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Géneros //// 01.10.2020
Las desigualdades económicas entre varones y mujeres

El CEPA publicó un informe que demuestra la urgencia con la que se debe trabajar para minimizar la brecha salarial entre hombres y mujeres.

 

Por Belén Ruiz Díaz

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicó un informe que detalla las desigualdades de género en términos patrimoniales. En estas páginas, el CEPA divide en dos partes el análisis: primero, analiza la brecha económica por razones de géneros en términos de ingresos en el sector laboral privado y por otro, se realiza la observación de las diferencias patrimoniales, ingresados en la Base de Bienes Personales. También se aclara que el informe es de carácter binario (varón/mujer) porque las estadísticas aparecen con distinción por sexo, sin la inclusión de los grupos LGTTBI+.

El análisis marca primeramente que, si bien las mujeres en los últimos 60 años lograron insertarse de manera creciente al mercado laboral, todavía siguen teniendo dos grandes desventajas en base al género, una de ellas es la dificultad de acceder a puestos de trabajos que están meramente masculinizados y la segunda se detalla la dificultad de desarrollarse profesionalmente en puestos de mayor jerarquía. También se agrega que “los datos muestran que, incluso en el universo del empleo registrado, prevalecen elevadas brechas salariales de género”, demostrando que para el año 2019, las mujeres percibieron un 23% de salario menor a los hombres.

Para dar números concretos, se observó que el 28% del total de las mujeres trabajadores del sector privado registrado, percibían menos de $20.000 brutos por mes, mientas que en los hombres, el porcentaje del total es solo del 22,8. También se registró a la inversa, esto quiere decir que cuando se superan los $50.000 de ingreso mensual bruto, los hombres son quienes salen ganando, ya que el porcentaje de hombres que perciben salarios de entre $50.000 y $100.000 es de un 24,3%, mientras que en las mujeres ese porcentaje es de 20,7.

Sobre la brecha patrimonial, la segunda parte del informe, “la cantidad absoluta de mujeres alcanzadas por el impuesto para dicho año sumó 237 mil casos aproximadamente”; este número representa a la mitad de la cantidad de varones, esto significa que, del total, el 34% corresponde a las mujeres: esto evidencia una distribución desigual en la titularidad de los patrimonios según el género. Si bien se observa un crecimiento de la participación de las mujeres en dicha distribución, todavía se encuentra muy lejos de ser equitativa.

Por otro lado, también se demuestra que no solo las mujeres equivalen a un tercio del de los titulares del impuesto a los bienes personales, sino que dichos bienes declarados por las mujeres valen un 28,3% del total. Esto significa que, además, el valor de estos es inferior al tercio que representa su titularidad; es decir que los bienes de las mujeres valen menos que los de los varones.

El informe da como conclusión que “la feminización de la pobreza tiene su contrapartida en la masculinización de la riqueza en una sociedad donde el 10% de la población con más ingresos está compuesto en un 62% por varones, mientras que el 10% con menos ingresos está compuesto mayormente por mujeres (69%)”. Para cambiar estos números, se deben tomar políticas de estado y se actúa para ello de forma permanente: el paquete de medidas presentado en el Presupuesto 2021 busca reducir las brechas de desigualdad entre varones y mujeres.

Las políticas presentadas incluyen desde la construcción de jardines maternales y espacios de cuidados, pasando por el refuerzo de las partidas presupuestarias destinadas a prevenir y erradicar la violencia de género. Pero uno de los detalles más importantes radica sobre el resguardo de la moratoria previsional: según un informe de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía, solo el 11,2% de las mujeres en edad jubilatoria de entre 55 y 59 años, cuentan con los 20 años de aportes. Esto también demuestra la importancia de regular las mal llamadas “tareas domésticas”, las cuales no son remuneradas y representan un 16% del PBI.