El regreso de la “mamá leona”

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El regreso de la “mamá leona”

23 Junio 2017

Por Cristian Secul Giusti*

La idea de la “mamá leona” planteada por Jaime Durán Barba para afianzar la figura de María Eugenia Vidal durante la campaña 2015 vuelve en este contexto de elecciones de medio término. Si bien, la lógica continúa siendo la de suspensión y quietud en los conflictos -Cambiemos vs Cristina Fernández de Kirchner/Kirchnerismo-, el regreso de la “mamá leona” es un tanto más amplio e incluye otro tipo de intensidades. 

En este recorrido, la aparición discursiva de lo animal subraya la importancia de lo leonino y lo femenino como noción de protección y como figura de liderazgo. Por tanto, la construcción figurativa de la “mamá leona” advierte una voz de mando y una constitución particular: la de su manada.

Así, la conformación de una manada que acompaña el andar de la “mamá leona” Vidal resalta dos cuestiones primordiales: por un lado, la creación de un grupo instituido en pos de la seducción que genera el líder y, por otra parte, la celebración de sus movimientos y decisiones en un contexto que la convoca como heroína.

No obstante ello, cabe aclarar que, en ese liderazgo, la leona se ha situado en soledad durante un buen tiempo, a la caza de bueyes perdidos y sin el apoyo de la grupalidad -al menos en términos visibles-. De hecho, tanto en el 2015 como en el 2016 e inicios del 2017 -lucha docente mediante-, el escenario fue, justamente, este último: la “mamá leona” terminó peleando sola, evitando que las esquirlas de la alianza Cambiemos la hagan tropezar.

Si bien, aún quedan dudas sobre la victoria o derrota de su figura en esas luchas paritarias de los trabajadores estatales bonaerenses, su aspecto gobernante continúa manteniendo un liderazgo en el universo neoliberal y mediático, más allá de sus reclamos y búsquedas de  apoyo para arremeter e iniciar el avance.

Esta articulación en escena, que postula una mirada fija y remarca posiciones firmes y movimientos sigilosos, destaca la figura actual de María Eugenia Vidal. Sobre todo, exhibe la identidad que plantea Cambiemos en torno a su simbología política. La creación de “La Manada” o corriente “La Leona”, es decir, la agrupación del PRO que se presentó oficialmente el pasado sábado 3 de Junio y es impulsada por Emilio Monzó -presidente de la Cámara de Diputados-  y Nicolás Morzone -Subsecretario de Espacios Públicos de la Municipalidad de La Plata- representa un cambio gradual de energía verbal e icónica.

La aparición de su rostro vinculado/transmutado/fundido con la imagen en primer plano de una leona señala una modificación en la estrategia, pero también una recuperación de un recurso ya utilizado. En este caso, se incluye la idea de confrontación como alimento principal de campaña: la leona, además de madre, hermana y compañera, también tiene una actitud de ataque, de repliegue y de continuidad atacante.

Así, en esta ofensiva, la construcción mediática de Vidal también intenta dejar de lado u olvidar tras bambalinas las diferencias existentes con Elisa Carrió. Particularmente, la ex radical y ex líder del ARI, Acuerdo Cívico y Social y UNEN tiene un comportamiento difuso que tensiona con el propio Cambiemos. Si bien suele tener actitudes funcionales y esperables, en otros momentos solo actúa  como oponente, más que como aliada. En este aspecto, es una leona que se muestra, se expone y muchas veces deja desprovista a su manada. Sin embargo, la representación actual de Vidal se ubica en otra instancia: ya no se focaliza la tensión con Carrió y se retira de escena su pasado vacacional en Playa del Carmen (México) durante las inundaciones en La Emilia, San Nicolás y Pergamino.

En efecto, la circulación mediática y política de Vidal en estos tiempos no está detrás de una carrera hacia la delgadez, sino convoca otras corporalidades: más cercanas y comunes, lejos de la mirada dietética y el glamour de las vestimentas. La “mamá leona” entonces es una construcción que regresa de un modo más agresivo y quizás certero. No busca atenuar conflictos con los rivales, sino enardecer y aumentarlos en función de la polarización y de la identificación con “sus vecinos”. No es tampoco una cuestión de posicionamiento y persistencia, sino de avance y acumulación de votos, de potestades, de capital simbólico y de argumentos para discutir más allá de octubre de 2017, dentro y fuera de su partido.

*Dr. en Comunicación (FPyCS - UNLP); Lic. en Comunicación Social