De tragar sapos y prescripciones de agravios

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    Parque tematico peronista
    Foto: Dani Mundo
NADA PERSONAL

De tragar sapos y prescripciones de agravios

27 Junio 2023

En el ultimo reportaje de la Vicepresidenta en C5N, Cristina Fernández contó: “Un gobernador de Santa Cruz tenía una frase que yo siempre la recuerdo. Decía que en política los agravios prescriben a los seis meses.”

Yo prefiero no escribir sobre la coyuntura (ya hay demasiados que lo hacen) y elijo concentrarme en la historia, que por supuesto, siempre tiene claves para el presente y futuro. Entonces, pensé volver a contar algunas historias, sobre como pensaba y actuaba Perón respecto la prescripción de los agravios.

No importa cuando lo leas, ni quien sea el candidato, esto, va aplicar siempre.

Comenzaré reproduciendo algunos párrafos del libro Conducción Política, indispensable de leer por quienes aspiran a convertirse en dirigentes.

Dice Perón en Conducción Política: “El hombre suele ser pasionista por naturaleza y aun por costumbre. Y el conductor no puede tener esa clase de defectos. El conductor, no lucha nunca en forma personal, él lucha por una causa. Por eso, cuando algo anda mal, él no se debe ofender personalmente. El debe mirar, desapasionada, inteligentemente, cómo corregir el error en beneficio de la causa que persigue.”

El conductor debe estar siempre lejos de la pasión. La pasión es, generalmente, producto de un sectarismo. Cuando el hombre que conduce toda la política se sectariza, pierde la mitad de las armas que tiene para defenderse. En segundo, lugar, cuando obedece a su pasión, abandona la conducción de todos, para dirigirse a un sector que es el que lo apasiona. Ese no es un conductor. El conductor debe ser un hombre frío, sin pasiones, y, si las tiene, ha de dominarlas y no dejarlas ver nunca.”

Volver a los 70

En una charla con los grupos de JP, el 8 de septiembre de 1973, lo explicaba de una manera más coloquial: “Cada uno, dentro del movimiento, tiene una misión. La mía es la más ingrata de todas. Me tengo que tragar el sapo todos los días. Otros se lo tragan de cuando en cuando. En política todos tienen que tragar un poco el sapo, pero yo más, yo hago aquí de padre eterno. Bendigo orbe et urbi. ¿Por qué? Porque mi misión es esa. La misión mía es la de aglutinar al mayor número, porque la política tiene esa técnica, acumular la mayor cantidad de gente proclive o pensante hacia la finalidad y los objetivos que nosotros perseguimos.(…) Yo estoy para llevarlos a todos, buenos y malos. Porque si quiero llevar solo los buenos voy a quedar con muy poquitos, y en política con muy poquitos no se puede hacer mucho.”

Esta es mi misión, como digo es la más ingrata de todas, porque muchas veces llega un tipo que yo le daría una patada y le tengo que dar un abrazo. Pero la política es así, es un juego de ductilidad, y tolerancia y paciencia. ¡Pero qué paciencia hay que tener! Y, si no, no hay que meterse en esta, ¿no?”

Este pensamiento de Perón lo podemos encontrar muchas veces en sus discursos, cartas, escritos; pero lo mas llamativo, y no tan conocido, son las veces que lo puso en practica, aun con personajes muy extremos. Aquí algunos de esos casos.

General, yo intenté matarlo...

En una calurosa tarde del tórrido verano madrileño de 1971, un hombre se sienta a conversar con el anciano general, al que 18 años antes, quiso hacer volar por los aires con 50 kg de trotyl.

Mariano Narciso Castex es un personaje multifacético: médico, sacerdote jesuita, funcionario, docente universitario, escritor, militante político y en su temprana juventud, comando civil antiperonista. El hecho en el que estuvo involucrado fue la planificación de un atentado, contra el entonces Presidente Perón, descubierto y desbaratado en octubre de 1953, que se conoció como “la conspiración de los bebes”, porque la edad de sus participantes que no superaba los 20 años.

En agosto de 2019 tuve la oportunidad de entrevistarlo, y me relató: “En la universidad comencé a participar de algunos grupos antiperonistas con la idea de voltear al gobierno. Después de la huelga universitaria del 51, ya empezamos a prepararnos para la acción. Nuestro modelo eran los maquis de la resistencia francesa. Yo ya estaba convencido que teníamos que matar a Perón. Nos entrenarnos en el manejo de armas en el campo de Diego Muniz Barreto con dos guardamarinas. El formato del atentado lo tomamos de la ejecución del jerarca nazi Heydrich en Praga. Perón pasaba todos los días, a la misma hora por Libertador hacia la Rosada, y en el cruce con la calle Libertad lo íbamos atacar con un jeep cargado de explosivos. Seis meses estuvimos planificando. Íbamos a comprar un jeep y los explosivos nos los iba a proveer la Marina.”

Según el expediente judicial: el 15 de octubre 1953, Diego Muniz Barreto y Mariano Narciso Castex se reunieron en Florida y Corrientes con un supuesto contacto militar que les ofrecía proporcionarle armas. El “contacto” era integrante de la Policía Federal, quien rápidamente informó a sus superiores. En los días 16 y 17 de octubre fueron detenidos Emilio Allende Posse Isidoro Martínez Castro, Mariano N. Castex, Hernán E. Blackley, Gastón García Miramon, Raúl A. Jorsiomo y Lorenzo Blanco. Diego Muñiz Barreto logró eludir a la policía, y cruzar a Montevideo. En 1955 Castex, ingreso al seminario jesuita de Córdoba y se convirtió en sacerdote. Al poco tiempo desencantado de la “revolución libertadora”, Castex, fue modificando su visión, y se acercó al pensamiento peronista.

En julio de 1971, volviendo de un viaje a Roma, su amigo Anzorreguy le consiguió una entrevista con el General Perón.

Desde que conocí esta anécdota, y supe que Castex estaba vivo, tenía la enorme curiosidad, de preguntarle, como se le dice a alguien: “Mire yo intenté matarlo, pero fracasé...y aquí estoy...de visita por su casa…”. Y así me lo contó: “Yo, ya antes, me había carteado con él, pero claro no lo conocía...y me presenté. Le digo, no se si Vd. se acuerda General, pero yo participé en la conspiración de los bebes. Perón palmeándome la espalda, respondió: “Como no me voy acordar mijo! Si allí anduvo Jorsiomo, el hijo de un gran amigo mio! Cosa de muchachos….Pase mijo siéntese!”.

Por supuesto, Castex salió de ese encuentro totalmente convencido. Perón, había ganado un nuevo incondicional para su causa.

Del “Muerte a Perón” al “Perón o Muerte”

Diego Muniz Barreto, también de 20 años, logró escapar a Montevideo de donde regresó clandestinamente para seguir realizando atentados.

Sus bisabuelos paternos eran descendientes de familias portuguesas fundadoras de Bahía (Brasil), donde consolidaron una fortuna descomunal. Era una familia perteneciente a lo mas selecto de la oligarquía porteña.

Su exilio en Montevideo duró poco tiempo. En julio del 1955 cruzó el rio en un bote de remos, con una carga de 20 kg de gelinita. La madrugada del 20 de julio, él y su grupo, dinamitaron la Escuela Superior Peronista en Avenida Corrientes y San Martín. Los destrozos fueron totales. Luego realizaron varios atentados contra policías en el centro de Buenos Aires.

Según cuenta su amigo Boby Roth: el antiperonismo de Diego cesó con la revolución “Libertadora”. Se acercó al frondicismo y luego mediante sus contactos militares conspiró junto al sector “Azul” del ejército. En 1966 de la mano de Roth llegó al gobierno de facto del General Onganía.

En 1970 Rodolfo Galimberti dirigía un grupo peronista llamado JAEN. El primer contacto con Muniz Barreto, lo hizo Ernesto Jaurectche entonces periodista de El Economista. Muniz Barreto se les presentaba como una fuente de recursos económicos, y de acceso a la alta sociedad. Por ejemplo, es Diego, quien introduce a Galimberti, a la casa de las Luro Pueyrredon. Allí Galimberti se pone de novio con Julieta hermana de Patricia Bullrich; tiempo después ambas, Julieta y Patricia, van a seguir militando detrás de Galimberti, en la JP y Montoneros.

Galimberti quería conocer a Perón y Diego financió su viaje. Galimberti retribuyó a su mecenas presentándolo ante el General, y se lo presentó de este modo: “General le presento a Diego Muñiz Barreto, este conspiro contra Vd en 1955, y fue comando civil”…. “Que bueno conocer viejos opositores” ...”Que gusto decirle “compañero” ...se alegró Perón y le estrecho las manos.

En 1973 Muniz Barreto fue elegido Diputado Nacional de la ciudad de Bs As en la lista del Frejuli, Cámpora-Solano Lima.

Estos son dos casos de “prescripción de agravios” que menciono, porque fueron muy extremos, se trataba de dos personas que estuvieron a punto de asesinarlo. Pero hay muchísimos casos mas, de opositores que, años después, se reconciliaron con el General.

Vicente Solano Lima era un importante dirigente conservador del Partido Demócrata Nacional, su pelea con el peronismo lo llevó a exiliarse en Montevideo en 1947, de donde regresó días después del bombardeo del 16 de junio de 1955. En 1961 volviendo de un viaje a Israel, decidió pasar por Madrid a visitar a Perón. Desde allí siguieron en contacto y en 1973 integró la formula con Héctor Cámpora. quien también había sido compañero de Solano Lima en el partido conservador, pero 1945 junto a otros camaradas, rompió y se integro al peronismo.

La lista de opositores que con los años se reencontraron con Perón, es larguísima, arrancando por Arturo Frondizi, Oscar Alende, Ricardo Balbin por nombrar los mas famosos.

Volviendo al inicio. ¿En cuanto tiempo prescriben los agravios en política? Según Perón: “El conductor, no lucha nunca en forma personal, lucha por una causa. Por eso, cuando algo anda mal, él no se debe ofender personalmente. (…) El conductor debe ser un hombre frío, sin pasiones, y, si las tiene, ha de dominarlas y no dejarlas ver nunca. (…) La política es así, es un juego de ductilidad, y tolerancia y paciencia. ¡Pero qué paciencia hay que tener! Y, si no, no hay que meterse en esta, ¿no?”

* Aldo Duzdevich es autor de “La Lealtad-Los Montoneros que se quedaron con Peron” y “Salvados por Francisco”