Los Fusilados de Racing: “Había alguien quienes determinaban quiénes vivían y quiénes no”
Las inmediaciones del estadio Presidente Perón, también conocido como «El Cilindro», donde Racing Club hace de local, fueron el escenario de la masacre de seis personas el 22 de febrero de 1977. Las víctimas aún no fueron identificadas y el caso fue silenciado durante décadas. Llegó al Poder Judicial tras el testimonio de un vecino que caminaba junto al ídolo local Omar Corbatta. Rodolfo Petriz, profesor de Filosofía por la Universidad de Buenos Aires y Magíster en Periodismo Documental por la Universidad de Tres de Febrero, es el director de Los Fusilados de Racing, que narra la investigación periodística que se llevó adelante para intentar esclarecer lo sucedido y que culminó con la presentación de la denuncia. El documental cuenta con los testimonios de Pablo Llonto, Carlos “Maco” Somigliana, Claudia Berlingeri, Patricia Bernardi y Alejandro Inchaurregui, entre otros.
Tal como se plantea como punto de partida, “en un momento, caminando por el playón de Racing, pisan cuerpos”. En los registros policiales se describe que, “siendo aproximadamente la 1:40 hs fuerzas conjuntas recorrían la zona de Avellaneda (...) observaron que varias personas estaban pintando frases alusivas a la banda extremista Montoneros, y resultan abatidos 4 NN masculinos y 2 NN femeninos”. La mayoría eran jóvenes de 18 a 25 años, salvo uno mayor de 50. Según otra de las entrevistadas, “se sabe muy poco de lo que pasó (…) Los que cometieron los delitos no quieren contar verdaderamente cuál fue el destino de las víctimas”. Varios testimonios afirman haber escuchado ruidos, que hubo asesinatos, e incluso uno plantea que pudieron haber sido 8 personas.
Por otro lado, no se puede determinar quiénes son. La orden de quien vivía y quien moría venía de alguien superior y no “eran los centros clandestinos quienes determinaban quién y dónde”, según se desliza. El juzgamiento es un imperativo del Estado y de los compromisos asumidos a nivel internacional. Las denuncias, aportes, testimonios e información ayudan a construir y sostener el consenso social de que ciertos hechos no son aceptables en ningún contexto. Visibilizar la magnitud de la violencia ocurrida y escuchar a las víctimas es un efecto reparador en los familiares y en la sociedad: transforman el dolor individual en memoria colectiva y justicia institucional.
En el documental, a lo largo de casi dos horas, Petriz entrevista a distintas personas. Trabajadores de diversas Instituciones coinciden que los cuerpos podrían estar en el Cementerio de Avellaneda. El Sector 134 del Cementerio fue una fosa clandestina utilizada entre abril de 1976 y septiembre de 1978 para enterrar como NN a víctimas de desaparición forzada. En esa línea, un representante del Equipo Argentino de Antropología Forense sostiene que esa fosa común es la más grande del país, “al menos encontrada hasta ahora”, y agrega: “Es que, en términos colectivos, se generó un silencio en el barrio, inclusive dentro del mismo club”.
Para Petriz el objetivo es “dar a conocer, especialmente a las nuevas generaciones, otro de los modus operandi implementado por las fuerzas militares para asesinar personas, en este caso la invención de falsos enfrentamientos para encubrir fusilamientos de detenidos-desaparecidos y su posterior entierro de los cadáveres en fosas comunes”. En diálogo con AGENCIA PACO URONDO, el director puntualiza que hoy hay discursos que “intentan minimizar la cifra de los desaparecidos, y tiene que ver con la disputa del sentido y lo que significó como tragedia colectiva, y esa es la disputa que se está dando”.
En el documental se presentan distintas hipótesis, incluso que quizás fue una casualidad, y así como buscaban lugares donde había poco movimiento, encontraron ese paredón y dijeron que ese asesinato fue ahí. En el otro extremo, se maneja “un posible apriete o mensaje a quien era presidente de Racing en esa época, que era Horario Rodríguez Larreta-padre- que estaba siendo investigado por los militares por cuestiones relacionadas a la familia Graiver”, marca Petriz. Para el director, hechos como estos en estadios de fútbol en Argentina y que se hayan conocido, hasta hoy, sólo el de Racing. A modo de ejemplo paralelo, en Chile hubo un centro clandestino en el propio estadio.
Por último, frente a las reivindicaciones del gobierno que niega y reivindica los crímenes de la dictadura, Petriz sostiene que la sociedad, y aquellos que no están embebidos con lo que sucedió, deben conocer cuáles fueron los tamaños de los crímenes que se cometieron, y cómo se dieron. Según plantea, hay que “militar para que la Argentina no se convierta en una semicolonia en función de pérdida de capacidades soberanas, esa es la disputa por el sentido”.