fbpx El programa de las 8 soberanías: un desafío para instrumentar y reglamentar | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Opinión //// 05.06.2020
El programa de las 8 soberanías: un desafío para instrumentar y reglamentar

"Muchísimo interés despertó este Programa firmado por más de un centenar de organizaciones sindicales  y sociales que se presentó en forma personal al Presidente Alberto Fernández" Por Carlos Baraldini 

Foto Camila Alonso Suárez

Por Carlos Baraldini*

Muchísimo interés despertó este Programa firmado por más de un centenar de organizaciones sindicales  y sociales que se presentó en forma personal al Presidente Alberto Fernández. 

Se enumeran 8 modelos de soberanía: 1) Alimentaria; 2) Monetaria y financiera; 3) Fiscal; 4) Productiva; 5) Energética; 6) Marítima; 7) Ingreso Universal; 8) Viviendas. 

¿Tenemos un Estado Nacional, Provincial y Municipal con estructuras y recursos humanos para liderar la etapa pos-pandemia? 

Intentaré vincular, por las temáticas específicas y por los territorios involucrados, a la soberanía alimentaria con la Productiva y las Viviendas. 

Nos invitamos a relacionar entre sí al resto de planes y los interrogantes de la estructura pública. 

En cuanto a la alimentaria, se menciona el cambio en la matriz productiva, de transporte y comercialización. Aquí radica el nudo principal del espiral inflacionario de los alimentos. Por un lado los alimentos frescos en su distribución hacia los centros urbanos tienen un costo adicional por la refrigeración y por los largos trayectos hasta el consumo. 

Allí cabe cooperativizar el transporte y los frigoríficos que deben utilizarse hasta la salida al consumo. Se puede interesar al municipio para participar en el financiamiento y la gestión de esa producción regional. También habría que invitar a los capitales privados a participar, dado que están comprometidos en el territorio y además se fomenta la producción y se desalientan las posiciones financieras del capital privado. 

Se fomenta la creación de un millón de chacras mixtas, algunas de ellas producirán para la industria y otras para el consumo comunitario. Aquí es clave la relación con la industria, que está acostumbrada a pagar en cuotas y a valores inferiores al costo de producción. La producción destinada al consumo se relaciona con el transporte y con las ferias itinerantes de los mismos productores, para evitar la compra de intermediarios que no agregan valor y aumentan los precios al consumidor, con o sin intervención de mercados centrales. El precio testigo de estas ferias debería impedir la remarcación habitual de los supermercados. 

Es interesante la creación de una industria alimenticia estatal, donde participen productores y trabajadores en su consejo directivo. Su misión será regular los precios del mercado donde actúa. Hubo experiencias exitosas en el 73/75 con La Colina fábrica de conservas en el sur mendocino y con bodegas de vinos comunes, Incluida una cooperativa de mosto, la mayor exportadora del país. Cada provincia tiene su experiencia para desarrollar nuevos emprendimientos. 

En la soberanía productiva la sustitución de importaciones es la clave para cambiar el eje de la disputa por las divisas. Y al mismo tiempo la prohibición de girar al exterior utilidades por cinco años. Aquí relacionamos con la Alimentaria para tomar medidas de auspicio de pymes para insumos de la industria, comenzando por la hojalata, vidrio, cartón, etiquetas, etc. Desalentando la concentración que hoy opera en este mercado. 

También vinculamos al punto 8 de Acceso a la vivienda, donde se estima un plan de un millón de viviendas en el primer año, un reordenamiento territorial con nuevas ciudades cercanas a los centros de producción y unos 200 mil lotes con servicios para viviendas de jóvenes familias en tierras estatales.  

La creación de chacras cercanas a los centros urbanos produce un reordenamiento de los territorios, dado que se necesitan escuelas, salas de emergencia médica, comercios de cercanías de todo tipo, transporte, etc. 

Las viviendas motorizan más de 30 industrias distintas que participarán en esos planes, con lo cual se asegura el empleo digno. Deberían fomentarse centros de viviendas, barrios de 400/500 viviendas, que incluyen puestos de trabajo propio: sus guarderías, sus centros comerciales, su reciclado de residuos, su consultorio de salud, su mantenimiento de los servicios de luz, cloacas, agua, gas, todo esto genera ingresos para los propios habitantes, evitando construcción en monoblock y propiedad horizontal. Esto es recomendable también para los lotes destinados a familias jóvenes, que si no hubiera tierras estatales, debería expropiarse latifundios cercanos a los centros urbanos, por ejemplo en Provincia Bs.As. en los 60 y 100 Km. de Capital hay tierras de uso extensivo, que se pueden expropiar y generar este reordenamiento. 

Si se mira estos planes de viviendas desde una perspectiva ecológica, habría que incorporar un tipo de energía renovable, el cuidado del agua potable y el reciclado de los residuos domiciliarios, nuevo diseños en la construcción. 

Todo este material debería también impactar en la transformación del Estado; un nuevo plano de Estado, con áreas interrelacionadas que trabajen por objetivos, equipos multidisciplinarios que planifiquen y ejecuten las pautas programáticas. Dejar atrás ese elefante inmodificable que esgrime sus límites con pautas de otro siglo: ¿dónde está el empleo que se necesita? No está en el ministerio de trabajo ni en el de producción ni tampoco en el educativo. Está interrelacionado con la desigualdad de la estructura económica. Por lo tanto habrá que articular en forma permanente estos equipos, alterando la monotonía del funcionario público. Necesitamos otro Estado nacional, provincial y municipal. Sería interesante que  cada Plan disponga de un Ente Ejecutor, donde participen delegados de áreas ministeriales involucradas. 

¿No sería recomendable que un Consejo Económico Social estudiara la instrumentación y reglamentación de estos Planes, a efectos de que cada ministerio continúe con sus habituales tareas? 

Son muy interesantes las propuestas de Soberanía monetaria y financiera, acordando un papel decisivo del BCRA, la creación de un Fondo para promoción de la economía popular y subsidios para áreas estratégicas. 

En lo fiscal el Impuesto solidario del 5% a las riquezas y una reforma tributaria progresiva, es un anhelo del movimiento popular que se puede concretar. 

La soberanía energética y la marítima, por sí ya nos aclara que se visualiza la nación hacia una Política Ecológica independiente de los centros mundiales. 

Finalmente el Ingreso Universal como piso garantizado de un Sueldo Social, una ampliación de la AUH y una jubilación básica no menor al 82% del Salario Social, indicaría un camino hacia una matriz económica de menor desigualdad.  

*Carlos Baraldini – especialista en costos.