Los cóndores de Malvinas

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Los cóndores de Malvinas

28 Septiembre 2026

A las 6,05 AM del 28 de septiembre de 1966, dos jóvenes  ingresan a la cabina del DC-4 de Aerolíneas Argentinas. Sonriendo le dicen al piloto “cambiamos de rumbo, vamos a Malvinas”. El comandante Ernesto Fernández García, sonríe también creyendo que es una broma.  Los jóvenes exhiben sus armas y repiten “no tanta risa, esto es en serio”. El piloto aduce no conocer la ruta. “Rumbo uno cero cinco” replica el de lentes y le entrega las cartas de navegación.  El comandante obedece la orden y enfila rumbo a Malvinas con 42 pasajeros a bordo. Estaba en marcha el “Operativo Cóndor”.

El vuelo 648 de Aerolíneas había despegado a las 0:45 hs de Aeroparque Jorge Newbery hacia Rio Gallegos. Mezclados entre los pasajeros lo abordaron 18 miembros del comando fuertemente armados. Hoy resulta extraño que alguien pueda subir al avión con un arma. Pero,  este era el primer secuestro aéreo en Argentina.  Unos años después se tornará casi una moda secuestrar un avión para dirigirse a Cuba.

Los integrantes del Comando Cóndor pertenecían a una escisión de Tacuara, llamada MNA Movimiento Nueva Argentina. Los dirigía  Dardo Cabo, de 25 años, periodista hijo de Armando Cabo dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica, Lo secundaba Alejandro Giovenco, de 21 años,  apodado el Chicato a causa del grueso aumento de sus lentes. La periodista y dramaturga María Cristina Verrier, de 27 años, era la tercera al mando del grupo. Su padre, César Verrier, había sido juez de la Suprema Corte de Justicia.

Los otros integrantes eran: Ricardo Ahe, de 20 años de edad, empleado; Norberto Karasiewicz, 20 años, metalúrgico; Andres Castillo, 23 años, bancario ; Aldo Omar Ramírez, 18 años, estudiante; Juan Carlos Bovo, 21 años, metalúrgico; Pedro Tursi, 29 años, empleado; Ramón Sánchez, 20 años, obrero; Juan Carlos Rodríguez, 31 años, empleado; Luis Caprara, 20 años, estudiante; Edelmiro Jesús Ramón Navarro, 27 años, empleado; Fernando José Aguirre, 20 años, empleado; Fernando Lisardo, 20 años, empleado; Pedro Bernardini, 28 años, metalúrgico; Edgardo Salcedo, 24 años, estudiante; y Víctor Chazarreta, 32 años, metalúrgico. La edad promedio del grupo era de 22 años. Todos eran peronistas.

Para garantizar la buena difusión del hecho  subió al avión con nombre falso Héctor Ricardo Garcia director del diario Crónica y la revista Así, quien viajando con los comandos se garantizaba la primicia. García alegará ante la justicia que fue convocado a viajar por Dardo Cabo un día antes, quien le anticipó un episodio importante pero sin decir de que se trataba. Según la investigación de Roberto Bardini, “los periodistas Americo Rial , Emilio Abras y el mismo Dardo Cabo, todos militantes del Movimiento Nueva Argentina (MNA), trabajaban en Crónica. y convencieron mucho antes del operativo a Héctor Ricardo García,  de viajar en el DC-4 de Aerolíneas Argentinas.”

A las 9 hs el avión realizó tres pasadas rasantes sobre Puerto Stanley, rebautizada por los comandos “Puerto Rivero” (en homenaje a la gesta del gaucho Rivero), buscando donde aterrizar. Las islas no tenían aeródromo y lo más parecido era una pista de carreras cuadreras de tierra, donde finalmente bajo el avión. Ya en tierra los comandos bajaron del avión e izaron siete banderas argentinas en distintos puntos cercanos. Luego tomaron posiciones de defensa alrededor de la aeronave, mientras se acercaban con mezcla de sorpresa y curiosidad habitantes de la isla. Entre ellos un joven jefe de policía al mando de seis efectivos que fue tomado como rehén.

Cabo y Verrier se dirigieron a la casa del gobernador interino, ante quien se presentaron anunciando : “como argentinos, hemos venido a esta tierra para quedarnos, ya que la consideramos nuestra”. Un isleño de origen chileno traducía las palabras que el gobernador no terminaba de entender. Recuperado de su sorpresa les ordenó “fuera de aquí, Vds no están en su casa”.

En la improvisada pista, ya varios jeeps Land Rover habían sido estacionados bloqueando el movimiento del avión, y casi un centenar de civiles voluntarios bien armados, rodeaban a prudente distancia todo el escenario. Los comandos hicieron bajar a los pasajeros del avión, entre quienes se encontraba el Gobernador de Tierra del Fuego e Islas Malvinas,almirante Jose Maria Guzman. Los pasajeros fueron alojados por los kelpers, mientras el comando seguía en el avión.

A treinta y seis horas del arribo, la posición del comando era muy débil, carecían de alimentos y abrigo y estaban rodeados por una fuerza numerosa, ahora reforzada por una docena de militares británicos. El sacerdote católico Rodolfo Roel, los convenció de dejar el avión y trasladarse a su iglesia . Los comandos se formaron frente a una de las banderas izada en un mástil de hierro, cantaron el himno nacional, rezaron un padre nuestro, le entregaron las armas al piloto del avión y recuperando las banderas se retiraron hacia la iglesia. No hubo acto de rendición. La misión estaba cumplida. Allí permanecieron hasta la llegada del buque Bahía Buen Suceso enviado por el gobierno argentino para evacuarlos hacia Ushuaia.

En 1982, el Bahía Buen Suceso prestó servicio como barco logístico durante la guerra de Malvinas. Los ingleses lo atacaron en Bahía Zorro donde quedó varado. Al terminar la guerra fue remolcado a aguas más profundas donde fue hundido por un submarino británico.

En septiembre de 1966 gobernaba el dictador Juan Carlos Onganía. Los cóndores eligieron la fecha porque en esos días se encontraba de visita en nuestro país nada menos que el príncipe Felipe de Edimburgo consorte de la Reina Isabel II. 

En Ushuaia fueron juzgados y encarcelados. La mayoría solo por nueve meses. Pero Dardo Cabo, Alejando Giovenco y Juan Carlos Rodriguez por tener antecedentes purgaron tres años de cárcel.

El derrotero de los cóndores de Malvinas

Dardo Cabo, fue el jefe del operativo. Su padre Armando Cabo era hombre de la resistencia y dirigente metalúrgico cercano a Augusto Vandor. Dardo a mediados del 61, es uno de los fundadores del Movimiento Nueva Argentina (MNA) . También fue “preso Conintes” durante el gobierno de Arturo Frondizi. Tras purgar tres años de cárcel por el Operativo Cóndor , al salir se integra a la organización Descamisados que van a confluir con Montoneros a fines de 1972. En 1973 Montoneros lo nombra director de su revista El Descamisado. El 17 de abril de 1975, es detenido, en Morón, junto a Juan Carlos Dante Gullo, y Emiliano Costa mientras esperaban un pago del rescate de los Born. En la noche del 5 de enero de 1977 fue sacado de la cárcel (U-9 La Plata) junto a Roberto “Palometa” Pirles, y fusilado en un supuesto “intento de fuga”.

Alejandro Giovenco, “Trágico fin de un hombre de acción” así tituló el diario Noticias (de Montoneros) la muerte de Giovenco el 19 de febrero de 1974. En la madrugada del día anterior en la esquina de Corrientes y Uruguay le estalló una bomba que llevaba en su portafolios y le arrancó un brazo. Pudo llegar hasta la sede de la UOM donde murió desangrado. El diario dice que el 2 de enero había sido atacado a balazos frente a su domicilio, omite decir que el atentado fue de la organización Montoneros, que en esa época no firmaba sus operaciones. Giovenco se inició en la militancia en el Partido de la Revolución Libertadora, su padre era un ferviente antiperonista. Con el tiempo se acercó al nacionalismo e ingresó al MNA. En una crónica del Descamisado, Dardo Cabo dice de su antiguo camarada: “Alejandro Giovenco se mató sin poder ser peronista”. (…) Giovenco era una mezcla de católico liberal de derecha y nacionalista de élite. (…) Ya en el Movimiento Nueva Argentina, manifiesta un vehemente y exagerado deseo de limpiar su pasado con una acción heroica para el peronismo: así promete matar al almirante Rojas. (…) Cuando sale en libertad, Giovenco se enrola en las filas del vandorismo, junto con varios miembros de la operación Cóndor. Actúan de guardaespaldas de Lorenzo Miguel y luego de Paladino.(…) Su práctica política demuestra una concepción coherente: el acto personal, “heroico”, la actitud individual y el valor personal. Nunca se lo vio recorriendo las bases peronistas, su manejo era totalmente superestructural. Enemigo de Vandor, termina siendo guardaespaldas de Lorenzo Miguel y viviendo de la UOM (...)Así fue la vida de Giovenco. No se dio cuenta, pero nunca dejó de ser lo que el padre le enseñó; cruzado de una causa sin legiones, murió por su propia mano. Su violencia nunca pudo encontrar ese acto heroico de estar junto a las masas que lo convirtieran definitivamente en peronista.”

Edgardo de Jesús Salcedo, en 1969 participó de una pequeña organización guerrillera “Cabecitas Negras” que intentó establecer un foco rural en el Abra de Santa Laura y fueron detenidos. Más tarde se sumó a Montoneros. Era dirigente de la JTP de Telefónicos. El 12 de Julio de 1976 Edgardo Salcedo y su esposa Esperanza María Cacabelos, encerrados en su departamento resisten durante seis horas de fuerte tiroteo el asedio de un grupo operativo de la ESMA. Mueren en el enfrentamiento, en el que también caen un oficial de la Policía Federal y al Capitán de Corbeta Olegario Salvio Menéndez. Su hijo Gerardo (de dos años) es protegido por sus progenitores en el baño, en la bañadera, tapado con un colchón y resulta ileso.

Aldo Omar Ramirez, con 18 años participó del comando Cóndor. Se integró a la Juventud Peronista. En 1975 era miembro de la JTP (Juventud Trabajadora Peronista) de los Astilleros Astarsa cuando fue secuestrado por la Triple A y liberado por presión de los obreros del establecimiento. Siguió militando en Montoneros y pasó a la clandestinidad. Fue secuestrado y desaparecido el 1º de septiembre de 1977.

Juan Carlos “el gallego” Rodriguez, y Pedro Tursi fueron miembros de la custodia de Lorenzo Miguel. Tursi era uno de los acompañantes de Giovenco en el momento que le explotó la bomba. El gallego Rodriguez, que era el jefe de la custodia de Lorenzo Miguel, a mediados del 75 es asesinado por el grupo del CNU de La Plata.

Pedro Bernardini , según cuenta en una nota su nieta María Agustina Banchiero : “A partir del Operativo Cóndor las veces -que fueron muchas- que mi abuelo fue secuestrado durante la dictadura militar o llevado preso por su militancia en la FAP los años previos al 76, los militares le mostraban cierto respeto y con un guiño reconocían el Operativo. Incluso cuando estuvo secuestrado durante dos años en la ESMA, mientras lo torturaban, le preguntaban cómo había sido cagarles por unos días las Malvinas a los ingleses.”

Norberto Karasiewicz y Edelmiro Navarro siguieron su militancia en el CdO (Comando de Organización) que dirigía Brito Lima. Los militantes del CdO estaban entre los custodios del palco cuando se produjeron los graves enfrentamientos de Ezeiza el 20 de junio de 1973.

Jorge Alberto Money y Miguel Angel Castrofini eran dos militantes del MNA que no participaron del Operativo Cóndor. Pero fueron quienes, desde un Citroen destartalado, ametrallaron el frente de la embajada británica, cuando estaba en ella el Duque Felipe de Edimburgo en la noche del 29 de septiembre. Money era periodista trabajó en el diario “El Día” de La Plata; en el diario peronista “Mayoría” y finalmente como redactor en “La Opinión”. Se acercó políticamente a Montoneros. Fue asesinado por la Triple A en los bosques de Ezeiza previo rapto, el 18 de mayo de 1975. Castrofini se convirtió en militante del CNU (Concentracion Nacionalista Universitaria) el 8 de marzo de 1974 un comando del ERP22 de Agosto, lo asesinó de 16 balazos cuando salía de su casa en compañía de su esposa.

Esta es la historia de los años setenta, que hay que contar en toda su dimensión; aunque hoy, todavía sea políticamente incorrecta. El camino de la violencia, que en la historia algunas veces fue justificada y necesaria, es un camino oscuro, sinuoso, complejo y casi sin retornos. Ninguna bala lleva inscripta la palabra justicia.