fbpx Eco-Peronismo: la necesidad de una actualización doctrinaria  | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Opinión //// 27.09.2019
Eco-Peronismo: la necesidad de una actualización doctrinaria 

"Desde el Eco-Peronismo nos proponemos realizar una Re-actualización Doctrinaria que vuelva a poner en el centro del debate militante las ideas que el máximo líder del Justicialismo elaboró en torno al problema ambiental y ecológico". Por el Pájaro Koenig.

Por el Pájaro Koenig 
 
Un movimiento emancipatorio necesita de una doctrina: un sistema de valores y principios que rija la práctica de los militantes.  
La doctrina es el espíritu de cualquier movimiento. Sin doctrina no hay movimiento, porque un movimiento sin doctrina es como un cuerpo sin espíritu, un conjunto de órganos sin una causa.  

Pero las doctrinas deben estar a la altura de los problemas por los que atraviesa la humanidad y hoy la humanidad atraviesa una crisis de supervivencia, la crisis de su ambiente, de su hábitat natural. 

Nuestro movimiento no ha tenido aun la posibilidad de re actualizar su doctrina. El golpe de estado de 1976, el asesinato de nuestros mejores cuadros y la traición menemista, impidieron una relectura de las ideas fundamentales del más profundo movimiento político de toda América Latina en torno a la ecología y el cuidado del Medio Ambiente.  
 
Desde el Eco-Peronismo nos proponemos realizar una Re-actualización Doctrinaria que vuelva a poner en el centro del debate militante las ideas que el máximo líder del Justicialismo elaboró en torno al problema ambiental y ecológico. 

En las universidades la filosofía y la doctrina peronista nos han sido negadas y excluidas, como si no fuese de interés para los jóvenes argentinos estudiar y analizar el pensamiento de quien gobernó tres veces el país y dejó con claridad estratégica un sistema de ideas que aun tienen vigencia. 
 
Néstor Kirchner convocó a que la juventud sea transgresora y que nunca, pero nunca, hay que dejar las convicciones de lado. Es en función de ese legado transgresor que queremos un nuevo sistema de principios y valores que guíe las prácticas de los militantes, ideas fuerza que enciendan el pecho a las nuevas generaciones, las nuevas juventudes comprometidas con los destinos de la Patria. 
 
Nosotros queremos ser transgresores, queremos que la lucha de los millones de pibes y pibas que se suman hoy a la política este orientada a la recuperación soberana de los Recursos Naturales. Y pensamos que la constitución peronista de 1949 es la contracara de la constitución menemista y liberal de 1994. 
 
Una mística nueva debe nacer con el recambio generacional, una mística que este a la altura de las circunstancias históricas por las que atraviesa la humanidad toda. No olvidemos que tanto en los 70 como en nuestros días el militante sigue siendo un loco que quiere cambiar el mundo. Y hoy el mundo vive serios problemas ambientales y ecológicos. 
 
Si no profundizamos nos burocratizamos porque ya sabemos que cuando en la lucha no hay convicciones aparece el oportunista que está totalmente desvinculado del pensamiento crítico, que solo tiene como fundamento la rosca desmedida y ambiciosa por el poder como fin último y en eso se nos va el proyecto nacional y el país. 
 
Necesitamos una revolución mental, un cambio de paradigma, una nueva forma de entender al hombre y su relación con todo lo vivo. Eso es lo que Perón propone en 1972, en su Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo. La filosofía peronista sigue siendo una buena montura para cabalgar los desafíos de la evolución humana. 
 
A nuestra generación nos tocó ver otras cosas, vivimos momentos únicos como la concreción del sueño de Patria Grande en la UNASUR, sueños por el que lucharon San Martín, Bolívar y Artigas.  Debemos recuperar ese sueño y sumar la defensa de los Recursos Naturales que se convierte en la columna vertebral de la integración y de la geopolítica latinoamericana. 
 
El renacer de nuestros ancestros, de los Pueblos Originarios es un dato central de nuestra la época. Sus cosmovisiones milenarias todavía laten en lo profundo de la memoria de los pueblos latinoamericanos. 
 
Sus mensajes ancestrales son palabras señeras que nos hablan del “Buen Vivir”, modelo de vida sencilla y armoniosa con la naturaleza.  
Este Buen Vivir es lo mismo que lo peronistas definimos como la Felicidad del Pueblo, una vida sencilla, digna y humilde, lejos de los lujos y la opulencia de los oligarcas.  
 
Debemos aprender de nuestros ancestros su forma de vida comunitaria, forma de vida que han mantenido por más de 500 años. Quizás sean ellos quienes más saben de una Comunidad Organizada frente a estas ciudades colapsadas que ya han dejado de lado todo sentimiento comunitario. 
 
Es por eso que las nuevas jóvenes generaciones tienen en sus manos una gran tarea. Hoy la integración Latinoamericana pone en escena la defensa de nuestros Recursos Naturales y somos los jóvenes quienes tenemos que profundizar el modelo porque el panorama no es sencillo. 
 
Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y la región de la media luna en Bolivia constituimos para la transnacional Monsanto las Republicas Unidas de la Soja. Los sojeros están matando nuestro suelo y nuestra gente, desmontando y contaminando la tierra que nos da de comer y el agua que nos da de beber, en pos de un modo de desarrollo que nos es ajeno. 
 
Desde Colombia a Tierra del Fuego, a lo largo de toda la cordillera de los Andes, las corporaciones mineras tienen su propio proyecto de integración regional. 
 
Debemos luchar contra esto e incorporar la defensa de los Recursos Naturales como cuestión central de la agenda del próximo gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. La bandera de la Soberanía Política debe volver a flamear alto en las manos de las jóvenes generaciones militantes. Estas son nuestras futuras batallas por la Patria. 
 
El General nos recuerda que de nada sirve recuperar los Recursos Naturales si vamos a copiar el modelo de desarrollo contaminante y consumista que ha llevado a la crisis a las grandes potencias del mundo. 
 
Debemos pensar en otros  modelos de desarrollo que no estén basados en el consumismo desmedido, modelos productivos que mantengan un equilibrio armonioso con la vida. 
 
Es por eso necesaria y urgente una revolución mental que vuelva a poner a la naturaleza como esencia del único desarrollo posible: el de la dignidad de la persona humana. 
 
Una revolución cultural que nos vuelva a vincular con la tierra y que nos permita reconstruir nuestra identidad como latinoamericanos. 
 
Quienes desean quedarse con nuestros recursos no dudarán en hacerlo por las buenas o por las malas. Es el momento de despertar, de ampliar nuestra conciencia como argentinos y latinoamericanos antes de que sea demasiado tarde. La tarea es urgente y el momento es ahora o nunca.