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Géneros //// 07.02.2017
Italia dice “Ni una menos”

Entre el sábado 4 y el domingo 5 Bologna recibió a 1500 mujeres, que debatieron diagnósticos y acciones en diferentes problemáticas que las afectan. Mientras los casos de violencia de género aumentan y las desigualdades se hacen más notorias, el movimiento “Non una di meno” se afianza en Italia. AGENCIA PACO URONDO dialogó con Geraldina Colotti, periodista y militante italiana asistente a la convocatoria.

Por Diego Kenis
El próximo 8 de marzo las mujeres italianas irán al paro, de actividades y de consumo. La decisión fue ratificada al cabo del gran encuentro “Non una di meno” (“Ni una menos”), que se desarrolló en Bologna entre el sábado 4 y el domingo 5 de febrero.
En el origen de la medida se encuentra el índice de violencia de género que muestra para la península números que alarman y preocupan: en diez años fueron asesinadas 1740 mujeres. De ellas, 1251 fueron víctimas de un miembro de la familia. En 846 casos por su pareja y en otros 224 por un ex marido o ex novio. 2016 registró 118 femicidios. En 2017 se cuentan al menos tres casos más, además de víctimas afectadas por graves heridas.
A ello se agregan desigualdades que se agravan en razón de la clase social, el nivel educativo alcanzado o la pertenencia a otros grupos postergados, como los migrantes o refugiados.
El encuentro de Bologna abordó las distintas problemáticas, procuró trazar diagnósticos y delinear propuestas de lucha. La periodista y militante Geraldina Colotti detalló los puntos más importantes que incluyó la convocatoria.
 
AGENCIA PACO URONDO: ¿Cuáles han sido las principales conclusiones del gran encuentro de Bologna?
Geraldina Colotti: El encuentro ha sido nacional, una segunda etapa de la larga asamblea de más de 1200 mujeres, el día después de la multitudinaria manifestación del 26 noviembre, con más de 200 mil mujeres y hombres. Esta vez, más de 1500 mujeres discutieron propuestas en las ocho mesas temáticas planteadas desde una perspectiva de género: los temas incluían trabajo, salud productiva y reproductiva, educación y formación de género para la prevención de la violencia de los hombres, el feminismo y las migrantes, las propuestas jurídicas por leyes en una óptica de género, el sexismo en los movimientos sociales, y el papel de los medios de comunicación con respecto a la violencia de género.
El objetivo es también concreto: un Plan feminista nacional contra la violencia que tiene que ser ley. En este sentido se discutieron propuestas de las mesas y acciones para preparar la huelga general del 8 de marzo, en línea con el paro global de las mujeres: no se hará ninguna actividad productiva y reproductiva y también se hará una huelga de las compras por 24 horas. Ha habido también una carta a los sindicatos para que adhieran a la huelga. Los sindicatos de base más radicales, como COBAS (NdR: Confederación de los Comités de Base, en español) y USB (Unión Sindical de Base, ídem) han apoyado, pero lo que se discute es si hacer una sola huelga, porque ya se había decidido un paro de los docentes para el 17 de marzo.
Por otra parte, también surgieron muchísimas propuestas de acciones también de respaldo a las migrantes y contra toda frontera, para bloquear las deportaciones.
 
APU: ¿Cómo llegan a la sociedad italiana las novedosas expresiones de este movimiento?
GC: Los medios principales no siguen el movimiento si no de manera muy parcial, al igual que los canales televisivos. La mesa de comunicación genera mucha información alternativa. Mi periódico participa, la directora es feminista y el miércoles discutimos cómo participar en lo concreto a la huelga (NdR: Il Manifesto, histórico periódico de izquierdas, produce bajo la forma cooperativa y autogestionada).
 
APU: ¿Cuál es la situación de las mujeres en Italia, en temas clave como la violencia de género o la igualdad en el acceso a fuentes de trabajo o cargos políticos? ¿Qué actitud toma el Estado para garantizar derechos igualitarios?
GC: En Italia empeoraron muchísimo las condiciones de las mujeres en el trabajo, ante todo, pero también por la influencia de la Iglesia y de los conservadores que han modificado la ley por el aborto libre y gratuito. Hay médicos que pueden negarse a practicar abortos y a prescribir la pastilla que interrumpe el embarazo y las mujeres pobres y migrantes empiezan nuevamente a hacer todo de manera clandestina. Al mismo tiempo, aumentan muchísimo los femicidios, porque el patriarcado es más débil y reacciona con violencia. Las condiciones de las migrantes –ya sea víctimas de traficantes, trabajadoras sin permiso o trabajadoras a domicilio- es dramática. Además, no pueden regularizar sus hijos si nacieron en Italia. El tema de las fronteras y de las deportaciones ha sido muy debatido en la mesa sobre Feminismo Migrante. La participación de las mujeres en las instituciones ha avanzado un poco pero no mucho y hay un machismo más fuerte también en las instituciones, en el idioma, las palabras y a nivel simbólico también en las redes sociales. Los fascistas siguen aumentando y también el racismo, la xenofobia y el neocolonialismo. Recientemente se aprobó el matrimonio igualitario, pero la homofobia está muy presente. El movimiento es muy joven y nuevo pero parece bastante claro sobre las necesidades de conjugar el pensamiento de género con la lucha de clase y la lucha al neocolonialismo.