la familia y a cargo de la misma fuerza federal, acordó el sobreseimiento de Veyga por entender que era un caso de legítima defensa, siguiendo al pie de la letra la justificación del uniformado.
Aparecieron muertos y con una causa judicial en la que supuestamente ellos habrían intentado robarle la camioneta al uniformado. Sin embargo, Ezequiel Blanco apareció con dos tiros en el entrecejo, en el asiento de atrás del vehículo. Kiki agonizó durante más de una hora, mientras un grupo de policías lo filmaba y se burlaba. Su madre, Angélica Urquiza, dialogó con AGENCIA PACO URONDO en relación al nuevo aniversario del crimen y al festival homenaje, organizado todos los años, que este año tuvo que suspenderse.
Agencia Paco Urondo: ¿En qué va a consistir el festival de homenaje?
Angélica Urquiza: El festival tuvimos que suspenderlo por un drama familiar. Estos diecisiete años fueron de lucha y más que nunca está presente con nosotros. Hay mucha corrupción y los policías actualmente de la mano de este gobierno de Javier Milei tienen mucha impunidad en nuestros barrios humildes.
APU: ¿Cómo ve la situación actual en los barrios populares?
AU: La realidad es que cada vez hay más consumo de drogas porque hay más vendedores. La policía no los va a buscar a los que venden, persiguen a los pibes que sufren consumo problemático. Como decía nuestra querida Norita Cortiñas: no perdonamos ni nos reconciliamos con esos policías y seguimos adelante con nuestra lucha. Siempre firmes y con la idea del Nunca Más.
APU: ¿El narcotráfico está en crecimiento?
AU: Nuestro barrio se divide en tres: donde están los narcos al fondo, en el medio la gente trabajadora y adelante estamos los que vamos a defender a nuestros hijos y no vamos a permitir que los maltraten ni desaparezcan. Por eso nos mantenemos alertas. Entendemos que la situación del narcotráfico es un flagelo que avanza al mismo ritmo que la miseria y la crisis en los barrios.
APU: ¿Cómo actúa la gente ante la situación crítica que estamos atravesando con este gobierno?
AU: La gente la está pasando realmente mal. La pobreza y el maltrato policial es moneda corriente. Nuestros compañeros buscan alguna changa para sobrevivir cada día. En estos días están muy entretenidos con el mundial. Es hermoso, nos sentimos identificados, pero ahí es donde sacamos nuestra bronca y nuestra ira. Sin embargo, sabemos que la policía aprovecha y hace lo que quiere.