Apuntes sobre integración y resistencia

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    Perón

Apuntes sobre integración y resistencia

09 Abril 2024

EL GRADO CERO

¿En qué consiste el pensamiento popular? Una primera y válida aproximación entre otras, sobre la que les propongo un ejercicio de reflexión, es la que subraya su carácter situado en tiempo, territorio y también, objetivos de la etapa. Porque, y viene al caso, otra de sus características destacadas, es su sentido colectivo, dado que el pensamiento popular, como matriz o intención, pretende hacerse cargo de los requerimientos y necesidades de su comunidad, porque es consciente que nace de ella y de su historia y que su objetivo no es el conocer por conocer, sino articular, volver a tejer, como con otras palabras propuso por ejemplo, Rodolfo Walsh, entre otros, para transformar la realidad en un sentido más equitativo para el conjunto. Un conjunto, en un sentido estricto de lo comunitario que a ojos vista no existe como tal, más allá de la formalidad de los símbolos y los goles de Messi, podríamos decir quizás forzando un poco varias cuestiones, sino más bien como horizonte de sentido de los que más afuera de él se encuentran no por propia decisión. Contradicción fundante y subrayada siempre desde los sectores dominantes, que, Perón supo intuir y formular, según cita de Abal Medina: “Parecemos de dos razas distintas”. Sin decirlo, podía seguirse también el desenlace: Y ellos obran en consecuencia. 

Es por esto que el pensamiento popular no puede pretender ser eco, ni portavoz, ni tampoco reelaboración del conjunto, como decimos, partido desde los orígenes, sino sólo de quienes pretenden conscientemente o de hecho, con su práctica social, en un tiempo concreto, dar unidad y cobertura bajo los mismos símbolos y recursos materiales y naturales al colectivo social en su totalidad como horizonte. Desde esta perspectiva, de todos los cortes pertinentes posibles, el más pertinente es entonces el horizontal, más allá de su altura, las coordenadas que sugiera el momento histórico en cuestión. Este corte divide un arriba de un abajo invariablemente. Y a quienes intenten reflexionar desde la tradición del pensamiento popular les cabe, por eso, reflexionar siempre debajo de la línea de este Ecuador, bajo riesgo, en caso de no hacerlo, de equívocos mayúsculos, derrotas y quebrantos morales y económicos. Es decir, el abundante paisaje del presente.

No debe seguirse de esto la infalibilidad del pensamiento popular, dado que no existen metodologías ni epistemologías infalibles, pero sí que es mejor equivocarse con los propios o con los que se pretende construir un conocimiento, o con los que se aspira a representar. El acierto y el error son siempre parte del menú de posibilidades, pero la pelota, la pelota, no viaja en yate por Marbella.

HEGEMÓNICOS E INTEGRADOS 

Apunte 1 La verdad es de ellos

Como resulta evidente, la abrumadora mayoría de la dirigencia política no hace uso de esta rica tradición de pensamiento que intentamos proponer lo cual los ubica en una zona árida, fuera de los radares y sobre todo, muchas veces, pensando mal. La negra Moyano, una de las primeras voces que supo encontrarlos, les gritó: “Pica”: “están en Narnia”. Es decir, están, pero en un no lugar.

El pensamiento popular como tradición, pero ante todo como ejercicio de pensamiento vivo, transformador podría haberles resultado una útil brújula, pero lo cierto es que renegaron y reniegan de ella aún, por considerarla “parcial”. Sin embargo, perdidos en aquel No lugar, las consideraciones sobre el presente nos dicen que subestimaron el vacío en el cual ocurría y ocurre aún, su lugar de reflexión y enunciación y consiguieron la paradójica imagen de habitar un No lugar, pero ultra conectado con ventajas a las que pocos acceden. 

Hace ya tiempo en Literatura y Psicoanálisis, Ricardo Piglia escribió en relación al lugar de enunciación de los Detectives y la verdad, uno de los aspectos que mejor aportan a interpretar la cruda realidad y el presente que atravesamos y la suerte de sus actores más encumbrados:  

“El detective viene a poner el lugar de la verdad que no pertenece a ninguna institución donde la verdad sea legitimada. Pero cómo hablar de una sociedad que a su vez nos determina, desde qué lugar externo juzgarla si nosotros también estamos dentro de ella. El género policial da una respuesta, que es extrema: el detective, aunque forme parte del universo que analiza, puede interpretarlo porque no tiene relación con ninguna institución..., ni siquiera con el matrimonio. El detective no puede incluirse en ninguna institución social, ni siquiera la más microscópica, porque ahí donde quede incluido no podrá decir lo que tiene que decir, que es esa tensión entre la ley y la verdad”.

La dirigencia del campo popular, (cada uno marque donde corresponda), durante muchos años se autopercibió detective, y quizás siga siendo así, sin embargo, la percepción social la ubicó en un lugar distinto, como demasiado comprometida, aunque no con la tradición del pensamiento popular, ni con los de abajo del Ecuador, sino con nichos de poder, más cercanos al uso indebido de un sillón confortable y sus ventajas y pequeños trueques, que al cultivo de una amistad con Darth Vader o a una conceptualización en términos de traición de clase que ya nadie denuncia. Por lo que fuera, ese es el motivo por el cual lo que esta dirigencia profesional dice o afirma, le importa a un sector cada día más reducido de la sociedad. Pueden decir lo que sea, el sonido no llega. En contraposición, por una cantidad innumerable de motivos que no vienen al caso, pero que han crecido desde abajo y no desde arriba, el elenco gobernante, hasta la fecha, suerte de Armada Brancaleone, asistida por la OTAN, sí detenta el lugar enunciativo de los Detectives y su verdad, es más legítima que otras o es quizás la única verdad disponible en circulación.

 Apunte 2 Su verdad afirma que el Estado es un lastre, pero sin decirlo, también afirma con hechos que la historia también lo es 

No es la economía, ni una cuestión de años, sean estos cuarenta o cien, la cuenta termine en la Dictadura o en Roca, se trata en cambio, de una particular fe en un sistema de pensamiento cerrado.

En la larga marcha del “capitalismo utópico” como lo llamó Pierre Rosanvallón, el liberalismo encontró su modo de perpetuarse proponiendo la imagen de la sociedad autoregulada, sin mediadores, es decir sin política, sin historia y sin sujetos colectivos, confiando toda el devenir al Mercado y su mano invisible como regulador social, con la hábil estrategia de construir un modelo cerrado, al identificar todos las catástrofes y colapsos de éste, no con su mal funcionamiento, sino con las supuestas intervenciones, (muchas veces incomprobables) de algún actor social o político. Ni un periodista deportivo lo hubiera hecho mejor.

El bienestar siempre espera más adelante, quizás el segundo semestre, por supuesto, después de un sufrimiento necesario, un parto o un invierno de cual son siempre protagonistas los sectores desde el comienzo más vulnerables. Sin dueños del acierto ni de las derrotas, aunque existan beneficiarios y perjudicados, según esta modalidad de reflexión, queda esperar por el ordenamiento del Dios mercado, que, por supuesto, tiene su casa central lejos de las fronteras nacionales y para el cual todo lo que no sea el individuo abordado desde su necesidad contingente, estorba. Para que este circuito sea posible, y exitoso, sostienen, es condición que esta verdad sea asumida como propia por el conjunto de la ciudadanía. Sin asunción de esta fe materialista no hay acceso al paraíso de las Nike para todos que espera más adelante. ¿Cómo apelas a la elaboración de un futuro colectivo en los tiempos del Individuo tirano? ¿Hay alguien ahí?

HEGEMÓNICOS Y RESISTENTES 

Apunte 1. Ante el vaciamiento del sentido recuperar la historia de confrontación

La recuperación de los contenidos profundos que guardan nuestros símbolos ocurrió con todo el viento en contra de la historia, bien desde abajo. Ya con ellos, y ante la crisis económica,  la dinámica social cambió.

Durante los años noventa, fue la resistencia social, librada en condiciones de total precariedad quien abrió la comprensión de la necesidad de lo nacional, en tanto argumento, identidad, y como respuesta viva y operativa frente a la desnacionalización desde arriba. En las luchas dadas por el movimiento obrero para sostener los puestos de trabajo, en los cortes de ruta para quienes peleaban por lo imprescindible, en las tomas de colegios o facultades, en los recitales y en las canchas. En cada expresión de los fragmentos de sociedad calados por años de ajuste, aparecía siempre como estandarte una bandera nacional y con ella, las primeras costuras, la embrionaria construcción de un Nosotros que cobró fuerza, año a año para volverse rebelión en 2001. Los símbolos dejaban el lugar de la formalidad que otros les habían impuesto para llenarse, desde abajo, de contenido, queja y demanda.

¿Qué significaban aquellas banderas argentinas sostenidas por brazos desesperados? Nosotros también somos y acá estamos, probablemente. Nosotros somos más argentinos que ustedes, quizás.  O si no hay patria para todos, no va a haber para nadie, como aún retumba desde el fondo de la historia. 

Apunte 2 Donde dice ajuste, lea Revancha   

Ante la larga lista de periodistas apurados por hacer el trabajo sucio del patrón violentando a los trabajadores agredidos, es necesario tener en claro que los recortes en el Estado no tienen que ver con los errores propios de las gestiones (constitutivos también del accionar empresarial, eclesiástico y de cualquier forma de organización), Los despidos tienen que ver en cambio con los aciertos, se hayan plasmado en políticas concretas o por el mero hecho de insinuar su potencialidad. Por eso se multiplican entre los trabajadores y trabajadoras asentados en el territorio. En donde no se trata por eso, de desempeños personales o trayectorias, sino de los propios dispositivos, de la territorialidad como concepto transformador de las políticas sociales y de los vínculos, pero no sólo entre sociedad y sus representantes institucionales, sino como construcción capaz de dar cuenta de trayectorias y “zonas grises”. Es decir, actores que no se dejan representar de forma dicotómica de un lado o de otro de un supuesto “mostrador”.

El peligro, entonces, para quienes pretender variar el Estado no es el ñoqui, sino el trabajador o la trabajadora que cumplen correctamente con su trabajo.

Apunte 3 Los contenidos del cambio de ciclo se encuentran en disputa 

El cambio de ciclo si bien es evidente, no lo son tanto sus contenidos más profundos. Lo que no debe interpretarse con restarle profundidad al proceso, ni cifrar esperanzas sin sustento.

Hace tiempo escribimos que el proceso de descontento que aspiraba conducir Milei contenía una profundidad tan disruptiva como la de los años 2001, la cual recordamos bajo la consigna Que se vayan todos de 2001, equiparación que muchos negaron sosteniéndose sólo en variables económicas o en particularidades, pero desatendiendo el contenido impugnador que ambos movimientos contienen.

También fueron muchos quienes sólo lo asimilaron, (aún en la actualidad), como un proceso de rebeldía inconducente, cargándolo de una pura negatividad, cuando no fue así. Para no extendernos, sobre lo dicho, digamos que aquel Que se vayan todos contenía una larga y profunda experiencia de luchas y demandas, muchas de las cuales, en diverso grado y forma, fueron asumidas por el gobierno de Néstor Kirchner. Otras por cierto no. El actual Que se vayan todos, también las contiene y es necesario antes que negarlas o restarles densidad, reflexionar sobre sus características, aunque teniendo en cuenta que lo fue en su momento una expresión de un voto asimilable a la feta de salame en las urnas, ya trascendió ese estado para volverse un proceso que intenta articular lo heterogéneo y disperso para volverlo proyecto de gobierno bajo un ciclo de nuevo tipo y larga duración.

Hasta el momento si bien, la revancha no parece constituir motor suficiente para sostener y dar forma al cambio de ciclo en curso, se trata de un proceso abierto en el que los fundamentos se encuentran en fase de ensayo, prueba y error, al cual los hegemónicos llevan adelante desde el Estado, mientras los resistentes, aún los caminos por darse forma.

LA COSTURA 

La capacidad de los sectores populares para construir un futuro en clave colectiva, requiere recuperar los contenidos de las luchas pasadas de los años 90, tanto como un balance profundo sobre los logros, errores y dificultades que asumió el proceso que comenzó en 2003. Pero requiera también más que eso. Poner sobre todo la mirada en el presente y las dinámicas sociales, pero no para abordarlas desde el Estado con sus créditos, sino desde abajo, para ser parte de ellas.

El Estado, por su parte, sí debe ser pensado, pero desde nuevas perspectivas, pensándolo antes que, como un mobiliario a inventariar, como un espacio a habitar, no desde el voluntarismo, sino a pesar de sus amenazas, desde sus pliegues y posibilidades. 

Entre tanto, debajo del grado cero, ocurren cosas. En cada lucha por defender el trabajo, por comida para los comedores o por presupuesto para todas las áreas que lo requieren, las voces de los compañeros y compañeras reunidos, angustiados, tristes, dubitativos, desesperados y enojados, nos hacen saber un dato central, entre tantas elucubraciones: recomenzó la costura del Nosotros imprescindible para vencer.