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Opinión //// 05.01.2016
Macri: entre la ceocracia y el decreto

"Esas medidas (de ajuste) reclaman para su implementación, como la historia de las luchas de los trabajadores así lo confirma, el uso de la violencia del Estado".

Por Conrado Yasenza*
La vida implica tomar decisiones, o mejor dicho, tomar partido. Mauricio Macri puso en práctica esa premisa desde el inicio de su gobierno: Ha optado por recostarse sobre la legalidad de una elección que lo ungió presidente sin que la legitimación social de su presidencia constituya ni un principio ni una obligación. Esa legitimación social debe generarse mediante el ejercicio del gobierno; iniciar el mandato presidencial designando en cargos ministeriales a CEOS de empresas multinacionales, produciendo una fenomenal transferencia de ingresos desde los sectores populares hacia los más pudientes vía mega-devaluación (la más anunciada de la historia económica argentina), aumento de precios, ajuste de tarifas, eliminación de subsidios y merma de recaudación (eliminación total de retenciones a oleaginosas excepto un 5 % a la soja) no parece ser un buen comienzo. Si a esto agregamos la decisión del presidente Macri de no llamar a sesiones extraordinarias del Congreso para el debate de medidas económicas y políticas que el gobierno desea implementar y gobernar en base a decretos simples y Decretos de Necesidad y Urgencia, la discusión sobre la legitimidad del gobierno se torna aún más ríspida. El punto de conflicto que genera la virtual paralización-cierre del Congreso Nacional se halla en esa decisión, en esa toma de partido. Así lo evidencia los 267 decretos que el presidente Mauricio Macri lleva firmados desde su asunción. Cabe aclarar que los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) son los relacionados con la modificación de la Ley de Ministerios, el traspaso del Departamento de Interceptación y Captación de las Comunicaciones (DICOM) del ámbito del Ministerio Público Fiscal a la órbita de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y el que posterga la aplicación del Código Procesal Penal. Esta semana, el Presidente también firmó el DNU que sentencia el fin de la Ley de Medios Audiovisuales y elimina el AFSCA y la AFTIC  (publicado en el Boletín Oficial el día 4 de enero de 2015 aunque con fecha del 29/12/2015) mediante la creación del Ente Nacional de Comunicaciones  (ENACOM) que adecua la ley a las necesidades de grupos comunicacionales, desde Clarín hasta los demás grupos en orden de jerarquía y tamaño, favorece la entrada en el negocio de la TV por Cable a Telefónica, adjudica a demanda las licencias para la instalación y explotación de servicios de comunicación audiovisual para suscripción sobre soporte satelital y prorroga licencias. En resumen: Adiós Ley de Medios Audiovisuales. En palabras de Marcos Peña, Jefe de Gabinete: Por orden del presidente de la república se terminó "la guerra contra el periodismo en Argentina". Clarín-Cablevisión y Telefé-Telefónica aguardan la nueva ley. El lector pondrá a esa alusión a la guerra la entonación que su memoria y vivencias convoquen a este presente.
La puesta en marcha de medidas de ajuste económico y de transferencia de ingresos de los sectores más vulnerables hacia los más ricos (que no dejaron de prosperar durante los 12 años kirchneristas), la liberación del mercado de divisas y la regulación de las relaciones económico-sociales mediante la "mano invisible" del mercado, completan el panorama dialoguista- republicano del cambio en Cambiemos.  El periodista Alfredo Zaiat publicó el domingo 3 de Enero último una nota en el diario Página 12 (El Megacanje II) en la cual describe cómo el equipo económico de Cambiemos con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger (procesado por el Megacanje I) a la cabeza, puso en vigencia vía DNU (del 22 de diciembre pasado) el Megacanje II que involucra 16.099 millones de dólares en una primera etapa con posibilidad de llegar a casi 65 mil millones. Sólo en Página 12 se informó de esta operación económica que anula un artículo del Presupuesto Nacional que prohíbe la venta de Bonos Públicos (BONAR) en el sector privado (mercado financiero). Los compradores son los bancos Citi Bank, Goldman Sachs, HSBC. JP Morgan. Piden quita de capital del 15 por ciento, elevar los intereses y un plan de ajuste fiscal. Es claro que para estos bancos los bonos sólo tienen relevancia por el interés que obtienen a través del préstamo y por posibles intereses futuros como consecuencia de nuevos préstamos.
En materia de política internacional, este gobierno produjo una fisura dentro del Mercosur profundizando la orientación de una economía que se acerque a los Tratados de Libre Comercio, programas diseñados por el Imperio (sí, esa es la palabra) para recuperar sus posiciones en el "patio trasero" del territorio americano. Al sur del río Bravo no deben quedar vestigios de insurgencia populista, y en Argentina han encontrado (y promovido) un aliado eficiente. El presidente Macri necesita, para llevar a cabo estas políticas, un diseño de ajuste fiscal y baja del salario que fue expresado por el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, con una frase contundente dirigida a marcar la cancha de las discusiones paritarias: si se reclama por más salario se puede perder el trabajo.
Esas medidas reclaman para su implementación, como la historia de las luchas de los trabajadores así lo confirma, el uso de la violencia del Estado. La represión a los trabajadores de Cresta Roja - situación compleja porque por un lado, es un conflicto que data de meses, y por otro porque esos trabajadores no se reconocen como clase social -  fue la constatación de la disposición a usar esa violencia  estatal.
Un dato importante es la disolución de la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (AFTIC) ya que este organismo fue creado para asegurar el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y dentro de ese paquete se encuentran ARSAT, el Correo Oficial de la República Argentina, los Programas Argentina Conectada y Servicio Universal, y tampoco es menor que dentro del desarrollo de las tecnologías de la información se encuentran las redes sociales, convertidas hoy (aunque ya era un hecho minimizado) en una suerte de "campo de resistencia" informativa o comunicacional. Hay que decir que este atropello de la constitución mediante, primero un DNU que modifica la ley de Ministerios, y luego otro DNU que indica la intervención, violan una ley constitucional - que queda virtualmente sin efecto - y por ello todo el andamiaje jurídico que debiera ser la guía para la gobernabilidad.
No es un buen comienzo pero lo más grave es que fue anunciado durante la campaña electoral. El país vive una hora dramática ya que este exiguo panorama descrito aquí permite avizorar que los días y meses por venir serán aún más complicados. El apagón informativo, la expulsión de periodistas que no responden a la voz oficial, la estigmatización de quienes adscribieron al kirchnerismo, utilizando el recurso de "la compra de voluntades" o "la ingenuidad" de los crédulos, o el peor de los recursos que es el establecimiento de  un  estado de sospecha que tiende a la persecución del que piensa diferente al “consenso” Cambiemos.
La estrategia de desideologización de la región y la política - que implica otro proceso que remite a épocas de regímenes de excepción - de deskirchnerización junto a  la articulación, para blindar ese proceso, entre sectores del poder judicial y medios hegemónicos, con su núcleo de poder centrado en el imperio Clarín-Magnetto, tornan en  real y práctica el dominio total de los resortes centrales y periféricos de poder. Este insuficiente listado de causas y razones es el que inaugura una etapa histórica en el país que puede desembocar en largos años de liberalismo financiero. Todo dependerá del nivel de organización y movilización - no sin costos - de la sociedad.
Hasta aquí los resultados del “arte del acuerdo”.
La ejecución de las promesas de campaña nos enfrenta con la necesidad de reflexión en torno a  los debates y  artículos a través de los cuales  profesionales de la comunicación y de otras ramas del pensamiento,  minimizaron la idea de restauración conservadora, el brutal clima de revanchismo y el proceso de deskirchnerización que Cambiemos y sus aliados pensaban llevar a cabo. Creo que todos nos quedamos cortos en nuestras perspectivas de análisis. La potencia de los cambios realizados por los gobiernos kirchneristas - aún con todas sus fallas y, hay que decirlo, estrategias erradas que permitieron el desarrollo de una fuerza política de derecha con aspiraciones serias para obtener el poder - produjeron este nuevo escenario donde los dueños de las empresas nacionales y multinacionales se han hecho cargo del gobierno vía sus CEOS
Coda
Como resultado de una ya extensa conversación con el poeta y semiólogo, Oscar Steimberg (ver nota Cuando la oralidad es de derecha escrita para La Tecl@ Eñe ) surge la idea de una oralidad política de derecha que ha encontrado su ademán gestual y cuasi escrito en un cuerpo social que permanece plácidamente apoltronado en el sofá del desinterés, que es el mal de la hora (aún más dramático que la ignorancia informativa). Esos espacios definen una elección en su elección inicial del "todo es lo mismo" que se ensambla a la perfección en los breves balbuceos orales y publicitarios del “vivir mejor”, del” tener derecho a vivir mejor”, del “en todo estás vos”. Ahora esa derecha necesita estructura política para su empresa, y esa es la batalla: Esa densidad escritural e histórica podrá obtenerse si se articula con quienes no se fueron de la plaza (y sus modernos aliados).  Hablamos del peronismo y sus diversas expresiones y mutaciones que nunca dejan de reconocer un origen en común. De este lado del campo de batalla, quedan heridas muy profundas que costará suturar ya que la fiereza del discurso político operador hacia el interior del espacio, ha dañado las tenues membranas de la memoria que podría volverse recuerdo.
Decíamos al comenzar este artículo que la vida implica tomar partido. Lo más dramático de la hora no es la ignorancia sino el desinterés. La ignorancia es el lujo que puede darse una parte de la sociedad centrada en sí misma, y el desinterés es la forma banal de expresar esa ignorancia.
En el principio de la historia de la humanidad hubo rebelión, nos recuerda León Rozitchner. Ese es el principio de la acción histórica en el mundo. Acción histórica que siempre es transacción, es decir, “elaboración objetivo-subjetivad de un acuerdo, resultado de una lucha previa, un combate donde el que va a ser sujeto no es el dulce ser angelical llamado niño, que va siendo impunemente moldeado por el sistema sin resistencia” (León Rozitchner). Así es que se explica que en el origen de las sociedades está la huella y marca del conflicto y la rebeldía frente a cada combate olvidado tras la derrota.
Allí el desafío de la hora, el que interpela a las buenas conciencias.
*Periodista. Docente en la Universidad Nacional de Avellaneda. Director de la Revista de Cultura y Política La Tecl@ Eñe http://www.lateclaene.com/