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Relámpagos //// 26.05.2020
25 de Mayo: la revolución es un sueño eterno aún en tiempos de pandemia

La decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, Soledad Cottone, reflexiona sobre el futuro del país a partir de la pandemia. "Una política dirigida a desapropiar al otro de sus filiaciones -de las formas culturales de su comunidad- requiere que los valores e ideas que ordenan su mundo se perciban como extemporáneas: anacrónicas".

Por Soledad Cottone
Desde Rosario

“No hay peor mal que la civilización sin clemencia”

Lucio V. Mansilla

“(…) un día se sabrá que esta Patria fue liberada por los pobres,
y los hijos de los pobres, nuestros indios y los negros,
que ya no volverán a ser esclavos"
José de San Martin

PH: César Alferliz

En un texto inquietante, el historiador Javier Trimboli, narra un particular aniversario de la Revolución de Mayo. El año es 1879, el protagonista central el general Julio Argentino Roca y el lugar Choele Choel -pleno corazón de la economía indígena- sobre el Río Negro.

Se trata del genocidio de los pueblos originarios.

Años después, y por encargo, Juan Manuel Blanes realiza el cuadro que invoca ese festejo. En adelante, esa será la imagen oficial de la “conquista del desierto” –nombre que le puso “la clase”- y que “distinguió” el billete de 100 pesos desde el año 1992.
Lo inquietante del texto es lo que escribe el ingeniero francés Alfredo Ebelot (1839-1920) a Francia:

“Los indios son sólo “anacrónicos”, por eso no hay que “masacrarlos para castigarlos”. Lo que sí es necesario es hacer “desaparecer ese ser moral que se llama tribu. Es un haz bien ligado y poco manejable. Rompiendo violentamente los lazos que estrechan sus miembros unos contra otros, separándola de sus jefes, sólo se tendrá que tratar con individuos aislados, disgregados” [1].

Ebelot enuncia explícitamente:

1-    La voluntad de destruir la cultura que liga a la tribu, a lo comunitario. Destruir sus modos de organización y sus referencias.

2-    La voluntad de producir individuos aislados, disgregados, asesinados, desaparecidos, niños/as robadxs y esclavizadxs. El ingeniero se lleva a Francia una “pareja de indígenas”: una niña de ocho años y un niño que no cumplió los cuatro. La “conquista del desierto” transpira colonialismo.

Una política dirigida a desapropiar al otro de sus filiaciones -de las formas culturales de su comunidad- requiere que los valores e ideas que ordenan su mundo se perciban como extemporáneas: anacrónicas.

Se descalifican las ideas asignándolas a otro tiempo, y a los protagonistas -con algún dato manipulado o desde la ficción- se los trae al presente para condenarlos y silenciarlos, las veces que sea necesario.

“La ficción como tal en Argentina nace, habría que decir, en el intento de representar el mundo del enemigo, del distinto, del otro (se llame bárbaro, gaucho, indio o inmigrante). Esa representación supone y exige la ficción. Para narrar a su grupo y a su clase desde adentro, para narrar el mundo de la civilización, el gran género narrativo del siglo XIX en la literatura Argentina […] es la autobiografía. La clase se cuenta a sí misma bajo la forma de la autobiografía y cuenta al otro con la ficción”. (Ricardo Piglia, La Argentina en Pedazos)

No son pocos los aniversarios del 25 de mayo que muestran -en sus formas de celebración- destellos de cómo se piensa a la Patria.

Así, en la conmemoración de los cien años de la Revolución de Mayo las élites privilegiadas festejan, bajo estado de sitio, en el Teatro Colón.

En 1960, la celebración de los 150 años se hace en el marco de una crisis económica y social importante, en ella se destaca el reconocimiento a la “madre patria española”.
En el año 1973, asume la presidencia Héctor José Cámpora e interrumpe los dieciocho años de proscripción del Peronismo. El pueblo toma las calles, se produce la liberación de los presos políticos.

“El día previo al 25 de mayo nos pasamos todo el día en el penal, en Rawson, entraron algunos diputados llevaron comida, compartimos con todos los presos. A la noche cuando nos vamos a dormir prendimos la radio y escuchamos que en Devoto estaban liberando a los presos […] había que abrir la cárcel de Rawson […] Cuando se abrieron las puertas empezaba amanecer. Lo que más me emocionó que todavía hoy me acuerdo era todo el pueblo, hileras, esperando la salida, me acuerdo de las enfermeras de un hospital con sus trajes saludando con pañuelos […] Después Ezeiza fue emocionante porque cuando llegamos nos subieron a un ómnibus y todo el camino de Ezeiza hasta el partido era gente, gente, gente…algunos se sacaban el reloj, se colgaban de las ventanillas y se los regalaban a los presos. Era una alegría popular, un momento de mucha felicidad no de los presos sino del pueblo. Cuando llegamos al partido las madres bailaban tomadas de las manos, en ronda.” (Relato de Stella Fernández en el Documental Aquel temor de no servir para nada)

"En la cárcel, sin esperarla, volvió la literatura [...] Allí fue más cierto que nunca que escribir es escuchar", dirá Rodolfo Walsh.

El neoliberalismo ingresó en nuestra Patria Grande con dictaduras cívico-militares que encarnaron intereses económicos contrarios al desarrollo de nuestros pueblos. Desarrolladas con asistencia de la CIA en el Plan Cóndor y las capacitaciones francesas en métodos de tortura -utilizados en la guerra a Argelia-.

Las políticas de Genocidio y el efecto del terror instalaron la idea de que el silencio es salud, que achicar el Estado es agrandar la Nación, que concentrarse en cada unx es defender la Argentina. Ideas edificadas sobre las erradicaciones programadas, apagones, asesinatos a plena luz del día, 30.000 desaparecidxs y una expresión que a muchxs les permitió desmentir el horror: “por algo será”.

“Para mí —como intuyo que habrá ocurrido con tantos otros— Noche de perros era la primera canción que corporizaba el estado de ánimo que se había instalado en el país desde 1976. Un malestar que era a la vez inasible (porque a la canción no se le hubiese permitido describirlo, y porque nosotros mismos no conseguíamos entenderlo a causa de la desinformación y del tinglado de falsa normalidad que construían los medios — como Gente, claro), y a la vez sólido como una cuchilla”
Marcelo Figueras sobre la Grasa de las capitales (Serú Girán)

“No conseguí más casas para que yo pueda dormir esa noche. Me quedé en mi casa… y me detuvieron. ¿Cómo vivían mis padres? ¿Qué fue? o ¿Cómo las familias de ciudad de La Plata, clase media platense…? Mi padre era policía, jubilado policía. Era el comisario del barrio, siempre nos criamos ahí. Yo era “la hija del comisario”, una chica buena, que le hacia los mandados a los vecinos, querida, compartía con mis amigos del barrio las cosas, buena alumna. ¿Cómo me convertí en “ese ser”, esa lacra social, desde el golpe a septiembre del ‘76? En esa lacra social que fui: subversiva, terrorista, despreciable, “mirá lo que le hizo a los padres” ¿Cuándo me convertí en eso? ¿Cuánto tienen que ver los medios de comunicación? ¿Cuánto es la penetración de los medios de comunicación para que el matrimonio de los jubilados de al lado de mi casa… al que yo le hacia los mandados todos los jueves religiosamente, los acompañaba a la feria, porque los conocía de toda la vida, no fueran capaces de tocar un timbre en la puerta de la casa de mis padres después de ver el operativo para saber después de seis meses, si yo vivía (nada más)? ¿Eso es miedo? … por eso pongo “Memoria, vergüenza, miedo…” ¿Eso es miedo? ¿Puede ser miedo… llamar por teléfono y preguntar: “vive, la piba que yo tuve en mis brazos desde que nació”? Yo, permítanme decir: que eso no es miedo”
Emilce Moler

El 25 de mayo del 2003, asume Néstor Kirchner la presidencia. En su discurso inaugural expresa que forma parte de una generación diezmada y castigada con dolorosas ausencias […] que puso todo y dejó todo, pensando en un país de iguales…
Bicentenario en el año 2010.

En estos tiempos donde nuestra Patria Grande sufre golpes de estado, proscripciones a líderes populares, persecuciones a través de Lawfare y todo tipo de estrategias sistematizadas para erosionar a representantes del pueblo, es importante recordar la participación -en aquella oportunidad- de Rafael Correa (Ecuador), Fernando Lugo (Paraguay), Evo Morales (Bolivia), Lula da Silva (Brasil), Pepe Mujica (Uruguay) junto a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y al primer Secretario General de Unasur, Néstor Kirchner.

Millones de compatriotas tomando las calles en una de las movilizaciones más grandes de la historia argentina.

¿Qué nos faltó para que la utopía venciera a la realidad? ¿Que derrotó a la utopía? ¿Por qué, con la suficiencia pedante de los conversos, muchos de los que estuvieron de nuestro lado, en los días de mayo, traicionan la utopía? ¿Escribo de causas o escribo de efectos? ¿Escribo de efectos y no describo las causas? ¿Escribo de causas y no describo los efectos? Escribo la historia de una carencia, no la carencia de una historia. (Juan José Castelli, en el libro de Andrés Rivera: La Revolución es un sueño eterno)

Cuando recuerdo aquellas charlas de la Patria Grande y la necesidad de estar unidos y este presente de destitución y Bolsonaros, de presidentes autoproclamados, de persecución política y de nuevos endeudamientos con el FMI, me pregunto: ¿en qué fallamos? ¿Qué es lo que no vimos? ¿Fuimos ingenuos? ¿Cómo pudimos creer que la derecha y el neoliberalismo son democráticos? (Cristina Fernández de Kirchner)

 

Año 2020, en este aniversario debemos afirmar una idea de Patria, aquella que se construye cuidándonos para cuidar a lxs otrxs.

Invocar el cuidado de la vida en comunidad, es un posicionamiento ético político que reconoce que no vivimos sin habitar en los otros, y  sin que los otros formen parte de unx.

"Los lugares son como las personas. Comparecen un buen día en la vida de uno y a partir de ahí fantasmean, es decir, se mezclan a la historia de uno que se convierte en la quejumbrosa historia de lugares y personas. Esto es, los lugares y las personas se incorporan en los adentros y se establecen como sujetos persistentes” Haroldo Conti

La Pandemia, ese nubarrón de incertidumbres, de puntos ciegos de la ciencia, es una Pandemia narrada porque los acontecimientos no hablan por sí mismos y los virus no afirman valores.

Así, construir un horizonte de futuro e interrogar la idea de un retorno a la “normalidad”, requiere disputar sentidos, aquí y ahora, aún cuando “no hay afuera de la Pandemia”.

El neoliberalismo pocas veces revela su ideología en forma explícita como sucede con Trump,  Bolsonaro o Boris Johnson.

Pocas veces la crueldad se explicita con tanto desparpajo como en las citas del ingeniero francés  Ebelot, o como aquella frase del contralmirante Arturo Rial, donde explica las razones del golpe de estado del año ‘55 y su participación en el mismo:
“Sepan ustedes que la revolución libertadora se hizo para que en este país el hijo del barrendero muera barrendero”.
Hoy, para romper el aislamiento social preventivo y dejar morir a muchxs compatriotas pueden usar “nuestras palabras”.

Escribir un libro, un ensayo o un simple artículo significa tener que hacerlo en los términos de un acto de trascendencia política (...) Nuestra época, que ha rechazado el utilitarismo, debe permanecer utilitaria. Escribir es cuidarse de lo que se escribe porque lo que se escribe puede ser utilizado".
Oscar Masotta

Recordemos que en nuestras tierras, para eliminar el Ministerio de Salud, quitarles los medicamentos a los jubilados y endeudar al país en sumas récord -destinadas a financiar las fugas de capital de los sectores financieros-, se necesitó hablar de pobreza cero, del no pago del impuesto a las ganancias, asegurar que no habría devaluación, ni pérdida de derechos adquiridos.

Hoy asistimos a 24 horas de Pandemia por televisión y redes sociales. Es decir, la Pandemia se narra. Nicolás Casullo señala: “un espectáculo informativo en horario ininterrumpido que siempre "está ahí" para contar el país, de reflejo público. Todo este tinglado de articulación mensajera construye las formas decisivas de la politización despolitizadora.”

Entre tantas horas disponibles, no hemos visto que se hable de la crisis económica que sufre nuestro Brasil, de Inglaterra o de EEUU -con sus 30 millones de despidos y un sistema de salud donde la atención es para los que puedan comprarla-. No hay tiempo para informar sobre el des-financiamiento y privatización de los sistemas de salud de Inglaterra, Francia y España -estudiados y elogiados en otras épocas- y su colapso inmediato.

Insisten algunas preguntas: ¿No hay lugar para la reflexión sobre las razones por las que los medicamentos se venden como mercancía especial? ¿Por qué su costo no responde a los de elaboración sino que aumenta según las necesidades de los pueblos? ¿No hay espacio para preguntar por qué Bayer es dueña de Monsanto? ¿Por qué la Salud es uno de los negocios más importantes del mundo?
Margareth Tatcher dijo que la sociedad no existía y que sólo existían los individuos. Decir es hacer, y así comenzó la destrucción del Sistema Sanitario Inglés, aquel que siempre se lo comparó con la obra de Ramón Carrillo, aunque nuestro negrito junto a Evita ya habían comenzado antes.
La Pandemia atraviesa e interpela todos los aspectos de las relaciones humanas, soportando dos características decisivas:

1. Aún condicionada por la desigualdad no deja de incluir, en los grupos –etarios, enfermedades previas- que expresan mayor fragilidad ante las consecuencias del virus, a las clases medias y altas.

2. La pandemia, sin medidas preventivas, colapsa todos los sistemas sanitarios.
¿Cuánta crueldad junta soporta mostrar aquel mundo que se piensa así mismo detenido y en suspenso? Las crueldades necesitan legitimación, pero a veces pueden tropezar con algún umbral de obscenidad. ¿Será que las crueldades requieren ser administradas, expresadas en cuotas?

Este es un texto que quisiera dejar abierto y por eso transcribo una serie de citas -algunas ya usadas en el escrito- que desde hace varias semanas vengo intercambiando con compañeros y compañeras para acompañarnos, interpelarnos, provocarnos y, a veces, para permitirnos pensar desde dónde queremos hablar.

Citas, frases, fragmentos:

Entrevista a Leonardo Favio

--¿Por qué estuviste tanto tiempo sin filmar?
– Yo creí que nunca más volvía a filmar.
--Fueron unos cuantos años...
– 16 años. Fueron unas cuantas cosas, todos sabemos lo que ocurrió en el año 76, y yo estaba prohibido, me tuve que ir, y una serie de circunstancias...pero fundamentalmente fue que yo había perdido el fervor.
Recuerdo que le hice gastar un dinero a unos productores [...] Les aseguré que sí,  que la iba a hacer, y cuando me puse a trabajar en el guión, noté qué no [...] realmente no vibraba. Pero no era la historia, era como que el cine, la ficción me habían dejado de interesar.

La realidad me había golpeado tanto que yo veía la vida misma como una ficción. Como una cosa vertiginosa que se iba sucediendo y todo se minimizaba. Tal vez también la muerte de Torre Nilsson, que para mí fue muy importante, al faltarme él, me faltó un punto de referencia, porque mucho de mi cine yo lo hice un poco, bastante, para deslumbrarlo, para acercarme a él, para merecerlo, en fin, una clase de cosas. Yo manejo me manejo mucho en base a eso, a la piel, a la ternura. Entonces había muchos teléfonos que ya no respondían… gente que se fue yendo. Hasta que de improviso, mi hermano me dice vos tenés que volver a filmar y vamos a filmar Gatica.

Gatica era un proyecto mío que tenía 20 años. Cuando lo retomé, me pareció que era el momento adecuado, porque Gatica expresa una parte muy importante de nuestra historia. Una etapa en que la solidaridad estaba en cada lugar... estaba la dignidad del trabajo y una serie de circunstancias que había que traerlas a la memoria de la gente, y mostrarlas a las a las nuevas generaciones también.
Gatica te dice una forma de ser de la argentino, siendo bamboyero, tierno, solidario, no previsor, e involucrado con historia en la etapa del 45 al 56.

Tato Pavlovsky

A veces uno tiene las primeras intenciones de juntar sus partes y hacer un todo. Una especie de mosaico con todos los pedazos sueltos que andan por ahí perdidos en otro tiempo y otro espacio. Retazos de experiencias, de momentos críticos, de angustias, del tiempo indecible, como diría Samuel Beckett.

Paco Urondo y Rodolfo Walsh

"En la cárcel, sin esperarla, volvió la literatura (...) Allí fue más cierto que nunca que escribir es escuchar", dirá Walsh de este episodio

Hacia 1971 piensa Urondo: "La realidad que vivimos me parece tan dinámica que la prefiero a toda ficción".

Pero el claustro de profesores desplazados y los sectores estudiantiles más reaccionarios boicotean su revolución universitaria; apenas cuatro meses pudo durar el frenesí. Urondo opta por la renuncia y lanza una advertencia: "La realidad se está poniendo rara".

Emilio Rodrigué

Estábamos cada día más mustios e inapetentes. Ya no había más ganas de escribir, síntoma grave... Mimí fue la primera en partir para México. Lo decidió de un día para el otro. Entró digna erguida, más Ingrid Bergman que nunca, con su garbo de exiliada internacional.

 -Me voy mañana

 Le serví un whisky

(…) la noche antes de partir tuve un sueño extraño. Estoy en una villa junto al mar y sólo se escucha el viento que golpea los cortinados.... Sabes por qué? --le dije a Marta--. Porque no tenía la más puta idea de dónde estaba. El sitio podía ser Cali, Marsella,  el Mar Negro o una Playa inglesa,  podía ser  cualquier lugar del mundo en el pasado, el presente y el futuro. Esa villa era nuestra y no lo era. Tengo la impresión de que vamos a vivir en muchos lugares así... Siento que se nos mueve el planeta.

Freud a Ferenczi (20/8/1910)

 A veces sopla un viento que complica la existencia, no me da pena abrir un nuevo capítulo de geografía

Freud-Ferenczi

Querido amigo: el mundo aún no se ha hundido, aquí tampoco. Yo también sigo existiendo... Siento que esté tan solo. Sírvale de consuelo que las relaciones y las cartas tampoco ayudan tanto, si bien no se debería renunciar a ellas.

Querido profesor: abandonado por los colegas de mi especialidad y los médicos mayores, organicé el curso para jóvenes estudiantes entusiastas, qué están felicísimos de oír por fin, en vez de las disertaciones aburridas de la universidad, algo dinámico, bello y nuevo... La disertaciones, altas horas de la noche y después de la fatiga del día, me exigen un gran esfuerzo, pero el enorme interés del auditorio me hacen superar el cansancio... simplemente quería darle señales de vida y las gracias por sus amables cartas.

Freud

“Nos hemos acostumbrado a la situación de guerra con una inesperada capacidad de adaptación, de manera que también nosotros podemos decir que estamos bien”. Pero, a la vez, la guerra se hace intolerable y, paradójicamente, “tanto más cuanto mejores son las perspectivas”. Una prolongación de la contienda solo mostrará sus estragos, y culminará en la muerte de todos aquellos que la han conformado: “Si esta guerra dura todavía un año, no quedará ninguno de los que han participado en sus inicios”.

Oscar Masotta (octubre 1973):

Antes de leer mi homenaje a Freud, quisiera referirme a un incidente de mi propio análisis. En un sueño que tuve pocos días atrás aparece a la espalda tersa y bronceada de una mujer en la playa, arena ardiente donde se deslizaba mi deseo. Las asociaciones me condujeron a la última vez que estuve con mi amigo Lito, en 1964, en una pileta de natación cerca de alambres, junto a una de nuestras sucias playas del Río de la Plata. Mi amigo, sociólogo argentino, se haya  encerrado hoy en una soleada cancha de fútbol en Santiago de Chile. Oscar Masotta octubre 1973.

Macedonio

No toda es vigilia la de los ojos abiertos.

Leopoldo Marechal

"El pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda lo que parece muerto o en el olvido. Hay que buscar esas botellas  y refrescar la memoria".

Luis Rodeiro. Fantasías de bandoneón (carta desde la cárcel)

Tiempo de sombras y de cuervos. De huidas. Tiempo de no verte. Fue allí creo cuando el sueño dio paso al insomnio. Entre brumas sentí, apenas traspasados los límites del sueño, la realidad de mi nuevo tiempo. Tiempo de sentir una ausencia, de sentir un frío intenso en mi costado. Tiempo de no saber diferenciar lo real de lo imaginario de este sueño que se repite y se repite. No distinguir lo deseado de lo vivido. Pero cuando desperté, cuando salí del insomnio, Crotita, te juro, por la pequeña ventana de mi celda entraba el sol y, más allá, sobre el paredón del presidio, dos palomas jugaban al amor.

J.D. Perón, Del poder al exilio

Como todos aquellos que en cierto momento de su vida cambian de camino, me di vuelta a mirar lo que dejaba a mis espaldas. En aquella atmósfera borrosa de lluvia y niebla todo parecía irreal.

Lenin

Todo es irreal, menos la Revolución.

Gramsci

Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia.

Karl Marx

En la historia, como en la naturaleza, la podredumbre es el laboratorio de la vida.

Einstein

“Que nos percibamos como individuos separados no es más que una ilusión óptica”

Eclesiastés xxxlv

Ofrecer un sacrificio sobre el fruto de la inequidad es hacer una ofrenda despreciable

Juan Gelman (de Dibaxu)

 eres mi única palabra/ no sé tu nombre/

Di Benedetto (Dedicatoria en Zama)

A las víctimas de la espera

Haroldo Conti
                                  
Hijo, la verdad es que Dios hizo seis días para descansar y el séptimo para trabajar, ya que no había más remedio. A veces el sexto y el séptimo, según cómo vengan las cosas. Pero estos mierdas de ingleses han dado vuelta todo el asunto...Culpaba a los ingles de cualquier cosa, aunque el motivo no era muy claro.

Osvaldo Soriano (en el exilio)

No dejes de escribir por nada del mundo, acordate que es todo lo que podemos hacer en este momento, dejar papeles entintados sobre ciertas cosas que sentimos o vemos.

Yo no creo que un escritor sea muy importante en estos tiempos, pero tampoco hay que restarle el valor que puede tener cualquier testimonio para el futuro.

Cortázar (Fragmento del poema Ándele)

El futuro se escinde, Maquiavelo:
el más lejano tiene un nombre, muerte,
y el otro, el inmediato, carretilla.
¿Cómo puede vivirse en un presente
apedreado de lejos? No te queda
más que fingir capacidad de aguante:
agenda hora por hora, la memoria
almacenando en marzo los pagarés de junio,
la conferencia prometida,
el viaje a Costa Rica, la planilla de impuestos,
Laura que llega el doce,
un hotel para Ernesto,
no olvidarse de ver al oftalmólogo,
se acabó el detergente,
habrá que reunirse
con los que llegan fugitivos
de Uruguay y Argentina,
darle una mano a esa chiquita
que no conoce a nadie en Amsterdam,
buscarle algún laburo a Pedro Sáenz,
escucharle su historia a Paula Flores
que necesita repetir y repetir
cómo acabaron con su hijo en Santa Fe.

Así se te va el hoy
en nombre de mañana o de pasado,
así perdés el centro
en una despiadada excentración
a veces útil, claro,
útil para algún otro, y está bien.

Pero vos, de este lado de tu tiempo,
¿cómo vivís, poeta?,
¿cuánta nafta te queda para el viaje
que querías tan lleno de gaviotas?

Roberto Bolaño. Sensini (Cuento en memoria de Di Benedetto)

Sensini, por descontado, tenía otros libros, publicados en Argentina o en editoriales españolas desaparecidas, y pertenecía a esa generación intermedia de escritores nacidos en los años veinte, después de Cortázar, Bioy, Sábato, Mujica Láinez, y cuyo exponente más conocido (al menos por entonces, al menos para mí) era Haroldo Conti, desaparecido en uno de los campos especiales de la dictadura de Videla y sus secuaces. De esta generación (aunque tal vez la palabra generación sea excesiva) quedaba poco, pero no por falta de brillantez o talento; seguidores de Roberto Arlt, periodistas y profesores y traductores, de alguna manera anunciaron lo que vendría a continuación, y lo anunciaron a su manera triste y escéptica que al final se los fue tragando a todos.

Charly García (año ’83)

“[...] sacar energía de donde sea y ponerse uno al mando. Qué sé yo, si vos estás descreído de la política, no tomarlo a eso como una culpa, y pone esa energía en otro lado. Empezás a sacar para afuera, a tirar ideas, contar lo que está pasando o lo que pasó, con una idea de futuro. No Importa si está afinado o si está desafinado. Tiene que venir una mano así. Acá pasaron cosas horribles y las vimos. Nos quedó una cicatriz de ello. Hay que asumir esa parte punk.

Roberto Jacoby (Rosario, julio 1968)                                                                               

El Arte ha muerto (borrador)
Las revoluciones de Praga y París han demostrado claramente que EL ARTE HA MUERTO.
Ya había muerto antes, pero un complot de intereses lo hacía vivir con respiración artificial.
Eso no quiere decir que no va a haber más artistas. Al contrario, toda la humanidad será artista alguna vez. Y antes que nadie los artistas vivirán como artistas, en manadas de artistas, y harán obras en grupos para aligerar la cosa y abaratar costos.

El arte será bien fácil así lo hace cualquiera. Harán obras livianas y rápidas para viajar. Obras para televisión, obras por revistas, en las paredes de las calles y en los afiches, pintarán en cualquier parte, novelas oídas y cantadas, obras en aviones y aeropuertos, harán chistes y será arte.
Me imagino a los coleccionistas comprando las copias más caras que los originales. Comprando chistes caros (a veces chistes malos) Sí, el arte ha muerto, lo que queda es la voluntad de creer en él y la vida de los artistas (los maestros ya no crean ni se divierten).

Imagino que en el futuro no se hará ni una obra auténtica.

TODO SERÁ COPIA, CITA, HOMENAJE, EXPROPIACIÓN, PLAGIO, FALSIFICACIÓN, PLAGIO, TRANSFERENCIA ESTRUCTURAL, MATERIAL DE SEGUNDA, MEJICANEADA, AFANO, REPETICIÓN, VERSIÓN. (1)

Se premiarán siempre al más chorro o el más astuto o el que más rápido pesca la tendencia internacional. De ese modo, liberado del deber de ser auténtico, el arte podrá arribar a su máxima expresión como FIN EN SÍ MISMO.

LIBRE ALBEDRÍO, QUE MARCA SUS PROPIAS REGLAS Y POR ESO LAS ROMPE.
Los crímenes del arte nos acercarán a su embalsamado cadáver y habremos de reírnos en su ridícula presencia.

(1) Como el vestido-Mondrian de Saint Laurent de 1965
EL ARTE HA MUERTO! VIVA LA JODA!

Roland Barthes Placer / escritura / lectura

“En los discursos estudiantiles, que sin embargo parten de un sentimiento tan justo de la vida y la sociedad, lamento siempre que esta dimensión no sea más notoria. Con respecto a mí, se ha podido decir, creo, que era necesario liquidar esos residuos de hedonismo. Pero no, no hay que liquidarlos, sino hacer de manera que no sean residuos. La práctica revolucionaria, en cualquier escala que se perfile, es una práctica polifónica: un vastísimo sincretismo de comportamientos, discursos, símbolos, acciones, determinaciones; una actividad de tipo plural. Los problemas que estamos planteando están relacionados, no sólo con una situación de clase, es evidente, sino también de casta: aquí, asimismo, habría que aprender a pensar el papel político del intelectual. No es un procurador; no tiene que hablar en nombre del proletariado: tiene que hablar en su propio nombre, para valerse, en una perspectiva revolucionaria, de lo que le falta, de lo que disminuye sus actividades intelectuales, de las alienaciones que la sociedad actual le impone en su condición de intelectual. Será tanto más revolucionario cuando tome la medida de su propia alienación, y no solamente la de los otros.”

Marguerite Yourcenar. "Memorias de Adriano" (Traducción de Julio Cortázar)

La ficción oficial quiere que un emperador romano nazca en Roma, pero nací en Itálica; más tarde habría de superponer muchas otras regiones del mundo a aquel pequeño país pedregoso. La ficción tiene su lado bueno, prueba que las decisiones del espíritu y la voluntad priman sobre las circunstancias. El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde primera vez nos miramos con una mirada inteligente […]
                                                                                   
Jean Paulhan

Hace a la extrañeza de nuestra condición que sea fácil encontrar razones a los actos singulares, difícil a los actos corrientes. Un hombre que come carne de vaca no sabe por qué come carne de vaca; pero si abandona la carne de vaca a favor de los salsifíes o de las ranas, no lo hará sin inventar mil razones, cada cual más razonable (…)   Es como si hubiera secretos para las acciones banales, y razones para los actos extraños. Y realmente vemos que las personas corrientes son misteriosas e inexplicables, como si pertenecieran a una sociedad secreta.
                                                                                                                     
Lohana Berkins

“El 20 de diciembre, en la Plaza, yo tenía miedo de que me tiraran gas en las tetas, que son inflamables”.
Marlene Wayar

La irreverencia de nuestro humor ante la ficción hegemónica creada como muerte nos exorciza del pavor. Nos burlamos de cómo nos matan, mientras ustedes se aterran de cómo vivimos. Nos hacemos muertas de antemano, por eso decimos: “Yo chupo, jalo, cojo, me cirugeo y no guardo un peso ¿o voy a ahorrar plata para que la disfruten ustedes, gusanos?”

Morena García

La travas somos huérfanas de los heteros y huérfanas del Estado

Kafka a Gustav Janouch

“Dice usted mucho más de las impresiones que las cosas despiertan en usted que de los acontecimientos a que dan lugar y de las cosas mismas. Eso es lirica. Acaricia usted el mundo en vez de agarrarlo.”
           
Armando Manzanero

“Tengo sangre europea… Cuando los europeos llegaron a México, mis familiares se los comieron.”

Horacio González

 "El saber no es saber algo, mucho o todo, sino dejar en la conciencia la tranquilidad de un no saber que siempre ocurre en un tiempo que le es propio. En ese dejar que no puede ser completado pero sí imaginado y sustituido, reside el tiempo colectiva de la relación de los hombres con la historia y la naturaleza”.

Cunninghame Graham

Artigas estaba sentado sobre un cráneo de vaca, ante una hoguera sobre el piso de tierra, comiendo carne del asador y bebiendo ginebra de un chifle. Estaba rodeado de una docena de oficiales, todos fumando y charlando. El Protector dictaba a dos secretarios que ocupaban, en una mesa de tablas, las dos únicas sillas de paja que había en la choza... para completar la singular incongruencia de la escena, el piso de la única habitación del rancho (que era por cierto bien grande) en la que el general, su estado mayor y sus secretarios estaban reunidos, se hallaba sembrado de pomposos sobres de todas las provincias (algunas de ellas a 1500 millas de su centro de operaciones) dirigidos a 'Su Excelencia el Protector'. A la puerta esperaban los sudorosos caballos de los correos que llegaban cada media hora y los caballos frescos de los que partían con igual intervalo"."Soldados, edecanes, exploradores, llegaban galopando desde los cuatro puntos cardinales. Todo se derivaba a 'Su Excelencia el Protector', y su Excelencia el Protector, sentado sobre su cráneo de vaca, fumando, comiendo, bebiendo, conversando, despachaba en sucesión los varios asuntos que ser traían para su consideración con una calmosa pero incesante actividad que me hizo comprender la verdad de la afirmación de 'parad un poco, así podemos avanzar más rápido'Creo que si tuviese la responsabilidad del mundo entero no hubiese procedido de otra manera". Cuando Mr. Robertson presentó su carta de recomendación, "su Excelencia se levantó de su asiento y me recibió, no solo con cordialidad pero, lo que me sorprendió aun más, con los modales relativamente dignos de un caballero y verdadera buena educación. Habló con ironía de su cámara de Estado y me rogó, ya que mis muslos y piernas tal vez no estuvieran tan acostumbrados a las cuclillas como los de él, que me sentase en el borde de un catre que había en una esquina de la habitación y que hizo arrimar al fuego. Sin más preludio ni apología, puso en mi mano su propio cuchillo y un asador con un trozo de carne hermosamente asada. Me invitó a a que comiera, luego a que bebiera y después me convidó un cigarro. Me uní a la conversación, transformado sin darme cuenta en un gaucho y antes de que estuviese cinco minutos allí, el general Artigas ya estaba de nuevo dictando a sus secretarios. Se hablaba, escribía, comía y bebía mucho.. los asuntos que reclamaban la atención del Protector se prolongaban desde la mañana hasta la noche, lo mismo que sus comidas...""Vedme pues", dice Robertson, "cabalgando por el campamento a su derecha. Como forastero y extranjero. me dio precedencia sobre todos sus oficiales, de los cuales unos veinte seguían a su séquito. No se suponga, sin embargo, cuando me refiero a 'su séquito' que hubiese ninguna pretensión e superioridad de su parte ni ningún signo de deferente subordinación por parte de sus seguidores.""Reían, hacían bromas y se entremezclaban con perfecta familiaridad, llamándose unos a otros por su nombre de pila, sin el prefacio de Capitán ni de Don, con la excepción de que, al dirigirse a Artigas todos lo hacían con la evidentemente cariñosa y al mismo tiempo familiar apelación de 'Mi General'".

Leónidas Lamborghini (Fragmento de Eva Perón en la hoguera)

“la justicia social: cada tarde. las tardes. las audiencias. las/ secretas: son almas destrozadas desfilando. me dicen:/ en voz baja./ me dicen: sus casos. los más raros. los más difíciles./ me dicen: qué hacer. sus más íntimos. sus casos. el hambre. la miseria./ me dicen: les han hecho caer. en voz baja. me dicen: el dolor./ hombres y mujeres: les han hecho:/ la injusticia./ por ejemplo esa mujer. por ejemplo: arrojada. qué hacer./ cada tarde: casi al oído. cada tarde y casi: llorando. muchas veces./ por eso./ porque yo./ porque conozco: las tragedias. los pobres. hombres y mujeres:/ en voz baja. las víctimas. los explotadores. les han hecho: el dolor/ por eso:/ la justicia inexorablemente. la justicia qué: cueste lo que cueste/ qué: caiga quien caiga. porque yo./ cada tarde los pobres: son almas. me dicen: les han hecho la/ persecución. por ejemplo: esa mujer arrojada. me dicen. qué hacer./ por eso: veneno y amargura en mis./ por eso: grito hasta. por eso afónica cuando en mis. por eso la/ indignación en mis: se me escapa./ cada vez: el veneno más./ cada vez: la amargura más./ cada vez: hombres y mujeres. esa mujer. por eso que mis insultos/ latigazos. por eso que mis insultos cachetadas: a los explotadores./ en plena cara. que les hagan. porque yo. porque conozco:/ hombres y mujeres: les han hecho el dolor. les han hecho la miseria./ son almas. les han hecho la persecución. les han hecho la injusticia/ por eso afónica./ por eso: qué hacer./ por eso qué: cueste lo que cueste./ por eso qué: caiga quien caiga."

Fogwill La oligarquía ni existe

La oligarquía es indiscernible: nadie imita al modelo oligarca, se imita a sus imitadores. Alguna vez las chicas de la oligarquía condescendieron a posar de modelos de propaganda, y así la gente atolondrada se identificó con potrancas de la burguesía europea, creyendo que copiaba a los oligarcas: mientras tanto la oligarquía continuaba en lo suyo, mandando. El arte de la oligarquía es pasar sus noticias cambiadas. Cuando se creyó que estaban organizando una Nación, estaban acumulando tierra.  Cuando se los imaginó tirando manteca al techo en París, tejían su red de alianzas con el imperio inglés.
Cuando se los creyó almidonados, convertidos en “la sociedad” —una secta congelada en el tiempo— estaban mandando retoños a las escuelas de administración de Harvard, Chicago y Massachusetts [...]
Fogwill Economía
Perón contaba que cuando le rogó a Miranda que agilizase el nombramiento de un muchacho que “sabía mucho de economía”, el ministro le hizo entender que ningún muchacho que sepa de economía le pide a un general que le consiga un empleíto público, más en una época en la que hay cosas económicamente tan atractivas que cualquier conocido puede pedirle a un general importante.
Fogwill Oportuno
Ejercicio espiritual número tres para el fin de todos los tiempos, o para el advenimiento de la continuidad del tiempo interminable: vaya y convenza a un hijo que viene convencido de que hay momentos oportunos para y momentos inoportunos para “tener” un hijo de que las nociones que refieren al verbo “tener” y el sustantivo “momento” y ese valor que se mide con el adjetivo “oportuno” tributan igualmente a las nociones de “carrera”, “felicidad” y “bienestar” más acotadas por la tele que por los diccionarios.

Lucio V. Mansilla

Conversando un día con el cacique Mariano Rosas, yo hablé así:
Mansilla: -Hermano, los cristianos han hecho hasta ahora lo que han podido, y harán en adelante cuanto puedan, por los indios.

Su contestación fue con visible expresión de ironía:

Mariano Rosas -Hermano, cuando los cristianos han podido nos han muerto; y si mañana pueden matarnos a todos, nos matarán. Nos han enseñado a usar ponchos finos, a tomar mate, a fumar, a comer azúcar, a beber vino, a usar bota fuerte. Pero no nos han enseñado ni a trabajar, ni nos han hecho conocer a su Dios. Y entonces, hermano, ¿qué servicios les debemos?
Yo habría deseado que Sócrates hubiese estado dentro de mí en aquel momento a ver qué contestaba con toda su sabiduría.

Rafael Barrett. Crónica: Los niños tristes. Paraguay pos guerra de triple alianza

“Era en la plaza de un pueblo -cualquier pueblo de la campaña-. El día era hermoso; un sol radiante, una ligera brisa que refrescaba la piel acariciándola. Dieron las once y se abrieron las puertas de la escuela y salieron los niños. Los había de diversas edades: algunos hacía poco que sabían andar, otros parecían hombrecitos. Eran muchos. Iban en pequeños grupos; la mayor parte por parejas; unos pocos descarriados. Habían pasado tres horas sentados, inmóviles, mortificándose con las estupideces severas de los libros de texto. Salían silenciosos, cabizbajos. No corrían, no saltaban, no jugaban, no hacían ninguna diablura. El césped suave, amplio, no les sugería ninguna cabriola, ninguna carrera feliz de animales jóvenes. La campana de la iglesia dejaba colgar la cuerda hasta el suelo. Ninguno tocó la campana. Estaban serios.
Estaban tristes.
[…]
Aquí los niños no lloran: gimen o se lamentan. No ríen, sonríen. ¡Y con qué sabia expresión! La amargura de la vida ha pasado ya por esos rostros que no han empezado a vivir. Estos niños han nacido viejos. Han heredado el desdén y el escepticismo resignado de tantas generaciones defraudadas y oprimidas. Comienzan la existencia con el gesto fatigado de los que inútilmente la concluyen.”

Françoise Davoine

“¿Cómo la mirada del niño puede transmitir el reflejo de la desaparición de un pueblo o de un lazo social, cualquiera sea la escala?”

Juan Domingo Perón (1951)

“En la nueva Argentina, los únicos privilegiados son los niños”

Néstor Carlos Kichner. Políticamente incorrecto (Tanti 1999)

--Algún día tenemos que dejar de ser un apéndice de los otros. Siempre somos el “ala progresista” dentro de un peronismo que se torna menemista o dhualdista. ¿Y ahora de quién vamos a ser el ala? ¿Por qué no dejamos de ser el ala y nos hacemos el cuerpo?

[1] Ebelot en Trimboli, J. Un día patrio con Roca. Recuperado en https://www.telam.com.ar/notas/201405/64593-trimboli-un-25-de-mayo-con-r...