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Géneros //// 08.03.2020
Teología feminista: de diosas madres a brujas

AGENCIA PACO URONDO entrevistó a María Teresa Bosio Presidenta de la Comisión Directiva de Católicas por el Derecho a Decidir en Argentina. 

Por Nadia Mayorquín

Católicas por el Derecho a Decidir Argentina (CCD) es un movimiento autónomo de mujeres católicas comprometidas con la defensa los derechos de su género, trabajan por la equidad en las relaciones de género contrarrestando desde una perspectiva teológica y feminista los fundamentalismos religiosos e ideológicos. Sus acciones se remontan al año 1993. Regionalmente la organización está articulada a través de la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir (Red CDD/LA) compuesta por doce grupos CDD en diferentes países.

De acuerdo con la teóloga feminista María de los Ángeles Roberto las religiones monoteístas como el cristianismo, el judaísmo y el islamismo presentaron durante más de veinte siglos la figura de un dios varón, único, creador y Padre en el caso del Nuevo Testamento de la Biblia. Pero no fue así a lo largo de la construcción de las religiones en sí mismas. Había una diosa que era pareja de este dios creador. El llamado patriarcado eclesiástico, a lo largo de la implementación de la religión se encargó de ocultar y borrar esas figuras femeninas. Hay que recordar que los primeros relatos de la creación del mundo son siempre orales y después de muchos siglos se pasan por escrito. 

Por su parte las teólogas feministas de fines de la década de los setentas empezaron a revisar desde la arqueología y la historia, la posibilidad de que hubiera una figura femenina y efectivamente encontraron restos arqueológicos sobre esta figura de la diosa. De ahí que muchas de ellas crean la tealogía, que son los estudios sobre la Diosa Madre. Ahí descubren estatuillas de ella, de la fertilidad, que está presente en todas las culturas.

María Teresa Bosio quien es la actual presidenta de la Comisión Directiva de Católicas por el Derecho a Decidir ocupa ese cargo desde el 2012, es docente de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Córdoba y de instituciones de nivel terciario de la ciudad de Córdoba, es activista del movimiento de mujeres y de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Agencia Paco Urondo: Para ustedes como mujeres organizadas, ¿feminismo y teología son dos palabras que suenan extrañas en la misma frase?

María Teresa Bosio: El feminismo y la teología, el feminismo y la espiritualidad, no son excluyentes, las mujeres somos creyentes, de diversas maneras y en diversas situaciones. Muchas mujeres que se enfrentan al dilema de una interrupción del embarazo, le rezan a la virgen de las cuales son devotas para que las acompañen en esta decisión y en la práctica. Lo sabemos porque son las mujeres que nos cuentan estas situaciones y seguro que no lo pueden decir a su pastor o su párroco, porque saben que desde ahí no van a encontrar comprensión, en muchos casos. Las teologías feministas como Ivon Guevara y tantas más en América latina, desafiaron con lecturas de la biblia en las cuales las mujeres tienen un lugar importante, el evangelio en clave feminista es mucho más comprensivo e inclusivo y realiza su interpretación desde el amor y la compasión. Ponerse en el lugar de los otres.
    
APU: Dentro del colectivo de diversidades y feminismos, existen algunas corrientes que no comulgan con la fe de miradas religiosas, ¿Cuál es su relación con el colectivo feminista en nuestro país?
MTB: Nosotras somos una organización feminista, que desde nuestra identidad religiosa católica disidente aporta y es parte del movimiento. Fuimos parte fundadora de la Campaña por el Derecho Al Aborto legal Seguro y Gratuito, venimos siendo parte e impulsoras activas de esta campaña y trabajamos de modo transversal y articulado con muchas organizaciones. De eso se trata el feminismo, de poder entramarse y construir fuerza para disputar con el patriarcado, que en nuestro caso tiene su expresión máxima en la jerarquía de la iglesia católica y en los modos de no escuchar y comprender las necesidades de las mujeres y las disidencias.

APU: ¿Qué piensa del resurgir de las campañas por la lucha a favor de un Estado Laico?
MTB: Defendemos un Estado que pueda legislar y generar políticas para todes, y que las instituciones religiosas se ocupen de la espiritualidad, y que sepan escuchar y entender las condiciones y realidades que viven las personas que creen. La prescripción y el deber ser son los mecanismos más perversos de las instituciones religiosas, sobre todo para los niñes, mujeres y disidencias, porque nos deja fuera, no son construidos de manera colectiva, sino por un grupo que está muy despegado de las condiciones reales de la vida.

APU: ¿Cómo articula la red latinoamericana por el derecho a decidir?
MTB: Es una organización que está presente en varios países, desde Centro América y América del Sur. Nuestro acciones se articulan a partir de pensar argumentos religiosos desde la teología feminista, y disputar el conservadurismo en relación a la sexualidad que los sectores jerárquicos y hegemónicos  de las iglesias conservadoras. Construimos agendas comunes  para ese objetivo.

APU: Teniendo en cuenta esta nueva ola del feminismo, ¿Creen que en la institución católica deberían darse algunos cambios? 
MTB: Sostenemos que la Iglesia como comunidad de Fe es amplia y diversa, y que las mujeres y disidencias queremos tener vos y voto en la construcción de mensaje y agenda, la jerarquía religiosa está constituida por los varones, nos impone una forma de pensarnos desde el sacrificio y la culpa, la subordinación de nuestros proyectos y deseos a la familia monogámica y heterosexual.
Los cambios que la Iglesia como institución tendrá que dar, es ampliar las estructuras de participación para que las mujeres  y las disidencias tengamos un lugar, y  dejar de pensar a la sexualidad como el pecado capital  cuando esta no está al servicio de la reproducción. la sexualidad es parte esencial de las identidades de las personas, desde ahí construimos vínculos de años, placer, respeto, y es una dimensión personalísima.