fbpx Igualdad, por Eduardo Berrozpe
Opinión //// 19.08.2011
Igualdad, por Eduardo Berrozpe

“Quiero hacer una gran convocatoria a todos los argentinos porque el mundo es un gran tembladeral”. Estas son palabras de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tras el rotundo triunfo en las primarias del 14 de agosto, donde los sectores populares no hemos dejado ninguna duda acerca de la voluntad mayoritaria de continuar construyendo un modelo económico social de crecimiento y justicia social.

 

Recuperación productiva, crecimiento, cinco millones de puestos de trabajo, dos millones y medio de nuevas jubilaciones, paritarias, recuperación del poder de decisión nacional… y mucho más se ha hecho desde el 25 de mayo de 2003, cuando el compañero Néstor Kirchner asumió la Presidencia de la Nación. Pero como él mismo decía, y dice la Presidenta: aún falta, también mucho. La situación de millones de argentinos que aún carecen de un puesto laboral digno, lo muestra a las claras. Entre ellos, valga el ejemplo, hay no menos de 500.000 jóvenes que no estudian ni trabajan.
Por ello no cabe duda que hay que consolidar los logros de estos años, pero también superarlos. Ese objetivo exige reconocer que en 2001 en Argentina se anticipó la gravísima crisis que hoy vive el capitalismo en Europa y los EE.UU. El mundo, como dice la Presidenta, es un gran tembladeral. Por lo mismo,no hay ejemplos a seguir, hay decisiones a adoptar basadas en nuestra propia experiencia, como las que se adoptaron desde 2003 frente a la deuda o en relación a los fondos previsionales.
Sabemos que el futuro nacional está en la integración de Suramérica. Sabemos que una economía sustentable exige una justa distribución del ingreso y del trabajo. Y que hay argentinos sin incluir. Los más necesitados son los trabajadores sin empleo o con empleos precarios. Pero, también, hay miles de pequeños empresarios “en negro” o “en gris”. No cabe duda que hay que tenderles la mano, y aislar a quienes los utilizan.
La economía en “negro” o en “gris”, de una manera u otra, es funcional, o bien al capital más concentrado, extranjerizado y egoísta, que se resiste a realizar inversiones en la economía real acordes con tasas de rentabilidad que obtiene, o bien a actividades, lisa y llanamente,delictivas. Es la informalidad que abre la puerta a la inseguridad, al delito, que condena a millones de trabajadores y sustrae los aportes a la seguridad social imprescindibles para asistir a la salud y los derechos previsionales.
El objetivo de trabajo y derechos socio económicos para todos, que debe unir a los Argentinos, es posible agregando más valor, más trabajo nacional, a la producción y desarrollo científico, donde todos contribuyamos en la medida de nuestras posibilidades reales –bajo el principio quienes más ganan más aportan, más invierten– a garantizar trabajo, retribución digna, alimentación, asistencia a la salud, educación y seguridad a quienes habitan nuestro país.
Creemos que ese objetivo demanda:
 

  • Una utilización ordenada y económica de nuestros recursos naturales. Ningún interés privado puede predominar sobre el nacional en esta materia. Si es necesario habrá que reformar la legislación vigente.
  • Más, mejor ordenados y mejor distribuidos recursos financieros. Es necesaria una reforma financiera integral, que confirme el carácter de servicio público de los servicios financieros, y garantice su prestación a todas las actividades, regiones y familias. Esa reforma debe incluir una reforma tributaria, para que todos aporten según lo que ganan, no esté gravado el salario, no se castigue y sí se promueva a las pequeñas empresas, donde se devuelva el IVA a quienes sufren pobreza, donde bajo ninguna circunstancia se admita la evasión de las contribuciones a la seguridad social.
  • Empresas comprometidas con el futuro nacional, rentables pero orientadas al interés de la sociedad. Un nuevo paradigma empresario es imprescindible incluyendo formas de retribución, reinversión y distribución de las ganancias que no lo orienten a las ganancias fáciles de corto plazo, que terminan comprometiendo su propia supervivencia.
  • Un Estado consolidado que sea garante de la correcta ejecución de las decisiones macro políticas. Ello demanda la decisión política de ejercer a pleno las funciones de autoridad de aplicación de la ley, pues experimentamos todos los días que ello no sucede. El Congreso debe asumir que no puede haber derechos constitucionales no reglamentados ni legislación no aplicada. Cuando de ello no queden dudas, por haberlo explicitado el Poder Ejecutivo, habrá que proveer una auténtica reforma de la carrera de la administración pública, y promover la del Poder Judicial, que no puede estar limitada a la Corte Suprema de Justicia.
  • Un Estado garante de las cuentas claras. Es inexcusable la institucionalización y publicidad del análisis de costos de producción y comercialización de los distintos bienes y servicios que demanda nuestra sociedad. Advertimos que ello no sólo pondrá al desnudo conductas empresarias inaceptables sino también la necesidad de un consumo inteligente.
  • Hombres y mujeres mejor formados. Debemos a nuestros hijos y jóvenes una superación de nuestro modelo educativo que, entre otras metas, debe cuanto antes progresar hacia la universalización de la doble jornada escolar, comenzando por los sectores y regiones más postergados.

Exponemos nuestra opinióndesde nuestra condición de trabajadores, dispuestos a superar los actuales niveles de unidad, organización y calidad institucional de un movimiento sindical que, siempre y sobre todo en los momentos más difíciles, está comprometido con el interés nacional. Los trabajadores necesitamos a Cristina Presidenta, y, Cristina Presidente, necesita a los trabajadores organizados para profundizar el modelo de crecimiento con justicia social.
Necesitamos compartir su convocatoria a la unidad de los argentinos, con nuestra experiencia y nuestras ideas, seguir trabajando para sumar, para superar, el 23 de Octubre, los resultados de las primarias. Hay que tender la mano a aquellos que, encerrados en partidismos, localismos, o intereses sectoriales ciegos, son funcionales a quienes niegan el camino hacia la IGUALDAD que, ella, propone. Muchos se reivindican peronistas, o progresistas pero –en los hechos– son presa de la mezquindad de una corporación política que, en gran parte, no ha superado aún las causas de la crisis de representación manifestada en 2001. Ninguna formación política, ni la oficialista, está exenta. Todos debemos asumir el llamado a la humildad, sentido y expresado por la Presidenta el 14 de agosto.
Nuestro objetivo es la democracia real, sin exclusiones, imposible sin la participación plena de los trabajadores.
El autor es Presidente del Ateneo Bancario Metropolitano y Dirigente de la Asociación Bancaria (Agencia Paco Urondo)