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Medios //// 11.05.2016
Morales Solá y Van der Kooy: el Macri que necesitamos

Los periodistas insignia de La Nación y Clarín vuelven a contarle los males en público al Presidente, en una especia de “coaching” mediático. ¿Andarán preocupados?

Por Juan Ciucci
Ya es larga la lista de notas donde desde los principales diarios del país se le marca a Macri la agenda a seguir, o se le critican sus modos que generan desconcierto en el “Círculo Rojo”. En el día de hoy se suma un nuevo capítulo, con notas en La Nación y Clarín de sus plumas mejores, se supone: Joaquín Morales Solá y Eduardo Van der Kooy.
Un gobierno que corre detrás de los acontecimientos titula, tranca, Don Morales. Y pasa a contarle las costillas a estos últimos días del Presidente, que parecen venir fallando. O en todo caso no en el ritmo que desean sus socios.
“Algo está sucediendo en la administración de Mauricio Macri para que se haya perdido la sensibilidad frente a la dinámica política”. Nótese que la sensibilidad perdida no es ante las necesidades sociales o ante los derechos del Pueblo, sino de la “dinámica política”. “Un gobierno a la defensiva es la peor receta para una administración tan frágil en la relación de fuerzas parlamentaria”, continúa.
El problema que están viendo es el que preocupa a más de uno: la Ley antidespidos. “También para Macri es ya una cuestión en la que se dirime la victoria o la derrota. Su gobierno dejó crecer innecesariamente el conflicto. Ahora tiene márgenes escasos, casi inexistentes, para resolverlo sin vencedores ni vencidos”, dice Morales. Será que teme, como muchos, que Macri sea el gran derrotado, con o sin veto.
El anuncio de un acuerdo con empresarios vino a traer más males, según nos cuenta Joaco. “La conclusión inevitable del lunes es que el Gobierno reconoció que existe el temor de muchos trabajadores a perder el empleo. Si lo sabía, ¿por qué no puso en práctica mucho antes, y sin que nadie lo obligara, el mecanismo que involucró a los empresarios? No haberlo hecho a tiempo dejó la imagen de un gobierno que corre detrás de los acontecimientos”.
Por su parte, Eduardo Van der Kooy, se suma a este desolador panorama gubernamental. Macri ya no es el mismo que asumió titula, y queda claro que el cambio, esta vez, no fue tan bueno para Clarín. “Los caminos políticos explorados para llegar al objetivo asomarían demasiado empedrados y riesgosos. Como si al Presidente no le importara cargar la mochila del costo sobre sus espaldas y sobrevalorara, a lo mejor, las herramientas institucionales que dispone”. Esa delgada línea institucional, la que el Gran Diario Argentino sabe cómo cortar, y teme se la corten ahora.
“Su imagen pública ha descendido, según la unanimidad de los sondeos. Entre 5 y 8 puntos”, le avisa Vander. “Pero la expectativa social, pese al momento del severo ajuste económico, se mantendría elevada” le cuenta, como un elogio al pasar al cerco mediático que le vienen brindando. Y ofrece una postal de nueva autoridad que recuerda, con mucho, a De la Rua golpeando una mesa: “´No me jodan con la caída de la imagen. Voy a seguir tomando las decisiones que me parezcan bien´. Mauricio Macri fue cortante, los últimos días de la semana pasada, delante de algunos ministros y asesores que le plantearon objeciones por el embrollo político que le provoca al Gobierno el rechazo tajante a la ley antidespidos”, cuenta Eduardo.
“Aquellos funcionarios parecieron detectar en ese instante dos mutaciones en la personalidad del Presidente entre la larga y difícil campaña electoral y estos primeros meses complejos de gestión. La primera: para Macri los sondeos de opinión pública eran hasta no hace mucho casi una Biblia. Ya no lo serían. La segunda: el ingeniero continúa escuchando los consejos de su equipo, también delibera, pero siempre lauda en sintonía con su forma de pensar. Como si empezara a creer bastante más en sí mismo que en los demás”.
O sea que Macri no cree en los sondeos y empieza a creer más en él que en los demás. ¡ALARMA! se escucha por los pasillos del Diario. Será que saben bien que, justamente, en Macri y sus capacidades no se puede confiar….
“La confianza indujo a Macri a detonar una pelea de dimensión, tal vez, innecesaria. Convirtió la ley antidespidos en un reto simultáneo contra el sindicalismo y todo el arco opositor. Ni muchos de los opositores están convencidos de la eficacia de la medida en ciernes. Pero observan la oportunidad de propinarle la primer derrota política de tamaño al Gobierno”, agrega.
Esta Ley está trayendo varios dolores de cabeza al Gobierno, mientras le brinda a la oposición una herramienta de unidad ante tanta dispersión. Pero lo que no dicen, es que nace desde una necesidad ante la ola de despidos y el camino recto hacia la recesión que el macrismo emprendió.
En algo más concuerdan las plumas estrellas: “Desde que el Senado, por amplísima mayoría, dio media sanción a la ley antidespidos, el Gobierno parece condenado a correr los acontecimientos desde atrás”. Sí, parece que es muy obvio que no encuentran respuestas, y que las salidas muestran más debilidad que fortaleza. De nuevo, el puñetazo en la mesa. “En medio de esa turbulenta escena Macri realizó otro par de ensayos, que sonaron a necesidad por la ocasión”, concluye Vander. “El anuncio habría resultado tan improvisado que el ministro de Producción, Francisco Cabrera, confesó que el Gobierno debe todavía terminar de elaborar el proyecto”.
El “Círculo Rojo” parece dispuesto a despegarse, de a poco, del Gobierno que venía a proponer el cambio. Algo parecido hicieron con la otra Alianza, luego de coronarla. Como sea, resta correr mucha agua bajo el puente. En tanto, sigue siendo fundamental leer la prensa enemiga (¿le podemos decir enemiga, no?) para entender por dónde vienen negociando. Será que se han puesto a mirar por la ventana, y en las calles se sigue marchando…