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Relámpagos //// 13.08.2016
Voces en Filo: CFK en el acto por La noche de los bastones largos

Por Científicos y Universitarios Autoconvocados l "La potencialidad de un evento que no surge ex nihilo. Por el contrario, forma parte de una serie de asambleas y encuentros, charlas y radios abiertas en lugares públicos, plenarios y discusiones colectivas, comisiones de trabajo, marchas, manifestaciones populares que vienen escandiendo el escenario político nacional desde la emergencia del balotaje". 

Crónica sobre el evento del viernes 5 de agosto en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA
“El principio de reunión no ocurre siempre, no ocurre de cualquier manera, no ocurre si se lo planifica demasiado, no ocurre si no hay personas que lo piensan y lo trabajan y lo constituyen; hay un cierto misterio en el principio de reunión” (Horacio González, 5 de agosto de 2016, Facultad de Filosofía y Letras UBA)
El pasado viernes 5 de agosto la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires fue sede de un evento, convocado conjuntamente por Científicos y Universitarios Autoconvocados (CyUA) y Ciencia y Técnica Argentina, Investigación y Desarrollo para la Inclusión (CyTA) –a propuesta de CyTA–, del cual participó como oradora la ex Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner. El acto, homenaje y reflexión en torno de La noche de los bastones largos y sus efectos, contó con oradores y oradoras de ambos espacios y con las destacadas intervenciones de Adriana Puiggrós, Jaime Sorín, Horacio González y de las autoridades de la Facultad, la decana Graciela Morgade y el vicedecano Américo Cristófalo.
El resultado fue un evento movilizante y heterogéneo: homenaje, acto, debate, reflexión colectiva –tramada por diferentes puntos de vista y modos del decir– cuyo hilo conductor fue el gesto de traer aquellas voces y experiencias transformadoras, comprender de qué proyecto formó parte la intervención a las universidades en 1966 y la mirada siempre atenta sobre nuestro momento actual.
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En un principio fue pensada como actividad: Ciencia y Técnica Argentina (CyTA) nos invitó a organizar un panel conjunto en torno de los 50 años de La noche de los bastones largos y sus efectos. “La larga sombra de los bastones largos: de la fuga de cerebros, exilios y exclusiones”. Tal vez en este caso “panel” no es la palabra. La convocatoria anunciaba: “Debaten: Horacio González, Amanda Toubes, Jaime Sorín, Adriana Puiggrós, Roberto Salvarezza, Jorge Aliaga, Cinthia Wanschelbaum, Verónica Pérez. Coordina: Graciela Morgade”. Y la sede: Facultad de Filosofía y Letras UBA.
El mismo viernes 5, la actividad planeada devino acto: el anuncio de la participación de Cristina Fernández de Kirchner le dio un alcance y una fuerza política ciertamente diferente. Pero este devenir no consistió en un cambio: no se trató de sustituir, en un simple movimiento, un evento por otro; no fue un trocar de monedas, un remover lo anterior, reemplazarlo, quitarle la voz y hacerlo ceder la palabra.
Por el contrario, el anuncio de la participación de Cristina Fernández de Kirchner, de su presencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, fue acompañado de la organización –también articulada– de un segundo “panel”, una instancia en la que la ex mandataria compartiría mesa con Graciela Morgade, Américo Cristófalo, Daniel Filmus –representante de CyTA– y la investigadora y docente Inés Nercesián, de CyUA.
En este punto, la forma que cobró el evento es elocuente: dos momentos, ambos polifónicos, cada uno valioso en sí mismo, con sus tiempos y ritmos, su propia lógica, sus oradores y oradoras. Compartimos aquí fragmentos de las distintas de voces (las de quienes hablaron, y también otras que resonaban en sus palabras), algunos destellos de lo dicho ante un auditorio múltiple que, al calor de la reunión, fue desplegando participación activa, fuerza dialogal y carácter asambleario.
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Primer momento. En ese tramo de la calle Puan, en la entrada y pasillos de la Facultad, se podían ver abrazos, saludos efusivos, un rumor colectivo de entusiasmo, una cierta complicidad de saber que se estaba viviendo un instante singular. Con el aula colmada de docentes, estudiantes, agrupaciones, sindicatos –y colmados también los espacios aledaños– hablaron Jorge Aliaga, Cinthia Wanschelbaum, Verónica Pérez –ambas de CyUA–, Adriana Puiggrós, Roberto Salvarezza, Jaime Sorín y, finalmente, Horacio González.
Aliaga recordó en la figura de Rolando García un proyecto político que apostó a la producción de investigación científica y tecnológica en la Universidad; recordó también a los grupos que, desde dentro y fuera de la Universidad –por “profesionalistas”, por desprecio a la articulación ciencia-política– se oponían al despliegue de ese proyecto. Resonaba así en este comienzo aquella discusión, profundamente actual, enunciada por Oscar Varsavsky en Ciencia, Política y Cientificismo.
Vistas en conjunto, las palabras de nuestras compañeras Cinthia Wanschelbaum y Verónica Pérez despliegan un carácter díptico: diagnóstico y programa de reflexión-acción. Cinthia tomó como punto de partida nuestro documento “Once Tesis sobre Ciencia y Universidad”, que condensa los lineamientos generales surgidos del masivo Encuentro Nacional de Ciencia y Universidad realizado en julio pasado en la Universidad Nacional de Avellaneda, para sintetizar de manera precisa el nodo de este evento: problematizar la historia para poder pensar la actualidad. Desde ahí, abogó por la articulación de un Frente de Ciencia y Universidad que tenga la fuerza de producir, de manera colectiva, una nueva Reforma Universitaria. Verónica delimitó de manera precisa territorios de ofensivas y estrategias del gobierno actual: sobre (contra) nuestras universidades públicas, sobre (contra) el desarrollo cuantitativo del CONICET. Las primeras, dicen, son inútiles (¿para qué, dicen, para qué universidades por todos lados?), especialmente las llamadas “nuevas”, especialmente las llamadas “del conurbano”, especialmente las que se ocupan de formar primeras generaciones de universitarios. El segundo caso, dicen, es inviable (¿para qué tantos jóvenes investigadores e investigadoras si el mejor modelo de país es, dicen, el de un “supermercado del mundo”, variante aggiornada del proyecto agroexportador).
“Hace cincuenta años en esta Facultad (no en este edificio, no en Puan, sino en la calle Independencia) había una asamblea como esta”. La voz de Puiggrós trajo una pregunta cara a la historia argentina, constitutiva de sus debates en diversas etapas y coyunturas: los modos de comprender y poner en funcionamiento la autonomía universitaria, las relaciones entre “autonomía”, “Estado” y “mercado”, inquietudes también debatidas en la intervención de Sorín, junto con una reflexión sobre la necesidad de revisar, en la Universidad, las lógicas corporativas y las estructuras de cátedra, la necesidad de recuperar para una reformulación en este sentido el papel de los estudiantes y la participación estudiantil. Y en las palabras de Sorín, nuevamente Rolando García trayendo modos de reflexión sobre el presente.
“Si cierro los ojos en un breve parpadeo, aquella reunión del ’66, antes de que entraran las fuerzas policiales a la Facultad, y esta reunión tienen muchos parecidos, muchísimos parecidos, que no sabría explicar”. Como en Puiggrós, como en Sorín, en el decir de Horacio González se fueron hilvanando diversas capas temporales: experiencias, recuerdos y caracterizaciones de entonces (de varios entonces) y de ahora. De entonces, los modos profundos de politización de la ciencia y la universidad, los puntos de problematización de las relaciones sociales que configuraron las cátedras y organizaciones surgidas post ’66 –entre ellas, las denominadas cátedras nacionales–, que llegaron a cuestionar, relata González, “toda la jerga universitaria que nos constituye en un tipo de relación”: “la politización llegó a fuertes desconocimientos del aparato de enumeración de las jerarquías y de distribución de roles que tenía la universidad”. De hoy, en esos puentes jánicos, las formas de la organización, las formas de la resistencia pero también las formas que tienen (ellos) de buscar producir(nos) temor, aquietar(nos) inquietudes y anhelos: “Estamos todos bajo un estado general de indagatoria. Nuestras tareas, nuestras trayectorias de años, la universidad pública, el sistema universitario en su conjunto, esta indagatoria nos pondría como algo desdeñable”. Y allí, como antes en la voz de Cinthia Wanschelbaum y luego en la de Daniel Filmus, el abrazo a Hebe y a las Madres de Plaza de Mayo. Las palabras de González abrieron preguntas e invitaciones, no solo en el orden del qué hacer sino del cómo hacer: llamó a las fuerzas de izquierda a este debate, convocó a profundizar –aún en condiciones adversas, especialmente en condiciones adversas– las discusiones, los diálogos, las reflexiones colectivas.
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Segundo momento. Tras las palabras de González, una “pausa”: canciones y cuerpos en movimiento acompañaron la expectativa general por el anuncio de la llegada de Cristina Fernández. Ingresó al aula, aula de clases teóricas, que extiende en su larga pared lateral rostros y nombres de estudiantes y docentes detenidos-desaparecidos por la última dictadura cívico-militar.
Primero habló Filmus, y sus breves palabras “fuera del programa” comenzaron con la invocación de dos nombres, que volverían una y otra vez: Hebe, Milagro. Leyó, a continuación, un documento de CyTA, en el que se destacaron momentos-hito de la historia argentina, de los modos y estilos de pensar articulaciones entre las políticas gubernamentales y la producción científica y tecnológica y el despliegue de las universidades públicas: “Solo tienen capacidad de desarrollo la ciencia y la universidad autónomas cuando hay un gobierno popular al servicio de las grandes mayorías”. Recordó también Filmus que CyTA se organizó en enero último, con una solicitada que anunciaba que sería preciso ir a la resistencia, con una solicitada que anunciaba algunas de las medidas antipopulares que el actual gobierno tomaría en estos últimos meses.
Luego, Inés Nercesian, de CyUA. Con una escucha atenta al giro que la reunión fue cobrando sobre la marcha, la nombró asamblea, asamblea constituida no solo en la forma de la conmemoración sino hacia la acción, conjunta, de pensar cómo hacer, de qué modos construir para defender la ciencia, la tecnología y las universidades. Recordó que quienes integramos CyUA nos reunimos en el escenario del balotaje, porque conocíamos lo que se venía, y nos reunimos no en cualquier lugar sino en dos de las grandes estaciones de trenes que tiene la Ciudad de Buenos Aires, Constitución y Retiro. Repartimos volantes, montamos laboratorios y una feria de ciencias, dialogamos con los viajantes, con trabajadores y trabajadoras. Y eso fue no solo gesto preocupado que buscó ser efectivo en sus resultados inmediatos sino también expresión de una forma de comprender la ciencia y la universidad en relación con las necesidades populares. Se perdió aquella elección, y sin embargo, enunció Inés, dejamos un mojón, un mojón para este proceso de construcción que estamos llevando adelante, reconociendo tradiciones diversas, dispersas y no exentas de contradicciones, en un camino que, plenario a plenario, en el trabajo de las comisiones, mediante convocatorias y participación activa en las movilizaciones y en las calles, se orienta a la construcción de un frente que tenga como horizonte una ciencia y una universidad para todos.
Américo Cristófalo habló en su calidad de vicedecano de la Facultad de Filosofía y Letras. Su breve intervención marcó posición con dos caracterizaciones: la reunión, esta reunión, como “un acto militante, un acto que celebra la vitalidad y la fuerza de la universidad argentina”; los últimos años como una etapa que permitió comprender “un modo de habitar el suelo de la nación, contra a un gobierno actual que ejecuta un vaciamiento de las grandes tradiciones nacionales y de los principios básicos de la política emancipatoria”.
El discurso de Cristina Fernández cerró el evento, actividad devenida acto, asamblea, reunión militante. Habló sobre Manuel Sadosky y “Clementina”, sobre Rolando García frente al operativo de intervención militar en la Universidad de Buenos Aires; recordó a Oscar Varsavsky y a Silvio Frondizi, también momentos de su propia vida como militante universitaria, Vietnam y el Mayo Francés. Homenaje, sí, recordatorio de nombres y escenas, de trazos de aquella coyuntura, de rostros, lugares y voces, profesores y estudiantes pasando entre dos hileras que marcaban la materialidad también simbólica de las fuerzas del orden. Pero homenaje que le permitió filiar aspectos de las políticas científicas y universitarias de los años recientes; homenaje que –lejos del clásico discurso epidíctico– ancló sus expresiones en una forma eminentemente política de la intervención pública, orientada al presente y proyectada sobre una construcción a futuro. Con el Boletín de Científicos y Universitarios Autoconvocados en mano, apareció uno de los puntos nodales de su alocución: la necesidad de horadar las dificultades de reunión entre científicos-universitarios y sectores populares, entre trabajadores y estudiantes, la relevancia de producir dispositivos comunicacionales que circulen “más allá” de los espacios universitarios, de los institutos y organismos científicos. “La única manera en que esta universidad va a ser fuerte y va a poder defender sus derechos es que no la aíslen, porque no se conoce ningún triunfo de ningún sector popular por sí solo y aislado, los grandes triunfos populares han sido por la unidad de todos los sectores, los trabajadores, los obreros, los universitarios, los investigadores, los pequeños y medianos empresarios, los comerciantes”. Dos líneas, entonces, direcciones que se condensan en dos expresiones: libertad, hacer valer el derecho a la libertad, y unidad, sobre los puntos en común, sobre los dos o tres puntos en común: “construir la unidad acá adentro pero salir a buscar la unidad en la calle también”.
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Uno: la presencia de Cristina Fernández de Kirchner bajo esta forma, junto a docentes, no docentes, sindicatos, investigadores, estudiantes; en una Facultad pública y en un aula que es no solo lugar de prácticas cotidianas sino también escenario de (otras) multitudinarias asambleas, entre ellas las que buscaron resistir la Ley de Educación Superior de 1995 y los embates de 1999-2000-2001.
Dos: la relevancia que adquiere en este tiempo la recuperación de los nombres, las voces y los archivos de nuestra historia; recuperación guiada por el interés de conocer y honrar esa historia pero, sobre todo, por la necesidad de comprender e intervenir críticamente nuestro presente, por la búsqueda empecinada en construir hoy, de manera generosa, alternativas políticas con sentidos emancipatorios y populares.
Tres: la potencialidad de un evento que no surge ex nihilo. Por el contrario, forma parte de una serie de asambleas y encuentros, charlas y radios abiertas en lugares públicos, plenarios y discusiones colectivas, comisiones de trabajo, marchas, manifestaciones populares que vienen escandiendo el escenario político nacional desde la emergencia del balotaje.
Fue la reunión de estas series lo que constituyó un acontecimiento: haz de temporalidades y de esfuerzos compartidos (entonces y ahora), fotograma que capta un desvío actual en el que reaparece también parte de nuestra historia, irrupción-disrupción que deja huellas por las que seguir trazando.
RELAMPAGOS. Ensayos crónicos en un instante de peligro. Selección y producción de textos: Negra Mala Testa Fotografías: M.A.F.I.A. (Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs) FOTOS DE ESTA NOTA: Facebook CFK