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Opinión //// 07.07.2020
Diversificación de la matriz productiva argentina: cáñamo vs plástico

Los autores Milici Ariel Maximiliano y Etulain Georgina indagan sobre la utilización del cáñamo en el marco de múltiples usos industriales, alta rentabilidad y beneficios para el medio ambiente.

Por Milici Ariel Maximiliano* y Etulain Georgina**

Es sabido que, aunque se quieran encontrar soluciones técnicas al coronavirus, no se pueden evadir las causas que han originado las pandemias de los últimos años, el cambio climático, la contaminación de las aguas, de los mares, la crisis de salud por la mala alimentación, la cría industrial de animales, los tóxicos, el monocultivo,  el cambio de hábitat natural de ciertas aves y animales, y la deforestación  comercial. Tal como alertó el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, más de ocho millones de toneladas de plástico terminan en los océanos cada año; la contaminación por plástico está presente en todas partes, desde las playas de Bali hasta el Polo Norte, y se espera que, para el 2050 haya más plásticos que peces en los océanos. Por todo esto, es que se presenta una gran necesidad, de repensar la matriz productiva, a nivel mundial, regional y local. El cáñamo podría ser una gran solución para nuestro país ya que  tiene múltiples usos industriales, genera la posibilidad  de una alta rentabilidad, y no daña el medio ambiente. Podría reemplazar el plástico y el papel contaminante, por el plástico biodegradable y la celulosa de este producto, el textil de algodón contaminante, por fibras y textiles de este material, y daría lugar a una novedosa y renovada producción de mercancías en  productos alimenticios, de cosméticos, de limpieza y de  tratamientos de salud.  

En primer lugar, es crucial destacar que el cáñamo puede ser usado únicamente con fines industriales y no para anhelos recreativos,  ya que  presenta un nivel muy bajo de THC, inferior a 0,03%, y no tiene principios psicoactivos. Mientras que el plástico de origen fósil tarda miles de años en descomponerse, una botella de cáñamo solo tarda 80 días en degradarse El cáñamo sirve para elaborar celulosa y plásticos degradables. Utilizando, únicamente, el centro leñoso de sus tallos y la corteza, se puede fabricar celulosa, papel y plásticos biodegradables.

 Asimismo, en cuanto al uso industrial del cáñamo, cabe destacar su importancia en el rubro alimenticio, dado que en los últimos años el aumento del interés de los consumidores por productos saludables y orgánicos  ha impactado fuertemente sobre la demanda de alimentos derivados de este cultivo. Las semillas y el aceite de cáñamo tienen un altísimo valor nutritivo, el aceite es rico en ácidos grasos poliinsaturados, especialmente en ácido linoleico, omega-6, y ácido alfa linoleico, omega-3.

La resistente fibra natural de los tallos, puede ser la base de productos textiles,  lienzos, y ropa de todo tipo. La resistencia y durabilidad de la fibra de cáñamo no puede ser igualada por ninguna otra fibra natural. Las cuerdas y lienzos de cáñamo, han sido utilizados desde hace miles de años en todo tipo de barcos por su durabilidad y resistencia al deterioro que producía, en ese entonces,  la sal del agua marina. Hoy en día, los productos textiles de fibra de cáñamo son considerados como una de las alternativas más respetuosas con el medio ambiente, ya que en la fabricación de textiles de algodón se necesitan una gran cantidad de pesticidas y el empleo de varios productos tóxicos para el medio ambiente. Debido a su porosidad y poder de absorción, los tejidos hechos a partir del cáñamo se tiñen con facilidad y son compatibles con tintes naturales basados en plantas y minerales. Un ejemplo destacado, es la conocida marca deportiva Nike, que ha tenido mucho éxito con su línea de productos textiles de cáñamo.

Es apreciada como una producción industrial utilizada en múltiples rubros, ya que el aceite de semilla de cáñamo, puede ser procesado en innumerables productos como: biodiesel, jabón, cosméticos, pinturas y barnices, materiales aislantes, biomasa para calefacción, ropa, muebles y cuerdas. El aceite de semilla de cáñamo se obtiene por prensado en frío de las semillas de la planta. Es un aceite no graso, por lo que se absorbe fácilmente en los poros. Tiene propiedades que pueden servir en la prevención del envejecimiento o para combatir inflamaciones de la piel, contiene antioxidantes y esencias humectantes, previene el daño a los tejidos y puede utilizarse de protección contra los rayos UV, siendo la proteína extraída para esto, una fuente rica en fósforo y hierro. Además, las semillas y el aceite del cáñamo contienen ácido gamma-linoleico, altamente recomendado en tratamientos de artritis y en síndromes premenstruales.

Si observamos el ranking mundial de productores de esta manufactura, China posee la mayor superficie de cáñamo, allí pequeños productores abastecen, esencialmente,  a todos los acopiadores locales que limpian y clasifican la venta. La Unión Europea – UE - continúa aumentando su área de cultivo, siendo Francia la de mayor superficie dentro del bloque. Presenciamos una coyuntura de crecimiento significativo del mercado mundial de cáñamo, que, fundamentalmente, se debe al aumento de la demanda de los consumidores de productos orgánicos, naturales y medicinales. El comercio y las  transacciones, de las diversas ramificaciones de estas mercancías,  evolucionan y se trastocan incesantemente, siendo EEUU el mayor comprador de productos de cáñamo, obteniendo, en su mayoría,  semillas y fibras importadas de Canadá y China. 

Si bien, la marihuana puede usarse con fines recreativos y hallarse prohibida en varios estados, por sus principios psicotrópicos y por su alto nivel de THC - de 5 a 35%-  el cáñamo suele ser una sustancia legal, en muchos países, por no presentar efectos psicoactivos, en algunos casos se generan controles estatales para su correcta administración. En diversas naciones de la Unión Europea, los agricultores están obligados a obtener una licencia especial si desean plantar cáñamo con fines industriales; mientras que en otros países simplemente deben avisar a las autoridades locales y a los departamentos gubernamentales. Otra exigencia de la Unión Europea- UE- es emplear semillas certificadas por los criadores de semillas, garantizando contenidos de THC iguales o inferiores al 0,03%.

Legalizar el cáñamo en Argentina, permitiría un crecimiento económico exponencial, y una importante diversificación de la matriz productiva pos pandemia, pero ese crecimiento concentrado en manos de pocos capitales, serviría solo para perpetuar la lógica perversa del sistema capitalista desigual, por eso es crucial apuntar al crecimiento con desarrollo, lo que significa,  distribuir socialmente esa riqueza. Tengamos en cuenta que el 70% de la población mundial no se alimenta gracias a multinacionales  o a grandes empresas sino a proyectos agrícolas/ campesinos, que son locales y solidarios, asique en nuestro país, sería clave realizar este plan desde abajo hacia arriba , apuntado a la economía social, en el marco de un trabajo interministerial e intersectorial,  protagonizado por el  Ministerio de Desarrollo Social y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales de Presidencia de la Nación, que lo podría llevar muy fácilmente a la práctica, por ser  un  cultivo adaptable, que no requiere de ninguna labor cuidadosa para su siembra,  que posee una presencia espesa de ramificaciones -y no una disposición esporádica – y que tiene un ciclo biológico rápido (al estar constituida por una raíz del tipo adventicia, con ramificaciones en sus capilares, presenta un rápido desarrollo radicular). Al ser una planta estival, su crecimiento es realmente vigoroso, alcanza su madurez fisiológica entre los 108 y 120 días, desde su emergencia y llega a tener de dos a cinco metros de altura.

Sería importante repensar estas leyes en la argentina, para poder hacer la producción de cáñamo, regulada por el estado, en un primer momento, desde la economía social y solidaria, para generar trabajo y producción en las cooperativas, ya que este proyecto no requeriría  de ninguna gran inversión, sería  altamente rentable y podría expandirse a cientos de productos, empoderando cooperativistas con nuevas capacitaciones/oficios sustentables y sostenibles. 

Autores:
*: Licenciado en Economía y Administración Agraria de la UBA (Universidad de Buenos Aires). Asesor en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
**: Licenciada en Ciencia Política de la UBA (Universidad de Buenos Aires).Posgrado en Gestión y Control de Políticas Públicas de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), Especializada en Políticas Públicas, Desarrollo e Integración Regional de la misma casa de estudios. Asesora en el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales de Presidencia de la Nación.